Temprano por la mañana sentí que la luz del sol me calaba en los ojos, me hice bolita debajo de las colchas para tratar de cubrirme la cara, pero mi pequeña siesta no duro mucho, alguien entro y corrió las cortinas de la habitación, dejando pasar mucha más luz.
- Lady Sutcliff, me parece que ya es hora de despertar, el desayuno está casi listo, y pronto estará en la mesa- escuche a Sebastian decirme mientas jalaba la colcha a un lado
Estaba solamente vestida con mi camisa blanca y ropa interior, de inmediato me levante y me cubrí con la sabana al tiempo que me ruborizaba.
- Acaso no te enseñaron a no entrar a la habitación de una dama! - Le grite
- Es por eso que tengo los ojos vendados my lady- me respondió con una sonrisa - no le está permitido a un mayordomo observar la tersa piel de una mujer
- Eres un demonio.. Como se que no estás espiando?
- Seria una falta de respeto para la invitada de mi amo si yo pensara siquiera en espiarla no cree?
- Aun dudo de ti?
- Es normal en un shinigami... con su permiso lady Sutcliff - me dijo colocando su mano derecha en su pecho he inclinando la cabeza - el desayuno pronto estará a la mesa - agrego retirándose
Me quede un rato más en la habitación, aun estaba levemente ruborizada, esto solo había pasado una vez con oniichan cuando estábamos en el plano, pero de eso hacia demasiados años, los shinigamis somos los dioses de la muerte, así que no podemos morir, a menos que seamos asesinados. Por lo cual se podría decir que vivimos eternamente
Baje al comedor, durante mi breve recorrido observe los detalles que no logre ver la noche anterior, el tapiz verde de las paredes, y los variados cuadros que adornaban las paredes.
Cuando llegue al comedor, Ciel ya estaba ahí, sentado en el mismo lugar que anoche, Sebastian y los otros sirvientes estaban de pie a un lado de la mesa, tome asiento de inmediato, el desayuno consistía en comidas ligeras, después de eso se vendría la hora del almuerzo.
- Acaso los aristócratas no se cansan de comer?- pregunte
- Eso me lo he preguntado muchas veces- me respondió Ciel esbozando una sonrisa divertida, pero sin cambiar en lo más mínimo su mirada severa
Después del desayuno, Sebastian nos condujo al estudio de Ciel, tomamos asiento en una pequeña mesa redonda que de vez en cuando servía para tomar el té.
- Supongo que esta vez querrás conseguir información de mi, o me equivoco mocoso?
- Si de esa forma quieres llamarlo... Sebastian, trae unos pastelillos
- Yes my Lord! - respondió este haciendo reverencia y retirándose
- Y bien? - le dije a Ciel- que me preguntaras primero Chibi-kun?
- Porque me hablas tanto en japonés? - pegunto con un gesto de irritación
- Solo porque así es como hablo Chi-bi-kun - le respondí con una sonrisa divertida
- Bien, eso no era lo que realmente quería preguntar; dime, que son ustedes los shinigamis? porque creen tener el control de quien vive o muere
- Nosotros somos dioses mocoso, es nuestra misión, por eso estamos en el mundo, somos la muerte de la cual nadie puede escapar, sabemos cuándo y cómo morirá alguien, y tenemos el poder de juzgar si esa persona de verdad debe o no vivir, eso depende de lo que encontremos en el Cinematic Record
- Que es eso de Cinematic Record?
- Es un registro que se va creando a lo largo de la vida, a veces cuando los humanos dicen "vi mi vida pasar ante mis ojos" es solamente que aquella persona logro ver su Cinematic Record, en el vemos todo lo que la persona hizo, bueno o malo, no hay verdad que se oculte de nosotros, y en ocasiones eso nos puede llevar a decidir si aquella persona puede continuar viviendo o no
- Aquel hombre menciono un reglamento, que es lo que pueden o no hacer
- Eso no te lo puedo revelar pequeño enano, es información clasificada del mundo shinigami
- Porque te expulsaron?
- Intentas tomarme el pelo?!- le reclame con algo de molestia
- Solo escuche algo sobre unos anteojos - murmuro con su típica sonrisa de malicia
- Los shinigamis usan anteojos, eso es todo, está en el reglamento también
- Y por que tu no?
- Mira la situación conmigo es extraña entiendes?, todo en mi lo es, mi manera de ser, mi manera de vestir, mi forma de cazar, no soy como los demás, así que tiendo a infringir ciertas reglas
Justo en ese momento Sebastian entro a la habitación, traía una bandeja de plata con algunos pastelitos y un poco de té para acompañarlos, Ciel continuo preguntándome cosas en lo que Sebastian preparaba el té.
- Que hacías tu en el mundo humano?
- Me mandaron por mi hermano
- Por qué no vino aquel hombre por él en lugar de enviarte
- Eso es algo que no se, aun así, aunque no me hubieran enviado, hubiera venido yo sola, con tal de encontrar a mi hermano, sabía que estaba aquí, y sabia que se había obsesionado con algún humano y por eso no había vuelto, solo que no esperaba que su obsesión fuera un demonio, sabía que tenía gustos extraños... pero no a tal punto... Escúchame bien Sebastian Michaelis... hare todo lo posible por recuperar a mi hermano y arrebatártelo de tus malignas garras!
- Por mi mejor si lo aleja de mi lady Sutcliff - me respondió Sebastian sonriendo - y por lo que me permite ver, al parecer no solo su hermano tiene gustos extraños, se lo digo con todo respeto
- Acaso todos los shinigamis son así? Pregunto Ciel recargando la barbilla sobre su mano izquierda
- Por supuesto que no- respondí levantándome y saliendo de la habitación - No perderé ante ti Sebastian Michaelis! murmure mientras caminaba a la habitación donde había dormido para tomar mi katana- terminaremos lo que dejamos pendiente.
