Con-tacto I
Una voz fuerte no puede competir con una voz clara, aunque esta sea un simple murmullo.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.
Era el chico que me había comprado el agua, aunque apenas hubiesen pasado algunas semanas parecían meses. Me sonrío con sus blancos dientes, era inexplicable pera esa sonrisa me era cálida.
-Hola tú -Me dijo sonriendo y se acercaba donde yo estaba.
No estaba del todo acostumbrada a tener hombres cerca y sin playera. Más incómodo era con lo musculoso que se veía.
-Si mal recuerdo es ¿Bella? -Dudó de mi nombre, me sorprendió que lo recordara pero le sonreí.
Cuanto no daría por recordar su nombre pero por más memoria que hiciera no podía.
-Este... no recuerdo -Me quejé, el río bajito y se sentó en el asiento del auto.
Me miraba como esperando pero no se me ocurría que decirle, lo mejor sería saludarlo con su nombre como él lo hizo conmigo, pero yo no recordaba nada.
-Me llamo Jacob -Después de dos minutos de largo esfuerzo mental, puso fin a mi martirio.
-No, no es así -Negué, el chico se sorprendió.
No era Jacob, no me acordaba de su nombre pero recordaba que la chica... creo que llamada Leah le saludó por un nombre que no era Jacob; solo que no recordaba...
Me miro aún confuso.
-No es ese nombre porque la chica no te dijo así -Le expliqué.
Esbozó una leve sonrisa, parecía causarle gracia mi esfuerzo.
-Es que todos me dicen Jake -Me aclaró.
¡JAKE! Eso era... así le había dicho.
-Así es, Jake -Le saludé con una sonrisa.
Soltó una risita y se paró de su auto, limpio su mano en un trapo antes de ofrecérmela.
-¿Y dime Bella que te trae por mi pequeño taj mahal?
Reí de su pequeño chiste y me sentí aliviada con mi nueva compañía.
-En realidad no quería importunar -Señalé al auto que antes parecía objeto de su atención.
Él siguió mi mirada y le borró importancia con un gesto de mano.
-¡Bah! Esa chatarra ya me lleva dando latas desde hace horas -Comentó-, Además no se puede trabajar con la cabeza alborotada...
Hizo una mueca y tomó una llave inglesa entre sus manos.
-Dímelo a mí -Farfullé molesta.
-¿Problemas de faldas? -Me preguntó con una risita en sus labios señalándome con su llave.
Lo miré molesta.
-Problemas de pantalones... diría yo, algo de los dos -Me encogí de hombros.
Río de mi ocurrencia y se paso una mano por su cabeza.
-¡Jacob! -Escuchamos una voz grave gritar, me giré hacia afuera.
-Ahorita no, Billy -Le gritó él de vuelta y soltó la llave molesto, se dio la vuelta, parecía desesperado.
-¿Pasa algo? -No quería verme metiche pero no me gustaba ver a alguien así, menos si era por mí, él se podía ir... -. ¿Necesitas que me vaya?
De nuevo se giró hacia mí y me tomó de los hombros reteniéndome.
-No, no -Parecía desesperado-. No eres tú, es... mi novia -Bajó la cabeza un poco, pero aún así podía notar el sonrojo en su piel cobriza.
Se veía lindo, no pude resistir el sonreír.
-¿Qué pasa con ella? -Quise saber, más interesada de lo común.
Jacob alzó la cabeza y me miró inseguro, luego soltó una risita nerviosa.
-Es una estupidez -Sonrío-, Es que... ¡Sí, es una estupidez! -Se burló de si mismo y se giró de nuevo.
-Jacob nada lo es, ¿Qué pasó? -Insistí.
Di media vuelta, dejándome verlo de perfil y comenzó a hablar.
-Ayer, antes de venirme a mi taller le pedí que fuéramos novios -Se mordió los labios dudando si seguir-. Iba preparado para un rechazo, ella es... es la niña más bonita jamás vista, sabe de autos, pero es femenina... tu sabes -Se trabó-.
"Lo que paso es que, un amigo me comentó en broma que ella solo lo había dicho de juego... luego a vi con un tipo y ayer que hubo una fiesta en la playa ella se veía muy apegada a ese tipo... Las palabras del baboso de Seth tomaron sentido y bueno..."
Tomó su cabeza entre las manos y no quería seguir, me acerqué un poco hacia él y apreté cariñosamente su hombro.
-Me besé con la primera que paso, justo delante de ella... luego supe que ella se sintió mal... ¡Soy un estúpido! -Masculló molesto y pateó una pieza de las que se encontraban tiradas
Sonreí reconfortante.
-No lo eres, Jake -No se me hizo nada raro utilizar su apodo, me sentía como... como si siempre lo hubiese conocido.
Hablé del problema de Jacob toda la tarde, me sirvió bastante para no pensar en mis propios problemas. Descubrí la facilidad con la que podía llevarme con él. Normalmente no era una total anti-social pero a Mad la hice mi amiga porque nuestras mamás técnicamente nos obligaron, y a nosotras nos gustaba así, luego con Alice fue por Mad.
Jacob era mi primer amigo por cuenta propia, no era difícil sonreírle de apoyo, ni tampoco era difícil escucharlo.
Cuando el crepúsculo comenzó a verse por el horizonte, supe que era demasiado tarde.
-Me tengo que ir -Apunté medio melancólica.
-¿Sola? -Se sorprendió-, Es que eres tan... chiquita...
Lo miré molesta, ya íbamos hacia afuera del taller, caminé hacia una roca alta y me sub para tenerlo a mi altura.
-Que otros sean unos monstruos enormes no es m culpa -Puntualicé-, Además soy dos años más grande que tú, Jakito -Me burlé y el bufó.
Me bajó de la roca y despeinó mi cabello.
-Lo que tú digas mini-Bella -Me la devolvió.
Reí, y mi estómago dolió un poco. Ya me la había pasado toda la tarde riendo.
Luego de prometer a Jake que llegaría el día siguiente me dejó ir y continué mi caminata.
Ya no necesité buscar algo con que distraerme, ahora estaba mucho mejor. Pero cuando llegué a la casa, me alarmé porque Alice no me hubiera ido a buscar o algo así... Las luces de la casa parecían apagadas. Recorrí la puerta de cristal y entré a la casa.
Me encontré a la señora Hale viendo una telenovela, el aspecto era un poco terrorífico, el viento entrando por las ventanas, la oscuridad, y el silencio a excepción de las voces televisoras...
-Buenas... tardes -Dudé.
La señora Hale se giro para verme me sonrío y me dijo que ellos se encontraban afuera, a solo unos cuantos metros de la casa.
Asentí y salí, esta vez por la puerta principal, al instante escuché la carcajada de Emmett y me guié por eso.
Habían dado la vuelta a la casa entera, para así llegar a una salida directo en la playa. Las olas repiqueteaban, el crepúsculo ya desaparecía y olía a leña. Tenían una fogata en el centro de ellos, una hermosa fogata y se encontraban sentados cada uno en un tronco pequeño.
Caminé hasta llegar ahí.
-Hasta que apareció la desaparecida -Comentó Emmett con tono burlón.
Rosalie lo fulminó con la mirada, Alice me miró extraña, Madisson me sonrío, se notaba lo feliz que estaba y Edward... no lo quise ver.
-Y aquí me vez -Le respondí con sarcasmo.
Emmett esbozó una sonrisa gigante y palmeó un tronco a su lado, no dudé dos veces en sentarme a su lado.
-¿Y que hacías? -Alice no pudo esperar a que me sentara para interrogar.
Quería parecer un poco distraída para no contestar, me acomodé mejor en el tronco, observé la fogata pero cuando me percaté que Edward se encontraba adelante mío no quise una distracción más.
-Solo caminaba por ahí... es que me sentía un poco mal -No mentía, solo que mi "enfermedad" no aplicaba en los estándares físicos.
Alice no me creyó del todo pero tampoco iba a arruinar la fogata con sus sospechas, volteó a ver a Jasper y lo abrazó al tiempo que él le pasaba una varita a cada uno. Emmett tomó la bolsa de algodones -casi vacía-, y después de meterse dos a la boca nos pasó uno a cada uno.
Madisson tomó su algodón con una sonrisa, podía ver cuan feliz estaba, luego abrazo a Edward t este la recibió con una sonrisa. La imagen me dolía un poco y me giré hacia Emmett y Rosalie.
Aunque esto tampoco consoló, Emmett mantenía bien abrazada a Rosalie, quien recargaba dichosa su cabeza sobre el fuerte hombro de Emmett.
Entonces todos ensartamos nuestros algodones en la varita y la colocamos al fuego. Y aquí estaba yo, con tres parejas sintiéndome la peor de todas.
-Esto no esta nada mal -Ronroneó Madisson contra el pecho de Edward.
Me volteé a verlos, dos esmeraldas me veían fijamente; esta vez, a diferencia de las muchas otras, no rehuí a su mirada, pero no pude evitar el sentirme... incompleta. Lo miraba a los ojos y deseaba poder leer lo que ellos expresaban pero me era imposible, solo me consolaba con el hecho de que me mirara.
Entonces dos algodones se empezaron a incendiar, el mío y el de Edward. Era evidente que no me comería mi algodón todo quemado, él tampoco se comería el suyo.
Hice un puchero, en verdad se me había antojado el algodón.
-No es justo -Me quejé.
-Eso les pasa por distraídos -Dijo Alice en lo que rodaba los ojos.
Emmett soltó una risita y le aventé mi algodón quemado.
-¡Auh! Ahora resulta que no me puedo reír -Fingió indignación-, No es mi culpa que estés tan... -Emmett tomó sus dos manos, las junto y se recargó sobre ella luego suspiró (haciendo la actuación de niña enamorada)-.
-¡Emmett Cullen, no dudes que te aventaré esta vez la vara! -Le amenacé.
-Rose, me amenazan y... ¿No tienes nada que decir? -Se escondió tras la silueta de Rosalie quien lo miró y luego se volvió hacia mí.
-Si tengo algo que decir, ¿Cómo te atreves a decirle que le aventaras una vara? -Se refería a mí, dejó su algodón a un lado y apoyó sus manos a la altura de su cadera pareciendo enojada-... No hay necesidad, si quieres quemar otro algodón hay otra bolsa en la cocina -Señaló a la casa.
Emmett la miró con "sus ojitos", ella le guiñó un ojo y lo besó. Reí al tiempo que me levantaba obediente por otra bolsa.
No me moleste en saber porque Alice no había movido su preciada lengua... o si la movía pero al compas de otra...
No quise ver a Edward o Mad temiendo que estuvieran igual que Alice y Jasper.
-¡Espera Bella! -Escuché a Rosalie, pare mi pasó y me volteé-, ¡No creas que ella irá sola por tu algodón también! -Se dirigía a Edward-, Acompáñala -Le ordenó.
Edward se levantó con una sonrisa, soltó la mano de Mad y siguió mi camino, Mad casi viene por detrás cuando Rosalie lo impidió.
-Madisson nunca me contaste lo del otro día... No sé si recuerdes... -Escuché la voz de Rosalie pero ya no presté atención.
Me sentía mal por Madisson (ya que todo indicaba a Edward y a mí -a veces no por coincidencia-), tampoco soy un monstruo sin corazón. Pero en este momento mi corazón estaba lleno de una droga llamada: Edward Cullen.
Miraba la arena, no quería verlo a él. Todo se encontraba un poco oscuro, al casi llegar a la casa me imaginé a la señora Hale viendo una novela peor en lugar de eso nos encontramos una nota donde avisaba que iría a Forks por un rato.
Entramos a la casa, totalmente callados. Solo lo miraba para asegurarme que estuviera ahí, prendí la luz de la sala y luego pase a la cocina. Me agaché para buscar la bolsa en la alacena donde vi que en la mañana sacaron las galletas.
Encontré la bendita bolsa y me levante del suelo. No era nada cómo llevar más de diez minutos sin decir una palabra de tantas que deseabas poder decir. Acallar tu boca cuando esta quería hablar sin parar...
-Lo ciento -Le escuché decir.
Me giré para verlo, él miraba a la ventana a su enfrente, la luz de la luna le llegaba a la cara... se veía hermoso.
Parpadeé un poco y me concentré en sus palabras.
-¿Por qué? -Pregunté con voz casi muda, tenía la garganta cerrada.
Me sonrío de lado, de nuevo estaba yo en su maldito irresistible juego.
-Por lo de la mañana, Emmett puede ser un bruto -Explicó, me miró con disculpa en sus ojos.
Me giré hacia en frente y sonreí.
-Estoy acostumbrada a sus tonterías -Le consolé-, no te preocupes -Borré importancia.
Dando por terminada nuestra "Directa" charla empecé a caminar hacia la salida de la cocina. Pero no pude continuar porque me tomó por el codo y me atrajo hacia él. Mi cabeza quedo justo a centímetros de su pecho, justo en el que hace momentos Mad suspiraba... alejé un poco.
No podía verlo hacia arriba, no a como estaba: hecha un manojo de nervios. Solo miré la mesa acomodada en el centro de la cocina.
-¿Desearías que Noah estuviera aquí? -Lanzó la pregunta a un tono amable, pero mi estúpida cabecita quiso pensar que había cierto tono de discordia.
Levanté mi cabeza, él me miraba fijamente.
Noah... me sentí mal, volví a agachar el rostro.
-Él se encuentra demasiado mal como para pensar en mí -Me solté de su agarré, estaba decidida a aclarar algo-. Quiero pensar que todavía soy un poco humana como para sentir el dolor que le causaría a mi novio con pensar solo en mí, supongo que me importa mas la felicidad de los demás -Objeté-, como la de tu novia... A ella también la quiero mucho y supongo que tú pensarías en ella antes que en ti -Apunté, traté de sonreír y di media vuelta para irme.
Quería dar media vuelta y enterrarme en sus brazos, no lo negaré. Pero debía ser algo más que fuerte, después de todo esto bien podía ser un simple loco enamoramiento adolescente.
Listo! Eso era todo lo que tenía, espero que no hayan perdido el trama del todo....
Muchas gracias por leer!!
