Primer camino

La única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible.

Arthur C. Clarke (1917-?) Escritor inglés de ciencia ficción.


Después del corto camino en auto pasó lo inevitable; llegamos tarde a la escuela. Por suerte la clase de primera hora el martes era biología, en la que Edward y yo íbamos muy bien, solo que él tendría que recibir ahora todas las clases por mí ya que yo si había asistido.

Caminamos tomados de la mano hasta la cafetería, no había nadie cerca, todos estaban en clases...

-¡Bella, Edward! -Una voz extrañamente familiar de la señora Lane nos sobresaltó antes de acercarnos a las amplias puertas.

Los dos nos giramos y la vimos. Vaya, cuánto tiempo había pasado ya. Todo me pareció tal cual que un recuerdo lejano. Lane nos sonrío antes de avanzar hacia nosotros.

-Justo ahora iba a pedir al director que los llamara... -Comentó con alivio y alegría.

El tono no iba nada de acuerdo con lo que decía. Un pequeño entrecejo se formó en mi rostro.

-Tranquilos, no es nada malo -Borró importancia con un gesto de manos-, solo es para entregarles los documentes que jamás tomaron...

-¿Documentos? -Pregunté.

-Sí ya saben, sus álbumes, sus actas, su calificación y todo eso... -Explicó Lane de forma desgastada y luego agregó con sencillez-; ¿No creían que me quedaría con todo ello?

Empezó a reír; ella se veía feliz, lo cual era muy chistoso si recordaba todas la veces que la veía apurada y decepcionada de la vida en clase.

-Como sea, aquí está todo -Nos entregó el paquete del que hasta ahora me percataba, pude reconocer mi álbum entre todas las carpetas-. ¡Gran trabajo chicos! Fueron mis alumnos estrella en la clase.

Asentimos con una sonrisa y luego ella no resistió a pellizcarnos el cachete antes de irse.

Reí bajito al ver el álbum; Alice había sugerido que la adornáramos con una de las primeras fotos que me tomó con Edward.

En ella yo estaba completamente molesta y Edward estaba con aquel garbo tan característico de él pasando una de sus brazos sobre mis hombros. Se veía tan forzado todo...

¡Cuánto había cambiado!

Levanté mis ojos hacia los de Edward con una sonrisa pero su mirada me intimidó por completo. Estaba tan llena de... ¿Amor? ¿Podía yo creer eso?

-Estabas tan enojada -Murmuró suave con una sonrisa escondiéndose entre las comisuras de sus labios.

-Y tu estabas tan... -¿Qué palabra utilizar? -, brillante -Musite levantando mi mano involuntariamente para acariciar una de sus mejillas y perderme en sus ojos.

De nuevo nos fuimos acercando milímetro por milímetro, pero no. Estábamos en la escuela. Giré mi cabeza y salí del círculo de sus brazos rápidamente.

-Luego dices que soy yo la que le cuesta mover los pies -Comenté tratando de caminar rápidamente.

Él me siguió por detrás con su acostumbrada sonrisa.

Luego de estar un rato en la cafetería nos separamos por petición mía, notaba como él quería objetar pero inmediatamente yo cambiaba de tema o me empezaba a despedir.

Ya iba de camino a historia europea cuando Mad regresó a mi mente; ella estaba en esa clase. Mi estómago presionó fuerte cuando toqué la perilla de la puerta, pero no vi aquellos grises en el salón. Me senté en mi lugar habitual y esperé. Aún así jamás llegó.

A la tercera hora me la pase pensando en ese hecho, más sin embargo no pude estar consciente de algo más hasta que vi a Edward caminar por el pasillo, me miro de una manera divertida antes de tratar de acercarse a mí. Yo triunfalmente pase a lado de él rápidamente antes de que me jalara, escuché su musical risa a mi lado, ya después me disculparía por suerte esto le causaba gracia.

El día continuó sin más, a la hora de receso quería estar con Edward. Y es que ahora quería estar cada segundo libre con él. Tras esto guardé cada uno de esos sentimientos y me senté en mi mesa habitual antes de ver que Noah se acercaba.

Y llegó. Se sentó justo por delante de mí. Su aspecto me hizo sentir totalmente culpable, tenía una cara adormitada y tan...triste que solo podía recordarme a mi anterior sentimiento de culpa. Era bueno que no estuviera con Edward, para Noah también lo era.

Mi corazón estalló por varios segundos, mis ojos debieron de haberse hecho del tamaño de Júpiter y no pude evitar que mi garganta se cerrara por un momento interminable.

Noah no cortó nunca la directa mirada entre nuestros ojos y se sentó por delante de mí en la mesa. Quise girarme hacia Edward para ver cómo reaccionaba pero la decisión destilada en los ojos de Noah era suficiente señal para saber que no debía desconcentrarme.

-Hola -Me saludó tratando de darle un toque casual al ambiente.

-Ho-la -Tartamudeé como una tonta.

Sin querer el recuerdo de la mañana cuando Edward me recogió agolpó en mi cerebro. Esto no era nada parecido.

Los nervios que sentía ahora no eran ansiosos y alegres, eran temerosos. El balbuceó con una sonrisa era sustituido por una fina línea en mis labios que no pensaba cambiar.

Debía de tranquilizarme; era Noah. Solo Noah.

-Quiero escucharte -Su tono fue taciturno pero sabía por sus ojos que era lo que en verdad quería.

-Lo que ayer te dije fue todo lo que...

-Era todo lo que podías decirme -Interrumpió-; pero creo que me merezco más que eso, ¿Quién es?

La tranquila voz que había manejado hasta entonces se arruinó con su pregunta impregnada de coraje.

Gire hacia cualquier otra parte, sin querer me topé con mis dulces esmeraldas. Me sonrío, más pude ver el esfuerzo que hacía por no abandonar su mesa, por suerte Matt, el pateador del equipo de futball, insistía en su plática lo suficiente como para ignorar su falta de atención.

-Claro que mereces más que lo que pueda decirte -Ignoré la pregunta decisiva-, pero es difícil...

-Solo dime quién es -Insistió.

-¿Para qué? -Mi pregunta pareció desafiarle lo suficiente como para callar un momento.

La mirada de Edward me había dicho lo suficiente. Si yo sufría ahora, él también. Por ende tenía que mostrarme firme ante Noah por más que supiera que era lo menos que Noah se merecía.

Noah se merecía que yo rompiera a llorar pidiéndole que no sufra. Abrazándolo lo suficiente para que entendiera que yo lo quería aún. No como él creyó pensar, si no como siempre lo quise, como un amigo. Por eso mismo no podía darle lo que se merecía si quería que entendiera.

Él permaneció distante desde que le pregunté el motivo.

-¿Por qué él? -Su pregunta hizo que me sobresaltará.

¿Acaso ya sabía quién era? ¿Yo se lo acaba de decir silenciosamente? ¿Había visto la sonrisa que Edward me daba?

-Aún no sé quien es -Acalló a mi nudo mental con su voz dura y lenta-, pero quiero saber por qué, sea quien sea, tenía que ser él.

Tomé aliento. No podía decir eso. Por más de una vez deseé que el receso durara solo apenas cinco minutos.

-Noah no es necesario que hagas esto, no sé porque te empeñas en hacerte daño -Le pedí con el tono más lastimado de lo que quería.

Él me volvió a ver a los ojos y asintió.

-Lo siento, te estoy haciendo daño.

Negué con la cabeza, ¿Cómo podía decirme eso?

-No, no -Dije deliberadamente, volviendo a erguirme en mi lugar-. Yo no quiero hacerte daño a ti.

-No lo harás -Se apresuró a decir-, solo quiero entenderte... Recuerdas cuando éramos mejores amigos, siempre me decías todo y ahora quiero entenderte... Solo eso.

Traté de aceptar sus palabras.

-Pregúntame lo que quieras menos sobre él -Le pedí como última oportunidad.

-¿Si yo me hubiera quedado hubiera sido diferente?

Pensé en eso.

-¿El resultado o el dolor?

-Ambos.

-El resultado no hubiera cambiado -Observé como el brillo en sus ojos se opacó- y el dolor hubiera sido mayor.

Asintió de nuevo y volvió a erguirse sobre su lugar.

-¿Le amas?

-Noah -Lloriqueé desesperada.

-Por favor -Me rogó con la mirada comprensiva-. Estaré bien, te lo prometo -Agregó con una sonrisa.

Di otra mirada a Edward. Al parecer Matt seguía sin parar de hablar y él seguía concentrado en mí con la misma sonrisa.

-Sí, si le amo -Le dije sin dudar.

Asintió de nuevo rehusándose a irse y continuó.

-¿Lo conozco?

Asentí de nuevo con el estómago en las peores condiciones.

-Bien -Asintió de nuevo-, no me quieres decir nada más, ¿Me equivoco? -Mi negación fue la invitación a que continuara-. Estuve todo el tiempo desde que me dijiste rememorando cada palabra, así que tengo una pregunta más... ¿Por qué te peleaste con Mad?


.

¿Y qué les pareció? ¿He? jajaja me dicen que es demasiado suspenso ¿Será cierto?

Bueno, me encantaría dejarles un avance pero se borro parte de la historia de mi lap ):

o mejor dicho no guarde cambios cuando esta se reinició por lo que me quedé solo con este cap.

No he podido actualizar aún porque he tenido demasiados examenes jejeje, pero ya sali de vacaciones! yey!

Así que me tendrán por aquí, en especial por un nuevo fic que se me acaba de ocurrir...

Bueno primero terminaré este, espero sus comentarios sobre el cap lindas!!

Gracias por leer!!