Con-Tacto II
Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces entonces estás peor que antes.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.
De camino de regreso a la casa, Madisson parecía más tranquila, justo ahora que le había dicho y jurado que Edward no podía querer a nadie más que a ella. Le dije tantas cosas que me hubiera gustado escuchar.
Temí tanto porque sospechara algo pero ella solo me abrazo y dijo que era mejor que nos fuéramos.
-Gracias Bella -Fue lo que dijo después.
Entramos por la puerta trasera, os topamos con la cocina y de inmediato vi una sola cosa: Edward. Lo lastimoso fue el ver que el no me miraba, si no miraba preocupado los lagrimosos ojos de Mad.
Suspire, tal vez había cierto todo lo que le había dicho Mad.
Seguí caminando al ver que Madisson pensaba quedarse con Edward.
-¡Bella ayudanos! -Gritó Alice por afuera.
Salí para ver que ella llevaba algunos trastes en pila que pensaba acomodar en la camioneta de Emmett. Corrí a ayudarla con una sonrisa.
Vi como Jasper llegaba corriendo y la tomaba por la cintura para darle unos lindos besitos en el cuello.
-Peque me quiero ir ya -Le pidió entre tantos besos.
Alice río bajito y se giro hacia él para tomarlo de los cachetes.
-Ya casi solo faltan... ¡Y ahí están! -Dijo viendo algo por detrás de Jasper. Me gire para ver, se trataban de Rosalie y Emmett que caminaban tomados de la manos, saliendo apenas por uno de los lados de la casa.
Jasper sonrío con sorna hacia Emmett y luego tomó a Alice de la mano para subirse al auto.
-¡Edward y Madisson apresúrense! -Gritó Alice antes de dar un brinco y subirse al asiento copiloto, esta vez Jasper manejaría.
Mad y Edward salieron de la casa con una cara algo molesta. Dudaba que Madisson le hubiera dicho algo pero aún así se podía notar la incomodidad entre ellos.
El camino hacia First Beach fue corto, había algunos turistas y las olas se veían tranquilas, aunque con la temperatura, ni quien se metiera.
Aparcamos por justo enfrente del bonito camino de arena, bajamos algunas cosas, como comida y algunas frazadas; Alice si que se planeaba todo.
Como todo en este viaje, no faltó mucho para que cada quien tomará de la mano a su pareja y se adelantaran. Vi como Alice trató de voltear a verme, pero cuando estuvo entre los brazos de Jasper se le olvidaron varias cosas...
Rosalie y Emmett tomaron un camino a parte, se aislaron de nosotros y no dudaron nada en caminar a la par de las pequeñas olitas que rompían a la orilla.
Edward y Madisson fue otra cosa, Madisson me sonrío y luego vi como camino hacia la primer tienda que encontró y se preocupo más por encontrar algo de comer y luego busco entretenimiento en su celular ignorando por completo a Edward.
No quería ver a Edward, aún así tuve mi momento de tentación y me gire para verlo. Permanecía un poco aislado a todo, de vez en cuando miraba a Madisson y otras veces me miraba mí, cuando me miraba a los ojos por primera vez no me pregunte que pensaría o como me vería. Estaba más preocupa por la confusión en sus ojos que otra cosa, agradecía que Mad se mantuviera ajena.
A los diez minutos transcurridos de estar los tres parados sin hacer nada desesperé.
-Voy por un dulce -Fue mi pretexto para salir de ahí.
Quería pensar pero no debía, porque podía pensar en mí o en Mad y las cosas cambiaban drásticamente en ello. Si pensaba por mí, sería algo bueno que Edward se alejara de su novia, eso me convenía pero no podía siquiera terminar la oración en mi mente cuando me venía el recuerdo de Mad y entonces solo importaba ella.
La única esperanza es que todo volviera a ser como antes: yo una histérica solitaria pero ellos una pareja. En cambio ahora, lo que había empezado como una temporada de mal humor por parte mía, se había convertido en esta pelea de pareja. Y no era tonta, yo sabía bien que a Edward le afectaba yo de alguna manera.
-Un agua por favor -Pedí a la muchacha que atendía la tienda. Ya había pasado mucho tiempo distraída.
Ella asintió, tomó el agua de un refrigerador y me la dio antes de que la pagara.
-Bonito ambiente el de antes -Yo conocía esa voz, era Jacob que hablaba sarcástico.
Me gire con una sonrisa involuntaria hacia él, que miraba atento hacia donde antes estaba. Tenía razón, no era nada bonita la imagen que Madisson y Edward proyectaban, un nudo en mi estómago se retorció cuando me di cuenta que probablemente yo era la causante de ello.
-No, supongo -Fue lo único que podía decir antes de bajar la mirada y que el coraje me llenara.
-¿Pasa algo? -Era notorio todo lo que llevaba dentro.
Negué con la cabeza y no pude evitar abrazarlo. Él con el rostro confundido me devolvió el abrazo.
-Ven -Me dijo antes de empezar una caminata.
No quería llorar pero es que simplemente me sentía mal, por que yo necesitaba una solución y de solo pensar en eso se nublaba cada parte de mi cerebro y solo venía el coraje y las terribles ganas de llorar.
-¿Qué pasa? -Me preguntó Jacob preocupado.
-Nada -Me limité a contestar-. Ya te dije que solo son ligeros problemas de pantalones.
Le hice reír.
-Bella, es enserio, si quieres no me digas pero sabes que te afecta y debes alejarte de eso...
Baje la mirada, eso era imposible.
-¿Tiene que ver con el tipo ese? -Sospecho molesto.
-¿Quién? -Quise saber, Jacob no podía haber visto nada, tampoco le había dicho algo.
-El que estaba contigo antes de que salieras casi huyendo... pude ver como te miró -Dijo con algo más que simple observación.
Negué con la cabeza.
-Es el novio de mi mejor amiga -Le conté con las palabras quemándome la boca.
-¡Guau! -Abrió la boca y miró hacia arriba. Eso si es problema.
-No tiene que serlo -Murmuré rápidamente.
-Pero lo es -Me contradijo.
Tenía razón, ya lo era.
Caminamos hasta llegar a la otra punta y de ahí regresamos, ya era algo tarde y la mayoría de los turistas salían con sus niños pequeños en brazos y varias frazadas cubriéndolos.
-Arruiné tu salida -Me sentía un poco culpable, probablemente Jacob tenía mejores cosas que andar lidiando con mis dramáticos problemas.
Río y me dio un pequeño golpe en el hombro.
-Solo vine de acompañante de Quill -Rodó los ojos al recordar-, el muy tarado anda persiguiendo a Claire y esta lo rechaza por se dos años menor que él... -Se mordió los labios pensando algo y después hablo más calmado-. En fin, solo hacía mal trío.
Reí un poco, Jacob y yo parecíamos destinados a comprendernos.
-Dímelo a mí -Murmuré. Aunque se me acababa de ocurrir algo nuevo....- ¿Jacob te molestaría regresar conmigo?
Medio me comprendió, ya que arrugó las cejas y me miró con una extrañada impresión.
-Es que mis amigos también vienen en pareja... el punto es que también me siento incómoda -Hice un mueca involuntaria.
-Más por él, ¿Verdad? -Adivinó rápidamente.
Asentí pesadamente.
Sonrío.
-Vamos ya -Dijo antes de correr como loco por el camino donde veníamos.
Y entonces sonreí antes de empezar con la carrera.
Si, esta de acuerdo, Isabella Swan y el verbo correr jamás estarían bien empleados e una oración; menos cuando se unía a ésta: Jacob y carrera. Esta de más decir que varias veces di contra la arena.
Aunque fue única ventaja, ya que cuando Jacob me veía estrellarme otra vez contra el suelo, se detenía un momento para que no se atorara en su garganta la enorme carcajada, y así me daba tiempo suficiente para acortar algún metro entre los muchos que nos separaban.
A veces le avente algunos puños de arena, pero ninguno logró llegarle así que me rendí hasta perderlo de vista. Por suerte había tanta gente que lograba recordar el camino gracias a las personas que había visto antes. Me sorprendí al ver cuanto había caminado con Jacob.
Seguí corriendo hasta que me topé con algo duro que me impidió moverme, por suerte pude alcanzar a ver que era la firme espalda de Jake.
-¿Por rayos te... -No pude terminar las pregunta sin evitar saber la respuesta.
Al frente de mí, estaban las sonrientes caras de Alice y Madisson, el entrecejo de Jaspe, Emmett y Rosalie y el furioso rostro de Edward.
Camine un poco para quedar frente a Jacob.
-Él es Jacob -Pude decir bajo el sonido de mi respiración, en verdad me había cansado.
Las sonrisas de Alice y Mad se acentuaron e incluso un chillido se les escapo junto con un "¡Jacob!".
No pude evitar ponerme roja y Jacob río para mi desgracia.
-Que bueno que encontraste a Bella, si no la tendríamos de muy mal humor... -Fue Madisson quien me miró con una sonrisa picara sin soltar el brazo de Edward...
¡Genial todo se había resuelto!
Y entonces me pase toda la tarde concentrada en las bromas de Jake para ignorar las furtivas y temidas miradas de Cullen.
-¡Que mal que Jacob se tuvo que ir! -Se quejó Alice-, hubiera sido bueno tenerlo un rato aquí en la casa...
Quede mirando a Alice con escrutinio bajo las pequeñas gotitas de lluvia que empezaban a caer.
-¿Desde cuando eres tan amiga de Jake? -Pregunté un poco irritada.
Si señores volvimos a la costumbre del mal humor...
Ni Jacob pudo evitar que las malditas miradas de Edward me hicieran sentir como una... Además Jasper también me miraba de una manera extraña... Me sentía muy mal.
-¿Celosa? -Intuyó con los ojos entrecerrados y una sonrisa de burla.
Rodé los ojos.
-Sonríe -Dijo antes de pellizcarme un cachete y dejarme atrás para alcanzar a Jasper y evitar mojarse más de lo que ya estaba.
Pronto se soltó la lluvia sin reparo, entonces sentí las gotas más pesadas y logré ver como Rosalie y Emmett se metían corriendo tras algunas risas detrás de Alice, sonreí, ellos en verdad la pasaban bien.
Algo me golpeo por detrás.
-Lo siento Bella -Escuché la voz de Madisson -, es que no me quiero mojar -Se disculpó antes de sonreírme y salir corriendo en dirección a la casa.
Quise quedarme un rato ahí, había mucho que pensar...
Por suerte ya mi tortura casi acaba. Eso lo indicaba la hermosa fecha, ya mañana entraba de nuevo a la escuela y en una semana era probable que Noah volviera sin mencionar que el viernes próximo acaba mi tortura con el bebé plástico.
¡Guau!
Todo había pasado tan rápido... apenas un mes tenía que había empezado este ridículo proyecto...
-¿Quién es Jacob? -No, no, no... Esa voz aterciopelada tenía que ser él.
Me giré tratando de darle la cara. Su mueca no podía ser otra más que de molestia, a diferencia de las otras veces que me hablaba con una sonrisa de burla...
Los rayos que de la nada tronaron en el cielo estaban de acuerdo con mi mal humor.
-Creo que ya lo viste ¿No? -Fue lo único que pude decir.
Esperaba que ese fuera mi escape, que la oscuridad que proporcionaban las cargadas nubes negras no delatara a mi nervioso rostro y que el tormentoso sonido de la casi-tormenta que caía sobre nosotros ocultara mi mentirosa voz.
Pero permaneció callado y con esa insatisfecha facción, no era la respuesta que quería.
-Ya sabes -Traté de hacer el ambiente más ligero con una pequeña broma y la voz algo más relajada-, el chico de uno noventa, de piel cobriza con ojos oscuros... -Casi tenía que gritar para que me escuchara, en realidad la pequeña llovizna ya era casi un mar.
Apretó su mandíbula y me miró fijamente. Su mirada era algo de lo que quería huir, algo que no soportaba, era algo más que intensa.
-¿Qué es de ti? -Preguntó y entonces algo paso.
Son cuatro palabras pronunciadas por su boca en una pregunta: ¿Qué-es-de-ti?. Cuatro palabras que me hacían sentirme tan bien, cuatro palabras que podían reflejar tantos sentimientos de él.
Podía sentirse en desconfianza.
Podía sentirse amenazado.
Podía sentirme confundido.
Podía sentirse inseguro.
Podía sentirse molesto, incuso furioso.
Podía sentirse envidioso.
Podía sentirse desplazado.
Podía sentir tantas cosas pero solo había un nombre para todo: «Celos».
Y aún ya empapada con algo más que frío y los oído aturdidos disfrute de tanto cuando quise creer que así era, que Edward estaba tan celoso de mí como yo alguna vez lo estuve -inconscientemente- de él con Madisson...
¡Madisson! ¡Rayos!
Inmediatamente me acordé de ella, entonces todo cambió, Edward pasaba a ser algo malo de mí y el sentimiento de antes, ese sentimiento de dicha que pude sentir porque él estuviera celoso pasó a ser más que culpa dentro de mí.
Y de nuevo se repetía, odiaba Edward Cullen. Lo odiaba porque era él quien hacia que quisiera algo que era malo.
Volteé la cara algo más que molesta.
-Eso no es de tu incumbencia -Arrastré las palabras entre dientes, estaba segura que si abría demasiado mi boca un sollozo de ira era lo único que se escaparía.
Me miró durante varios largos segundos, baje la mirada para toparme con sus puños apretados. No quería ver su rostro.
-Tienes razón -Dijo con la voz algo más razonable y menos autoritaria -Pero no puedo creer que le estés haciendo algo así a Noah....
Entonces no pude, no me contuve más, esto no era necesario, el amor no tenía que ser tan complicado. Sentí mis ojos picar, estaba segura que lloraría.
-Jacob es un amigo, yo jamás lastimaría a Noah -Podía ocultar mis lágrimas gracias al agua que caía, incluso podía ocultar la mentira pero no podía evitar que mi rota voz dejará al descubierto que lloraba.
-Bella yo... -Su voz también parecía delgada, vi como alzo su mano y después la volvió a agachar.
Posteriormente tomó seguridad y con su mano tomó mi barbilla para hacer que lo viera cara a cara.
Logré percibir el temblor en sus ojos cuando vi los míos llenos de lágrimas, tomó aire de una manera tan dulce que jamás olvidaría, pude ver su aliento tras las gotas de agua y entonces un grito se escuchó proveniente de la casa después de un sonoro rayo.
Los dos nos giramos hacia el ruido, involuntariamente los dos dimos un pequeño brinco y fue cuando me di cuenta que tan cerca estábamos.
Aproveché para secarme unas cuantas lágrimas en lo que se distrajo pero pronto se volvió a dirigir a mí tomando mi cara entre sus manos en lo que de igual manera secaba mis lágrimas.
Di un paso hacia atrás para apartarme de él antes de toparme con adolorida y rota mirada.
Suspiré y caminé hacia el alboroto, debía cambiarme en cuanto antes si no quería enfermar.
Entre a la casa hecha un desastre pero mi sorpresa fue que estaba totalmente oscura, Edward llegó por detrás de mí.
-¿Qué paso? -Se escuchó a nuestra voz preguntar.
Aunque no tenía la menor idea de a quien podíamos preguntarle ya que no podía ver absolutamente nada.
-Se fue la luz, calma -Se escuchó la voz de la mama de Rosalie por alguna parte.
Se escucharon algunas risas, me imagine que Emmett estaría incluido ahí.
-Jasper ve por un fusible nuevo y los demás permanezcan quietos no quiero que vayan a tropezar con algo y se lastimen -Nos dijo por última vez y luego solo se escucharon pasos.
Traté de palmar algo a mí alrededor pero no logré identificar nada. No me gustaba sentirme sola así que -pese a la advertencia de la mama de Rosalie-, trate de avanzar para llegar a quien fuera.
Con suerte Alice estaba cerca.
Pero solo pude dar ocho pasos -los conté- antes de tropezar con algo -imagine un mueble, ya que dolió como tal-, y semi caí al suelo.
Y digo semi caí porque alguien me sujeto lo suficientemente rápido como para que estuviera a centímetros del suelo.
Contuve el aliento, esto solo me pasaba a mí.
Me traté de recuperar para poder valerme por ms propios pies pero esa persona no me dejo avanzar. No era necesario pensar mucho para saber quién era, lo delataba lo húmedo de su ropa, al igual que la mía.
Me tomó con la suficiente propiedad para acercarme a sí, y de todas las cosas que pudieron haber pasado en aquellos segundos en los que yo sentía su aproximación, en lo que yo sentía un calorcito atrayente hacia él, y en los que estaba segura de ser la peor persona del mundo solo me abrazó.
Estrechó sus manos por mi espalda de una manera tierna, al igual que yo lo envolví entre mis brazos.
Su olor, aún tras la humedad era algo que tampoco pensaba olvidar y entonces solo por un segundo pensé en amar de esta manera a Edward Cullen.
De poder ansiar su cariño más que a nada pero saber que eso sería tan real como el sueño que tratas de recordar a la mañana siguiente. Verlo de lejos pero jamás acercarme y claro, mantener este contacto como recuerdo para el resto de este loco sentimiento, siendo mi propio climax.
-Lo siento -Me dijo al oído, lo apreté más fuete.
En realidad ni yo misma sabía cuanto lo quería.
Asentí en su hombro.
-Olvídalo -Era la palabra que más ansiaba, olvidar.
Edward era demasiado, Edward no podía ser para mí algo más, no podía ser algo que pudiera ignorar por mucho, no podía ser algo simple. Era demasiado para eso y yo tal vez no podría soportar estar cerca de él.
Me alejé un poco y tome aliento para después contenerlo y guardarlo en mi memoria por siempre.
Me tarde dos semanas, lo sé, pero como recompensa les tengo que ahora subiré cap seguido...
Así que no las dejare con ansias por mucho tiempo... ahora les subire otro cap...
