La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 4.- Intervención y Castigo

Me dedique a observar oculta tras una chimenea cercana, el niño ordeno al demonio atrapar a Jack el destripador, sin importar si era un dios de la muerte o no.

La energía demoniaca de ese mayordomo se libero, oniichan de lanzo a atacarlo con la sierra, pero el demonio era bastante rápido, y esquivo a oniichan de un salto. Desde donde me encontraba podía escuchar lo que decían, después de todo tengo un oído bastante agudo.

Mis sospechas eran ciertas, oniichan estaba obsesionándose con ese mayordomo endemoniado, lo había llamado "un amor prohibido como el de Romeo y Julieta".

Ambos saltaron al tejado, estaban mucho más cerca de mí , hablaban, aunque, no de cosas coherentes, oniichan de verdad estaba idiotizado por ese demonio, "deshazte de ese nombre, y me volveré solamente tuyo" le había dicho, apenas y podía contener las ganas de atacar que me recorrían el cuerpo.

Sebastian, así lo había llamado oniichan, ese era el nombre que se le había dado a ese demonio, y el amo era aquel niño que estaba esperando en el obscuro callejón de la calle Dorset, el cual comenzaba a ser iluminado con la luz de la luna llena que comenzaba a asomar detrás de las nubes.

Las insinuaciones de oniichan continuaban, al igual que la pelea, Grell llevaba ventaja, o al menos eso parecía, su sierra logro herir al demonio y un "Cinematic record" apareció... observe detenidamente, pero solo aparecieron recuerdos de una vida domestica común, una simple vida de mayordomo.

-Espera, espera, espera, espera, que demonios es esto.. Y quienes son ellos, esto no es lo que quiero! - replico oniichan con desagrado

- Durante el último año eso ha sido mi vida diaria- dijo el demonio, que a pesar de haber sido herido por la guadaña de la muerte aun se veía tranquilo, y para nada debilitado

- no tengo ningún interés en recuerdos de trabajos domésticos... Muéstrame algo más interesante!

- lo lamento... si quieres ver mas- dijo el demonio situándose detrás de oniichan- tendrás que pagar un precio

Me quede muda, ni siquiera había visto cuando se había movido de lugar, Sebastian era demasiado velos, incluso para mi visión de shinigami.

La situación había cambiado radicalmente, era Sebastian quien ahora tenía el control de la situación, oniichan tuvo que retroceder para evitar ser golpeado.

- que le vamos a hacer- dijo Sebastian quitándose el saco- estas eran mis mejores prendas, y las has estropeado

- deberías de preocuparte por algo más que tus ropas... aunque, me gustan los hombres que se preocupan por su apariencia, Sebas-chan- dijo oniichan

- no era mi intención emplear esta táctica, no me dejas elección

- finalmente te vas a poner serio conmigo.. SEBAS-CHAN!

Ambos se lanzaron al ataque, de pronto algo salió mal para oniichan, Sebastian había atorado su saco en la cadena de la sierra, causando con esto que se trabara

- esa chaqueta está fabricada con lana de oveja de la más alta calidad, te será muy difícil sacarla una vez que se haya trabado- Sebastian se aproximo a mi hermano lentamente- siempre he tenido confianza en las peleas a puño limpio

- es.. Espera... no en la cara no!

Sebastian golpeo repetidamente a Grell hasta derribarlo del tejado, estuvo a punto de caer sobre el niño, pero sus reflejos demoniacos le permitieron llegar a tiempo para desviar el cuerpo de Grell hacia la boca del callejón. Mientras la sierra se incrustaba en el piso

- discúlpeme joven amo, no calcule bien la distancia

-estas en mal estado- le dijo el niño seriamente al ver las múltiples heridas que Sebastian traía en el torso y los hombros

- tengo algo de resistencia- le respondió con una sonrisa

Sebastian desincrusto la sierra y se aproximo a oniichan

- justo como lo esperaba de un shinigami, no puedes ser tocado por la muerte- dijo destrabando la chaqueta- pero que pasa si la hoz de un shinigami te toca, supuestamente corta todo lo que toca así que, tú no eres la excepción

Oniichan intento escapar, pero Sebastian le coloco un pie sobre la cara

-Aunque detesto el sentimiento de ser pateado. Disfruto pateando a los demás... Joven amo, aunque este despreciable ser es un dios de la muerte, está dispuesto a afrontar las consecuencias?- agrego dirigiéndose al niño

-quieres acaso que te repita la misma orden, elimínalo

-como usted ordene- dijo poniendo a girar la cadena- será una recompensa eliminarte con este juguete que tanto te gusta- le dijo a Grell

-por favor detente- suplico

-No quiero- respondió Sebastian con una sonrisa burlona

-no quieres saber quien mato a tus padres?- dijo Grell antes de que Sebastian blandiera la sierra en su contra

No resistí más tiempo, tenía que hacer algo, rápidamente desenfunde la katana y salte del tejado

-ONICHAN NO BAKAAA!- le reclame deteniendo el ataque de la sierra con el filo de mi espada

-Ji...Jill...!- exclamo Grell con asombro- que... que estás haciendo aquí... te dije que te quedaras en casa

-te salvo la vida idiota! - le reclame- se supone que TU eres el hermano mayor, y aun así... siempre soy yo la que salva tu vida- agregue usando mi fuerza sobrenatural, y curiosamente más desarrollada que la de mi hermano, para hacer que Sebastian retrocediera solo unos pasos.

-así que había un shinigami mas aparte de Grell Sutcliff... pero my Lady, me temo que no conozco su nombre aun, permítame presentarme, mi nombre es Sebastian Michaelis

- no creo que sea la hora de las presentaciones, pero aun así me siento con la obligación de decírtelo, mi nombre es Jill Sutcliff

- Lady Sutcliff debería de retirarse, no me agradaría lastimar a una dama como usted

- a mi si me gustaría destruirte por completo maldito demonio!- grite lanzándome a atacar con la katana empuñada por ambas manos

De pronto mis reflejos captaron algo de reojo, me detuve justo antes de que un cortador de hojas de incrustara en el suelo

-esa es una guadaña de la muerte!- murmure con asombro

Todos volteamos hacia el tejado, no me equivocaba, ahí estaba el, el brillo de la luna remarcaba su silueta, estaba de pie, tan frio e inexpresivo como siempre

-lamento interrumpir su conversación, permítanme presentarme, soy un supervisor del despacho shinigami, William T. Spears

-Will- susurre

-he venido para llevarme a ese shinigami- agrego acomodando sus gafas

-Will... William! -exclamo oniichan- has venido a salvar..- no termino la frase por que Will le había caído intencionalmente encima

- shinigami Grell Sutcliff, has cometido bastantes irregularidades de acuerdo al reglamento, primero el asesinato de personas no incluidas en la lista; segundo: el uso de una guadaña de la muerte modificada sin autorización; y tercero: la divulgación de información confidencial de uso exclusivo del despacho de shinigamis- se aproximo a Sebastian e hizo una reverencia de disculpa- lamento las molestias que esta cosa haya causado- agrego entregándole su tarjeta- mi tarjeta... Tsk reverenciar a una alimaña como tú que solo trae mal, eso es manchar el nombre de un shinigami.. Si nos disculpan- dijo arrastrando a oniichan.

-espera- dijo Sebastian arrojando la sierra contra Will

-Will cuidado!- exclame

Will detuvo la sierra solo con dos dedos, me quede en shock, jamás había visto las habilidades de Will.

-olvidaban esto- dijo Sebastian con una sonrisa en su rostro

Will dejo caer la sierra sobre oniichan avanzo unos pasos después volteo a verme

- Jill Sutcliff, tu comportamiento en el mundo humano deja mucho que desear, al igual que tu hermano, también has infringido varias reglas, la principal de ellas es el no portar tus anteojos de shinigami, en vista de que no es la primera vez que haces caso omiso a esta regla, el director me ha concedido el permiso de imponerte el castigo que considere justo

- Un castigo?

- tendrás que quedarte en el mundo humano hasta que venga yo personalmente a llevarte de vuelta al mundo shinigami, nos veremos hasta entonces... Jill Sutcliff

-Espera... Will!- exclame tratando de alcanzarlo, pero ya había desaparecido.

- es todo joven amo, lamento que la mitad de Jack el destripador haya escapado- volvamos a la mansión de la ciudad, le preparare algo de leche tibia

- oye tu!- me llamo el niño

-ocurre algo ... mocoso- le respondí, estaba molesta

-que tenias que ver tu con ese tal Grell Sutcliff?

-Ya lo dije antes, Grell es mi hermano, me mandaron a buscarlo, nada más, no tengo nada que ver con lo que él haya hecho en este lugar

-si ese es el caso, puedes venir con nosotros- dijo el niño levantándose de a un lado del cuerpo de la mujer de rojo

-Bocchan, esta..?!- exclamo Sebastian

-está bien, ella no tiene nada que ver con Jack el destripador, además, ese tal William la confino a este lugar, aun soy un caballero como para dejar a una dama sola en la calle

Me quede pasmada, acaso ese niño me estaba invitando a ir con el

- no estoy tramando nada si es lo que piensas, serás mi invitada así que Sebastian será educado contigo, volvamos a casa, estoy agotado