La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 13: Circo
Al llegar a Londres Ciel salió de la casa acompañado por Sebastian y por mi, durante el trayecto me conto de su nuevo caso, esta vez se trataba de niños desaparecidos, todos los casos estaba vinculados con un extraño circo ambulante que precisamente acaba de llegar a la ciudad, y para el cual, la reina le había dado entradas. Llegamos a un edificio de tres pisos con una reja dorada que daba a la calle y en cuya puerta frontal estaba custodiada por un par de guardias. Nos quedamos observando desde un callejón justo enfrente del edificio, bajo el resguardo de una estatua que estaba en la división de ambos carriles de la calle.
-Jill distráelos - Me dijo Ciel
- Que!?... y por que no se lo pides a Sebastian
- Por que ocupo a Sebastian conmigo cuando entremos
- Sospechaba que me usarías para algo así- le dije mirándolo con desagrado
- Tan solo has que descuiden la puerta para que pueda entrar con ayuda de Sebastian
- Pero, que quieres que haga?
- No se, has lo sea necesario pero distráelos, tan solo no mates a nadie, o inicies una pelea, si te reconocen me causaría demasiados problemas a mi.
Suspire, que remedio, afortunadamente para Ciel no llevaba la katana, sabia que no la necesitaría a menos que quisiera infringir las reglas shinigami, de nuevo. Me quede pensando un momento, "De que manera puedo llamar la atención, con mis ropas no bastara, ya que esta vez estoy tratando con guardias entrenados para cumplir su función... aunque si lo vemos desde ese lado, no creo que le nieguen ayuda a una dama en apuros, Bien, eso hare".
Me acerque tambaleándome al edificio, fingiendo que me sentía mal, al pasar frente a la reja me deje caer al piso, como si me hubiera desmayado, los guardias de inmediato se aproximaron a mi.
- Oiga señorita, se encuentra bien? - Me pregunto uno de ellos
- Tal vez debamos de buscar un medico- Dijo el otro
- Pero no podemos alejarnos del edificio
- Que falta de moral tienen al no poder ayudar a una bella y joven dama en apuros- Dijo una tercera voz que reconocí de inmediato
- Que rayos hace el aquí?!- alcance a escuchar que dijo Ciel
- Vi...Vizconde Druit!- Exclamo uno de los guardias
- Ahh!, como pueden decir que su trabajo es mas importante que la salud de una bella joven- Dijo con su clásico tono melodramático - Ohhh! este pequeño colibrí ha sucumbido en las garras de la enfermedad enfrente de dos barbaros que no saben como tratar a una pequeña avecilla tan delicada como ella.
Hice acopio de mis fuerzas para no levantarme y salir huyendo de ahí, por lo menos el vizconde tenia la cualidad de crear distracciones, y esto estaba saliendo mejor de lo que había planeado, pude escuchar como la gente se comenzaba a juntar alrededor de nosotros, "Mas te vale que aproveches esta oportunidad mocoso, y espero recibir algo a cambio por esto", logre captar un sonido, parecía como si algo a una gran velocidad cortara el viento, provenía del callejón donde estábamos, si se había dirigido a la tercera planta del edificio, capte el olor humano de Ciel, y la esencia demoniaca de Sebastian, " Mi trabajo esta hecho, es hora de recobrar la conciencia" me dije abriendo los ojos lentamente, me lleve una sorpresa no muy grata. Ahora estaba en los brazos del vizconde, estaba tan concentrada en percibir cuando Ciel y Sebastian entraran que no me había percatado cuando el vizconde me había tomado en brazos y me había levantado del piso.
- Ohh ver tus hermosos ojos parecidos a dos bellas y brillantes esmeraldas, abrirse de nuevo a la luz me reconforta el alma- Dijo exagerando el tono de alivio con el que hablaba
- Lamento mucho haberle causado problemas, señor- le dije sonriéndole con fingida dulzura y amabilidad
- Ahhh Cupido ha flechado mi corazón, Contemplar tan hermosa sonrisa debería de ser un pecado para los mortales- dijo de una manera pretenciosa- Mi pequeño y hermoso colibrí he quedado prendado de tu bella sonrisa y hermosos ojos, que son como el mirar seductor de la muerte que atrae a sus victimas encerrándolas en un falso placer... ohhhh! Simplemente maravilloso
- Señor, podría bajarme, ya me siento un poco mejor, no me gustaría ser una molestia para usted
- Pequeño colibrí que cosas dices - Me dijo tomando mi mentón y mirándome fijamente con sus profundos ojos violetas- De ninguna manera podría dejar a una hermosa avecilla tan delicada como tu vagando sola por estos lugares.- agrego bajándome al piso y apoyándome contra su cuerpo. De ningún modo me soltaría.
Suspire, habíamos llamado demasiado la atención, y Ciel no tardaría demasiado en salir del edificio, tenia que hacer que esta gente se marchara de aquí."Por que me tiene que pasar esto a mi, definitivamente la mala suerte es mal de familia... ahora el mayor problema va a ser marcharme de aquí, " suspire, solamente me quedaba un método que no me apetecía usar "Bien, ahí vamos" me dije, dando un paso alejándome del cuerpo del vizconde, después volví a fingir debilidad y me deje caer en sus brazos.
- Parece que aun no me siento del todo bien- Le dije mirándolo con delicadeza plasmada en mis ojos- que voy a hacer, necesito volver a casa o se preocuparan por mi.
- Mi hermosa avecilla, eso no es problema para mi- me dijo con un tono amaneradamente presumido- Te llevare yo mismo si así lo deseas -dijo tronando los dedos, de inmediato llego un carruaje blanco y se estaciono frente a el, después me ayudo a subir.
El camino a la Casa de Ciel fue de lo peor, no dejaba de hablar, alabando mi sonrisa, mis ojos, y mi cabello, tampoco dejaba de llamarme "avecilla" o "colibrí", una vez que llegamos a las afueras de la casa de Ciel, Agni salió a recibirnos junto con Soma, ambos habían visto el carruaje aproximarse, y pensaron que seria Ciel.
Baje del carruaje apoyándome en la mano del vizconde, ahora debía de tratar de deshacerme de el, cosa que me fue mas fácil de lo que había pensado gracias a Agni, el cual dijo que se haría cargo de mi cuidado una vez que Druit le había explicado lo que había pasado.
A las pocas horas Ciel regreso a la mansión, tenia un semblante mas serio que de costumbre, parecía que no había logrado conseguir nada.
- Oye mocoso, mas te vale que lo que tuve que pasar no haya sido en vano.
- Posiblemente lo fue, no encontré ningún reporte de niños asesinados, en ningún lado.
- Y ahora que piensas hacer?
- Lo único que queda en este momento, es ir a revisar ese circo. Y es necesario que nos acompañes.
- No pienso hacer otra escena como la de esta mañana!- le reclame
- Por supuesto que no, pero tu puedes percibir la presencia de la muerte cuando esta cerca no es así?
- Yo soy la muerte, que te quede claro eso.
Termine acompañándolos, ahora veía por que no me había dejado en la mansión principal. Este caso era delicado, y aun no se encontraban cuerpos, pero tampoco había rastro de los niños, mis habilidades en conjunto con las de Sebastian eran lo único que Ciel tenía en este momento.
La función comenzó, perecía de lo mas normal, y para mi todos los actores eran normales, no percibía nada extraño, ni una sola presencia, al menos no desde donde yo estaba. El maestro de ceremonias era un joven, que se auto presento como Joker, tenia el cabello del color del oxido, y elegantemente peinado en una coleta, usaba maquillaje como todos en un circo, pero a pesar de la pinta de bufón que tenia, no logre percibir nada mas en el.
La función avanzo, Traga fuego, Trapecistas, Acróbatas, el hombre Serpiente, uno a uno fueron pasando, finalmente una chica de cabello rizado de color negro, bastante joven y muy voluptuosa, anunciada con el nombre de Beast, haría una demostración con un hermoso tigre de bengala llamada "Bety", para lo cual necesitaban un voluntario, capte de reojo que Sebastian se había puesto de pie enseguida, así que lo invitaron a pasar a la pista.
Sebastian bajo de inmediato, pero, en lugar de obedecer las instrucciones que Joker le dio, se aproximo al tigre, lo miro detalladamente, acaricio su pelaje, e incluso presiono las almohadillas de una de sus patas.
- Que rayos esta haciendo?- Pregunte
- Los... los tigres también son gatos- me respondió Ciel
No tarde en comprenderlo, Sebastian amaba a los gatos, y se había dejado llevar por sus impulsos al ver al tigre, el cual, solamente le respondió mordiéndole la cabeza, Beast trato de detener al tigre tirándole un latigazo, pero Sebastian la detuvo, no pude percibir lo que le decía a Beast debido a los murmullos de la gente.
La función termino sin que otra cosa pasara, justo antes de salir, Joker llamo a Sebastian, Ciel y yo nos escondimos detrás de una carpa, Joker se veía preocupado por el incidente del tigre, y le insistió que dejara que el medico lo revisara el cual estaba en ese momento en el área de vestidores, era la oportunidad perfecta. Ciel asintió, y Sebastian se macho con Joker.
Sebastian regreso a la casa un par de horas después, al parecer había arreglado que el y Ciel entraran al circo, cosa que no le agrado mucho al mocoso.
No pude saber mucho de aquella discusión, Ciel se había encerrado en su habitación para charlar con Sebastian sin que Soma lo molestara. Cuando por fin salió, me dijo que esta vez me quedaría en la casa y que a menos que percibiera algo no me acercara al circo.
- Sabes que no te obedeceré verdad mocoso?
- Has lo que tengas que hacer, pero no interfieras con mi plan.
