Visita de momento y... ¡Vaya momento!

No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer así.

William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.


Edward....

-¿Qué haces aquí? -Pregunté confusa.

Fiel a su costumbre, se río de mí mientras se preparaba para contestar.

Llevaba un camisa blanca tallada que le hacía verse como un maldito modelo de revista, con uno jeans de corte recto y una chaqueta que le hacía verse tan bien... Di un paso adelante y mi corazón tuvo algo.

Más entretenida en lo que acaba de sentir que no me percaté cuando empezó a hablar.

-...Como te decía, solo vine por los pequeños regaños que recibí de Alice, tu sabes, aunque estoy de acuerdo en que estuvo mal el haberte dejado con toda la tarea.

Fruncí el ceño, ¿eso era todo? Bueno que más podía esperar.

-Claro pasa -Di un paso atrás y él pasó por delante a la estancia de mi casa, cuando sentí que algo se quemaba... ¡La carne!-. Dame un segundo ¿Quieres?

Sin decir más corrí a la cocina y retiré mi preparado de la lumbre.

-¿Lasaña, he? -Escuché su voz por detrás.

Me pregunté, si Edward y yo fuéramos amigos, ¿Me diría su secreto? El secreto del como poder hablar tan dulce, acompasada, aterciopelada y amablemente. Fruncí el ceño, probablemente no lo haría.

Me volvió al mundo el movimiento de su mano al frente de mi cara. Sacudí mi cabeza confundida.

-Andas muy distraída Swan -Su voz era dolida, y ya de nuevo todo rastro del tono que yo tanto idolatraba había desaparecido.

-Sí, es lasaña... -Contesté a su pregunta, omitiendo lo anterior, no quería que de nuevo fuera él, el dueño de mi humor.

-Bien -Se encogió de hombros-, Tiene que haber una forma de remendar todas esas ojeras... Tu sabes una ayuda tal vez...-Dijo mientras empezaba a quitarse la chaqueta.

Me quedé estupefacta y tomé el cucharón como apoyo.

-¿De-e que-e hablas? -Tragué saliva, al quitarse la chaqueta solo quedo con su pegada camiseta dejándolo ver más irresistible aún.

-Bueno Bella, entiendo que Edbell pudo ser un poco pesado, créeme yo lo he cuidado por las noches... -Tomó un tono comprensivo.

-Sí, pero ¿A qué con tu ayuda? -Pregunté indecisa.

-Oh mi ayuda solo consiste en quitarte un poco de estrés -Se encogió de hombros como si fuera normal-. Sé que no es común que un hombre lo haga pero...

¿Quitarme estrés, he? Y vaya de qué forma...

-¿Edward te sientes bien? -Casi le grité en lo que mi cucharon tomaba el lugar de una arma de defensa.

-Bella tranquila -Me pidió confundido -¡A ya sé! -Espetó como si de pronto todo lo entendiera-, Es que eres de tiempos de antaño, esos en los que se cree que un hombre no debe de...

¿Qué yo era de tiempos de antaño? Bien pues que me presente al que dijo que estaba bien engañar a tu mejor amiga o peor aún, hacerlo con... ¡Pues con él! Y en mi cocina... UGH.

-¡Edward Cullen! -Grité exasperada-. Solo cállate y no sigas... -Pedí clemente.

Seguía muy confundido pero no paraba de avanzar hacia mí con cada paso que yo retrocedía.

-Me exasperas en verdad -Despotricó él, menos paciente-, yo solo quería hacerte un favor, una ayuda... Solo déjame meter mi dedo y probar... yo te digo que te falta -Comentó con una sonrisa condescendiente.

NO GRACIAS MANIÁTICO PERVERTIDO

-Sabes que... -Empecé en un tono amenazante -Tal vez mi cucharon no servirá mucho pero... -Señalé a mi inútil arma.

Su rostro cambió a uno más tranquilo como si ahora todo estuviera bien.

-Eso sin duda, aún no entiendo para que lo tienes aquí -Rodó los ojos.

-¡EDWARD! Te aviso que Charlie llegará en menos de dos horas -Bien, admito que eso no ayudaba mucho, pero era algo.

-Y es para él la sorpresa, Swan ¿Eres retrasada mental o qué? -Interrogó desesperado-... Aunque por favor, si agradeces lo que haré no se te ocurra decirle que yo lo hice... -Pidió tratando de ser influyente.

-¡Me das asco! -Le grité sin aire.

-Bien Isabella, no es mi completa culpa lo de Edbell, ni que su madre tenga una mente tan cerrada... Es que no es gran cosa ¡Qué un hombre quiera ayudar a cocinar! -Gritó enojado.

¿¡QUE!? ¿¡ESO ERA TODO!? Oh, oh, debía dejar de pasar tanto tiempo con Emmett... me estaba pervirtiendo. Mi cara empezó a tomar un color rojo insoportable, lo sabía, sentía a mis mejillas arder.

Edward parecía muy confundido, arrugó el ceño al verme y empezó a rebobinar nuestra plática, dubitativo. Cuando por fin entendió el hilo de mis pensamientos se rompió a reír a carcajadas. Estoy segura que casi se le salen las lagrimitas de humor al igual que yo tenía más del 50% de mi sangre en el rostro.

-Pen-nnnsándo-oo..lo bien -Apenas logró decir entre risas -También necesitas esa clase de ayuda -Y de nuevo rompió a reír.

-Cállate -Farfullé en lo que le aventaba un mandil -O me encargaré de que todo el equipo de beisbol de la escuela sepa de tus talentos culinarios, Edwardcita -Mencioné con sorna y amenaza.

-¡Oye! No es mi culpa... Nunca pongas en duda mi hombría... Alice eligió como clase extra diseño de modas, Esme necesitaba descargar en alguien todas esas ansias de "madre hereda recetas" así que como Emmett eligió sus clases secretas de oboe, yo era el único huevón de la casa y los resultados fueron... ¡Bueno Swan solo hazme caso, si quieres una cena digna! -Tomó seriedad y se colocó el mandil.

Se lavo las manos y entonces introdujo su dedo en mi mezcla para poder probarlo. Lo quede viendo con el ceño fruncido, ¿Era apropósito el verse tan... sexy?

Me miró y de nuevo río, no es necesario mencionar que de nuevo me puse roja.

-No es necesario que me comas.... -Analizó-. Solo le falta un poco de orégano.

Me volteó a ver con su bromita pero yo si estaba enojada.

-Ni que estuvieras tan bueno... -Objeté para defenderme.

Me miró con más seriedad.

-Supongo que prefieres a tu novio... -Apostilló en lo que cambiaba la vista y apretaba la mandíbula.

¿Era tan ególatra como para perjudicarle tanto el hecho de que alguien (en este caso yo) prefiriera a otro? Guau, Edward y punto débil, eso me gustaba.

-No tienes idea de cuánto -Me mordí los labios imitando a esas películas que a veces veía con Madisson, pero para nada me parecía un gesto similar en mí.

Apretó más su mandíbula.

-Pásame el orégano, ¿Quieres? -Me pidió después de un minuto silencioso.

Él diestramente le coloco lo suficiente, volvió a revolverlo en lo que yo colocaba las laminitas de la pasta en el molde. Cuando acabo hicimos trabajo en equipo por primera vez, yo colocaba laminitas y él escurría la salsa o viceversa.

Cuando terminamos con las capas me dispuse a meter el molde al horno y él me siguió. Ya dentro el molde me agaché para ajustar mejor la temperatura y sentí como se acercaba por detrás.

-Temperatura media -Murmuró en mi oído.

Me estremecí y mi estómago fue el peor parado, ya que casi se vuelca. Di vuelta en un salto al mismo tiempo que daba un paso hacia atrás y él me sonreía divertido, se acerco más a mí.

-Emmm, estoy empezando a tener ciertas dudas sobre tus reacciones con Noah... -Comentó dejando caer su aliento en mi rostro.

-No-o de-de-eebes -¡Odie el tartamudear y él solo se mordió los labios para no reír y continuar con su jueguito seductor-. No es asunto tuyo -Tragué saliva, su cercanía me afectaba.

Río y se empezó acercar más y más... y más... y más... ahhh.... ¡RRRRRUUUUUMM!!!

Jamás agradecí tanto el que Charlie llegará, pude escuchar con claridad el sonido de su patrulla al aparcar. Edward río por mis saltos de susto inconscientes.

Señalé con los ojos hacia afuera, diciéndole que se fuera pero él ni se inmuto o movió un milímetro su posición. Consideré el gritar pero eso no sentaría tan bien en la escena. Tan atenta como podía estar en Charlie escuché el sonido de unas llaves.

Edward pareció escucharlo también y se apresuró a terminar con lo que había empezado: depositó un suave beso en mi frente y agregó un:

-"Gracias por cuidar a mi tarea, es decir, Edbell" -Se separó rápidamente antes de que Charlie cruzara el umbral y me quedará viendo con ojos críticos.

Entendí que había dejado de respirar, escuché una risita proveniente de Edward.

-Paa...pááá -Le recibí confusa.

-Isabella -Saludó mi padre con el ceño fruncido y evaluando a Edward de pies a cabeza antes de mirarme con el regaño en sus ojos.

-Edward solo vino por Ed.... Su tarea -Me corregí antes de decir algo impropio, Charlie sabía atar cabos sueltos y no le sonaría nada bien mi pequeño/falso hijo.

-Buenas noches, jefe Swan -Le saludó Edward cordialmente -Supongo que si me reconocerá, soy Edward Cullen.

Charlie entendió con el apellido pero luego frunció el ceño.

-¿Esta Madisson aquí? -Interrogó aún más confundido.

-No papá, ya te dije que Edward solo vino por...

-Bella estás castigada para cualquier clase de vista -Me reprendió-, tuvieron tiempo en la escuela para eso... -Señaló molesto.

-Tiene toda la razón -Respondió Edward-, Bella me puedes entregar al proyecto después... -Me dijo -Buenas noches -Se despidió y salió por donde Charlie había entrado.

Asentí hasta que lo vi irse.

-Bella -Charlie llamó mi atención -¿Madisson y tú siguen siendo amigas? -Cuestiono curioso.

Entrecerré los ojos, ¿Qué sospechaba ahora?

-Sí -Respondí franca -¿Por qué?

-Nena no me lo tomes a mal pero... Bueno solo... Recuerda que el dolor que provocas siempre se te regresa en cuenta doble, solo recuérdalo ¿sí?

No le entendí del todo pero asentí.

-Está bien, lo recordare -Le prometí-. En quince minutos esta la cena, puedes ver la tele un rato -Le ofrecí y solo asintió mientras se quitaba su pistola y otras cosas.

Cenamos, Charlie elogió mi comida pero no era del todo mía. En realidad si le agradecía a Edward y cumpliría con mi trato, ni una palabra a Charlie.