Disclaimer: No me hago responsable de perdida de cordura o lagunas mentales... Los personajes aqui solo cumplen con un propósito: propósito que se me ha olvidado. Como sea no son los mismo que estamos acostumbrados a ver... bla bla... Son de stephanie Meyer.
2ღ¿Efecto sin causa? No lo creo
Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido.
Voltaire (1694–1778) Filósofo y escritor francés.
–Pedro pica piedras con un pico, con un pico pica piedras Pedro –Repetía una y otra vez para no pensar en nada más o mejor dicho para no hablar de nada más.
–Bella, podrías dejar de hacer eso. Me vas a dar un dolor de cabeza –Se quejó Alice, aunque bien sabía que todo era mentira y lo que quería era hacerme hablar.
–Bien lo dejaré –Acepté –¿Cómo esta Jasper?
–Nada –Negó ella –No cambies de tema, ahora cuéntame con lujo de detalles qué paso en la clase, desde entonces Mad se ha mostrado muy apagada y tú... bueno más fastidiada de lo normal –Observó Alice.
Resoplé, no entendía porque me empeñaba tanto en no decir nada de lo sucedido. Miré como ya todos ocupaban su lugar en la cafetería. Madisson desde que era lo novia de Edward se sentaba con él en la mesa de la esquina, la pude ver a lo lejos mientras sonreía en los brazos de Edward. Era una imagen tierna. Alice se sentaba conmigo en otra mesa, nunca la entendí. Toda su familia se sentaba en la mesa de la esquina, con su familia me refiero a Emmett y... Edward. Emmett era mi hermanito mayor desde que lo conocí, siempre tan alegre, optimista y ocurrente. Lo adoraba. Edward era... Edmund Gullden. Un completo desconocido para mí.
–A Madisson no le tocó compartir el bebé con Edward y...
–Lo sabía, pero aún así no entiendo ¿Eso que tiene que ver contigo? –Preguntó mientras tomaba su manzana y la colocaba en su charola.
–A mí me tocó la peor parte, pero vamos esto lo tienes que escuchar sentada –Advertí con mirada alarmante.
Alice rodó los ojos, sabía cuan exagerada podría ser pero no preguntó más hasta que nos sentamos en nuestra mesa.
–Tu hermano es... –Empecé.
–Ya Bella, deja de dar vueltas luego me cuentas la tontería que haya hecho Emmett y ahora solo quiero saber que paso en esa clase.
–Paso que Edward es el padre de mi hijo –Grité molesta. Al instante me arrepentí, todos voltearon a verme con ojos bien abiertos y otros con burla –En la clase, COMO PROYECTO –Expliqué para todas aquellas inquisidoras miradas.
Alice sofocó unas risitas y trató de componer una mirada compresiva.
–Bueno, entiendo ahora. Madisson esta molesta porque no le tocó con Edward pero debería de agradecer que su hombre este contigo y no con una de esas que harían hasta... Mejor no pensarlo, adoro a mi hermanito pero a veces puede ser un tanto... fácil –Concluyó con una sonrisa.
Resoplé.
–No entiendes Alice, yo no quiero hacer equipo con alguien tan... ególatra, superficial... –Alice me miró con furia y solo dije lo último –En pocas palabras me intimida demasiado –Me encogí de hombros.
–¡Ey! Se que me mi hermano puede ser una cabezota pero a veces es bueno –Habló de tal forma que no me dio seguridad –Además estoy segura que Madisson estará tanto tiempo con ustedes que no habrá de que preocuparse, técnicamente el muñeco será de ella –Adivinó.
–Y es eso lo que me preocupa también, cuando están juntos no pueden dejar el contacto físico y eso me hace sentirme como un estorbo –Espeté incomoda.
Alice lo pensó durante un momento y solo optó por tomar un poco de su jugo. Sabía de ante mano que no había consejo para esto.
–¡BUUUU! –Me asustaron por atrás y salté involuntariamente.
De fondo se escucharon las sonoras carcajadas de Jasper y Noah. Rodeé los ojos.
–Vamos Bella, Noah ya esta aquí eso debería de alegrarte –Dijo Jasper mientras tomaba asiento a lado de Alice –Hola amor –La saludó y le dio un quedo beso en la mejilla.
–No estoy molesta –Hablé con un tono que contrariaba lo que decía.
Noah sentado a mi lado me dirigió una suave sonrisa. Traté de corresponder, sintiéndome una tonta. Este estúpido asunto con Edward estaba ocupando mi día más de lo necesario. Por lo tanto el resto del día ignoraría todo acontecimiento que tuviera relevancia con Edward Cullen, incluso no me molestaría en buscar a Madisson, sabía que ella estaría con él.
Cuatro minutos para el toqué, grandioso tendría que ir por mi proyecto ya.
–Me voy ya –Avisé a los tres.
–¿Quieres ayuda? –Interrogó Noah solicito.
Negué con la cabeza y me fui despidiéndome con la mano. Noah y yo no éramos del todo cariñosos, de hecho en otro panorama solo parecíamos amigos. Unos bueno amigos.
Caminé hasta mi casillero sin preocuparme de nada en especial y con mucho esfuerzo saqué mi proyecto. Lo llevé hasta el aula de biología y busqué mi pupitre. Un sistema en miniatura de los principios de la vida y sus teorías. Las teorías de Darwin estaban incluidas. Decidí revisarlo por última vez antes de exponer...
Entretenida en el movimiento oscilatorio de mis pequeños engranes cuando el ruido exagerado de la puerta al abrirse me asustó provocando que rompiera el pequeño monito pegado a la superficie.
–Idiota ¿No podías hacer más ruido al entrar? –Mascullé en mi busca por el pegamento.
–Señorita Swan podría modular sus modales –Escuché la perfecta voz del profesor Banner por la puerta.
Mierda, mierda pensé. Me dí la vuelta con la cara de acusada que era y me sorprendí de lo que vi completamente.
Emmett con la cara idiota sofocando la risa mientras que Edward con gesto de indiferencia y con su habitual paso arrogante tomó su lugar correspondiente, en mi mesa ¿Siempre se había sentado ahí?
–Emmett eres un bruto –Le dije mientras le apuntaba con el dedo índice indicando mi furia.
–Ay dolli–bellis que pesada estás hoy, Alice tenía razón –Escuché un bufido por parte de Edward y creo que dijo algo así como "¿Solo hoy?" Ante eso solo hice mi mejor intento de indiferencia.
–Emmett Cullen, luego me las arreglo contigo. Ahora tengo que arreglar mi trabajo –Expliqué seria.
Rodó los ojos mascullo algo como "No aprecian el talento" y se fue como vino. Me di la vuelta y me propuse acabar de pegar el monito. Cuando acabó estuve orgullosa de que todo funcionará perfectamente, tan entretenida había estado que no me percaté de que el salón ya tenía algunos estudiantes. El timbre debió haber sonado porque el profesor Banner se encontraba en su escritorio. Tomé asiento y no pude evitar el ver a mi compañero. Él completamente indiferente veía la ventana ocupándose en algo más.
–Jóvenes hoy expondrán sus proyectos –Anunció el profesor Banner.
Tomó una lista y cada uno empezó a presentar, al final de la clase obtuve una A. Lo cual me ayudaba en el examen con un punto. Tal vez si alcanzaba el diez no importaba que reprobará trigonometría.
Las demás clases transcurrieron sin importancia. El sistema educativo podía ser muy repetitivo. "Olvidé" mi proyecto en el laboratorio para siempre y tomé mi mochila de mi casillero, hoy no me despediría de Noah ni de Alice y mucho menos de Madisson. Después de un día tan ajetreado lo que deseaba era un largo baño y una buena sesión de música clásica.
Caminé por el estacionamiento ya vacío hacia mi monovólumen.
–¡Bella! –Escuché el grito de Madisson por detrás.
Me volteé deseando que estuviera sola. Gracias dios, estaba sola.
–¿Qué paso, Mad?
–Ay por fin te alcanzó –Expresó con alivio cuando llegó a mi lado –Quería disculparme.
¿Disculparse? La miré confundida.
–¿Disculparte?
–Sí, lo ciento. No te hablé desde la clase y eso no fue lo mejor pero te juro que no tenía nada contra ti, era solo que... me decepcioné y quería reponerlo. Lo ciento y entiendo porque estás molesta–Se disculpó.
–No seas tontita Mad. Yo no estoy molesta –Esta vez si soné convincente.
–¿Entonces por qué huiste de Edward? –Preguntó indecisa.
–Yo no huí de Edward –Vaya idiota si él había dicho eso.
–Pero yo lo vi, a la hora del almuerzo... verás le pedí que hablará contigo porque ahora serán padres juntos –Enunció con una sonrisa –Y quería que se llevarán bien, solo que cuando te fue a buscar saliste de la cafetería casi huyendo –Se encogió de hombros como si lo entendiera –Edward dice que es comprensible que estés molesta.
¿Qué, qué? A mi no me importaba si ese idiota me comprendía o no. Además, Edward llegó a lado de Emmett y cuando me vio ni se digno en saludarme. Vaya ególatra.
–No importa –Le borró importancia con un gesto de mano –Solo quería decir que me alegra que te haya tocado a ti con mi Eddie, y por favor, por favor quiero ser la madrina del bebé y ah claro también quiero aparecer en el álbum y sería bueno probar perfiles para ti y para Edward... También...
–Madisson Roux, PARA –Le corté.
–¿Sabes qué el álbum puede ser sencillo, verdad? Lo que importa es que a al muñeco no le pase nada. SOLO ESO –Aclaré.
–Vamos Bella, no seas así. Si te tocará ser la madre del hijo de Eddie dame el gusto de organizar todo –Pidió con las manos juntas a la altura de su pecho casi suplicando.
–Esta bien –Acepté a regañadientes –Ahora Mad, solo quiero salir de aquí, por favor –Rogué –Mañana nos darán al muñeco y harás lo que quieras con él... ¿Ok?
Madisson asintió y pude por fin despedirme de ella. Caminé el resto del camino y por fin salí de estacionamiento en mi camioneta. Las paredes alienígenas de Forks no cambiaban en nada, el panorama era el mismo de siempre, si no fuera por los pocos amigos que adoraba y Charlie, en cualquier momento me hubiera ido a vivir con mi madre. Como la extrañaba, baje mi ventanilla y aspiré el húmedo aire.
Me encontré en alivio cuando observé que Charlie no había llegado, eso me daba tiempo suficiente para hacer la cena y tal vez le contestaría algunos correos a Renée. Baje de mi Chevy y entré a la casa. Iba a subir mi mochila cuando el timbre del teléfono me interrumpió.
–¿Diga?
–Oh, Bella que bueno que contestas –La voz de Madisson me sorprendió.
–Emm, Mad acabó de llegar –Contesté lo evidente –Además nos acabamos de despedir ¿Pasa algo?
–Sí, se me ha olvidado decirte que quiero que pienses bien en el nombre de...
–¡MAD POR DIOS! –Me exasperé –Hagamos algo juntas ¿Si? Primero respira y luego exhala. Recuerda que hay personas que tienen una vida aparte de Edward Cullen y... TE VEO MAÑANA, ADIÓS.
Colgué sin esperar su respuesta ¿Es que no tenía en la cabeza otra cosa que no fuera Edward? Pobre chica, necesitaba ayuda y de la seria. Tomé mi mochila y subí a mi recamara, ahí prendí la computadora en lo que bajé para preparar el pollo que iba a hornear. Después de dejar todo a vapor, subí de nuevo para revisar mi correo.
Tal como pensé tenía cinco correos de Renée.
En el primero me hablaba sobre lo que había hecho en la semana, en como le iba a Phill y cual era su nuevo hobbie. En el segundo preguntaba sobre mí y sobre las cosas de las que le había comentado antes. En el tercero solo habló para pedirme un consejo sobre cocina y en el cuarto me habló sobre como había resuelto su problema, osea decidiendo pedir la comida hecha. Ya en el último solo me contaba sobre sus últimos días y que esperaba que me fuera bien.
Decidí contestarle por haberla dejado abandonada durante dos semanas. Tecleé rápidamente.
Renée, estoy muy bien.
¿Sabes? Madisson me esta empezando a preocupar, tal parece que jamás superará la idea de su novio. Por ahora solo hay que tener paciencia.
Podrías empezar con un platillo sencillo para cocinar, no quiero que enfermes a Phill.
Por cierto ¿Te he dicho que serás abuela? Jaja TRANQUILA Renée, ES BROMA. Supongo que te acuerdas de la clase que te comente odiar de por vida... Bueno hoy empezó y no es necesario decirte que estoy más que enfadada, no pude ser madre soltera y aquello me altera.
Espero que te vaya mejor y que pueda verte pronto. Sabes lo mucho que te extraño, saluda a Phil de mi parte.
Adiós.
Bella.
Apagué mi computadora y baje para terminar de preparar la cena.
Charlie llegó dos horas después con el estómago vacío. Le serví la cena y me senté con él.
–¿Cómo estuvo tu día? –Preguntó entre un bocado y otro.
–Bien –Concluí.
Tal como siempre nuestras respuestas se limitaban a monosílabos. No hubo más plática en el resto de la cena, terminamos y me despedí de Charlie para dormir aunque todavía faltase mucho para eso.
Opté por otra ducha para dormir tranquila y antes de entrar a mi recamara escuché el móvil sonar, lo primero que pensé fue en Madisson ¿Nunca se cansaba? Oh bueno, qué más.
–¿Madisson, qué paso ahora?
Escuché la risita de Alice y suspiré de alivio. No iba a ser necesario otra evasiva.
–Bella ¿Sabes cuanto te quiero, verdad? –Cuestionó Alice con esa vocecita de niña inocente.
Oh, no. Ahora prefería a Madisson. Esa pregunta era muy utilizada por Alice cuando quería otro viajecito de compras.
–No será tan Malo Bells. Te lo prometo, solo iremos por unas cuantas cosas, además tienes que ir porque necesitas comprar...
–Alice ¿Te escuchas? ¿Tienes? ¿Necesitas? Vamos... ya suficiente castigo es el de...
–Shh, sin palabras. Mañana después de la escuela vamos a Por Ángeles –Declaró segura.
–¿Y qué te hace pensar que iré? –Interrogué incrédula.
–Dos cosas. Una, no compraremos nada para ti y dos, si vas prometo no cambiar tu guardarropas por lo menos en estás dos semanas. Vas a ir –No era una pregunta si no una afirmación.
–Hasta mañana –Colgué.
Bien, vaya pesado día, hora de dormir y saber que vendría mañana.
zZz...
...zZz
–Estoy en total acuerdo, como son bebés sería correcto utilizar colores pasteles –Acordaba Alice con Madisson.
Por suerte hoy no tenía la materia de Maternidad y Paternidad así que no era necesario hablar de bebés hasta la hora de salida, cuando nos entregarían el muñeco. Aún así Madisson y Alice se empeñaban con recordarlo cada segundo. Por suerte en diez minutos entraría a Lengua y podría conseguir cincuenta minutos de paz.
–Y Bella ¿Ya decidiste que nombre le pondrás a tu bebé? –Preguntó Madisson.
–Muñeco, Mad. Muñeco y si fuera por mi lo llamaría Proyecto SMB –Aclaré, lista para tomar el camino a mi clase.
–¿SMB? –Cuestionaron las dos al unisono.
–Sí, Sufrimiento Mensual de Bella –Expliqué.
Ambas rodaron los ojos, les saqué la lengua y tomé a la derecha para ir a mi clase. Para llegar a la clase tenía que ir al edificio tres, por lo tanto pasé por el patio y le dirigí una mirada al cielo, nublado. Apenas se notaba la existencia del sol, esto no mejoraba nada mi estado de ánimo.
Cuando por fin llegué al salón salude a Ángela y a Ben que se encontraban en la entrada del aula, él último despidiendo a su novia. Pase al salón y me senté en la última fila, último lugar.
El resto de las clases transcurrieron de la misma manera, una rutina completa. El receso lo compartí con Noah solamente puesto que Alice y Jasper hicieron la excepción y comieron en la mesa de su familia.
Las horas pasaban y apenas era notable, ahora caminaba hacia el aula C en el edifico cuatro, donde me darían al muñeco. Se supone que iría con Edward pero el estaría con Madisson. La pesadilla empezaba.
Para mi sorpresa, el salón se encontró lleno, cada uno ocupaba su lugar paciente esperando a su muñeco. Todo obra de las ansiosas futuras "madres" no podía creer cual era la verdadera emoción.
–Bella por aquí –Chilló Madisson en cuanto me vio.
Le sonreí y mi sonrisa desapareció en cuanto vi que me había reservado un lugar justo a lado de su novio.
Aquí vamos, ya nada podía salir mal. Me acerqué cautelosa al lugar, Madisson sonreía. Me alegre de que su decepción la hubiera superado. La profesora entró muy rápido y habló de igual manera, parecía tener prisa.
–Pasaré sus apellidos juntos, me dirán el nombre de su muñeco y se podrán ir –Explicó.
Empezó por el abecedario, por ende estuve entre los primeros por Cullen.
–Cullen esta con... Swan, pasen los dos –Pidió la profesora.
Me paré de mi silla casi tropezándome con las patas delanteras de esta, Edward en cambio, se paro con gracia y agilidad. Cuan irritante podía ser. Llegamos al escritorio, vi como la profesora sí tenía prisa puesto que todos sus papeles estaban desordenados por todo el escritorio y su teléfono no paraba de marcar algún retraso.
–Bien, elijan uno –Nos mostró la gigante caja donde habían más pequeñas.
Edward esperó paciente mientras me veía y yo al mismo tiempo lo esperaba a él. La maestra empezó a marcar el tiempo con el pie, mostrando así su desesperación, entonces ambos tomamos uno.
–Vamos niños, podrían decidirse, es uno o el otro ¿A menos que quieran gemelos? –Preguntó incrédula.
–¡NO! –Casi grite y aventé la cajita que tenía.
–Bien –Tomó la cajita de las manos de Edward y sacó un muñeco con un pañal, le quito el pañal y pareció activar algo en la espalda del muñeco –Bueno, ya saben que yo sabré cada cosa que le pase al bebé, es muy sensible y si el chip nota algún movimiento brusco, algún golpe o humedad bajará su calificación.
–¿Humedad? –Interrogué.
–Sí, el pañal no es solamente un juego, de hecho el muñeco cada determinado tiempo expulsa agua, el agua que tu le tendrás que dar cada hora al igual que cambiarás el pañal, si el sistema no expulsa agua yo lo sabré ¿Entendido?
Edward y yo asentimos.
–Nombre –Dijo Lane con voz fría.
–¿Nombre? –No entendía. Mi nombre y el de Edward estaban en la lista.
–Sí Swan –Respondió como quien se lo dice a alguien algún retrasado, Lane estaba empezando a molestarse. Resopló –Dime el nombre que le pondrán a su bebé.
Oh, eso. No lo había pensado, tal como dije por mi le llamaba Proyecto SMB ¿Se podía? Para nada, eso era ridículo, ¡Bah! Todo era un ridículo. Miré a Edward y él no tenía ni la menor idea de que decir. Había leído que lo propio y creativo para un nombre de bebés era jugar con los nombres de los familiares, bueno era obvio que era niño. Tal vez... Edbell, demasiado raro, sin embargo me gustaba.
–E-d-b–e-ll –Pronuncié insegura.
Edward me miró con duda y solo volteé hacia otro lado, incapaz de soportar su mirada. Lane al no ver oposición por parte de Edward eso fue lo que anotó en su lista.
–Entonces se llamará Edbell, bien ya se pueden ir –Acabó impaciente.
Le regresó el muñeco a Edward, fue chistoso ver como él lo tomó. Era claro que jamás había cargado a un bebé, y en este caso, que lo que cargaría sería un muñeco de plástico se sentía del todo ridículo tener cuidado o peor, ternura. Me adelanté y me senté en mi lugar sin esperar al Sr. Cullen, nuevo padre y me atemorizaba pensar que yo era la madre.
En fin, cualquier idea de Edward conmigo siendo asquerosamente padres se disipo en cuanto me senté y todo el panorama se completó. Edward primero me miraba... enojado, tal vez por dejarlo atrás pero Madisson no esperó más y se adelanto a tomar el muñeco que Edward llevaba y lo tomó como lo haría una cariñosa madre, con los brazos cuidadosos, una mirada tierna y significativa, y una sonrisa de bienvenida. Vaya que parecía una telenovela, aún así toda imagen de una posible telenovela se hizo real cuando vi como los ojos de Edward se llenaron de ternura al ver a Madisson. Algo en mi estómago se movió, algo doloroso ¿Nauseas?Sí, solo eso podía ser.
Me enfurruñe en mi silla inquieta mientras que Madisson le hacia cariños a un muñeco plástico y Edward reía. Solo escuchaba, no quería ver. Ya tenía suficiente del nudo nauseativo que presionaba mi estómago.
–Swan, Cullen. Si no les importa me gustaría que se fueran ya. Ya les he entregado sus proyectos así que por favor tengo mucho que hacer y no quiero confundirme más.... –Habló exasperada Lane, al parecer su teléfono no dejaba de sonar y la lista de estudiantes parecía nunca acabar, cuando solo éramos veinte –Cullen, Swan por favor –Pidió de nuevo.
Di un vistazo a mi a mi alrededor y comprobé que había aproximadamente catorce alumnos, a los que ya les habían entregado el muñeco ya se habían ido. No me molesté en ver a Madisson y me levante de mi asiento, lista para salir.
–Swan, recuerda que el proyecto es de los dos –Habló la profesora detrás de mí.
Swan recuerda que el proyecto es de los dos me burlé mentalmente. A saber que cosa le podría haber pasado en su otro trabajo pero yo no tenía la culpa de ello. Bien, respira y exhala. Haz como que sales con Cullen y después te vas.
Esperé hasta que Edward cruzará la puerta para salir. En cierto modo Lane tenía razón, el proyecto era de los dos y no sabía si podía confiar en Edward. Bueno, lo mejor sería establecer un horario. Me volteé al cerrar la puerta para hablar con Edward pero fue él quien habló.
–Lunes, martes y Miércoles lo tendré yo –Señaló al muñeco que cargaba –Jueves, viernes y fines de semanas lo tendrás tú, así nos ahorraremos el disgusto de vernos excepto únicamente para entregar al muñeco. Me lo entregarás el Lunes a primera hora y yo te lo entregaré el miércoles a la última hora –Explicó autoritariamente, de hecho, todo pareció una orden que suavizo con un –¿Bien?
Asentí incapaz de hablar. Volteó hacia la puerta con duda, supuse que por Madisson, luego negó con la cabeza hacia si y se fue. Camino con paso seguro hasta desaparecer y entonces algo lastimo dentro, muy dentro y demasiado confuso para poder creer que sería vergonzoso aceptar. Exacto, algo inexistente tenía efectos.
Era eso lo que yo quería ¿No? No verlo era lo que deseaba y ahora que el me ahorró la molestia de explicarlo todo se había resuelto sin complicación alguna, todo estaba bien. Entonces, ¿Porque el nudo que antes pensaba nauseativo oprimía en el centro de mi pecho? Maldito proyecto, esta vez sabía que aprendería algo. Aprendería el porque de mi nudo, el porque del proyecto, el porque de mí y el porque de Edward Cullen. Sí, sería una gran lección. Una lección que no pedí y mucho menos deseaba.
Bie, bien.... espero que este capítulo les guste.... aunque cruzarón pocas palabras, lohicieron no?? jaja
bueno ya veremos que pasa en el siguiente cap, cuidense mucho espero ansiosa sus comentarios..
Oh por cierto, si hay veces que esto se hace con un huevo en lugar de un muñeco.... pero lo del muñeco es más nuevo, no sé si alguna tuvo una de esas muñecas que cuando metias papilla luego se hacia jajaja.... más o menos así es....
Besos 3
