La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 18: Solo un falso recuerdo
Llegamos a la estación poco después del amanecer, Ciel iba caminado por su propia cuenta, pero yo en cambio, aun estaba en la espalda de Sebastian, no me agradaba completamente la idea, pero había intentado mantenerme de pie por mi cuenta, fue entonces que grandes punzadas de dolor me recorrieron el cuerpo, las heridas eran mas profundas de lo que yo imaginaba. Aun así me había negando rotundamente a ir a un medico. Sin importarme que Ciel quisiera arreglar un negocio pendiente antes de volver a Londres.
Sebastian me dejo sentada en una banca, en lo que el iba comprar los boletos, Ciel quería marcharse en el próximo tren que saliera de la estación.
- Estas peor de lo que aparentas no es verdad?- me dijo Ciel mientras esperábamos
- Por supuesto que no- le mentí, la verdad era que mis heridas eran mucho mas graves de lo que aparentaban, Sebastian me había enterrado los cuchillos en puntos estratégicos para causarme mas daño durante la batalla. - Solo necesito descansar, eso es todo.- al menos esto no era mentira, bastaba que durmiera un poco para que mis heridas comenzaran a sanar.
Sebastian volvió, había conseguido boletos para el tren que saldría dentro de 10 minutos, había que abordar ya. Se aproximo a mi, y me volvió a ofrecer su espalda.
- A menos que lady Sutcliff quiera que la lleve en brazos- insinuó sonriendo
- No te atrevas, bastante vergonzoso es que me lleves en tu espalda.
Avanzamos al la plataforma de salida, justo antes de abordar se nos acerco una niña, ofreciéndonos una naranja. Ciel la miro fijamente con frialdad en los ojos, después le dijo a Sebastian que comprara la naranja.
Estábamos en el vagón de primera clase, como era de esperarse, Sebastian se disculpo ya que no había podido conseguir un boleto en tercera clase para el, así que tendría que viajar con nosotros en este vagón.
- En realidad no me importa- le respondió Ciel.- Cuando lleguemos a Londres llama al medico para que revise las heridas de esta shinigami.- agrego
- Como ordene- respondió Sebastian inclinando la cabeza.
- Ya te dije que no lo necesito, además, un medico, a pesar de ser solo un humano notaria que no hay algo normal en mi, mis heridas cerraran pronto, no subestimes a los shinigamis.
- Entonces será Sebastian quien revise esas heridas!- exclamo Ciel con un tono medio burlón.
Me quede muda de la impresión que no supe de que manera contestarle, pero no pude evitar mi mueca de desagrado, no pensaba dejar que ese demonio hiciera tal cosa. Ciel me miro y sonrió con malicia infantil, estaba claro quien había ganado este duelo.
Sebastian Tomo la naranja que había comprado, y que retiro la cascara para ofrecérsela a Ciel.
- Puedo hacerle una pregunta?- le dijo a Ciel
- Hazlo- le respondió apoyando su rostro sobre su puño y mirando por la ventana
- Por que ir a la casa hogar de donde salieron esos huérfanos?
- Solo veo la oportunidad de hacer negocio, no puedes dirigir una casa hogar cuando el patrón ya no esta
- Estas mostrando simpatía?
- Limpiar es el trabajo de un Phantomhive, no hay necesidad de implicar al público en los asuntos de la clandestinidad
- En ese caso, por que ordeno matar a esos niños?
- He visto muchas cosas como esos niños, cuando llegan ese estado en el que estaban...
- ... ya no hay marcha atrás- murmure- esos niños ya no estaban vivos a fin de cuentas
- Así que serian mas felices con la muerte? que arrogante de su parte Bocchan- dijo ofreciéndole la naranja separada en gajos
- No existe persona que no lo sea- respondió Ciel tomando un gajo de la naranja.
El tren viajo adentrándose en el campo, llegamos a una estación en la cual el aflujo de gente era mucho menor que en la estación donde habíamos abordado. Salimos de ahí a buscar información y un transporte para llegar a nuestro destino, la casa hogar Renbon.
Un amable hombre nos llevo a aquel lugar en su carreta, ya que dijo que le quedaba en su camino, y que estaba algo retirado como para que una dama herida y un niño recorrieran todo ese camino a pie.
Avanzamos aun paso lento, incluso Sebastian podía seguirnos tranquilamente, el hombre nos dejo al pie de una colina, Sebastian nuevamente me cargo en su espalda, nos despedimos del hombre y subimos.
Al llegar a la cima, nos quedamos inmóviles por la sorpresa, en ese lugar solo quedaba una estructura en ruinas, aquel lugar que Joker había mencionado, y el cual había aparecido en su Cinematic Record, ya no existía, era simplemente una ruina, los muros habían colapsado, y las rejas estaba oxidadas por completo, nadie había estado ahí en muchos años.
Ciel comenzó a reírse frenéticamente, parecía haber perdido la cordura, lo mire sorprendida, le era bastante gracioso que aquel lugar que con tanto esfuerzo había tratado de proteger Joker no existiera, aquella esperanza había sido aplastada. Sebastian lo miraba con algo de sorpresa, después sonrió malignamente.
-Es por esto que los humanos son tan interesantes, murmuro.
