CAPÍTULO 6
En Suna, Gaara se encontraba mirando por la ventana de su despacho la aldea de la Arena cuando de repente alguien llamó a la puerta con fuerza.
-Adelante
Se trataba de su hermano Kankurô y no traía muy buena cara. Parecía que había venido corriendo porque parecía que se ahogaba.
-¿Ha pasado algo?-preguntó Gaara preocupado.
Entre respiraciones, Kankurô consiguió decir:
-¡Ya sabemos por qué están detrás de Temari!
-¡¿De verdad?!
-Si… Y no son precisamente admiradores suyos…-dijo Kankurô acercándose a la mesa de Gaara y dejando encima el pergamino que explicaba todo.
Gaara empezó a leerlo y no podía creer lo que leía.
-¡Esto es…!-soltó Gaara abriendo los ojos de par en par.
-Sí, parece que la hemos cagado enviándola a Konoha-dijo Kankurô con rabia.
Mientras tanto, en las puertas de Konoha, se encontraban Sai y Sakura esperando a Temari y Akijima.
Temari hacía tiempo que no veía a Sai pudo comprobar que había cambiado bastante. Sai llevaba una camisa negra de manga larga que dejaba ver su ombligo y unos pantalones largos del mismo color sujetos por un cinturón blanco con una línea roja. Llevaba el portakunais en la pierna derecha y sandalias negras. En la espalda llevaba un pergamino enorme que se sujetaba por dos tiras rojas que salían de la camisa. El pelo le había crecido bastante y en la frente tenía el protector de la Hoja.
A Sakura la había visto recientemente y parecía seguir llevando una camisa larga roja sin mangas con un cinturón ancho de color negro. Debajo de la camisa se podían ver unos leggings negros y su portakunais en la pierna derecha. Tanto en los codos como en las rodillas llevaba protectores rosas. Tenía sandalias negras y guantes negros. Parecía que seguía usando el protector de Konoha como cinta para el cabello y se había cambiado el flequillo ya que ahora lo tenía en el lado izquierdo y en la frente se podía ver un rombo lila.
-¡Buenos días!-saludó Aki-sentimos la tardanza.
-¡Buenos días! No os preocupéis. Tampoco llevábamos mucho esperando-dijo Sakura.
-¿Al final quién se pondrá en el lugar de Naruto?-preguntó Temari.
-Kakashi-sensei nos ha dicho que la misión no es muy difícil y que con nosotros cuatro ya valdría-explicó Sai.
-Entiendo. Pues vámonos entonces-dijo Temari poniéndose en marcha.
-¡Enviad esto a Konoha de inmediato!-ordenó Gaara.
-¡Hai!
-¡Mierda! ¿Cómo no nos dimos cuenta antes?-gritó Kankurô.
-Ya no podemos hacer nada excepto enviar esto a Konoha…-dijo Gaara apoyando los codos en la mesa y llevando las manos a la cabeza.
-Más te vale hacer algo al respecto-empezó Kankurô, apretando el puño con rabia-contamos contigo, ¡Shikamaru!
En el bosque cerca de Konoha, se encontraban Sakura, Sai, Temari y Akijima dirigiéndose al lugar de la misión, moviéndose de rama en rama, cuando de repente…
-¡Cuidado!-gritó Akijima.
Hacia el equipo se dirigieron gran cantidad de kunais que consiguieron esquivar a tiempo.
-¿De dónde viene esto?-preguntó Sakura esquivando los kunais.
-¡Preocúpate solo de esquivarlo! ¡Están envenenados!-gritó Sai.
Después de esquivar los kunais, al final pararon de llegar y se escuchó:
-Nada mal
-¿Quién eres?-preguntó Temari poniéndose en guardia y abriendo su abanico.
-No creo que sea necesario responder a eso porque…te vas a venir conmigo-susurró la última parte en el oído de Temari.
Temari abrió los ojos de par en par sorprendida. Un sujeto encapuchado. De alguna manera consiguió ponerse detrás de ella sin que se diera cuenta. ¿En qué momento llegó aquí?
-¡Temari-san!-gritó Sakura.
Temari intentó apartase de él pero se encontró con que no podía mover las piernas. Los demás se encontraron con el mismo problema. Estaban pegados a las ramas de los árboles.
-¿Qué es esto?-preguntó Akijima intentando despegarse.
-Ni lo intentéis, mi jutsu es absoluto. Nadie puede deshacerse de él-dijo una voz femenina.
Seguidamente realizó un jutsu que, a partir del líquido que les mantenía sellados en la rama, salió un tentáculo que se enganchó en las manos de los shinobis impidiéndoles moverse del todo y realizar cualquier sello. Temari dejó caer el abanico que tenía en las manos.
El sujeto que todavía se encontraba detrás de Temari rió.
-No os preocupéis. Solo vengo a por ésta de aquí-dijo poniendo un brazo por encima del hombro de Temari mientras no dejaba de mirarla a los ojos y la kunoichi se encontraba con que tampoco podía apartar la mirada.
-Si os comportáis a lo mejor os dejo vivir un poco más-dijo el hombre. Algo en esa mirada le resultaba familiar a Temari. Tan absorta estaba en sus pensamientos que no vio venir el siguiente movimiento. Con el otro brazo, el hombre le clavó un kunai envenenado en el abdomen.
-¡Temari!-gritó Aki.
-¿Qué es… lo que… quieres?-dijo Temari cada vez sintiéndose más cansada.
El hombre mostró una sonrisa de lado escalofriante y respondió:
-¡Venganza por nuestro maestro!
-¿Maes…tro? Acaso… ellos son…-dijo Temari antes de caer inconsciente. El líquido se separó de ella y el hombre la cogió.
-Benjiro-empezó la chica que salió de su escondite. Era una mujer que no pasaría de los veinte años porque aún mantenía una cara de niña. Su cabello era tan largo como el de Ino pero de un marrón claro y lo llevaba suelto con el flequillo cayéndole por ambos lados de la cara. Llevaba puesto una especie de kimono de color rosa pero solo le llegaba hasta las rodillas donde se encontraba con unos calcetines blancos que combinaba con unas chanclas-Ya tienes a la chica. ¿Podemos irnos ya? ¡Me aburro! Estos shinobis no son para nada fuertes… Qué decepción…
El hombre que se hacía llamar Benjiro suspiró.
-Meiko, ¿al menos me podrías dejar acabar con estilo? ¡Has estropeado el ambiente!
-¿Eehh? ¡Tendré yo la culpa de que no sepas hacer bien las cosas!
-¡Calla!-exclamó Benjiro avergonzado-Bueno, da igual. Acabemos con esto de una vez. ¡Hazlo Meiko!
Meiko suspiró-Haaai
-¿De qué van estos?-dijo Sakura extrañada por el comportamiento infantil de ambos.
La chica realizó unos sellos y de repente del líquido volvió a salir unos tentáculos pero esta vez estaban acompañados por los kunais envenenados de antes que los apuntaban.
-Estos kunais llevan un veneno especial que impedirán que os mováis una vez mi jutsu os libere y en menos de treinta minutos-dijo con una sonrisa maléfica-moriréis.
Los tentáculos clavaron los kunais en la pierna de los shinobis.
-Mierda, ¿estamos siendo derrotados de esta manera?-confesó Sai intentando liberarse.
-Vámonos-dijo Benjiro cargando a Temari en el hombro.
-¡Espera! ¿Por qué vais… detrás de Temari?-preguntó Aki sintiendo el veneno en su cuerpo.
-Esto no habría pasado si mocosos como vosotros os dedicarais a estar en casa ayudando a los papis-soltó con una carcajada maléfica Benjiro.
-¡Adiós!-Soltó Meiko burlona.
Los shinobis no podían hacer otra cosa más que ver como se llevaban a una Temari inconsciente con ellos y no sabían ni por qué lo hacían.
El líquido se desvaneció y cayeron de lo alto de los árboles al suelo.
-¡No puedo mover!-dijo Sakura.
-No puedo creer lo que acaba de pasar-dijo Sai.
-Lo siento… Temari-sama-confesó Aki antes de caer inconsciente al igual que Sakura y Sai.
