La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 9: Traición o Protección? El Príncipe Hindú

Había nevado la noche del cumpleaños de Ciel, y desde entonces, cada noche había sido igual y cada vez más fría, aun mas en una mansión en medio de un húmedo bosque.

Disfrutaba de quedarme adormilada debajo de las gruesas colchas de mi habitación, y por las mañanas no me apetecía moverme de ahí, era el único lugar tibio en toda la fría casa, aunque claro está que ese maldito demonio me sacaba cada mañana de la cama.

Cierto día paso algo diferente, ese día Sebastian no solo me saco de la cama, si no que además me dijo que empacaría mis cosas en cuanto terminara de vestirme, ya que Ciel tenía planes de viajar de nuevo a la ciudad.

Esa misma tarde salió el carruaje conducido por Sebastian, pero esta vez Mei Rin, Bard, Finny y Tanaka nos acompañaban, supongo que Ciel no se iba a arriesgar a que destruyeran la mansión.

Justo después de que llegamos, Ciel y Sebastian se marcharon, decidí quedarme ya que me estaba muriendo de frio, no sabía que estaba pasando, pero si pude asegurarle al mocoso que ningún shinigami estaba cerca, cosa que lo había dejado bastante pensativo.

Me quede encerrada en la pequeña biblioteca todo el día, tratando de alejarme de aquel peligroso trío, al menos hasta que el mocoso y el demonio volvieran, solo así estaría segura.

La noche cayo muy pronto y me la había pasando leyendo toda la tarde frente a un tapete redondo, bordado de color rojo y dorado frente a una chimenea estilo clásico, cerré el libro de gruesas tapas al escuchar la voz de Ciel que acababa de entrar, tenia curiosidad por saber que era lo que estaba investigando esta vez, y cuál era la urgencia de trasladarnos a Londres, salí de la biblioteca, y baje las escaleras, al llegar abajo me percate de que había más personas, tres más aparte de Ciel y Sebastian.

Eran un hombre casi tal alto como Sebastian, de tez clara y cabello corto y alborotado de color negro, a juzgar por su apariencia yo diría que provenía de china o sus alrededores; además estaba dos hombres más, uno de ellos era un poco más alto que Sebastian, de tez morena, vestido con una toga, y un turbante en la cabeza, debajo del cual se asomaban algunos mechones de su cabello blanco, a pesar de ser un hombre joven; el otro era aun más joven, no mucho mayor que Ciel, pero aun poseía cierto aire infantil en su rostro, tenía su cabello largo sujeto en media coleta, el resto que caía en suaves ondas apenas y alcanzaba a rozarle los hombros, tenía el mismo tono de piel que el anterior, el venia vestido con una túnica más elaborada que la del anterior, al parecer elaborada con telas bastante finas, a mi parecer ellos podrían ser hindús.

No creo que Ciel esperara a estos dos últimos, ya que de inmediato les pregunto cuál era la razón de que estuvieran en esta casa, pero el chico solo respondió diciéndole que era su deber entretenerlo según las tradiciones de la India, además de esto pregunto por una cama justo cuando el hombre del turbante subía las escaleras pasando muy cerca de mí.

- La encontré mi señor- dijo bajando de nuevo- Venga es por aquí- le indico

El muchacho subió de inmediato, a pesar de que Ciel le estaba diciendo que esperara, dudo mucho que de verdad lo estuviera escuchando, todos subimos tras él, me abstuve de preguntar quienes rayos eran, ya que al parecer, ni siquiera Ciel o Sebastian los conocían.

- He decidido quedarme aquí, ni siquiera considere en quedarme en una posada después de todo- dijo el chico recostándose en la cama

- Aléjate de ahí!- le reclamo Ciel- Y de todas formas, Quien demonios eres tú?

- Yo... Soy un Príncipe

- Un.. príncipe? - murmure

- Esta persona es el vigesimosexto hijo del rey del estado principesco de Bengal- nos indico el hombre del turbante- El es el príncipe Soma Asman Kadar

- Voy a quedarme un tiempo por aquí, está bien enano?- le dijo a Ciel

Tuve que contener la risa, si había algo que Ciel detestara más que a que le llamaran mocoso, eso era que le llamaran "enano" y este chico acababa de hacerlo

- Bien, como símbolo de nuestra amistad, Agni les servirá el té, en un día frio como este el te Chai con jengibre no se puede dejar de tomar- Agrego el príncipe

- Tomare prestada su cocina- Dijo el hombre del turbante, por lo que deduje que ese era Agni

Sebastian salió tras él, argumentando que servir el te era su deber, mientras tanto, Mei Rin, Finny y Bard se dedicaron a hacerle preguntas al invitado.

- Esta será una noche animada, no lo cree conde?- murmuro el chino

- Es lo que le faltaba a una noche aburrida y fría como esta- dije dándome la vuelta para ir a la cocina para molestar a Sebastian

- Jill- me llamo Ciel- lo mejor será que te quedes aquí, no sé como reaccione Sebastian con un poco de competencia

- Vaya conde, no sabía que tenía una invitada más

- Ella es Jill Sutcliff, ha estado en Londres por cuestiones de trabajo desde hace casi dos meses- le indico al chino presentándome- Jill, el es Lau, es uno de los comerciantes más importantes de China

- Mucho gusto - dije estrechando su mano, me percate de que sus ropas emanaba un penetrante aroma a opio, similar al que había percibido en Whitechapel la primera noche que había llegado buscando a Grell, solo por eso deduje que tipo de comerciante era aquel hombre.

Al menos esa noche fue bastante tranquila, me retire a dormir a una habitación mucho más pequeña que la de la mansión, con tapices color crema, y una alfombra blanca que solo abarcaba un poco más del espacio que cubría la cama, de ahí en más, se podía apreciar el piso de madera fina, y bellamente lacada. Además de la cama, la habitación contaba con un ropero blanco, y un escritorio a lado derecho de la cama con una pequeña lámpara encima, y una silla recargada en la pared, dispuesta de este modo para que no estorbara, además había un hermoso tocador estilo clásico, de formas curvas y un único espejo ovalado, todos los muebles eran de color perla, en el ventanal había un pequeño espacio acolchado, dispuesto para poder sentarse ahí y mirar hacia las frías calles de Londres, o poder leer un buen libro, las ventanas estaban cubiertas con unas cortinas de color dorado, sujetas con un listón de seda azul.

Llamaron a mi habitación antes de que entrara a la cama, Sabía quien era, a pesar de haber estado viviendo bajo el mismo techo por casi dos meses, aun no toleraba que estuviera tan cerca, aun desconfiaba de él, y esperaba que me atacara de un momento a otro, pero jamás lo había hecho, aun.

- My lady vine a preparar su habitación para dormir- me dijo colocando unas velas sobre el tocador, y quitando los listones de seda de las cortinas para después correrlas - Parece que todo está en orden, así que con su permiso me retiro- dijo haciendo una reverencia, yo no había dejado de vigilarlo- Aun desconfía de mi Lady Sutcliff?

- Es normal que desconfíe de un demonio, y más del demonio del cual mi hermano está comenzando a obsesionarse- dije melancólicamente

- No tengo ninguna intención para con su hermano- me dijo tomando las velas- Discúlpeme- Agrego retirándose.

Me recosté en la cama y me eche la gruesa colcha encima, meditaba ciertas cosas, recordaba a mi hermano, y pensaba en que estaría haciendo en este momento, no logre conciliar el sueño hasta pasada la media noche.

Desperté en la mañana debido al gran escándalo que se escuchaba en el jardín, después un grito de Ciel proveniente de su habitación, me senté sobre el colchón aun adormilada, y no de muy buen humor.

- Ya estoy despierta- dije al ver de reojo a Sebastian

- No se escucha de muy buen humor my lady

- Eso es porque no lo estoy, dormí muy poco... y que es todo ese escándalo?

- Agni ha preparado el desayuno esta vez, y se ha encargado de despertar al joven amo.

- Sal de aquí - le dije

- Por favor no demore, o el desayuno se enfriara

Sebastian salió de la habitación, me levante para vestirme, pero mi ropa estaba fría, un escalofrió me recorrió la espalda, odiaba eso, antes de bajar me asome por la ventana para ver qué era lo que había provocado el escándalo en el jardín... me quede sin palabras, el jardín estaba completamente en orden, incluso mejor que ayer que habíamos llegado, habían limpiado la nieve de la entrada, incluso habían lavado toda la ropa y estaba tendida, me parecía increíble, y dudaba que hayan sido esos tres, algo me dice que nuestro amigo Agni además de hacer el desayunos había hecho la limpieza.

Durante el desayuno me entere de la razón por la que el príncipe Soma y Agni habían venido desde la india, buscaban a una mujer, aunque solo tenían de referencia un horrible dibujo, incluso escuche decir a Sebastian que ni siendo el podría encontrarla con algo así.

Una vez que terminamos el desayuno El príncipe y Agni se pusieron a orar frente una grotesca estatua de una mujer de 8 brazos, cuya vestimenta solo constaba de una collar hecho con cráneos, y una faldilla hecha de brazos, en una de sus manos izquierdas tenia sujeta una cabeza, y a sus pies se encontraba un hombre siendo pisoteado por ella. Agni nos explico que aquella mujer era la diosa Kali, protectora del reino de Bengal, me pareció una imagen muy grotesca de un dios, pero igual no le di mucha importancia.

Soma se puso de pie y tomo a Ciel, diciéndole que debían salir en ese instante, pero Sebastian lo detuvo argumentando que tenían una agenda muy ocupada entre estudios, y negocios, y tenía razón, me la pase encerrada en la sala de esgrima practicando con la katana hasta casi medio día, y solo por que el caprichoso príncipe me llevo a la sala donde Ciel estaba estudiando pintura argumentando que me necesitaba urgentemente.

- Bien ya estamos aquí, ahora dime qué quieres?- le pregunte al ver que Ciel me miraba con sorpresa

- Le dije al conde que pintar una botella y flores era muy aburrido y sin sentido- me dijo Soma

- Y eso que tiene que ver conmigo

- El arte es más bello si se tiene una Linda mujer para plasmar... Así que... Podrías desnudarte

Me tomo por sorpresa, que diablos estaba creyéndose ese idiota!, le di un fuerte golpe que lo saco rodando de la habitación, me costó mucho tratar de controlar mi furia e indignación, ya que de no haber sido así, lo hubiera matado al instante, pero al parecer tenia cabeza dura, ya que se levanto como si nada hubiera pasado.

- Deja de interrumpir mis practicas con tus estupideces! - Grite marchándome de ahí y saliendo de la casa. No regrese hasta mucho después de la hora de la cena.

Justo cuando iba entrando, Soma y Agni iban saliendo, esperaba que de verdad se marcharan, pero era demasiado bueno para ser verdad.

Por la mañana Ciel se entero un nuevo ataque sobre el caso que el investigaba, le parecía sospechoso, ya que se especulaba que el agresor era de origen hindú, ya que reclamaba el maltrato a su pueblo, y solamente atacaba a ingleses que acababan de regresar de la India.

- Sospechas de esos dos?- le pregunte

- Me es extraño, si de verdad fueran ellos, porque razón vendrían a alojarse en mi casa?

- En ese caso, solamente quedara... Seguirlos esta noche cuando salgan, no lo crees así, mocoso

Así lo hicimos, pero a pesar de estar vigilándolos toda la noche, nada raro paso, parecía que realmente estaban buscando a aquella mujer del dibujo.

Regresamos a la mansión antes que ellos para simular que no pasaba nada, Sebastian se quedo en el techo esperando a ver si pasaba algo, me pareció entretenido así que me quede también.

- Lady Sutcliff, si se queda aquí su cuerpo se enfriara

- Estoy bien abrigada, y aunque el frio me molesta, no me afectara realmente, además, no me perdería algo de diversión por nada del mundo

A las 2:45 salió una sombra de la mansión, era Agni, justo como Sebastian esperaba, Regresamos al interior de la casa para llamar a Ciel y a Lau, nos preparamos para salir tras él, pero Soma nos pidió que lo lleváramos con nosotros, ya que él quería saber las razones por las cuales Agni se marchaba cuando el dormía, que remedio, no teníamos más opción que llevarlo.

Lo seguimos de cerca, hasta una mansión más grande que la casa de Londres de Ciel, pero minúscula en comparación con la imponente mansión Phantomhive del bosque. Según el señor Lau, esa mansión es propiedad de Harold West Jebb, un hombre siniestro con un largo historial criminal.

- Como lo conoces?- Le pregunto Ciel

- está en el negocio de importación de bienes, al igual que yo- respondió el señor Lau con una sonrisa- El se dedica más bien a la importación de especias indias y te, corre a cargo de una tienda llamada "Harold Trading" y tiene también "la casa de café Harold's Hindustani". Tal parece que las ventas han caído debido al caso de los "colgados"

- Entremos entonces- dijo Ciel

- Bien- dije cruzando la barda de un salto, Sebastian cargo a Ciel en un brazo y me Dio alcance enseguida, de inmediato nos rodearon unos enormes perros negros, con un porte imponerte, muy común en los perros de su raza, doberman, perros de protección supuestamente, pero el solo sentir la mirada tanto del demonio como del ángel de la muerte se retiraron asustados con el rabo entre las patas.

Lau consiguió una llave para nosotros, así que entramos de inmediato, y nos colamos a la segunda planta de esa mansión, no había la gran cosa, el hall principal solo era adornada por un enorme candelabro , de ahí en mas no logre percibir nada en la obscuridad.

Avanzamos sigilosamente por el pasillo de la segunda planta hacia una puerta entreabierta por la cual salía la luz que iluminaba el interior de ese cuarto, dentro estaba Agni con otro hombre, charlaban acerca de un plan, el cual no entendía muy bien, pero tenía que ver con "la mano derecha de Dios", me quede en ceros, de verdad no entendía absolutamente nada, pero justo cuando Agni menciono el nombre de Meena, Soma entro a la habitación bastante exaltado.

-Idiota - murmuramos Ciel y yo en voz baja y al mismo tiempo

- No hay que movernos, si entramos, reconocerán nuestros rostros- dijo Sebastian

Pero no podíamos quedarnos mucho tiempo sin hacer nada, aquel hombre había ordenado a Agni deshacerse de Soma, y al parecer, iba a obedecer, teníamos que hacer algo rápido, Sebastian entro a la habitación para salvar a Soma, pero no fue hasta que levanto la cabeza cuando me percate de que... usaba la cabeza de un ciervo para ocultarse y poder pelear libremente con Agni, terminando por forzarlo a huir junto con aquel extraño hombre.

No había más que hacer, regresamos a la casa, en donde Soma comenzó a destrozar todo lo que se le puso enfrente en un ataque de ira, tal vez tenía razón de estar molesto, pero estaba comenzando a cansarme de que arrojara las cosas contra mí, tome mi katana y me aproxime a él.

- Lady Sutcliff, que va a hacer?- me pregunto el señor Lau

- Improvisar un poco- respondí golpeándolo con la punta de la funda de la katana para obligarlo a caer al piso

- Por qué haces eso, es de mala educación!- me reclamo

- Así como lo es arrojar las cosas hacia las personas, escucha ya basta de tu berrinche, no estamos en tu palacio, así que nadie aquí te soportara más tiempo, y mucho menos yo, no eres más que un mocoso malcriado- le reclame inclinándome frente a él para tomarlo de la camisa y obligarlo a verme

- Verte a los ojos, es como ver a la muerte- me dijo en un susurro

- Eso me alaga viniendo de un bebe indefenso como tu- le deje soltándolo - Te sientes vulnerable ahora que Agni no está contigo

- Lo he perdido todo

- No has perdido nada aun- Le dije

- No has perdido nada, porque desde un principio, ellos nunca habían sido tuyos- Agrego Sebastian- Todo te ha sido dado por tus padres, nunca has tenido nada realmente tuyo, aun cuando sabias que algo andaba mal jamás tuviste el valor de enfrentarte a Agni en el momento, aun en esta situación, te encuentras jugando a la víctima, lady Sutcliff está en lo correcto, no eres más que un niño malcriado

- Pero.. Pero todos estaban ahí para mí! - Grito Soma

- Simplemente por obligación, esperando no volver a la pobreza en la que estaban antes de estar a tu servicio, en verdad, ninguno de ellos te quiso! - Le recalco Sebastian. - O qué opina usted, Bocchan

- Yo hubiera sido igual que él, de no haber sido por aquella tragedia

Soma solo lo miro seriamente, al igual que yo, conocía la tragedia de los condes Phantomhive, pero no conocía lo que había pasado con Ciel aquel fatídico día.

- Fui humillado como un animal, mi casa fue incendiada y mi familia asesinada, yo era un... niño impotente - dijo con algo de rabia en su voz- por eso regrese, para hacer pasar a aquellos que me dañaron, una humillación aun peor de la que yo pase, mientras yo esté vivo, estaré en su camino y estaré esperando a que ellos vengan a tratar de asesinarme, como sea, me mantendré firme en mis dos piernas, aunque estaba en un abismo similar al infierno, me fue dada una oportunidad tan delgada como una telaraña, me aferre a ella y logre ponerme de pie; Bien esta aburrida charla termino... Sebastian, ven conmigo quiero tener una charla sobre West Jebb- dijo dándose la vuelta hacia su despacho

- Ciel- lo llamo Soma, el se detuvo y volvió la mirada solo para observarlo a los ojos- Estoy apenado, yo... Solamente tengo 17 años y no comprendo nada del mundo comparado contigo, siempre fui criado con lujos y nunca me detuve a tratar de comprender a las personas que me rodeaban, pero esta vez, quiero confrontarlos, cara a cara... por eso necesito...

- Me niego - dijo Ciel - Pero de todos modos, mi puerta seguirá abierta

- CIEL!- exclamo Soma lanzándose sobre el- lamento haber roto esas ocho tazas antes, y lamento hacerlas arrojado sobre Lady Sutcliff

- Bien en ese caso, deberíamos de averiguar qué es lo que West Jebb está tramando

Tomamos asiento en la sala de descanso, y juntamos todas las pistas que tenían hasta ahora, "un plan de tres años", "la consumación en una semana", " la mano derecha de Dios" "la mano derecha de Agni", Sebastian se concentro en los eventos que se realizarían a lo largo de la semana, entre las cuales había una exposición de arte Indio en el palacio de cristal. En el cual habían invitado a Ciel para actuar de jurado en una competencia acerca de preparar el mejor Curry. Incluso se rumoreaba que la Reina asistiría, y entregaría "la orden Real" al ganador.

-Así que solo es eso- murmuro Ciel- West está tratando de conseguir "la orden real" por medio del Curry

- que es la orden real?- pregunto soma

- Es un certificado de calidad entregado por la reina, aquellos negocios que han obtenido la orden real han visto un aumento en sus ventas. Pero existen condiciones para obtenerla, y una de ellas es... dar un servicio gratuito a la familia real por tres años

- Cual es el trato entre Agni y Meena entonces?- pregunto Soma desesperado

- Agni aun te es fiel, pero el está trabajando para West solo por ayudarte, en mi opinión esto no tiene nada que ver con el bajo mundo- dijo Ciel bostezando- No puedo creer que me llamaran a Londres solo por un caso tan aburrido como este

- Este es solamente mi problema- dijo Soma empuñando su muñeca con decisión- Intentare y elaborare un plan por mi mismo

- Que agradable escucharlo, entonces obtendré lo mejor haciendo lo que debo- dijo Ciel estirándose- ya que vine aquí por nada, al menos debería de tener una recompensa, lo que significa, que la compañía Phantom entra en la competencia... La orden Real deberá ir a mi Compañía- agrego Ciel con decisión en la mirada.

- Tendrá tiempo para conseguir todo lo que le hace falta conde- pregunto el señor joven amo- agrego Bard con orgullo

- Lau

- No hace falta, Sebastian!

- Yes my Lord- dijo colocando una mano en su pecho