Capítulo 3
Al llegar a mi destino, caminé y abrí sin ninguna vacilación el último establo, donde me encontré, cara a cara, con un caballo fuerte, negro y con un aura que inspiraba temor. Este me enfrentó, yo en cambio, me limité a rodearlo y tirarme sin dudar encima de una montaña de paja que estaba en un rincón. El caballo me siguió, aún con se sentían sus ganas de pelea.
- Ahora no Othar - le gruñí, mi voz se entrecortó gracias a las lágrimas que seguían en mis ojos.
Othar se acercó, se recostó en el suelo y puso su hocico en mi regazo, le miré culpablemente, no era su culpa todo lo que había pasado esta mañana, y le empecé a acariciar - Lo siento, no te quería gruñir, pero no entiendo, ¿Por qué se empeñan tanto en arruinar mi futuro? - le pregunte inconscientemente a mi caballo, no esperaba respuesta alguna, sería una loca si la esperara, él solo se limito a mirarme fijamente, escuchándome.
- Porque tu niegas lo que eres - escuché derrepente, sequé mis lágrimas rápidamente y fije mi mirada llena de odio en el curioso - Y porque no aceptas para que estas hecha -
- Vete de aquí César - le dije llena de odio hacia el chico rubio que estaba frente a mi, aquel que rompió mi corazón incontables veces y que ahora, dos años después de lo ocurrido, trataba de conquistarme denuevo, como si quisiera compartir saliva con la perra que tenía como novia, menudo cerdo, si pensaba que volvería con él.
- ¿Qué pasa gatita? - su voz arrastro el "cumplido" como un ronroneo, llegando hacia mi, inseguro, mirando siempre al caballo que tenía en mi regazo - ¿Acaso has olvidado todo lo que hemos pasado juntos? - me dijo tomándome por la barbilla y acercándose.
Othar se paró para enfrentarlo, sabía que el chico no tendría oportunidad contra mi caballo y él lo sabía tan bien como yo, pues yo había sido la única capaz de controlar a "La bestia negra", como le llamaban todos, y gracias a eso, me había ganado el respeto, el temor y alguno que otro admirador en la formación. Me paré al instante y me puse enfrente del animal, acariciando su cabeza para tranquilizarlo, no quería problemas porque mi animal atacó a otro.
- No, no lo he olvidado y es por eso que quiero que te vayas - le respondí cortante con una mirada que le avisaba que no estaba de humor para sus tonterías, él solo me sonrió y posó sus labios en la comisura de los míos. Le empujé fuertemente, separándolo de mi ser, mientras que mi otra mano le pegaba una cachetada, él retrocedió unos metros, mirándome fijamente.
- Sabes que me amas - refunfuño, pero yo le prestaba atención a la larga cabellera lisa y rubia que entraba al establo.
- Cariño, ¿Que haces aquí? - dijo la chica abrazando a César por la espalda, sin fijarse en mi, en lo absoluto.
- Este... Hola cariño, solo venía a ver a Marsala cuando vi a Antonniette, por lo cual la vine a saludar - contestó cínicamente el chico, la chica fijó su mirada en mi y comprendió lo que sucedía al instante.
- Pero amor, acaso ¿no te acordabas que hoy tendríamos nuestra tarde a solas? - comentó haciéndose la inocente mientras retorcía un mechón de su cabello con una mano y la otra bajaba por el pecho de César, ¡Agh!, que asco.
- Tranquila Collen, César ya se iba - le dije rápidamente a la guarra de novia que tenía mi ex, no quería seguir viendo sus asquerosas escenas.
- Mi novio sabe hablar por si mismo, Kregar - me siseó al instante, yo solo le sonreí divertida - Vamos amor, ahora te mostraré lo que una verdadera mujer puede hacer - le ronroneó a César antes de arrastrarlo por la puerta del establo hacia afuera.
- Lo que tú digas, perra - dije suavemente antes de que cerraran la puerta, como odiaba a esa chica. Collen era la chica más reconocida por los hombres, gracias a lo fácil que era llevársela a la cama, incluso mis dos hermanos cayeron en sus sucias y solicitadas redes, algo que todavía no entendía, se suponía que mis hermanos tenían estómago ¿O no?.
Me recosté en el torso de Othar mientras este empezaba a comer, ahora que estaba a solas debía decidir cuando hacerlo, y como hacerlo... lo único que sabía era que tenía que huir de este lugar, como fuera y sin importar el costo que implicara.
