Aquí, en este capítulo, he introducido a unos cuantos personajes nuevos, inventados por mi, que si no os queda muy claro cómo son y tenéis curiosidad de cómo me los imagino yo, estoy dispuesta a haceros unos bocetos si ayuda. Aunque cada uno es libre de imaginarse a los personajes como le venga en gana XD

CAPÍTULO 9

-Benjiro-llamó un hombre entrando a una sala espaciosa. Tenía un gran ventanal que dejaba ver toda la aldea y se podía apreciar como el sol se escondía detrás de los edificios de la aldea. La sala estaba decorada con los muebles suficientes, un escritorio con silla y delante un sofá con una pequeña mesa.

-¿Qué pasa?-respondió sin dejar de mirar por la ventana.

-La presa aún no despierta. Estamos algo preocupados y hay bastante tensión entre nuestros hombres. Creen que estamos dejando demasiado tiempo para que la aldea venga con un equipo de rescate

-No te preocupes, Hisoka. Tenemos todo el tiempo del mundo. Si lo que te preocupa es que vengan a rescatarla, yo no lo haría porque aunque vengan el ritual se hará igual. Creo en la fuerza de mis subordinados y en que detendrán a cualquier intruso que ose interrumpirnos. Es más, estoy deseando que vengan y así matar dos pájaros de un tiro-contestó con una sonrisa escalofriante.

-¿Y eso por qué?-preguntó acercándose al hombre de la ventana.

-Porque así el Maestro podrá deshacerse de aquel que lo envió con nuestro Dios

-Ya veo-respondió poniéndose al lado suyo.

Benjiro tenía los lados de su cabeza y la nuca rapados y los cabellos castaños restantes atados en una pequeña coleta en la coronilla de la cabeza. Normalmente lleva puesto una chaqueta negra de manga corta con capucha, pero ahora no parece llevarla y dejaba ver su quemadura en todo su brazo izquierdo y un gran tatuaje de un dragón en el derecho que le ocupaba todo el brazo. Debajo de la sudadera no lleva nada por lo que se podía apreciar todo su torso. Vestía con unos pantalones de tres cuartos azul marino y estaban atados al final, en la zona de la rodilla, por unas vendas que salían de sus sandalias altas negras. El lado izquierdo de la cara de Benjiro estaba totalmente quemada y en el lugar de su ojo, tenía uno de cristal.

Hisoka no sabía cómo había conseguido aquellas quemaduras pero tampoco le importaba lo suficiente como para preguntarle. Aunque conocía a Benjiro desde hacía unos años sabía cómo era él y no creía oportuno preguntar sobre el asunto. Nadie parecía importarle lo suficiente como para preguntarle aunque, al fin y al cabo, todos los que estaban aquí, estaban solo para llevar a cabo el ritual. Meros peones para lograr su objetivo. La vida de los demás no importaba excepto los más cercanos a Benjiro, que los consideraba como de la familia. Y él, Hisoka, era uno de ellos.

Benjiro interrumpió sus pensamientos-Hisoka, ¿te has asegurado de que no hayan fallos en el ritual?

-Hai. Con los niños que nos llevamos hemos podido hacer las pruebas suficientes y comprobar de que saldrá perfecto

-Eres cruel-dijo Benjiro mirándolo de reojo y con una media sonrisa-Usar a niños para eso. Aunque a mí me da igual si usas niños o perros mientras sepamos que será perfecto. Por cierto, ahora que te miro, ¿de dónde has sacado esa ropa?

El hombre que se hacía llamar Hisoka, llevaba puesto una gran capa de color negro que llegaba hasta las rodillas y pantalones oscuros con sandalias altas igual de oscuras. La capa tenía un cuello que le tapaba hasta debajo de su nariz dejando ver unos ojos oscuros violáceos y con ojeras que eran casi tapados por un flequillo de un rubio platino que destacaba por ser el único punto blanco en medio de tanta oscuridad.

-Meiko-chan ha pensado que me veía bien en esto y no soy quien para contradecirla-respondió calmado.

-Aunque Meiko sea tu novia no deberías dejar que te controle hasta en lo que te pones…

-Pero, a mí me gusta. Me da un aire más misterioso -dijo mirando a Benjiro.

-S-Si tú lo dices…Yo creo que se ha pasado un poco con tanto negro…

En un lugar algo más apartado de Yugakure, hay una montaña que posee la entrada a una cueva; lugar donde se encuentra la hermana del Kazekage.

Temari, inconsciente, se encontraba de rodillas y atada tanto en las muñecas como en los tobillos por cadenas que estaban conectadas con la pared que tenía detrás, dejándola en una postura no muy cómoda, con los brazos elevados sobre su cabeza. Pero al parecer, no se encuentra sola en esa celda.

-Onee-chan, despierta rápido por favor…-susurra una pequeña niña al borde de las lágrimas que está abrazando a la kunoichi- tengo miedo…

En ese instante, en la celda donde se encontraban ambas, entró un hombre que no llevaba nada puesto en el torso sino que tenía, tanto en el pecho como en los brazos, grandes tatuajes que no dejaban ver el color de su piel, dándole un efecto de piel oscura. En sus mejillas tenía dos líneas acabadas en punta que provenían de un tatuaje del cuello. Su cabello era corto y de color grisáceo y llevaba una banda en la frente que hacía que su pelo acabara en punta. Llevaba puestos unos pantalones marrones y unas sandalias negras. Además, en las orejas, tenía bastantes pendientes.

-Muévete niña-ordenó.

-¿Qué vas a hacer?-preguntó aferrándose más a la kunoichi.

-Solo voy a divertirme un rato-dijo con una sonrisa y apartando a la niña de su lado-Bien, veamos cuanto aguanta la kunoichi más cruel a esto-dijo elevando dos pequeñas rocas que, de los calientes que estaban, tenían un color rojizo-anaranjado, y parecían recién sacadas de un volcán -He preparado esto expresamente para ti

Se acercó a la rubia y, aprovechando que las manos de la kunoichi estaban juntas, las estrechó con las rocas haciendo contacto con las palmas de Temari.

Temari reaccionó y empezó a gritar por el ardor que sentía en las manos e intentó liberarse del agarre. El hombre solo reía por la reacción de la rubia y estuvo así un buen rato hasta que Temari paró de gritar incapaz de sentir dolor alguno.

-¿Qué? ¿Solo aguantas esto? Qué decepción… Ya decía yo, las mujeres no estáis hechas para las batallas. Deberíais dedicaros a los hombres y a la casa en vez de salir y estorbar

La niña, que había presenciado todo, solo podía llorar y suplicarle al hombre que se detuviera.

-¡Hiromi! ¿Qué haces?-preguntó una mujer a lo lejos.

-¡Solo pasar el rato!-contestó Hiromi y esta vez dirigiéndose a Temari y cogiéndola del mentón para que lo viera, dijo: -Espero con ansias el resurgir de Hidan-sama para así perderte de vista, mujer

El hombre se fue por donde vino y cerró la celda dejando a solas de nuevo a la niña y a Temari.

Cuando ya no se escucharon más los pasos del hombre de tatuajes, la niña se acercó a la rubia que tenía la cabeza agachada.

A Temari le dolían las manos y no estaba segura de poder moverlas para intentar escapar de las cadenas. Tampoco sabía si, aunque saliera, podría usar su abanico. Intentó moverlas para poder liberarse pero nada. ¡Mierda, absorben el chakra…! Esto no puede ir peor...

-¿Estás bien?-preguntó entre sollozos la pequeña.

-¿Quién… eres?-intentó preguntar Temari.

-Me llamo Asuka… ¿por qué ese hombre te ha hecho esto?

Temari levantó la cabeza y vio a Asuka. Una niña que no tendría más de cinco años. Llevaba puesto un vestido de tirantes color azul cielo pero estaba lleno de suciedad, seguramente llevaría mucho más tiempo que ella aquí y no tenía zapatos. Su cabello era castaño y lo tenía recogido en dos coletas bajas y con un flequillo en el lado izquierdo.

Asuka estaba temblando, probablemente por lo que Hiromi le había hecho, e intentó calmarla.

-No te preocupes, estoy bien-dijo intentando sonreír.

-Pero… tus manos…-susurró mirando las manos de la kunoichi que se encontraban bastante quemadas.

-No te preocupes, solo duele un poco-mintió la rubia intentando esconder las manos en vano para que no las viera-pero, a ti no te ha hecho nada, ¿no?

La niña asintió y se secó las lágrimas con las manos.

Temari no podía creer que trajeran a niños pequeños aquí. Los niños de su edad deberían estar jugando con otros niños o estar con su familia, no aquí metidos porque un grupo de cabrones quieran. Esto es muy duro para niños tan pequeños… A saber qué le han hecho ya… pensó entristecida la rubia. Tengo que sacarla de aquí y cuanto antes -¿Te llamabas Asuka verdad? Yo soy Temari

-¿Temari?* Que nombre más gracioso-rió la niña sacándole una risilla a la kunoichi

-Dime, ¿cuántos años tienes?-preguntó Temari.

-Cinco-mostró enseñándole con los dedos

De repente se escucharon pasos de nuevo y Asuka se fue al lado de Temari

-Onee-chan…-se aferró a la rubia temblando.

-No te preocupes. Todo saldrá bien-dijo con una sonrisa para intentar calmarla.

-¡Yooohooo!- dijo la misma voz animada de antes-¿Cómo estááás?

Esta chica es la del bosque… pensó Temari sin apartarle la mirada la chica.

-Hiromi me ha dicho que te has despertado así que he venido para cambiarte

-¿Cambiarme? ¿Qué quieres decir?

-Pues que no puedes ir al ritual así vestida. Necesitas ir con la ropa apropiada. A Hidan-sama no le gustaría verte así…-contestó la chica sin perder la sonrisa.

Lo sabía, estos están relacionados con ese miembro de los Akatsuki que mató al maestro de Shikamaru. Tienen los mismos ojos.

La chica se acercó a Temari y dijo-Ya verás como te gusta lo que te he cogid- ¿Oh? ¿Y esta niña? Bueno, da igual. ¿Te apartas?-preguntó intimidando a la niña y provocó que retrocediera unos metros, alejándose de la rubia.

-¿Tienes mano con los niños eh?-ironizó la kunoichi.

-Los niños no sirven para nada. Solo para llorar y estorbar-respondió calmada empezando a desvestir a Temari y ganándose una cara de desagrado de la rubia-Aunque sí que tendría hijos con mi Hisoka-chan-dijo llevándose las manos a sus mejillas ruborizadas.

Y mientras Meiko continuaba con su labor, Temari no hacía más que pensar en cómo salir de allí y con Asuka. Pero, ¿cómo lo iba a hacer si no se podía mover y encima algo tan sencillo como vestirse lo estaba haciendo otra persona? Temari se sentía algo impotente en esta situación y cada vez se encontraba con menos fuerzas. Tampoco podía arriesgarse a luchar, ¿y si le hacían algo a Asuka?

¿Tú qué harías en mi lugar, Shikamaru? Pensó Temari cerrando los ojos.

En algún momento, Meiko terminó de vestirla.

-¡Ah…! ¡Te queda estupendo!-dijo observando a la kunoichi- No sé por qué se quejan del conjunto que le he comprado a Hisoka-chan, si tengo buen gusto…-se preguntó la castaña yéndose de la celda y llevándose también la ropa de la rubia.

Había vestido a Temari con un top que solo cubría sus pechos. Iba de un rosa oscuro en la parte de arriba a un rosa pálido más abajo y tenía unas cintas que le daban la vuelta en el cuello y en forma de cruz por debajo del top. Le había puesto una falda larga del mismo color que el top y que se abría por los costados enseñando gran parte de su pierna y alrededor de su cadera tenía unas cintas que le daban la vuelta a la cintura. También llevaba dos pulseras doradas en los brazos y en el lugar de sus guantes, le había puesto unas muñequeras de las que sobresalen una parte para tapar su antemano. Un par de pendientes plateados con forma de cascada colgaban de sus orejas. Además le había quitado las dos coletas.

-Madre… si me ha puesto hasta el pendiente de la parte de arriba de la oreja… ¿Tanto quieren de vuelta a Hidan?

-¡Qué guapa!-dijo emocionada Asuka.

-A-Arigato aunque preferiría que no fuera en esta situación que me lo dijeran…-dijo sonrojada la rubia.

-Esto…-empezó la niña-¿puedo peinarte?

-¿Eh?-Le extrañó escuchar eso ya que hacía tiempo que no lo escuchaba. Sus únicos recuerdos de alguien peinándola son de cuando era más pequeña y su madre le pedía que se sentara delante del espejo para hacerle las coletas. Recuerda que le gustaba mucho que su madre la peinara. Era tan agradable y cálido ese ambiente… -Claro-se dio la vuelta cara a la pared como pudo para que Asuka pudiera peinarla.

Puede que no fuera el momento más idóneo para una sesión de peluquería pero al menos conseguiría distraerse un rato y Asuka parecía gustarle la idea de peinar a la rubia.

-Mama me enseñó a hacer una trenza desde aquí-apuntó a la coronilla de la cabeza con el dedo.

-¿De verdad? Pues a ver cómo queda-dijo divertida la rubia y Asuka empezó a hacerle la trenza de raíz.

Y siguieron hablando para intentar olvidar la situación en la que se encontraban.

Después de un día y medio de viaje, los shinobis de Konoha junto a Kankurô y Akijima, consiguieron llegar a Yugakure. La aldea hacía años que dejó de ser una aldea oculta y parecía que les iba bastante bien. Por las calles había bastante actividad y los aldeanos parecían tranquilos. Se podía apreciar gran variedad de gente, desde los más tradicionales hasta los más modernos. Aunque la aldea parecía bastante avanzada, los más tradicionales parecían adaptarse perfectamente.

-No tenemos tiempo que perder. Preguntad a los ciudadanos si han notado actividad extraña últimamente –ordenó el Nara y todos se dispersaron en busca de información.

-Neee, Onee-chan-preguntó Asuka. Ya le había hecho el peinado a Temari. Le había hecho una trenza de raíz que dejaba su flequillo en su sitio y la trenza solo llegaba hasta el cuello. Asuka se encontraba tumbada en la falda de Temari, que continuaba atada.

-Dime

-¿Crees que vendrán a por nosotras?

La kunoichi sonrió y respondió: -Sí. Seguro que vendrán y antes de que te des cuenta estarás de vuelta con tu familia

-¿De verdad?-exclamó emocionada-¿Cómo estás tan segura?

-Porque en parte es culpa de un amigo mío que esté metida aquí pero-continuó con una sonrisa-estoy segura que sabrá cómo solucionarlo. Siempre lo hace

Asuka se quedó mirando a Temari un rato.

-¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?

-¿Cómo se llama tu amigo?

-Nara Shikamaru. ¿Por qué preguntas?-intentó deducir la rubia.

-Onee-chan, ¿te gusta Shikamaru-niisan?

-¿Que se me gusta?-dijo algo sonrojada y sorprendida por el atrevimiento de la niña-¿Por qué preguntas eso?

La niña sonrió y dijo:- Porque sonríes igual que mama cuando habla sobre papa o cuando está con él

¿Que sonrío cuando hablo de él o estoy con él? De qué me suena…

FLASHBACK

-Hace dos años-

Temari acababa de llegar a su hotel después de una reunión con el consejo de Konoha. Su hermano Kankurô había venido también.

Cuando paso por delante de él, pudo notar que la estaba observando. Cuando Temari se sentó en el sofá, el marionetista preguntó:

-Temari, ¿has estado con el chico Nara?

-Sí. Me ha acompañado hasta aquí. ¿Cómo lo sabes?

Kankurô rió como un niño pequeño y dijo:

-¡Porque no has parado de sonreír desde que has entrado!

FIN FLASHBACK

Ahora que lo pienso, no me lo dijo solo esa vez. Hubo bastantes más. Temari cayó en algo en ese momento y abrió los ojos de par en par. ¿En qué momento empezó a gustarme? ¿En los exámenes de Chûnin? ¿Después de la guerra? Espera no… Shikamaru no me gusta… Temari sonrió.

-¿Onee-chan?-preguntó la pequeña al notar que la rubia no decía nada.

-Asuka, Shikamaru no me gusta-dijo mirando a la niña que tenía una cara de no saber- me he enamorado completamente de ese vago. Es más, se podría decir que estamos saliendo…

La niña sonrió y se echó a dormir- Lo sabía pensó y se quedó dormida.

Será posible… Mi hermano y esta niña se dan cuenta de que me gusta Shikamaru antes que él… pensó Temari mirando a Asuka-Será el más listo del País del Fuego pero para estas cosas es el más lento…Suspiró

-Nunca pensé que llegaría el día en que tú tuvieras que venir a rescatarme, Shikamaru

*Temari: A Asuka le hizo gracia el nombre porque "temari" también es una pelota hecha de trozos de tela de los kimonos y es un juguete que las madres le dan a los niños.