Disclaimer: No me hago responsable de perdida de cordura o lagunas mentales... Los personajes aqui solo cumplen con un propósito: propósito que se me ha olvidado. Como sea no son los mismo que estamos acostumbrados a ver... bla bla. Los personajes perteneces a Stephanie Meyer.


3ღConociendo el sentir.

La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.

Heinrich Heine (1797–1856) Poeta alemán.


-Achuuuú -Madisson no dejaba de estornudar.

-Señorita Roux, podría por favor pasar a la enfermería -Pidió la señora Goff, en ingles, aunque estuvieramos haciendo el intento de hablar español.

-Pero... Pero... -Tartamudeó Mad, antes de que... -¡Achuuuú!

-Señorita... -Repitió molesta la profesora.

-Solo en un resfriado -Contrarió Mad, hablando rápidamente para no estornudar entre las palabras y luego hizo el intento de no respirar.

-¿Tengo que repetirlo? -Levantó una ceja molesta, cierto que Mad había estornudado un poco -Demasiado- en clase pero aún así, no tenía porque ser tan estricta.

-Bien -Aceptó a regañadientes Mad.

Tomó su mochila y me dirigió una mueca de disgusto antes de salir por la puerta.

Pobre Mad, parecía que nada giraba bien a su alrededor. Pero para ser honesta, como esperaba que su resfriado no se empeorará si se la había pasado compartiendo un helado con Edward en el receso con semejante gripe, no me sorprenderá que ya tuviera tos.

La clase continuó y cuando acabó quise ir a ver a Mad, lo hacía por ella y porque la clase siguiente era gimnasio. Camine por el pasillo hasta llegar a la enfermería, entre cauta y todo a mi al rededor era blanco. Sonreí a la enfermera chaparrita con grandes gafas de mediana edad.

-¿Madisson Roux? -Pregunté.Asintió y señalo hacia la puerta de la sala de espera, me acomodé mi mochila y fui hacia allí. Al otro lado, Mad se encontraba con una cara extremadamente triste, un pase largo en su mano y apoyada contra sus piernas que abrazaba frustrada.

-¿Qué paso? -Deje ver mi preocupación.

-Voy a faltar estos dos días a clases -Contestó molesta.

Volteó su cara hacia otro lado y se acomodó uno de su bucles detrás de la oreja, cuando me volvió a dirigir la mirada sus ojos grises se veían cristalinos, lágrimas se empezaban a formar.

-¡Oh Mad! -Lamenté, no me gustaba verla así.

Corrí a abrazarla y escuché un par de sollozos, Mad era... muy sentimental. Aunque todo el día se la pasase sonriendo y diciendo que nada le importaba, yo sabía perfectamente que eso no era más que una máscara para no mostrar a la verdadera Mad.

La Madisson que yo conocía hacia trece años, la que se ocultaba bajo unas gafas que apenas dejaba ver aquellos pares de hermosos grises, la que solo vivía en una habitación porque sabía que si salía se enfrentaría con las continuas peleas de sus padres. Eso era otra cosa que teníamos en común, nuestros padres peleaban. La diferencia radicaba en que los míos no recurrieron a la violencia para solucionar las cosas. Por eso mismo cuando regresé a Forks me sorprendió la nueva Mad, la divertida y vivaracha. Aunque con el tiempo supe que la frágil Madisson permanecía ahí.

-Nada va bien -Confesó contra mi suéter -Mi mamá se quiere ir a otro lugar

-Pronunció lentamente -No quiero regresar a mi casa, no cuando estoy segura que ese será el tema... Edward ha estado un poco raro y por ello no le he dicho nada

-Suspiró -No me siento bien.

-Tranquila -La consolé -Mira, no solucionaremos nada hasta que estés segura, sabes que las puertas de mi casa están abiertas para ti, casi cumples dieciocho y harás lo que quieras de tu vida ¿Sí? Por ahora solo habla con tu mamá y respecto a lo de Edward... Bueno -Resoplé, prefería comer tierra antes que decir lo que diría -Él es comprensivo y estoy segura que actuará de la mejor forma, él... -Tragué saliva -es... bueno.

Madisson rió ante mi esfuerzo y se soltó de mis brazos antes de que otro estornudo resonará.

-No te quiero contagiar -Aclaró -Solo quiero favor, ¿Podrías llevar a Maddie(1) con Erik Yorkie, y decirle que él cuidará de ella? -Pidió.Asentí mientras tomaba al muñeco y salía hacia la clase de gimnasia; sabía que estaría a media clase, así que no tuve problemas en agregar una falta más a la lista.

Caminé tarareando por los pasillos otro rato, en lo que esperaba a Erik Yorkie salir el gimnasio. Me apoyé contra la puerta hasta que empecé a ver a varios chicos salir y solo me preocupe por entregar al "paquete" que llevaba en mis manos; ahora si que venía lo peor. La clase de Maternidad y Paternidad.

Resoplé mientras trataba de recordar una canción de mi grupo favorito, Goo Goo Dolls y entraba en clase; me acomodé en mi silla habitual y contaba los segundos para que por milagro Edward no llegara.

Para después terminar reprochando mi infantil actitud, yo no debía ser tan malcriada. Lane entró y Edward le pisaba los talones por detrás, venía con una inusual sonrisa en la cara -Hasta podría jurar que acababa de carcajearse- Y se sentó a mi lado, incluso escuché un "hola Bella".

-Chicos -Nos habló la profesora Lane -Ya muchos me han entregado pruebas de álbumes, me alegra que les entusiasme este ejercicio, por suerte nada les ha pasado a sus muñecos y eso es un verdadero alivio. Les doy el resto de la clase para que tomen un método de organización para el fin de semana, mientras que estaré arreglando un... asunto. Guarden la compostura, por favor -Ordenó antes de salir por la puerta que hace diez minutos acababa de entrar.

Resoplé, este día parecía ser demasiado ordinario. Estaba cansada de lo mismo.

-¿Aburrida? -Escuché la pregunta de mi compañero de a lado.

Me volví hacia un par de esmeraldas expectantes, tenía ambas cejas arriba esperando mi respuesta ¿Qué mosco le pico ahora?

-Algo -Acepté -¿Feliz? -Correspondí con una pregunta.

-No del todo -Se encogió de hombros, suspiró y se giró totalmente hacia mi -Me acabo de enterar que gané y quieren hacerme unas pruebas de sonido para un demo

-Habló rápidamente, mirando al vacío.

-Entiendo -Asentí mintiendo, no entendía nada.

Se giró para verme, levanto una ceja y dibujó una linda sonrisa de lado, algo divertida.

-Creo que no -Murmuró apenas.

Me mordí el labio estaba demasiado entretenida en el rostro de Edward, cómo alguien podía deslumbrar de tal manera; entendía, solo por una pequeña parte, que era lo que Mad veía en Edward. Aún así, Edward Cullen debía de ser una de esas cara bonitas y vacías

-Vale,me atrapaste -Me rendí -¿Qué ganaste?, ¿Pruebas de sonido?, ¿DEMO? -hicé mis preguntas sin pausa, sorprendiéndome de cuanta curiosidad podía tener.

Río quedamente, antes de contestar.

-Estoy contento porque Emmett me obligó a inscribirme en uno de esos tontos concursos de talento -Titubeó antes de seguir, me miró fijamente y continuó al ver que lo escuchaba, -bueno fue un más "hermano, ganaste" De hecho hoy me enteré de que estaba inscrito y bueno al parecer les gustó como tocó la guitarra y el premio es grabar un Cd, en realidad no quería eso pero... Esme se mostró muy emocionada y Emmett aclaró que nadie aprecia lo que hace así que... Me voy en tres semanas.

-Oh, -Me sorprendí, no sabía que tocará la guitarra -En ese caso... Felicidades, supongo -Me encogí de hombros.

-Gracias, supongo -Carraspeó y se volteó de la nada hacia otro lado. Tomó una conversación de lo más entretenida con Carter y no volvió a dirigirme palabra en toda la clase.

En realidad, Edward ahora no parecía tan malo. Ya ni recordaba las razones por las que lo odiaba... oh bueno, por las que sea lo que sea que le tenía en contra. Oh ya recordé, será su ególatra actitud, su manera de aprovecharse de mi amiga o quizá tal vez el hecho de que en esta vida yo estaba hecha para odiar a Edward Cullen.

&

Salí del salón hastiada, no pensaba esperar a la profesora toda la vida. Había reproducido más de diez veces la misma canción y aunque en otras circunstancias jamás me hubiera aburrido; esta vez estaba completamente hastiada.

-Bella, espera -¡Genial! Aquella estúpida voz aterciopelada que se había pasado toda la clase hablando de estupideces.

Me giré -solo por cortesía- hacia él. Le lancé una mirada envenenada pero él ni se inmutó, estaba más entretenido en ver a la planta de atrás.

-Es que acabo de acordarme de algo y necesito tu ayuda -Pidió tranquilo -Tú... esto, conoces a Madisson y...

¿A dónde quería llegar?

-¿Cullen no conoces a tu novia? -Lo reté; Me miró con furia -Pues bien, yo tampoco conozco con exactitud a Madisson -Frunció el ceño y me escuchó atento -Siento que para cuando conozco a la Mad de hace tres minutos, apenas y reconozco a la de hace dos -Expliqué.

Se pasó una mano por el cabello dudando como seguir.

-Bueno... -Titubeó -Pero como chica me puedes dar un consejo.

Vaya, a él si que le gustaba hablar de lo obvio, me acomodé mi mochila y me preparé para tomar marcha.

-Lo dudo -Empecé a caminar -Pero puedo hacer un intento -Aseguré cuando lo vi a mi lado.

-¿Lo dudas? Swan me estas tomando el pelo -Acusó mientras dudaba si irse o no.

-Es enserio; digamos que... A las chicas normales -Remarqué la palabra -Les gustas la clase maternidad y paternidad -Señalé hacia atrás -Isabella Swan lo detesta

-Confesé.

Lo pesó durante un momento y ahora parecía divertirle la nueva situación.

-Si puede ser... Supongo -Aceptó -Las chicas adoran a... -Su gesto fue pensativo y luego río -Bueno, según Emmett, a los tipos musculosos; Isabella Swan...

-Le da igual -Respondí franca, me hacía un poco gracia el hablar de mi en tercera persona.

-Bien -Asintió -Ahora algo difícil... Las chicas adoran eso de tener una futura vida perfecta, tu sabes, esposo perfecto, familia perfecta.. -Señaló a Edbell de una manera jocosa y esperó mi respuesta.

-Isabella Swan no conoce la perfección, teme al matrimonio y no pretende ningún esposo -Dejé que mi pavor hacia ello quedará claro, como respuesta río entre dientes.

-Vale, entiendo. Las chicas adoran los regalos e Isabella Swan...

-Los detesta -Completé rápida.

-¿Todos? -Preguntó incrédulo.

-Solo los ostentosos, inmerecidos, caros, brillosos, piedras, "cambios de looks", salidas caras... -Suspiré -Puede ser una lista larga.

Se acercó lentamente hacía mi y a centímetros de mi rostro dejo caer su aliento al decirme "pruebalo".

No sabía que quería decir, de nuevo me entretenía en cada gesto de su cara. En como llevaba aquella mueca divertida, en cuan cerca estaba. En como me miraba y de la nada...

Nada.

Absolutamente nada; parpadeé un par de veces para aclarar mi visión. Aún así Edward no aparecía ni por un metro a la redonda. Era molesto, muy molesto. ¿Qué quiso decir con "pruebalo"?

Las dudas se sumergían en lo más hondo de mi cerebro ¿Pruebalo? Dé qué hablábamos, ah si, sobre los regalos y sobre lo mucho que podía odiarlos cuando... Puff; desapareció.

-¿Te quedarás ahí todo el día, Swan? -Escuché la pregunta de aquella voz aterciopelada, con un tono burlesco. Me giré para tratar de verle, más era imposible; gracias una pequeña senda que llevaba al estacionamiento fue que le pude ver con claridad. -Vamos -Me invitó mientras no entendía como había llegado tan rápido desde mi lugar hasta allí.

Tomé marcha hacia la pequeña senda, la cual ahora recordaba no era bueno pasar por ahí, todo porque ahí se extendía el jardín de la profesora Kim, de jardinería; simplemente era algo prohibido pasar por ahí.

-¿Edward, qué haces? -Cuestione mientras intentaba seguir su paso.

-Oh, por favor, pequeña cobarde -Bufó.

Detuvo su paso y se agachó hacia uno los rosales; jugó con la ramita de una pequeña rosa, doblándola. No entendía para nada su extraña actitud y cuando la ramita parecía vencida por la fuerza de Edward fue cuando capté su intención.

Caminé rápidamente hacia donde estaba él. Eramos un caso muerto si descubrían que habíamos arrancado una rosa, del rosal favorito de Kim; estaba segura de detenerlo pero de un momento a otro terminó de cortar la rosa y antes de que llegará la extendió hacia mí.

-Para ti -Fue lo único que dijo. Estar muda era poco, estaba más que inerte entre mis pensamientos. Este podía ser uno de los gestos más lindos pero venía de Cullen, eso de algún modo era malo.

-Quiero que me demuestres si es cierto lo que acabas de decirme -Explicó con un tono de niño, parecía divertirse con mis gestos.

Estoy segura que tenía la boca abierta en una pequeña, perfecta «o».Mejoré mi gesto, aún siendo imposible el hecho de que él no se hubiera dado cuenta. Pero un intento es un intento; tomé la rosa que me ofrecía y con cuidado de no picarme con las espinas, la observé detenidamente. En lo que pensaba que decir.

-¿De modo que este no es un regalo ni ostentoso, inmerecido, caro o brilloso? Hizo amago de pensarlo durante un largo tiempo; para después contestar.

-No, a menos que tenga que sobornar a la profesora Kim para que no me castigue... Supongo que no... no dejaría aún así de ser ostentoso, inmerecido, caro o brilloso para ti -Señaló con una mirada que estaba segura de taladrarme hueso por hueso.

De nuevo, tuve que pensar en lo siguiente que diría.

-Bien, Cullen. Conoces bien a Isabella Swan -Acordé solemne.

Río un poco, como si esa hubiese sido la respuesta que había esperado todo el tiempo.

-Volviendo al tema -Negó con su cabeza, tratando de acordarse de lo que había tratado de decir

-Quería preguntarte, que tipos de regalo le gustan a Madisson, estamos empezando septiembre y su cumpleaños ya se acerca... Aún no sé...

«¡Auuúcchhh!» Eso me había caído como agua helada después de haber estado expuesta completamente al sol, un sol que le pertenecía a mi amiga. Edward Y Madisson... De nuevo me sentí la Y entre ellos dos. Que lindo, yo aquí recibiendo rosas de su novio y Mad en su casa lamentado el mal giro que podría tomar su vida. ¡Que linda amiga, Isabella Swan! No, yo tenía que recordar que estaba hablando con el novio de Mad, pero es que jamás vi a Edward de otra forma ¿O si? No, no. Jamás.

Jamás y jamás, mil veces jamás.

-Mad es una niña muy sensible, estoy segura que se conformaría con cualquier cosa viniendo de ti -Le aseguré.

-Me dejas igual -Hizo una mueca inconforme -¿Qué le regalarás tú?

Es cierto, todavía no había pensado en ello. Conociendo a Madisson, era demasiado fácil, sabía que ella estaría contenta con un enorme globo, tal vez una enorme caja con un peluche. Pero también sabía que si quería que fuera algo que pudiera recordar, debía ser original; Mad siempre era original en mi cumpleaños. El año pasado redecoró mi cuarto y en el techo hizo una enorme pintura de una pancarta; en ella hablaba de mi... Recuerdo a la perfección el titulo -pues lo veo todas las noches-, «Isabella Swan... ¿Detrás de aquellos chocolates hay algo más? Sí, una hermosa chica» Lo primero que dije en cuanto lo vi fue sobre la "pequeñez del titulo -notesé el sarcasmo-" pero así era Mad, gigante a su manera.

-Debes de pensar muy bien que le regalarás, Cullen -Le sugerí -Pero creo que te ayudaré... ¿Lo vemos después? -Pregunté, para ser honesta quería llegar a mi casa, ya tenía un poco de hambre.

-No, no. Irás conmigo ¿Recuerdas que Alice te trajo? -Asentí -Bueno pues fue su plan que te llevará a casa, estamos a jueves y Alice quiere adelantar un poco "el inventario de la semana" -Hizo las comillas con demasiada sutileza, dudando si debía o no mofarse del esfuerzo «sagrado» de su hermana.

-Bien, bien -Acepté, sabía que con Esme no me moriría de hambre.&-¿Tienen los Cullen algún problema contra la velocidad normal? -Discriminé, hasta ahora me daba cuenta de que Edward conducía más rápido que Alice, incluso más que Emmett.

Rió un poco más, para variar; En realidad no estaba segura si en la normalidad, Edward reía tanto.

-Supongo que no, estoy seguro de conducir a una velocidad... razonable -Aclaró mientras quitaba los seguros del carro.

-Discrepo y lo sabes -Le aseguré, antes de bajarme del auto; y de nuevo, escuchar su melodiosa risa.

¡Ah! La mansión Cullen, cuántos elogios no había recibido Esme ya, sobre su hermosa casa. En ella era común organizar cenas, donde terminaba invitando a casi todo Forks; siempre me pregunté como lo hacia pero esa mujer era... Esme. Tal como todos Cullen, en definitivo la familia era única.

Me subí al porche de la casa, esperando que Edward llevara llaves pero no se necesitaron ya que apenas llegué Esme salió con una enorme sonrisa y los brazos abiertos.

-¡Bella! Cariño, hace siglos que no vienes ¿Cómo va todo? -Saludo efusivamente.

Lo pensé, llevaba aproximadamente tres semanas sin poner un pie en la casa, y vaya que eso era mucho.

-Confía en que vendrá más a menudo -Aseguró Edward al pasar a lado nuestro.

Esme le dio una pequeña palmada a su hijo y entonces me dediqué de lleno a contarle cada aspecto de mi vida en estas tres últimas semanas; y por supuesto, para nada oculte el pequeño detalle, "su hijo era el padre del mío". Reímos un poco, me dio de cenar y continuamos hablando, ahora sobre Renée. A veces, llegaba a pensar que Esme era como mi madre y al ella llevarse tan bien con Renée sabía cada detalle de mi infancia. Me la pase todo el rato con Esme hasta que la pequeña duende llego para raptarme y empezar el "inventario".

-Vamos Bells, a lo que viniste -Ordeno Alice desde el marco de la cocina.

-Oh si claro, el inventario -Recordé, en lo que me levantaba de mi asiento y me despedía con una seña de Esme.

-¿Inventario? -Se ofendió Alice -Es el diario de la infancia de Edbell, tu hijo, mi sobrino...

-Anunció como si eso fuera el pergamino divino.

-Si, si... El inventario -Repetí, restándole importancia con un gesto de mano.

Bufó detrás de mi pero no dijo nada más. Reí un poco, y así entré a la sala cuando me paré en seco al ver que en el centro se encontraba Edward hincado en la pequeña mesita; parecía concentrado en lo que escribía.

-Uhhhhhh -Canturreó Alice por detrás, él pareció sorprenderse -¿Es lo que creo qué es? -Interrogó divertida.

-No es nada -Dictó el aludido mientras escondía el papel por detrás.

No entendí nada, pero me sentiría una entrometida si preguntaba algo. No, no lo haría; lo dejé pasar.

Me preguntaba seriamente si Alice gozaba de mandar cada acción que hacíamos; sí, sí lo hacia. Primero pidió que hiciéramos un «borrador» cada uno, sobre la "experiencia" de ser padres; Alice en verdad estaba emocionada. Nos corrigió puesto que, al parecer, ninguno de los dos eramos los «padres dichosos» que deberíamos de ser, al final solo logramos redactar una cuartilla de nuestro "maravilloso avance". Por suerte no vomito.

-¿Ya acabaron? -Llegó Esme insegura con un gran álbum en las manos.

Alice sonrío y ahora ambas parecía complices. Me preguntaba cuál sería el contenido.

-Claro -Confirmo Alice con tono macabro, y una mirada despiadada a Edward.

-Hora de fotos familiares -Anunció super contenta Esme y entonces la cara de

Edward cambió de confundida a temerosa. Casi percibo el cambio opaco en sus ojos.

&

Ya no sabía si había alguna diferencia entre la blusa roja de Esme o la cara de Edward. Había entendido que eran "fotos familiares" pero Esme tenía dividido el álbum por cada uno de sus hijos y vaya que había fotos de Edward.

Al principio vi a un Edward de dieciséis años, con unos audífonos y con su guitarra en la piernas; se veía muy concentrado. Luego, de la misma edad; iba con un traje de gala y a su lado iba Katie Green -Recuerdo que fue la chica más deseada de todo Forks, hasta que terminó embarazada y huyó con su "prometido"-, ambos hermosos. Katie posaba para la foto mientras que Edward solo ocultaba su unas cuantas más de él, en diferentes lugares; Edward era muy, muy, fotogénico.

Pasamos a su quince años, ahí se notaba más la diferencia del Edward actual, la mayoría de las fotos eran de el en un piano; guau, vaya que le gustaba la música.

Las demás fotos eran de él en diferentes lugares como zoológicos, playas, museos, plazas, etc. Me daba mucha curiosidad como contrastaba con el ambiente, como sus gestos diferenciaban del lugar y como sus ojos adquirían un tono diferente. No podía creer que viera todo esto por una simple fotografía.

Guau, quince años. Era... él. Siempre él, sonaba de lo más tonto pero estoy segura que jamás pude conocer más a Edward que en las fotos que Esme me mostraba, aquí aparecía varias veces Emmett, si no era golpeándolo -de juego-, aparecía poniéndole cuernos, sacándole la lengua y hubo una en la que parecía mandarle un besito. JAJA, Adoraba a Emmett cada vez más.

Catorce, trece y doce, ¡Era una ternura! Sí, sí lo era. No había conocido a niño más lindo que él. Estaba segura de querer meterme en las fotos y pellizcar cada cachete, aquí siempre se tapaba la cara y en todas salió con sus hermanos juntos. Sonreían y había fotos de navidad en las que el estaba vestido de rodolfo y Emmett de Santa Closs, ¡oh que cosa más graciosa!

Llegamos a las de cuatro para diez, mi deseo de pellizcarle aquellas mejillas tan lindas crecía cada vez más, era una ternura; como sus sonrosadas mejillas contrastaban con los rizos que le caían de su broncineo cabello. Sus pequeños ojitos siempre brillaban y sonreía todo el tiempo. Incluso me carcajeaba cuando aparecían fotos de Edward sin un diente, y era entonces cuando su cara adoptaba el color de un tomate.

Y por fin, las más esperadas. Un Edward bebé. Juro que jamás se me ocurrió tener un hijo pero en definitivo, deseaba con todas mis ganas poder sacar al bebé del álbum y hacerle más de mil cariños. Cuando aprendía caminar, lograba ver como hacia todo el esfuerzo de concentrarse, entrecerraba su pequeños ojitos y apretaba la miniatura de manitas que tenía para no caerse.

Oh, ¡pero cuando era un bebé! ¿Había existido un bebé, más lindo que Edward? No, no lo creo. Sus ojitos siempre cerrados impedían ver las hermosas esmeraldas que lo acampanarían en su vida. Era un verdadero nenuco, me encantaba ver cada foto, como Esme lo vestía. Cómo tomaba su mamila y vaya que como observaba. Hubo uno foto que llamó mi atención. Alice bebía concentrada de su mamila, Emmett observaba a Alice completamente furioso y lloraba rojo del coraje mientras que Edward tenía sus ojos completamente abiertos mirando a ambos.

Al final, volteé a ver a Edward, quien agradecía sin pausa el final de las fotos. La sonrisa aún no se borraba de mi cara y las imágenes me acompañarían por el resto de mi vida, esperaba que mi hijo -si tenía- fuera igual al hermoso bebé que acababa de ver.

Esme estaba fascinada con mi rostro, después de mostrarnos las fotos.

-Bueno, ¡Basta! ya se divirtieron, ahora es hora de llevar a Bella a su casa... -Trató de que sonará como una orden pero pareció más un ruego. Reí un poco más.

-Bien, bien -Acepté -Me encantaron las fotos Esme, gracias -Esme asintió con una sonrisa

-¿Nos vamos, Alice? -Pregunté.La aludida negó teatralmente con la cabeza.

-No, no. Que el padre de tu hijo te lleve... yo... tengo sueño -Dijo la pequeña duende mientras reía al pasar a lado de su hermano.

-Que linda, Alice; gracias -Hablé con sarcasmo, parecía que hiciera todo su esfuerzo por que "el padre de mi hijo" y yo nos lleváramos bien.

Edward rodó los ojos y me miró. Sabía que si yo no quería ir con él, tenía otras opciones, podía pedirle al gorila de Emmett que me llevará o algo así... Pero lo que importaba aquí no era eso, lo importante era saber que decir. Edward me estaba dando la oportunidad de elegir.

Bostecé.

-Para ser honesta muero de sueño... Solo quiero llegar a mi casa -Pedí, tratando de sonar agotada.

-Pues vamos, Belli-Bells -Escuché la voz de Emmett por detrás -Edward, la llevaré en la Jeep para que puedas ir con Maddie, estoy seguro de que te espera -Canturreó con sorna.

Edward puso sus ojos en blanco, nada sorprendido con la actitud de su hermano y se despidió con un gesto de mano hacia ambos antes de irse.

Me giré hacia al mayor de los Cullen, él se encontraba recargado sobre el marco de la sala con una sonrisa burlona.

-¿Así que mucho sueño? -Preguntó con burla -Eres una pésima actriz, agradezcamos que mi hermano es un bruto -Terminó de hablar haciendo esa sonrisa molesta y jugo con sus llaves indicándome que nos íbamos.

Bien, necesitaba analizar cada cosa. Uno, me dolía en el fondo el saber que Edward iría con Mad pero ¿Por qué? Porque ese nudo seguía ahí, maldita sea, yo no podía sentir cualquier tipo de celos hacia la relación de Edward Y Mad, yo tenía a Noah... O eso creía, no, eso ERA; Dos, vaya que dejaría la vergüenza para después, ¿Tan mala actriz había sido? Y eso dé que servía, si de todos modos mis intenciones nunca fueron otras, nunca...

&

Los llantos del -Falso -Bebé me despertaron dos veces y tuve que cambiar un pañal húmedo y darle agua, mis pasos no alcanzaron a bajar a la cocina -O no quisieron – Y le di agua de la llave del baño, sinceramente no veía mucho problema en ello.

-Edbell, Edbell -Musité antes de caer en un profundo sueño, esperando que fuera última vez que me despertara.

«zZz»

Sentía mis párpados pesados, un ligero y extraño calor -Cabe mencionar que el calor era la antítesis de Forks- se extendía por todas mis mejillas, en realidad toda mi cara. Me levanté incrédula, aventando la colcha que me cubría y salté hacia el tocador «Estaba sonrojada»

Y es que eso era -muy- normal en mi, pero esta vez me había me había despertado así, sin razón alguna... Oh bueno, si hubo una razón. Él horrible sueño/pesadilla de anoche.

"... –Este es lindo ¿No te parece? –El rostro alegre de Alice indicaba que aquel mameluco le encantaba y ver su cara como mi imaginación la hizo unos años más grande me causó una sonrisa.

Reí.

–Alice, por favor es mi hijo tiene que parecerse a mí –Reclamé con una voz divertida, una voz feliz y orgullosa.¿YO DECÍA ESO? No, no. Pero es que en este sueño únicamente podía observar más no actuar.

–No, se puede parecer un poco a su padre quien SÍ deja que yo lo vista... hablando de él ¿Dónde se encuentra?

¿Padre? ¿De mi hijo?

–Ya casi llega, prometió traer a Edbell con él...

¿EDBELL? Ese era el nombre de... Oh no. Sentí como me tomaron por la cintura, aquel gesto, aquella sensación que no había olvidado... Entonces me giré y lo vi, claro mi imaginación le había agregado años pero seguía siendo tan... él.

Sonreí y me lancé a abrazarlo, le dí un pequeño beso (esta de más decir que cuando recordé el sueño casi vomito) y entonces él me mostró al bebé, nuestro bebé. Se parecía tanto a la foto que me había mostrado Esme, una verdadera hermosura.

Tomé al bebito en mis brazos le hice tantos cariños mientras Edward nos miraba con ternura. Sentía una redundante felicidad en mi pecho ..."

Me golpeé fieramente la cabeza una y otra vez contra la pared más cercana. ¿Qué ptm soñaba? Oh no, no y es que ¿cómo vería a Edward a la cara ahora?Bueno, pensaría en ello después. Ahora, ahora tenía que arreglarme para compartir un sistema educativo con el novio de mi mejor amiga y oh si, se me olvidaba; Madisson no iría hoy a la escuela, ¿Qué me esperaba?


(1) Oh, solo quería aclarar... no se si alguna se confundió por ahí... había dicho que Mad tenía una muñeca.. y en el "media cap" que subí.... al muñeco le llamé Eduard.. pero bue.. lo que es estar distraida! jaja. En resumen, la muñeca de Mad se llamá Maddie.

No tengo palabras para disculparme así que diré la más común; ¡Lo ciento!

Estuve muy ocupada con las escula (odio a mis nuevos maestros) ¬¬" pero aún así prometo subir un cap MUY LARGO por semana, eso es seguro...

Les pido paciencia a las lectoras, que en lo personal este fic me gusta mucho y no lo dejaré.

¡Besos!