La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 8: Cumpleaños

Madame Frances dijo que verificaría la mansión completa, para asegurarse de que Ciel aun la podía mantener en orden, Sebastian se ofreció amablemente a mostrarle el camino, y comenzaría por el jardín, argumentando que las rosas de invierno estaban particularmente hermosas, al abrir la puerta alcance a observar una escena no muy grata, Finny estaba arrancando las rosas que había visto tan hermosas hacia solo un poco tiempo.

- Lo lamento - se disculpo Sebastian - He cometido un error, me gustaría que visitara el Salón, lo he re decorado hace algunos días, desde ahí podría tener una esplendida vista del jardín, y podrá observar desde un mejor ángulo los rosales - agrego conduciendo a la marquesa al salón

Al abrir la puerta note otra terrible escena, peor que la del jardín, Mei Rin estaba dentro, y logre percibir que había desordenado absolutamente todo el salón

-oopss... he cometido otro error, lo siento mucho, han hecho un largo viaje desde Londres, y me apena mucho no haberme percatado de ello, deberíamos tomar el té en el invernadero, he preparado un hermoso rincón para esta ocasión, y también he mandado a traer para el joven amo unos naranjos de España, he intentado usar esos frutos con un poco de té de Ceylán cultivado en Dimbula para así servirle te negro saborizado con naranja

Justo en ese momento escuche una explosión proveniente del invernadero, me lleve una mano a la cara, sabia que Bard tenia que ver con aquello, al menos así había intentado matarme accidentalmente esa misma mañana, Sebastian se quedo en silencio, solo con una sonrisa amable dibujada en su rostro.

- Has cometido otro error de nuevo?- le reclamo la Marquesa- Semejante hombre tan indeciso!

- Lo siento mucho- se disculpo haciendo una reverencia- Mi forma de manejar los asuntos son algo...- se quedo callado, parecía haber recordado algo- Oh! he recordado cual es el lugar que he tratado de hacer que la marquesa visite

Me quede sorprendida, Sebastian estaba improvisando su dialogo, me preguntaba si de verdad la marquesa le creería, si de verdad existía "ese" lugar al que se refería.

- Aunque puede no ser muy adecuado para las damas el visitarlo... de todos modos, por favor permítame llevarla a los establos

"Los...establos; que está tramando con llevarla ahí?" me pregunte siguiéndolos al exterior de la mansión; llegamos a un enorme establo de madera de techos muy altos, mucho más grande sé lo que había imaginado en un principio había espacio para más de 20 caballos, contaba con una buena ubicación para la circulación del aire, además de que el lugar estaba muy bien aseado e iluminado, nos aproximamos a un bloque de más o menos 4 metros de longitud por unos 3 de ancho, en el cual había un hermoso caballo negro.

- Que opina de esto marquesa?- le pregunto aproximándose a acariciar al caballo -especialmente compre este ejemplar para ser el caballo personal del joven amo, y he tenido siempre el deseo de mostrárselo a la marquesa

Madame Frances estaba sin palabras, observaba detenidamente al animal que Sebastian le mostraba, valorándolo con la mirada.

- Woa! Sin duda es un magnifico animal- dijo al fin- Tiene una gran contextura, y un magnifico porte- agrego, después desvió la mirada un poco- Ciel- dijo volteando a ver al mocoso- Quieres ir a cazar conmigo ahora?

- Con usted tía...?

- Es una buena oportunidad para ver con qué clase de hombre contraerá matrimonio mi hija- le dijo- O acaso será... que cazar es una tarea muy ardua para el Conde Phantomhive?

- De acuerdo - le respondió aceptando el reto que la marquesa le ofrecía- Sebastian... prepara todo

Sebastian solo hizo una reverencia y se marcho de los establos.

- Nos acompañara lady Sutcliff? - pregunto la marquesa dirigiéndose a mi

Lance un suspiro de fastidio, la verdad no me apetecía ir con ellos a ningún lado, pero el sonido de una explosión mas a mis espaldas me recordó que esos tres idiotas me matarían accidentalmente si me quedaba en la mansión.

- Sera todo un placer observar este espectáculo- dije con una falsa amabilidad, detestaba la cacería de animales, me era mucho más entretenido cazar víctimas humanas

Sebastian volvió al poco tiempo, traía varias cosas con él, algunas armas, y también traía un juego de té, y un cambio de ropa para Ciel, el cual constaba de una chaqueta una gorra y un pantalón a cuadros, además de unas botas de cuero negras, después saco el caballo de Ciel de la cuadra, y le ofreció a madame Frances un hermoso caballo blanco, y a mí un hermoso caballo de un tono dorado, ambos con un porte similar al de Ciel.

Madame Frances se retiro un momento de los establos, al parece iba a cambiarse de ropa, mientras tanto, Sebastian ayudo a Ciel a subir al caballo, después de que este se hubo cambiado de ropa.

- Yo quiero montar con Ciel- dijo Lady Elizabeth

Sebastian ayudo a Elizabeth a subir a la silla de Ciel, después se aproximo a mí, y ensillo el caballo que me había ofrecido.

- Permítame ayudarla a subir al caballo my lady- me dijo llevándose una mano al pecho

- Puedo hacerlo sola- le respondí intentando subir, pero el vestido me estorbaba

- My lady, me temo que deberé insistir y pedirle que por favor acepte mi ayuda

- Argg... muy bien... Hazlo, pero no intentes propasarte demonio

Sebastian me tomo de la cintura y me levanto con facilidad para subirme al caballo con las dos piernas del mismo lado, justo después de eso llego madame Frances vestida con un pantalón y una chaqueta para dama, y una gorra a juego del resto del conjunto.

Salimos de la cuadra todos juntos, Sebastian iba guiando el caballo de Ciel a pie, avanzamos hacia el interior del bosque, por un camino disimulado por la hierba, Mire a mi alrededor, tan solo había árboles y arbustos a cualquier parte que mirara, al alejarnos de la mansión, Sebastian se detuvo en un pequeño claro, indicando que ahí era un buen lugar para cazar.

- Acaso tu mayordomo sirve como perro de cacería también pequeño Ciel?- le pregunto madame Frances

- Si lo pones de esa forma tiene algo de cierto- respondió el mocoso sin siquiera mirar hacia atrás

Sebastian indico las reglas de la competencia, solo podrían cazar en un área de 25km de donde estábamos, les dio un tiempo límite de 2 horas para cazar lo mas que pudieran.

La marquesa se despidió de Ciel y se marcho de inmediato, no tardamos en escuchar un tiro.

- Lizzy, por favor quédate con Sebastian, esto podría ponerse peligroso

- Pero Ciel,- murmuro Elizabeth al tiempo que Sebastian la ayudaba a bajar del caballo- Rara la vez puedo estar contigo

- No dejare que la tía Frances gane esta competencia

Ciel se marcho con una expresión de concentración dibujada en su rostro, al parecer esta competencia con su tía valía mucho para él.

- Me siento aliviada- murmuro Elizabeth

- Aliviada señorita Elizabeth? podría preguntar por qué? - le dije acercándome con el caballo, mi vestido de había atorado en la silla y ahora no podía bajar yo sola

- Ciel ha vuelto a la normalidad, el era tan cercano a Madame Red, que temía que le afectara demasiado, parece que solo exagere la situación

-Oye, mayordomo, ayúdame a bajar del caballo, el vestido se atoro en la silla

- Como diga my lady- respondió Sebastian tomándome de la cintura nuevamente para ayudarme a bajar

- Como iba diciendo Señorita Elizabeth, estar preocupada por su prometido no es exagerar la situación

- Por favor, llámame Lizzy, seamos amigas

Me quede seria, me sorprendía que incluso esta niña confiara tanto en mi, cuando apenas nos habíamos visto formalmente por primera vez un par de horas atrás

Sebastian preparo las cosas para la hora del almuerzo, era casi medio día cuando madame Frances y Ciel regresaron, ambos con un total de 15 presas.

- tal vez debamos declarar un empate- dijo Sebastian mientras servía la comida

- No puedo aceptar tal condena!- replico la marquesa

- Estoy de acuerdo- respondió Ciel- Aunque es muy extraño cuando la tía Frances y yo concordamos

- en ese caso, se llevara a cabo un desempate durante la tarde, les aseguro que aún quedan bastantes presas por estos alrededores

- Estoy de acuerdo- dijo madame Frances

- Bien ya que hemos decidido que hacer en la tarde deberíamos comenzar a comer, huele delicioso

Todos nos quedamos petrificados, Lizzy nos miro con algo de desconcierto, después miro hacia atrás, justo detrás de los arbustos situados a su espalda se encontraba un enorme oso negro, al parecer el olor del salmón ahumado que Sebastian había preparado lo había atraído hacia nosotros, y se preparaba a atacar.

- LIZZY!- exclamo Ciel lanzándose sobre ella para quitarla del camino del oso

Saque la katana de inmediato, y use mi agilidad sobrehumana para herir al oso y lograr distraerlo, pero al mismo tiempo en que lo ataque se escucho un disparo a mi espalda, madame Frances había disparado contra el enorme animal que amenazaba la vida de su hija, terminado así con aquella bestia.

- 16- 15, parece que has ganado esta competencia tía Frances- Dijo Ciel al ver caer al oso

- Te tomara más de 10 años el superarme- le respondió lanzando un suspiro- pero me lleno de orgullo ver la valentía que has demostrado para proteger a mi hija arriesgándolo todo... también te debo una- agrego haciendo una reverencia, causando el sonrojo de Ciel- Eres digno de convertirte en mi yerno, conde Phantomhive... bien, ya que la competencia ha terminado, regresemos a la mansión.

Avanzamos de regreso, durante el camino iba meditando lo que había pasado, estaba casi segura de que el disparo de madame Frances había fallado, y la herida que yo había causado no era para nada mortal, estaba segura de que ese demonio tenía algo que ver con todo lo ocurrido.

Al llegar a la mansión, Finny, Bard, y Mei Rin nos esperaban, los tres estaban cubiertos de múltiples heridas, pero aun así se veían muy animados

- Bienvenidos a casa- Nos dijo Finny, después le mostro un pastel bastante extraño al pequeño Ciel- Esto es para usted- le dijo, Ciel hizo una mueca de decepción mezclado con pena.- Incluso use las rosas que había florecido para adornar el salón

- Y yo prepare la comida favorita del joven amo- agrego Bard con orgullo

- Y la decoración de la mesa fue hecha por mi- dijo Mei Rin un tanto apenada

Se veían bastante animados, aunque hayan destrozado la mansión casi por completo, aun así estaban muy alegres, Sebastian y Ciel pusieron muecas de desagrado, sabía que a madame Frances no le agradaría este desastre, para nada, incluso sentí su aura maligna a mis espaldas.

-Hmmmm, ellos en realidad fueron más rápidos que yo- fue lo único que dijo, y de una manera bastante amable, Ciel se quedo sorprendido - Vine hasta aquí solo para decirte esto- agrego colocando una mano sobre la cabeza de Ciel- Feliz Treceavo Cumpleaños, Ciel!- dijo cálidamente, después miro a los sirvientes- Estaré contando con ustedes para cuidar de mi hija y mi futuro yerno- les dijo

Ciel comenzó a reír, me era muy extraño, jamás lo había visto siquiera sonreír honestamente sin esa mirada desafiante tan característica de él.

- Muchísimas... Gracias!- fue lo único que logro articular, pero fue suficiente para alegrar a los sirvientes, a madame Frances y a lady Elizabeth.

- Sebastian, muchas gracias por lo que hiciste hoy- le dijo la marquesa dirigiéndose a él- aunque, hay algunas cosas que debo recordarte, el jardín ridículamente podado, el juego de te roto, el invernadero destruido... contare contigo para que estés aquí para protegerlos

Sebastian asintió y se marcho a la cocina, al percatarme de ello decidí seguirlo, lo escuche murmurar algo al tiempo que sacaba un pastel de la alacena.

- Al parecer el pastel que había horneado se ha desperdiciado- dijo suspirando

- Tal parece que ni siendo un demonio puedes predecir lo que los humanos piensan- le dije tomando una fresa del pastel y colocándola en mi boca

- Ellos encuentran estas cosas...- me dijo al tiempo que se quitaba el guante de la mano izquierda y tomaba parte del pequeño sombrero de chocolate que adornaba el pastel con sus dedos- las encuentran Deliciosas- agrego lamiendo el chocolate.

- Incluso para mí lo son... pero dudo mucho que un demonio como tú llegue a saber siquiera lo que esa palabra significa.