Disclaimer: No me hago responsable de perdida de cordura o lagunas mentales... Los personajes aqui solo cumplen con un propósito: propósito que se me ha olvidado. Como sea no son los mismo que estamos acostumbrados a ver... bla bla.
3ღNudos y enredos tras malas conclusiones.
Cuando uno se halla habituado a una dulce monotonía, ya nunca, ni por una sola vez, apetece ningún género de distracciones, con el fin de no llegar a descubrir que se aburre todos los días.
Germaine de Staël (1766-1817) Escritora e intelectual francesa.
–¿Todo bien? –Me repitió la pregunta Alice antes de subirme a su porsche, su nuevo juguete.
–Sí –Repetí la respuesta, de nuevo.
–¿Deberíamos de creerle, Alice? –Interrogó Jasper con malicia recargado sobre la puerta abierta del lado de Alice.
–Jasper, Alice estoy perfecta –Les aseguré como por milésima vez.
–Como digas, entonces repasamos plan –Pidió Jasper –Me llevo el SR. AUTO –Notesé la burla en su rostro –de Bella a su casa y después ¿me puedo ir a la mía?
–Sí, Jasper solo tienes que llevar mi monovólumen, dejar la llave en la viga del alero y ya puedes irte a tu casa... –Expliqué.
–Bien –Aceptó –¿Te veo luego? –Preguntó a Alice.
La pequeña duendecillo sonrío, de un brinco se paro de su asiento y sin disimulo alguno se acerco a Jasper para besarlo durante un largo rato. Una vez que acabaron, Jasper tomo al sí como respuesta y se fue contento.
–Alice sabes que puedes irte con Jasper y... sabes que yo podría... –Empecé.
–No, no. Esto no se cambia, en cuanto venga Mad nos vamos y por cierto ¿Por qué tarda tanto? –Alice trató de ver más allá del vidrio.
–Esta con... –La bilis se acumuló en mi estómago –Edward.
Alice lo pensó y luego me miro con duda.
–¿No te cae nada bien, verdad? –Aventuró.
–Eres una adivina –Dije con sarcasmo.
–¿Bella habrá algo que te ponga de mejor humor? Por favor dime que sí –Casi rogó.
–Pues definitivamente un viajecito de compras no mejorará nada mi ánimo...
Alice hizo un puchero pero yo estaba demasiado enfurruñada como para notarlo.
–Bueno ya, solo muéstrame al muñeco –pidió tratando de ver entre mis cosas, se deslusionó y luego solo me miró con aprensión –¿No lo habrás metido en tu mochila? –Preguntó poniendo cada brazo a los lados de su cintura remarcando su enfado.
–Calma Alice, sé que no soy fan de los bebés pero no soy tan sádica como para meterlo en mi mochila ¿Recuerdas que es mi calificación?
Alice bufó.
–¿Dónde esta? Y no quiero rodeos –Aclaró firme.
–Lo tiene Edward –Expliqué furiosa, mirando más allá del vidrio.
Ahora por fin salía lo de madre protectora ya que MI bebé estaba en las manos de ese... Edmund Gullden.
–¿Cómo? –Preguntó Alice sorprendida.
–No quiero hablar de ello, y si no quieres que en realidad me enfade no me obligues –La amenacé.
No sé si fue la furia que vio en mis ojos, el tono de mi vos quizá, pero Alice no exigió otra respuesta. Minutos después, en los que yo controlaba mi humor y Alice se debatía por reír o no, Madisson llegó con una enorme sonrisa y DOS muñecos, uno en cada brazo.
–Mad entra por favor que temo por mi vida, Bella esta como una verdadera fiera –Exageró Alice apenas Mad abría la puerta de atrás.
Madisson me sonrió al ya estar adentro y solo me dio un "esto no será tan feo" que en realidad no sirvió de nada. Yo no estaba así por la salida de compras y mucho menos porque Mad se hubiese tardado tanto. Yo estaba así por el horrible día que había tenido y por los que me esperaban.
Alice encendió el motor del auto y salimos de la escuela a su "velocidad regular". Suspiré, ya nada se podía hacer. Aunque yo no me considerase una creyente del destino, confiaba en que las cosas pasaban por algo y ¡Maldita sea! A mi solo me pasaba cosas malas. Esto era algo así como una de las tantas lecciones que aprendería sobre lo mal que me va a ir. Miré sin ver los árboles que se extendían por la carretera, esto mareaba... bueno ahora si estaba segura de sentir nauseas y no aquellos apretujones tan dolorosos y asfixiantes. En definitivo, las nauseas eran mejor. Oh, oh... pensándolo bien no lo eran... ¡No!
Tapé mi boca y con el asco del mundo soporte las nauseas para poder hablar.
–Alice... Para... Necesito vomitar –Pedí entre quejidos.
Alice me dio una pequeña mirada y en cuanto me vio se paró a un lado de la carretera.
–Baja –Rogó, supuse que no le haría gracia que vomitará en su auto.
Le hice caso pero por mucho que quisiera las nauseas no pasaban, todavía persistía el sabor amargo en mi garganta.
–¿Podemos parar por agua? –Supliqué.
–Hay una gasolinera a cinco minutos –Informó Mad.
–Bien, vamos –Alice que había salido de su asiento y ahora esta a lado mío, me tomó de los hombros y cuando estuvimos dentro del auto bajo las ventanillas para darme aire. Eso sirvió mucho.
Era extremadamente tonta. La próxima vez que hiciera un test de personalidad pondría como adjetivo único y relevante la torpeza e idiotez. Cuanto me quiero.
A los pocos minutos reconocí la gasolinera bajo los pocos rayos de sol que quedaban, ya debía de haberse puesto el sol y era más noche que día. Cuando Alice se estacionó tomé mi bolsa y bajé rápidamente, lo que menos se necesitaba era perder tiempo. A lo lejos reconocí aquellas nubes grises cargadas de agua. Era seguro, los pocos día soleados habían acabado.
–Un agua, por favor –Pedí a la muchacha encargada de la cafetería.
Ella tomó una del refrigerador que tenía a su lado mientras sonreía al muchacho que acababa de llegar.
–Hola, Jake –Le saludó de lo más alegre.
–Hey, Leah. Sam me pidió que te trajera tu almuerzo, en realidad te lo manda Sue pero ella se lo pidió a Seth y bueno... Me dejaron la bolita a mí –Protestó con voz que niño.
Leah rió bajito, tomó la bolsa y me entregó mi botella de agua antes de pedirme el dinero para pagarle.
Tomé mi bolso y empecé a buscar mi monedero... ¡Rayos!
Odiaba a Emmett Cullen en este momento más que a cualquier otra cosa... o bueno no tanto como a su hermano, ay su hermano... ¡buen recuerdo a colación! Pero hablando de recuerdos ¿Como fui tan tonta? Mi pobre monedero estaría acabado en esa máquina traga–monedas(1)...
«...¡Bella! –Gritó Emmett mientras corría a mí a la hora del almuerzo –Amiga del alma... ¿Tienes una moneda? –Rogó.
Fruncí en ceño.
–¿Para...? –Cuestione.
–Oh, Bella de esto depende mi vida... –Alcé las cejas, "Cuantas veces no había escuchado eso" –Es que... quiero jugar... –Explicó.
Todos en la mesa rieron.
–Gasta tus monedas Emmett...
–Lo haría pero... ya no tengo –Admitió.
–¿¡Emmett Cullen te has gastado toda tu mesada en eso!?
–Ey, ttuttii–frutti–best no es "eso" –Defendió a la máquina, eso.
Rodeé los ojos.
–Pídele a alguien más –Sugerí.
–Ya lo hice... Todos aquí ya lo han hecho... Alice el jueves, Jasper el viernes y Noah el lunes... entenderás que le quería dar una buena bienvenida...
Reí por la cara que le hizo a Noah luego le guiñó un ojo y me maté de la risa.
–Entonces... por favor, por favor –Rogó.
Resoplé.
–Bien pero...
–Intereses si ya sé –Murmuró mientras aceptaba mi monedero...»
–Yo lo pagó –Escuché de nuevo la voz de aquel muchacho.
Alcé mi cabeza para verlo, vaya era demasiado alto. Tenía una bonita piel cobriza que contrastaba con su brillante y perfecta sonrisa, también tenía sus pómulos remarcados algo que lo hacía verse muy bien, con cabello corto y unos brillantes ojos oscuros.
–Para nada –Negué –Muchas gracias pero mis amigas están a unos pasos...
–Señorita ¿No aceptaría una simple botella de agua? –Se indignó.
–No quise decir eso... es solo que no quiero molestar –Aclaré.
–Para nada –Sacó de sus jeans unas monedas y se las entregó a Leah quien lo miraba con duda e interrogativa.
–Gracias, de verdad –Agradecí con una sonrisa.
–Para nada... este...
–Bella.
–Hasta luego Bella
–Hasta luego –Me despedí empezando a caminar ya hacia el carro.
Lo último que vi fue su brazo agitarse en lo alto y me volteé por completo hacia el porsche, ahora, con una maldita sonrisa. Aquel joven me había animado en gran manera con una sencilla sonrisa.
–¿Algo nuevo? –Preguntó Alice en cuanto me subí.
Negué con la cabeza.
–Lo normal, recuérdame matar a Emmett apenas lleguemos a tu casa –Pedí.
–Dalo por hecho –Aseguró antes de prender el auto.
«JUMP»
–Me gusta este –Dijo Madisson mientras le mostraba a a Alice un álbum en sus manos.
Yo me encontraba perdida entre la cunitas, los zapatitos, los gorritos y todo lo posible con diminutivo.
–Para nada Mad, ya te dije solo busca decoración. Los álbumes los decoraremos nosotras –LE especificó dándole unas pequeñas cigüeñitas plegables y hojas de colores brillantes.
–Pero yo quería estos colores... –Protestó Mad.
Tal parece que tardaríamos un largo rato aquí, me volteé para ver que más había en la tienda. Fui hacía el área a ropa donde había de los más tiernos mamelucos. Cuanta gente adoraba la llegada de sus pequeños. En cierto modo a mí también me alegraría... no para nada si ni siquiera me imaginaba con alguien mucho menos me imaginaba felizmente madre.
–Espero que se parezca a él –Escuché la voz de una señora.
–Amber por favor... yo espero que se bonito, no le deseo nada malo al pobre –Le contestó la amiga entre risas.
–No seas mala, tu primo es lo mejor que me pudo ocurrir... –Le aseguró la futura madre.
Así que eso era... esa era la razón por la cual el nacimiento del bebé era tan importante, por el padre... por amor... Bueno ya estaba segura de que jamás amaría a mi bebé. Digo, adoraba a Noah pero de imaginármelo como padre y peor del padre de mi hijo era algo que provocaba la misma sensación de la carretera.
–¡Bella, pon tu trasero aquí! Necesitamos que veas esto –Gritó Alice desde el aparador de la entrada.
Todas las personas en la tienda la vieron con mirada estranguladora, incluso las empleadas. Camine para no provocar sus próximas palabras y me dediqué de lleno a ejercitar mi paciencia.
Toda la tarde nos la pasamos de tienda en tienda, y aunque Alice prometió que no me compraría nada, no pudo resistir el hacerme comprar unos shorts que jamás utilizaría con la excusa de "confía en mi... tengo visión para estas cosas" y ante ello contesté "jamás me harás ponerme ese pedazo de ropa, es tan indiscreto" entonces hizo clásico Alice ignorando mis palabras.
Ya por fin caminábamos hacia el auto con varias bolsas en cada mano (la mayoría de Alice, aunque claro como ella no tenía muñeco todo era para nosotras).
–Vamos, solo vamos a cuidarlo un mes... compraron ropa para todo un año y aparte para un bebé DE VERDAD –Recalqué, molesta para variar.
Ambas suspiraron apenas llegamos al carro, fueron a guardar las bolsas en la parte trasera y Mad habló.
–Bells, esto no será tan malo... dí-vier-te-te –Me animó Mad –Tu pequeño Edbell lo merece –Dijo mientras hacía espacio para sacar a los muñecos que antes traía.
Es cierto... Madisson traía dos muñecos ¿De quién podía ser el otro? Entonces mi pregunta se respondía con tanta evidencia como con... enfado. Madisson sacó a mi Edbell de sus cosas y me lo mostró haciendo pucheros. Me puse roja de furia. Maldito, maldito y mil veces maldito.
Bien, entendía a la perfección que no quisiera verme, que él no confiará en dejarme al muñeco. Entendía que era su novia pero ese muñeco era mío y en todo caso de él también, mi punto era que él no tenía porque dárselo a ella. No, no. Suspiré tratando de controlar mi ira, ella era Madisson, mi mejor amiga. Sí Madisson tenía a mi muñeco todo debía de estar bien. De igual manera a mi no me importaba quien cuidará al bebé–muñeco con tal de que no reprobará y si me iba bien... excelente, necesitaba puntos para pasar y que no me afectará la maldita clase trigonometría.
–¿Cómo sabes su nombre? –Pregunté a Madisson.
–Eddie me lo dijo –Admitió –¿Te molesta eso? –Cuestionó cauta.
–¿Así que se llama Edbell? –Interrogó Alice que acaba de llegar a la "animada" charla.
–Sí, Así le llamó Bella según Edward –Aclaró Mad.
Alice lo reflexionó durante un momento, luego algo en ella hizo click y sonrío.
–Me gusta –Declaró –Es una hermosa combinación... Jamás pensé que Edward y Bella sonarán tan bien juntos... –Alice tenía una gran sonrisa mientras hablaba.
A saber que podía estar pensado.
–Emm... no sé, tal vez un Edmad sonaría mejor... –Farfulló Madisson antes de meterse y cerrar la puerta del auto.
Alice y yo nos sorprendimos por la brusquedad de Madisson pero luego Alice solo rió y rodó lo ojos.
–Tantito celosa... –Musitó bajito y dio la vuelta para ir a su lugar.
Reí un poco y me metí al auto lista para regresar a Forks. El camino de regreso resultó silencioso, me pregunté si Mad de verdad se había molestado. Aún así no reparé mucho en el hecho hasta que llegamos a la casa de Madisson, por suerte se despidió ya con un nuevo humor y después Alice me llevó a mi casa.
–¿Irás con Jasper? –Pregunté ya cuando estábamos enfrente de mi casa.
–Sí, me encanta baja allá... es tan relajante. Deberías venir alguna vez... la próxima semana lloverá así que tal vez en dos... –Oh no, aquella mirada que ya había aprendido a temer.
–Adiós, Ali –Dije antes de salir del auto.
Me volteé para comprobar que Alice no se enojará y cuando la vi riendo entré a mi casa. Adentro escuché el sonido del televisor.
–Charlie ya llegué –Avisé.
–Bien Bells, te dejé algo de pizza en la mesa Habló alto para que su voz se escuchase.
No tenía hambre ya, tomé todas las bolsas que llevaba en mis manos y subí las escaleras. Dejé las bolsas arriba de mi cama antes de tomar mis cosas de baño. La ducha me relajó lo suficiente como para hacer lo venía...
Dejé caer todo el contenido de las bolsas en mi cama, suspiré, Alice no pudo haber exagerado más. Tenía demasiadas cosas que estaba segura que ella haría que le colocaría al muñeco. Como sea, tomé la pañalera y metí cada prenda después de doblar y cortar sus etiquetas. Lista la pañalera me dispuse a dormir.
zZz...
...zZz
El ruido del despertador me levantó, cinco de la mañana, bostecé como comienzo del día. Tomé una mudada de ropa y me metí a bañar. Cuando salí escuché el sonido de la puerta principal cerrarse, Charlie ya se había ido. Terminé de arreglarme y tomé mi cosas, he de decir que entre ello estaba la pañalera y las deje en la entrada de la puerta. Desayuné poco, subí para lavarme los dientes cuando el sonido de un auto me sorprendió, me enjuagué antes de asomarme por la ventana.
Vi el reluciente porsche de Alice y no dudé en tomar mis cosas y salir con ella. Pero jamás me espere lo que encontré, Alice no manejaba el auto, lo manejaba... Edmund Gullden. Él con su arrogante actitud tenía una mano sobre el claxon del volante, esto lo noté porque la puerta del copiloto estaba abierta para mí.
–Sube Bella –Indicó la vocecita de Alice desde el asiento de atrás.
Suficiente, iba a matar a Alice. Camine furiosa para el asiento trasero, yo no iba a subir a su lado. No. Pero justo cuando celebraba que Alice me daría el lujo de elegir la pequeña duende aclaró todo.
–Nada, nada. Los futuros padres tienen que aguantarse así que sube adelante o te juró Isabella Swan que no te librarás de mí.
Fruncí el ceño, de un portazo cerré la puerta de atrás y me metí adelante con los brazos cruzados. Sabía bien que Alice podía ser lo suficiente pesada cuando se lo proponía, Edward arrancó el auto y me llevo en el peor/maldito/pre–asesino–Alice paseo de mi vida.
«JUMP»
–¡Bella perdón! –Decía Alice por detrás.
–No, Alice, esta vez no –Le aseguré con la voz temblorosa.
Condenadas lágrimas que acudían cuando la ira me embargaba empezaban ya a formarse. El pequeño pero fuerte brazito de Alice me tomo del codo y me hizo girar para encararla.
–¿Por qué fue tan malo? –Preguntó seria.
–Alice es que... soporte tus comentarios, soporte lo de esta mañana, soporte tus intentos de hacer plática durante el viaje pero... es que tampoco fuiste tu... Lo ciento –Le dije antes de abrazarla.
Sé que no fue algo para que me comportará de esta forma pero igual fue... me tomó por sorpresa y lastimo demasiado a mi escaso ego.
«...Por fin, habíamos llegado a la escuela, mi pequeña tortura acababa. Salí del auto lo más rápido que pude.
–Deténgase ahí señorita –Ordenó Alice. Qué más, suspiré y me di la vuelta esperándola.
Solo que con lo que con lo que me topé fue con un par de ojos verdes que rápidamente cambiaron de lugar. Me volteé hacía la pequeña duende que le tronaba los dedos a su hermano, el apelado rodó los ojos y se dio la vuelta. Reí de la cómica escena entonces Edward volteó hacia mí e hizo aquella torcida sonrisa que... no sabía donde la había visto antes... Y fue cuando el deja vú se completó.
Madisson apareció detrás mío y se lanzó a Edward para fundirse en sus brazos y darle un apasionado beso que Edward correspondió... eso trajo a mi un pequeño flashback, algo vergonzoso. por lo general a mi se me daba bien eso de olvidar lo innecesario pero esta vez prefería mil veces haberlo borrado por completo del disco duro de mi cabeza.
*...Esperaba que este año fuera como el anterior, ya llevaba un año viviendo con mi padre. Hacia un año me había re–encontrado con mi mejor amiga de la infancia, Madisson y ahora por suerte o mejor dicho porque era la única preparatoria(2) en Forks ella me acompañaba. Todo sería nuevo, cuanto odiaba esto pero a la vez me sentía ansiosa. Esperaba con todas mis fuerzas que fuera por el nivel educacional pero no, mi mente empezaba a divagar en algo más, algo nuevo. Un cambio y entonces la teoría se convirtió en certeza.
Entre a la cafetería seguida de Madisson y Alice, la chica que acabábamos de conocer en la clase anterior. Y entonces lo vi, mejor dicho los vi pero uno llamó mi atención más que los otros, aquel de cabellos cobrizos y rebeldes, con esos embrujadores, brillosos, atractivos e inigualables ojos verdes, aquellos que ha distancia me hacían querer llegar justo enfrente y verlos.
Por más tonto que sonará quería conocer el alma de aquellos ojos con una sola mirada. Era ridículo dejarme llevar por una carita bonita pero juraría que lo monótono, gris y aburrido que me pareció la escuela se sustituyo con lo más devoto que pude encontrar.
Y cuando sentí que mis piernas temblaron y que el piso se acercaba a mi espalda junto con el arrullador sonido de mi corazón desbocado fue cuando aquel dueño de los ojos embrujadores posó su mirada en mí, mis ojos se abrieron, un rubor acudió a mis mejillas y como su hermosa respuesta, aquel dios sonrío de una forma que debía ser ilegal, que debía ser castigada, que debía ser la mejor sonrisa de este mundo pero que debe tener dueña, una dueña que ni de lejos podía ser yo, aquello me lo comprobó el grito de Madisson.
–¡Aaaaaaaaaw! –Chillo y me jaló del brazo aunque estuviera justo a mi lado –¿Ya lo viste. lo notaste? No-pue-de-ser –Separó la palabra mientras jalaba ahora a Alice para decirnos a ambas
–¿No es el mismo dios Adonis en forma humana? ¡Dios! Y me sonríe....
Y me sonríe... Y me sonríe... Y me sonríe... Y LE sonríe... Y LE sonríe... Y LE sonríe... A ella, A Madisson ¿Cuan ilusa yo podía ser? JA-JA Aquel dueño de aquellos ojos sonreírme ¿A mi? JA-JA
No, tipos como esos se quedaban con chicas como Madisson no como la escualiducha que era yo, recapacitaba en esto cuando Alice dio el Pre-Pre-Jaque Mate a mi vida.
–Jaja Madisson, el es mi hermano... Se llama Edward Cullen.
Edward Cullen... Edmund Gullden. Daba igual...*
Esta de más decir que el Pre–Jaque Mate fue cuando Madisson me dijo que sería su novia, para entonces yo ya no tenía ni en mente a Edward. Ahora el Jaque Mate vino cuando me metí en este estúpido proyecto que lastimaba a mi ego cada vez que se podía. Agradecí el no haber sonreído como idiota pesando que aquella sonrisa torcida era para mí y salí del lugar "sutilmente"...»
–¿Me dirás que te puso tan mal? –Cuestionó Alice bajito.
–Es solo que... me siento intimidada... Tú, Mad... son... hermosas y yo... –Me señalé con desprecio.
–No seas tontita, eres hermosa y estoy segura que Noah opina igual –Señaló con su barbilla hacia atrás de mí.
Me giré para ver el confundido rostro de Noah, al instante me sonrojé de la vergüenza. Esto no era algo que quería que mi novio escuchará, pero tal como siempre, Noah era más amigo que novio. Extendió sus brazos y le sonreí antes de abrazarlo.
–Eres hermosa –Susurró en mi oído.
Agradecí que Noah no preguntará nada más y que Alice me dejará ir sola a mi clase de Lengua así tendría un poquito más de privacidad pero esto se acabó en cuanto Ángela me vio. No ocultó para nada su sospecha y cuando me senté a su lado vio directamente a mis lagrimosos ojos.
–Toma –Me ofreció una servilleta que tomé con una sonrisa y utilicé.
Estaba preparada para Ángela, ella no era de la que cuestionaba... Ella sabía como saber.
–Supongo que no te va bien en la clase... –Insinuó bajito, aunque bajo los murmullos de todo los estudiantes daba igual puesto que el profesor aún no llegaba.
–No esperaba otra cosa –Me encogí de hombros.
–¿Y como te va con Edward?
–Apenas y hablamos... –Murmuré indiferente.
Asintió.
–¿Y el bebé? –Interrogó mientras daba un vistazo a mi mochila.
–¿Tan en claro deje que odio al proyecto? –Pregunté entre risas.
Ángela rió conmigo.
–Solo un poco, pero ya enserio ¿Quién tiene al muñeco... Cómo se llama?
–Edbell –Pronuncié orgullosa –Lo tiene Edward... él hizo un estúpido trato... –Expliqué demostrando lo mucho que aquel trato me... hacía desagradable por el hecho de que no me agradaba cuando debería adorarlo.
Ángela transformó su cerebro en una invisible mascara de victoria.
–Entiendo... El trato consiste en...
–...que no tendremos el "disgusto de vernos" y así dividiremos la semana y solo nos veremos para cambiar al muñeco.
Esperé la opinión de Ángela, ciertamente ella era mi yo un poco más cuerda y sensata pero la voz que escuché no fue la de ella.
–Eso es compresible Bella, Edward no quiere verte –Declaró sencillamente Jessica.
Ángela la quiso ahorcar con la mirada, aún así continuó.
–Entenderás que Edward es el novio de tu mejor amiga y ahora que hace el "papel de padre" junto a ti... –Me miró de pies a cabeza –Digamos que quiere intimidarte para marcar... distancia.
–Jess mejor... –Empezó a querer callarla Ángela.
–¿Distancia? –Interrogué con demasiado interés.
–Aja –Asintió Jessica, con una gran sonrisa sintiéndose experta en el tema –Te intimida porque quiere aclarar que tú y él... Jamás –Se encogió de hombros como si aquello tuviera tanta lógica como la ley de la la gravedad.
Vamos, tenía que admitirlo eso era la ley de la gravedad. Tan cierto, tan fácil y tan doloroso como a la manzana que lanzabas te caía en la cabeza.
Pero no, no se lo dejaría tan fácil, hoy era miércoles. Hoy a la hora en la que me entregará al bebé le daría a entender que a mi me importaba un comino él y que para nada me intimidaba. Que gran mentira era lo último... ¡Bah! Tal vez si lo repetía hasta yo me lo creía.
(1) Son de esas maquinitas en las que metes una moneda, apuestas por una figurita y si la lucezita cae en tu figura ganas según lo que valga tu figuara... si cae duplicaa o igualas tu fortuna, si no cae pierdes la moneda que jugaste. (yo perdí todo jaja, la mala suerte me acompaña)
(2) Aquí tomo empieza en kinder, después primaria, secundaria, preparatoria y universidad... No sé como sea en todo lo demás... así que para que se aclaré ella tenía aproximadamente quince años cuando dice que empezó la preparatoria....
Sin muchas palabras en realidad... este cap trajó de todo jaja, oh por cierto puse a Jacob.. Siempre me consideré una anti-chucho pero ahora que me doy cuenta siempre lo termino colocando en el fic con una escena linda... rayos! vaya que me confundo... aún así aquí Jacob no será el coqueton de siempre ya que su porazonsito estará ocupado... pero eso no evitará unos cuantos celos ;D ¿Eh dicho que me encantan? jaja
Besos 3 y... les dejo un pequeño adelanto... haber si eso provoca un bonito review :D
–Toma –Me tendió al muñeco, lo tomé y se dio la vuelta, listo para irse.
–Espera –Pedí aún no muy segura de lo que diría –Yo he... esto... Edbe... Lo que... –Tartamudeaba, vaya y yo que quería demostrar seguridad.
Se volvió y note como levantó una ceja mientras su rostro adoptaba una expresión divertida.
–Quiero hacer bien el proyecto –Hablé tan rápido que no estuve segura de si me escuchó.
–¿Y de que manera es eso? –Preguntó sospechoso.
–No entiendo tu disgusto de verme –Señalé –Y...
–Yo no disguste de verte –Me contrarió –Es solo que...
