CAPÍTULO 4
Serían las siete de la mañana cuando Temari notó los rayos de sol en su rostro.
¿Qué hora es? Dios, mi cabeza... maldita sea Tsunade-sama y sus ideas pensó Temari. No queriéndose levantar de la cama se acurrucó y se puso la manta sobre la cabeza, evitando la luz.
Poco duraría la paz.
Minutos más tarde escuchó que alguien picaba en la puerta de su habitación. Gruñendo dijo:
-Adelante…
-Buenos días, Temari- dijo Akijima sonriendo.
-Buenos días...
-No te ves muy bien
-No me siento bien...
Akijima se acercó a la cama.
-Temari, tienes que levantarte. Nos vendrán a recoger dentro de nada y nos llevarán a hablar con el consejo. Tienes que estar lista
-Lo sé, lo sé...
A pesar de los intentos de Akijima para que se levantara de la cama, Temari no se quería mover, así que, intentó otro método.
-Temari
-¿Si?
-Si no te levantas ahora te haré despertar de la peor manera posible
-Eso es ser atrevido, Aki. Pero prefiero quedarme. Solo un rato más...
Temari pareció dormirse de nuevo. Viendo esto, Aki dijo:
-No digas que no te avisé
Dicho esto, cogió a Temari como la noche anterior y se dirigió al baño.
-Aki, ¿qué haces?- dijo Temari con voz dormida.
-No has querido hacerme caso por las buenas, así que, lo haremos por las malas
Temari tenía los ojos cerrados por lo que no podía ver donde la estaba llevando Aki y tampoco notó que la llevó hasta el baño y la puso en la ducha. Encendiendo el agua fría, Aki mojó entera a Temari.
Temari se despertó de golpe y gritando dijo:
-¡AKIIII! ¡¿SE PUEDE SABER QUÉ DEMONIOS HACES?!
-Te lo dije antes, despertarte. Te queda media hora antes de la reunión
-Agh... No te mato porque eres mi amigo...
Aki le sonrió y dijo:
-Venga, el desayuno ya está listo. En cuanto acabes de secarte y arreglarte, ven a desayunar- dijo saliendo del baño y dirigiéndose a la cocina.
-Hai, hai
Después de una ducha, Temari se vistió pero no se puso el protector del torso y no su peinó en sus dos coletas. En el pasillo estaba Aki esperando a que saliera y se la quedó mirando.
-Aki, ¿pasa algo?
-No nada
-Ya -dijo Temari con cara de no creérselo.
-Bueno, solo que creo que te queda mejor el pelo sin recoger...-dijo Aki rascándose la nuca y algo sonrojado.
-Oh... em. Gracias, supongo podría estar equivocada pero...
Se dirigieron a la sala de estar.
-¿Por qué no te has puesto el protector?
-Estoy bastante cómoda sin él y además no creo que pase nada por no llevarlo en la aldea.
-Si tú lo dices…
Cuando llegaron, se escuchó:
-Parece ser que esta vez no es a mí a quien se le han quedado las sábanas pegadas
-¿Eh?
Esa misma mañana, cierto ninja de Konoha se había levantado antes de lo normal. O eso creía.
Shikamaru se encontraba con los ojos abiertos en su cama, boca arriba mirando el techo. Con el antebrazo, se tapó los ojos para que no le diera la luz que se filtraba por la ventana.
No me puedo creer que algo así me tenga despierto toda la noche… Muchas gracias Temari.
-¡Shikamaru! ¡Levántate ya que tienes que ir a por la embajadora!
-Haaaai. Mendokusai…
Shikamaru se levantó de la cama y se fue a la ducha, se vistió y se dirigió a la cocina donde se encontraba su madre.
A pesar de haber perdido a su padre en la guerra, su madre no parecía perder el humor que siempre tenía. Eso era algo que Shikamaru agradecía porque no creía que pudiera soportar ver a su madre deprimida siempre. Y dudo que su padre lo quisiera.
-A buenas horas bajas… Date prisa que seguro que ya te están esperando
-Tranquilízate, les dije que a las ocho pasaría a por ellos-dijo Shikamaru tranquilo y comiendo.
-¡POR ESO MISMO DIGO QUE TE ESPABILES! ¡MIRA LA HORA! -gritó Yoshino y señalando el reloj que se encontraba en la pared.
Eran las ocho y media.
-¿Pero qué...?-dijo Shikamaru sorprendido y yéndose corriendo a la entrada de su casa a calzarse.
¿Será que en algún momento me quedé dormido? Mendokusai…
-¡Me voy!- gritó Shikamaru saliendo de la casa.
-¡Ten cuidado!- respondió Yoshino viendo a su hijo correr hacia el hotel.
Vaya hijo me ha tocado…-criticó Yoshino pero con una sonrisa en su cara- Cuando se trata de la embajadora parece estar un poco más animado. Ya podría ser siempre así.
Cuando Shikamaru llegó al hotel, se dirigió a la habitación de Temari y picó a la puerta.
-¡Ya voy!-respondió una voz que parecía ser Akijima y abrió la puerta.
-Buenos días Shikamaru, parece ser que a ti también se te han pegado las sabanas -dijo Akijima entre pequeñas risas.
-Si… Lo siento, pero aun así, ¿la reunión es a las nueve, verdad?
-Sí, no te preocupes
Akijima dejó entrar a Shikamaru.
Se notaba que los de la Arena no se cortaban a la hora de pedir una habitación. Solo la sala de estar parecía más grande que su habitación y su sala de estar. Bastante espaciosa. Nada más entrar, a la derecha te encontrabas con la puerta que daba a la cocina y al final del pasillo, la gran sala de estar que tenía una ventana que enseñaba la cocina y delante de ésta, la mesa y sillas listas para el desayuno. En el medio había un sofá color crema que tenía delante una pequeña mesa de té. Detrás del sofá había un pasillo que seguramente daría a las habitaciones.
-¿Dónde está Temari?
-Aún sigue dormida
-¿Qué?-dijo Shikamaru sorprendido.
-Si…-respondió Aki con un suspiro- Por eso digo que no te preocupes porque nosotros aun no estamos listos… Llevo más de media hora intentando despertarla pero no lo consigo
Shikamaru se puso a pensar y se le ocurrió una idea que con él siempre había funcionado.
-Prueba con esto- con una sonrisa algo maléfica le dijo a Aki su plan.
Akijima se fue a dónde se encontraba Temari y puso en marcha el plan, mientras que Shikamaru se quedó sentado en el sofá sonriendo triunfante.
Se escuchó un grito que parecía ser de Temari. Su plan había funcionado.
-Parece ser que esta vez no soy yo a quien se le han quedado las sábanas pegadas
-¿Eh?
Temari se giró en la dirección de la voz y le vio.
-¿Shikamaru?
-Ya era hora, llevamos toda la mañana intentando despertarte… Qué pasa, ¿es que más de un hábito mío se te ha pegado?-dijo Shikamaru con un tono burlón.
Temari recordó el incidente en el país del Silencio cuando accidentalmente se le escapó un "problemático", y se sonrojó.
-Culpa a Tsunade-sama por arrastrarme a beber anoche…-dijo Temari apartando la mirada de Shikamaru para que no viera su sonrojo-Y encima no recuerdo nada de lo que pasó después de que Anko empezara con su estúpido juego…
Eso sorprendió a Shikamaru. ¿Eso significa que no recuerda que me besó? Eso le deprimió.
-Vamos va, sentaros a desayunar que no tenemos mucho tiempo –dijo Akijima despertando el trance de Shikamaru.
-Tienes razón-respondió Temari dirigiéndose a la mesa- Por cierto Shikamaru, ¿has desayunado?-preguntó Temari.
-Bueno no mucho…
-Pues entonces a qué esperas –exigió Temari llevándose una cara de sorpresa de Shikamaru-Vamos, siéntate.
-H-Hai…-dijo no muy seguro Shikamaru y, levantándose del sofá, se dirigió a la mesa para desayunar. Temari no para de sorprenderme, me besa, se tropieza y cae a mis brazos, se sonroja y después me invita a desayunar como si nada después de que le echara en cara el haberse dormido… ¿O será que siempre ha sido así? Shikamaru sonrió y pensó: De verdad, esta chica es una de las pocas personas que pude entender como soy… Pero eso me lleva a pensar, entonces, ¿por qué se enfadó conmigo aquel día?
Mientras desayunaba, Shikamaru no podía quitarse de la cabeza aquel pensamiento.
Llegó la hora de dirigirse al lugar donde se llevaría a cabo la reunión, recogieron las cosas necesarias y se fueron. Por el camino nadie dijo nada y se limitaron a llegar al lugar.
-Vale, aquí os dejo. En cuanto termine os vendré a recoger-dicho esto Shikamaru se fue.
-Gracias por traernos-agradeció Akijima antes de perderlo de vista -¿Lista?
-No… Pero si no hay más remedio…-contestó Temari.
Temari y Akijima se dirigieron a la sala de la reunión.
Shikamaru estaba paseando por la aldea pero su mente no paraba de pensar en lo mismo. Aun no sabía por qué se molestó tanto Temari y eso le molestaba.
