Tiempo de espera y apaga
Se viaja no para buscar el destino sino para huir de donde se parte.
Miguel de Unamuno (1864-1936) Filósofo y escritor español.
-¡Que mal que Alice nos dejó! -Se lamentó Mad a primera hora del día apenas yo bajaba de mi Chevrolet.
Fue para mi muy extraño verla ahí, ya que me imagine que sin Alice y yo todo el tiempo con Ángela ella aprovecharía con Edward.
-Vendrá pronto -Le aseguré con una sonrisa.
Me sonrío y luego quedo mirando a Edbell, que lo llevaba cargado.
-Vaya, quien te viera ¿No que solo sería un proyecto más? -Dio a entender por como lo llevaba.
Ya que esta mañana si me había emocionado de más, lo cambié con gorrito, chamarra, pañal, pantaloncito; llevaba la pañalera en el brazo derecho y en el otro el recién escrito álbum.
-Es el último día, Mad -Le hice ver-. A diferencia del primero, estoy completamente feliz -Sonreí.
Madisson hizo una mueca nostálgica y continuó caminando a mi par.
Suspiró y luego dijo -¡Ah!... Esos días...
Me mordí la lengua por no preguntar, no necesitaba hablar de nada referente a Edward.
-Es Edward -Habló sin que yo dijera ni pío.
Asentí y rogué por que no me dijera nada más.
-Es que las cosas no van bien...
Asentí de nuevo.
-Bella -Hizo que parara poniéndose delante de mí-. ¡Enserio lo amo!
Traté de asentir al tiempo que me mordía los labios y tomaba aire.
-Sé que tal vez no te interese -Intuyó-, pero es que eres la única que... bueno, que lo entiende...
Me congele en un segundo.
-¿Qué lo entiendo? -Pegunté atónita.
Mad me miró completamente segura.
-Sí Bella, cuando te hablé esa noche antes de que empezará todo lo del bebé era porque yo acaba de convencer a Edward... -Recordé lo que me había dicho por teléfono o lo que me quiso decir y entonces entendí que tenía que irme.
-Mad no... -Le pedí.
-Es enserio Bella, yo no lo convencí como te conté -Eso me sorprendió, que Mad admitiera algo era difícil de creer. La mire perpleja-. No lo convencieron ni mis besos, ni mis abrazos, ni mis chantajes... lo único que lo convenció fue cuando le dije que también a ti te había obligado...
Me congelé, ¿Acaso Mad sabía algo?
-Madisson te juro que yo y Edward no... -Le quise decir algo que fuera cierto-. Yo no...
Madisson se río bajito y negó con la cabeza.
-Por supuesto que se que tu y Edward jamás -Me dijo entre una de sus risas.
Entonces recordé lo que me había dicho Jessica, lo que según yo creía Edward me quería dar a entender y lo que ahora Madisson me comprobaba. ¿Tan imposible era que alguien tan perfecto como él se fijará en alguien tan torpe?
-Entiendo -Mascullé apresurada.
Madisson paró de reí y se arrepintió de lo que dijo.
-No quiero decir que... -Quiso retractarse.
-Entiendo -Repetí de la misma manera.
Madisson se mordió los labios, culpable y dudó si seguir.
Seguí caminando y ella igual, esa fue su invitación para continuar.
-Luego, cuando tu te mostrabas tan molesta, el parecía entenderte... -Titubeó un poco-. Bueno no te entendía, solo que de la nada cuando yo hablaba contigo y estabas molesta... iba con él y también lo estaba.
Lo que me decía no era nada bueno para mí o para ella, menos para ella.
-También cuando tú nos dijiste que se empezarían a llevar y empezaron a llevar y a los dos s eles veía más feliz... -Comentó, la fulminé con la mirada involuntariamente pero por suerte ella lo malinterpretó-. Claro, tu seguías molesta y todo eso, pero te veías con esa sonrisa traviesa... -Comentó ella animada.
-No lo creó -Me apresuré a contrariarla.
-Y después -Ignoró completamente lo que dije, ¿Acaso no hablaba fuerte?-, cuando él se veía molesto y todo, ahí estabas tú y de repente él ya podía hablar conmigo... -Volvió a tardarse un largo tiempo pensando las cosas pero luego solo negó con la cabeza y me sonrío-. Necesito un consejo.
Me sentí mal por ella.
-Cualquiera en tu lugar pensaría que te están engañando por partida doble -No sé como tuve el valor para decirlo, pero o Mad era muy ingenua o algo no hacía click en ella.
-No seas boba -Se sonrío a si misma-. Confío en ti -Y luego me sonrío a mí-. ¿Entonces?
Tomé aire, esto no era nada bueno. Aún así, yo ya tenía planeado alejarme de Edward así que ayudar a Mad era lo mínimo que podía hacer. ¿Iba a volver a lo de antes no?
-Podrías averiguar cuando es que el se siente cómodo contigo, hacer todo al máximo, procura que eso sea algo muy privado -Hice todo el esfuerzo por pensar que hablaba con Mad sobre alguien que no fuera Edward para decir lo que le decía-. En resumen cuando sientas que están siendo totalmente ustedes solo habla... Si el se toma mucho tiempo para hablar, toma aire y desvía la mirada es porque no estaba listo..
Madisson me miró de una extraña forma.
-¿Cómo sabes eso?
-Es solo... -Traté de explicarle, pero ni yo lo sabía-. Tú solo hazlo.
Borré todo lo que tuviera que ver con Edward de mi sistema para sonreírle, si no fuera Madisson era probable que de tan solo buscar un lugar privado con Edward, la mandaría a la Antártida para que los pingüinos se alimentasen de ella... tal vez que en algún mar una ballena se a tragará... Oh un boleto gratis al sol...
Control de celos.
-¿Acaso Noah y tú son tan íntimos? -La pregunta picarona de Mad me distrajo lo suficiente.
-Mad tengo clase sí -Le dije recordando que llegaría quince minutos tarde-. Yo no hablo de mis cosas en privado al igual que tú.
Madisson rodó los ojos.
-Yo no te lo digo por que no me sucede -Confesó aburrida.
Me quedé aún congelada. ¿Acaso Mad sabía que yo ya había planeado alejarme de su novio y ahora me daba tentaciones? ¿Oh había algún monstruo por ahí haciéndome maldades?
-¿A no? -¡Que débil soy!
Mad me sonrío con picardía al verme interesada.
-Supongo que Edward es respetuoso -Se encogió de hombros.
Asentí mordiéndome la lengua por no preguntar.
-Tengo que ir a clase -Avisé para caminar hacia mi salón.
-Sí esta bien -Aceptó-. ¡Gracias por el consejo! -Me gritó por detrás y luego añadió a manera que lo pudiera utilizar -Lo utilizaré esta noche -Me pude imaginar como sonreía.
Y también me imagine Edward y a ella... entonces choqué con la puerta del aula de Historia.
La abrí temerosa y pude escuchar las carcajadas de todos dentro, incluso el profesor que debería de estar molesto me dejo pasar solo para no matarse de la risa.
¡Que bueno que esto ya iba a acabar! -Me dije cuando me senté en mi pupitre.
Mad estuvo esperándome al salir de mi aula y estuvo conmigo todo el día. La hora de trigonometría llegó antes del almuerzo y estuve preparada para el profesor.
-Isabella se queda por favor -Me dijo al final de la clase, le sonreí a Ángela de despedida y caminé hacia el escritorio del profesor.
-El martes próximo tendremos examen -Me informó.
-Esta bien -Asentí.
-Y necesito saber que podré contar con usted ¿Cómo van con Cullen?
La pregunta me dejo aturdida.
-¿Ah?
-Su tutor señorita -Me miró algo preocupado por mi distracción.
-Bien, bien -Asentí de nuevo.
No me creyó del todo, buscó en su folder una paquete de hojas y me lo entregó.
-Necesito comprobar eso, tomé -Miré las hojas y eran solamente problemas-. Puede tomar asiento para resolver los primeros cinco.
Asentí antes de tomar asiento. Me tomé más de media hora para cinco problemas pero pude resolverlos. Me sentí como en preescolar cuando le entregué y me calificó de uno en uno hasta que anotó varias cosas por detrás del paquete y me lo entregó de nuevo. No era un diez pero tampoco un cinco.
-Son más de cincuenta problemas, los quiero resueltos señorita, no pareció haber avanzado mucho... -Observó-. Tal vez con estos problemas le sea más fácil al joven Cullen ayudarle...
Asentí sintiéndome la peor mentirosa del mundo.
Siguieron las demás clases, en biología fue fácil ignorar a Edward, sobre todo porque los trabajos en equipo ya habían acabado y solo quedaba tomar nota y "aprender"...
Mire mi reloj, ya era hora, tenía que caminar hacia la clase de Maternidad, mi última clase. Dio un suspiro, deseé que fuera de alivio e ignoré la tristeza que crecía con cada paso que daba.
Recordé la cara de Mad en la mañana y fue eso lo que me hizo abrir la puerta del aula. Tontamente pensaba que si entraba todo se dentendría, que e quedaría en este punto, pero eso era igual que decir que no me quería separar de Edward.
-Bella que bueno que llegas, toma asiento -Me pidió Lane con una sonrisa.
Mad, tal como siempre me pidió que tomara asiento cerca de ella y Edward. Pero por primera vez fui capaz de sonreí y me senté en la esquina más alejada de todos.
Lane parecía muy emcionada con que fuer última día.
-Bien, lo que haremos -Indicó-. Será que pasaré la lisa de acuerdo a su equipo ¿Recuerdan el número que les había tocado? -Asentimos-, y bueno, entregarán a su bebé y a su álbum para que los califiqué, pero tendrán que dar un último discurso del que depende su calificación -Las chicas contuvieron el aire y se pusieron a escribir en su cuaderno rápidamente, los chicos y yo remilgamos algo intangible y no recargamos pesadamente sobre la paleta de nuestro pupitre.
El numero 1 pasó de inmediato. La chica bajita parecía algo nerviosa, intentaron entregar el muñeco a Lane pero ella negó con la cabeza y les indicó que se posicionarán en frente del escritorio con el muñeco en brazos., les tomó una foto y asintió, señal de que empezaran el discurso.
Ella tuvo que empezar, ya que a su compañero no le salía ni la A menor de la boca, a final de cuentas terminaron diciendo lo típico de "aprendimos mucho, y ahora sabemos que un bebé no es un cosa que hay tomarse a ligera".
Se escuchó la queja de la mayoría del grupo, al parecer, varios había escrito algo parecido. Luego de ellos pasaron los demás equipos haciendo algo exactamente igual
Me mantuve ajena todo el tiempo hasta que la profesora indicó el número 4 y tuve que levantarme de mi asiento, Edward hizo lo mismo a distancia. Tomé a Edbell en mis brazos, era la única vez que lo cargaría.
Me acerqué al escritorio y pronto sentí la presencia de Edward a mi lado.
-¿Listos? -Nos preguntó Lane desde enfrente con su cámara en posición.
Tuve que sostenes cuando Edward pasó su brazo por mi cintura y estuve a su lado. Involuntariamente Edbell quedó en medio de nosotros. Nos giramos a ver ambos con una sonrisa y entonces sentimos el flash de la cámara.
Lane demoró algo en ver la foto con una sonrisa y después asintió con la cabeza hacia nosotros para que habláramos.
Iba a empezar yo, siguiendo con la regla impuesta por esta hora, pero me sorprendió la voz de Edward.
-Cuida al bebé con Bella fue no solo un simple proyecto -Me encantaban las formas en las que sus palabras sonaban, Lane nos miró con una sonrisa me giré hacia Mad pero ella permanecía más ocupada admirando a Edward de alguna forma-. Aprendimos muchas cosas en realidad -Edward se giró levemente hacia mí.
-Con todo respeto profesora, despertarse en la noche no es algo que hiciese mucha gracia -Se medio quejo con una sonrisa y algunos del grupo rieron, incluso a mi me sonsaco una sonrisa.
-Pero fue divertido -Solté de la nada dejándome llevar por una confianza increíble.
-Si que lo fue -Me apoyó.
Seguimos hablando sobre lo que nos gustó del proyecto y lo que no, hablamos de algunas cosas sobre la inoportunidad del chip, comentamos sobre entender lo pesado que puede ser, aunque claro, estuvimos de acuerdo que el proyecto no era nada comparado con la vida real.
Fue cuando Lane nos hizo una pregunta que no esperábamos.
-Con todo esto -Nos interrumpió entre una de nuestras sonrisas-. En el futuro claro, ¿Quisieran tener un bebé?
Me perdí en las palabras, si un mes antes me hubieran preguntado eso, probablemente hubiera hecho una mueca de dolor y gritar "¡Claro que no!". Incluso ahora no concebía una idea parecida, pero podía imaginarme las sonrisa de aquel bebé, que no solo sería mío, si no de la persona que amaría.
Sin reacción mía, en aquella visión estuvo Edward, como la persona que yo amaba, entonces solo me imaginé la frase "Estar juntos" y la diversión del bebé. En definitivo no era algo tan malo.
Regrese a este mundo para observar a mi compañero, quien también llevaba una expresión risueña.
-¿Entonces? -Tuvo que repetirnos Lane-. ¿Qué me dirían?
Nos miramos y cuando estuvimos a punto de decir algo sonó la campana.
-Bien -Remilgó Lane como niña chiquita-, tenemos ya poco tiempo, de hecho nada, por lo que los demás equipos pasen a decir algo breve y pueden retirarse los que ya tengan calificación.
Con una inocente sonrisa caminé hacia mi mochila.
-Solo no olviden venir por su calificación el próximo lunes, ya que podrán así recoger su álbum y la foto que les he tomado -Nos dijo ya de último anetes de que los primeros equipos saliéramos por a puerta.
Me despedí de Mad con una sonrisa, aunque ella no me miró, solo se concentraba en Edward. Quien le trató de despedir de ella pero pronto Lane hizo que todos saliéramos para cerrar la puerta.
Trataba de mantener mi cabeza en blanco, lo pasado en clase era fácil de mantener en mi cerebro, era algo que se podía soltar en una imagen con facilidad. Pero debía de mantener mi mente blanca, debía hacerlo por mi propio bien.
-Bella, espera -Me pidió Edward, sonreí cuándo me di cuenta de lo fácil que ahora podía decir su nombre.
No sabía si eso era algo bueno o malo, pero me ayudaba a no tener mis bajones de humor.
Llegó hasta mi con su paso común, se demoró algo más de lo normal hablar, pero verlo a los ojos no era algo nada molesto.
-Yo -Comenzó viéndome, no estaba dudoso, tampoco nervioso y mucho menos distraído, era algo más.... Algo que trataba de no pensar-. Necesito hablar contigo.
No me gustaba como sonaba la cosa, menos cuando yo recién le había dado esperanzas a Mad, pero quise pensar que tal vez no era nada extracurricular, tal vez solo era otra cosa.
-Claro -Asentí lo más normal que pude-. ¿Qué pasó? -La última vez que había querido hablar conmigo era por Madisson, tal vez esto era algo igual.
Me miro extrañado y negó con la cabeza. Era difícil ver a Edward sí, era difícil porque moría por lanzarme a sus brazos, por decirle sí a lo que sea que fuera y sobre todo porque quería olvidar que era el novio de mi amiga.
-¿Puedes acompañarme? -Incitó haciendo señal para que camináramos hacia el aparcamiento.
¿Lo hacía apropósito? Aquel poder en sus ojos, esa forma tan provocativa de incitarte a él. La forma en la que movía sus labios, un dulce compás y tranquilo, su voz...
Di una vista rápida a cada lugar y encontré mi haz de luz.
-Me encantaría... -Dije simulando distracción-. Es solo que... justo ahora Ang me espera, tengo algo muy urgente pasa que... -Dudé si decirle-. Solo pasa algo -Le resté importancia y caminé hacia Ángela.
-¿Tal vez luego? -Se preguntó por detrás.
Sonreí no prometiendo nada.
No podía creer como había tratado así a Edward, me sentí como cuando huía de Newton y el para nada era un Mike Newton. Aún así yo no debía estar con él, me lo había prometido y lo cumpliría cuando llegué con Ángela, y esta vio de quien huía no fue necesario otra señal para que me tomará en cualquier platica.
Le ofrecí llevarla a su cas ay ella acepto.
-Vaya, hace mucho que no sucedía algo así -Comentó ella con una sonrisa.
Me gire para verle y después regresé al camino.
-¿Cómo?
-Sí tú sabes, el venirnos juntas de la escuela... -Recordó ella-. Hace mucho que no, hasta apuesto que se te hace raro manejar tu camioneta...
Sonreí, sabía a que se refería, desde que me empecé a llevar con Alice, me separé mucho de mis otros amigos. También de mi monovolumen, ya que solo era usado en caso de emergencias.
-Creo que volveré a eso -Resumí con algo más que simplicidad.
Ang se volteó para verme completamente.
-No puedes Bella, no pensarás alejarte de todo solo por él -Me habla seria.
-No de todo -Me defendí-. Solo... por ejemplo, ahora que no esta Alice podré mantenerme alejada de la casa Cullen y sobre todo por mí castigo...
-Pero tu castigo acabará el próximo martes si pasas-Me contrarío Ángela rápidamente-. Y Alice vendrá más pronto de tarde... no piensas reprobar o alejarte de Alice -Ángela trataba de hacerme entender algo que no lograba atrapar.
-¿Qué sugieres? -Me rendí.
Ya habíamos llegado a su casa, aparqué por delante pero ella no se bajó.
-¿Has pensado en algo con Edward? -Soltó de la nada.
Mis ojos se abrieron más de lo debido, por suerte ya no manejaba.
-No -Mentí.
Ella me miró consecuente.
-Claro que lo he pasado por mi mente aluna vez... imaginado, a lo mucho pero jamás, jamás estaría como una posibilidad -Eso lo tenía en claro.
-Pero y...
-No hay peros Ángela -Tal vez no estaba bien como cortaba a Ángela pero eso era algo que ni conmigo misma me gustaba hablar.
-Bella yo no soy de las personas que se meten en las cosas de los demás y lo sabes...
Asentí.
-Lo sé -Le sonreí-. Gracias.
Ella me sonrío de igual manera y bajo de la camioneta, tomé reversa y solo nos despedimos cuando la vi entrar a su casa.
Sopese durante algún tiempo lo poco que había dicho Ángela pero de ello ni un oportunidad. Era simple, yo jamás estaría con Edward. Cuando llegué a mi casa recordé que tenía un paquete de hojas que resolver pero con toda la semana estresada, y justo que mañana sería el día que había esperado por meses, mantendría mi día de mañana en eso.
Charlie disfrutó se su cena elaborada, ya que de la pizza no había pasado esta semana. Justo cuando comíamos el teléfono sonó, Charlie contestó, cuando supo quien era tomó un aspecto molesto pero igual me lo tendió.
Eso fue raro.
-¿Y mi castigo? -Inquirí, no quería que luego me reprochará algo.
-Este muchacho dice que es algo importante -Respondió distante en lo que volvía a la mesa.
¿Muchacho? Tome el teléfono con el peor presagio posible.
