La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 5.- Mansión

Al día siguiente me quede afuera de la iglesia, el mocoso, Ciel Phantomhive había asistido al funeral de aquella mujer de ropas rojas que yacía muerta a sus pies en el callejón la noche de ayer, la había llamado tía Angelina o Madame Red.

Después del entierro de Madame, Ciel quiso ir a otro lugar, Sebastian obedeció la orden, y nos trasladamos al St Patrick's Roman Catholic Cemetery en Langthorne Road, avanzamos un poco y llegamos ante una lapida que tenia grabado el nombre de Mary Jane Kelly.

- Acaso ella es...?- pregunte

- La última víctima del destripador- me respondió Ciel- era inmigrante, no tenía familia que la reclamara

- Oh el conde es tan bondadoso- murmuro el sepulturero o Undertaker como el conde lo llamaba, era un sujeto alto, bastante extraño, tenía una cicatriz en el rosto y una en el cuello, los ojos estaban cubiertos por su flequillo disparejo, además, su manera de hablar era muy peculiar parecía que todo le causaba gracia- me pidió que me encargara de su cuerpo y después le otorgo una sepultura.

- no soy bondadoso, en parte me siento culpable por no haberla salvado, podía haberlo hecho, pero decidí sacrificarla solo para capturar al destripador... para mí fue solo una pieza de ajedrez mas

Ciel se dio la vuelta y comenzó a marcharse.

- Bocchan- lo llamo Sebastian- por qué no disparo?

- Disparar? - murmure un tanto asombrada - Acaso este mocoso

- Usted tenía un arma en ese momento, porque no disparo contra Madame?, acaso usted que es capaz de disparar contra cualquiera no lo hizo solo por ser un familiar al que debía disparar?

- No dispare porque sabía que tú me protegerías, después de todo eso es lo acordado en el contrato, hasta que yo cumpla mi misión tu me protegerás con la vida... Es una orden Sebastian, No me traiciones ni me dejes solo por ningún motivo!

- Yes my Lord!- respondió Sebastian haciendo una reverencia.

Regresamos a la mansión de la ciudad, pero solamente fue para empacar.

- Que está pasando aquí? - pregunte

- Volveremos a la mansión principal- me respondió Ciel

- Que quieres decir con eso mocoso.

- Tsk! - chasqueo Ciel, le molestaba que lo llamara así - Quiere decir que vuelvo a mi mansión, la casa principal de los Phantomhive, no tolero estar en medio del bullicio de la ciudad... Sebastian!

- Si amo?

- Quiero estar en la mansión antes del anochecer... Es una orden!

- Yes, My Lord!

Sebastian empaco todo rápidamente, preparo unos aperitivos, y alisto el carruaje en muy poco tiempo.

- Todo está listo, Bocchan- le dijo a Ciel haciendo una reverencia

- Volvamos entonces - dijo Ciel abordando el carruaje con ayuda de Sebastian - acaso piensas quedarte sola en esta casa?- me pregunto volteando a verme- sube al carruaje

- Por qué quieres que te acompañe?

- No es obvio, no puedo dejarte sola en una casa así

- Por qué no desconfías de mi? También soy una shinigami, como aquel que cometió tantos asesinatos, y que además asesino a un pariente tuyo- le reproche

- Lo sé, y estoy consciente- dijo Ciel cerrando los ojos y sonriendo con ironía - Si quieres que dude de ti, entonces lo hare, "sube al carruaje y ven conmigo, así podre mantenerte vigilada", acaso es eso lo que querías oír

Me quede callada, y subí al carruaje, tome asiento frente a Ciel y me recargue en la ventana, mire hacia afuera durante todo el camino.

- Sebastian preparara la cena cuando lleguemos- dijo Ciel de pronto - No creas que soy hospitalario solo porque si, pero es solo que necesito preguntarte algunas cosas

- No sé de qué cosas hablas y si las se no pienso responderlas.

- No serán muy complicadas, solo son detalles que quiero saber de tu hermano, y de los shinigamis

- Escucha mocoso, tal vez oniichan menciono algo sobre tus padres, pero eso es información clasificada de uso exclusivo de la oficina de recursos shinigami, no me está permitido revelar nada relacionado sobre los asuntos relacionados a la muerte de alguien, ni puedo dar detalle de ello a un humano.

- Eso lo entiendo y no planeo obligarte a que me lo digas?

- Entonces que es lo que quieres saber?

- Todo a su debido tiempo, pronto llegaremos a la mansión

-Llegar? pero estamos en medio del campo

- Me agrada estar alejado de la bulliciosa ciudad

No pude evitar mirarlo con asombro, aquel niño se comportaba como un adulto, y siempre sonreía con ironía. Ciel tenía razón, no demoramos mucho antes de que el carruaje se detuviera frente a la entrada de una gran mansión en medio del campo.

Las dimensiones de esa casa eran mucho mayores que las de la casa en Londres, tenía un hermoso jardín rodeando la casa, la fachada era imponente, grandes ventanales y una gran puerta de madera era lo que alcanzaba a apreciar, Sebastian me tendió la mano para ayudarme a bajar del carruaje.

Entramos a la mansión, me quede paralizada al ver simplemente el hall, no tenia palabras para expresar mi asombro, justo delante de mí se encontraba una imponente escalera que llevaba a la segunda planta, justo en la mitad de donde la escalera hacia su división había un enorme cuadro enmarcado en oro, en el había dos persona pintadas al parecer con oleo, no pregunte por la pintura, supuse que era el anterior conde Phantomhive y su esposa, ambos los padres de Ciel.

En ese momento llegaron 4 personas más, sirvientes de la mansión, una chica de cabello rosado, con unas enormes gafas redondas, con un vestido largo; un hombre alto, de cabello rubio que traía un cigarrillo en la boca, vestía ropas blancas y un mandil colgado a la cintura; un chico más bajito que los dos, cabello rubio y unos enormes ojos verde brillante, vestía una camisa blanca y unos pantalones de estilo "pesquero" amarillos; y un hombre mayor bastante extraño, vestía también el traje de mayordomo, pero de pronto me pareció que se desinflaba o esa impresión me dio, se volvió un anciano chibi.

Recordaba haberlos visto fuera de la iglesia durante el funeral de Madame Red, pero una vez que salimos rumbo al St Patrick's Roman Catholic Cemetery no los había vuelto a ver, así que estos cuatro eran sirvientes de la casa Phantomhive.

- La cena está servida- nos llamo Sebastian abriendo las puertas de una enorme y elegante sala, en la cual solamente se encontraba un magnifico comedor para más de 20 personas, no pude ocultar mi sorpresa, en la mesa estaba servido un esplendido banquete, Ciel tomo asiento en la cabecera de la mesa, y Sebastian me indico que tomara asiento a la derecha del mocoso. Sebastian repaso de memoria todo el menú, cosa que ni yo me pude aprender

- Lo hiciste todo en tan solo este instante?

- Como sirviente de la casa Phantomhive, que sería de mi si no pudiera hacer algo tan sencillo como esto, my Lady- me respondió Sebastian sonriendo

- Whaaa, oishii!- Exclame al probar el primer bocado, había pasado demasiado tiempo solo bebiendo leche y comiendo comida enlatada que había olvidado lo que era comer algo de verdad.

Terminamos la cena, estaba completamente satisfecha.

- Sebastian, lleva a la señorita Jill Sutcliff a una habitación- le indico Ciel

- Creí que querías hablar conmigo mocoso?

- Pospondremos nuestra charla para después de el almuerzo de mañana, por ahora, es tiempo ya de descansar, y tengo unos papeles que revisar

- Bien si así lo quieres Oyasumi Chibi-san

Me retire del comedor y seguí a Sebastian hacia la planta alta, ahí el me mostro una enorme habitación adornada con tapices azules y una alfombra de un tono más obscuro de azul que el de las paredes, estaba adornada con unos exquisitos muebles de madera de roble puro, y una hermosa cama estaba situada de manera paralela a los ventanales de la habitación.

-Esta será su habitación lady Sutcliff, espero disfrute su estancia en la mansión- me dijo Sebastian al oído

- Como se que no me atacaras mientras duermo? - le replique

- Usted es la invitada del joven amo, sería una falta de respeto de mi parte pensar siquiera en hacerle algún daño, le dejare las velas sobre el mueble para que tenga un poco de iluminación, mas tarde vendré a recogerlas, y mañana le mostrare el esplendor de la mansión Phantom.

Sebastian se retiro, dejándome a mi sola, con las velas encendidas sobre el escritorio situado a un lado de la puerta.