La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 23: El Mayordomo Muerto

Sebastian escolto a todos a sus habitaciones, Fui la ultima en ser dejada en su habitación, solo así podría charlar un momento con el, Sebastian sostenía el candelabro a la altura de su rostro, podía verlo claramente en la obscuridad, en especial aquellos brillantes ojos rojos.

- Por favor espere a que los invitados estén durmiendo- me dijo en un susurro- Y procure ser sigilosa durante su recolección my Lady

- Y que pasara con... Él?- le pregunte de igual manera

- Me hare cargo personalmente, así que usted podrá concentrarse únicamente en cumplir su misión rápidamente y volver a su habitación

- Me facilitaría más las cosas saber en dónde está el cadáver de Siemens exactamente- murmure en voz baja tomando mi ropa, y entrando detrás de un biombo para quitarme el vestido, solo que no pude deshacer el nudo de los cordeles del corsee

- Parece que lady Sutcliff está teniendo problemas- dijo Sebastian dejando las velas sobre el tocador y sacando un pañuelo negro para vendarse los ojos.

- Lo hiciste apropósito- murmure dándome la vuelta para que deshiciera el nudo

- El cadáver de Siemens está en la bodega de vinos- me susurro al oído al tiempo que deshacía el intrincado nudo- Existe una entrada en la cocina, deberé reiterar que sea cautelosa

- Recuerda con quien estás hablando demonio- le dije secamente

Sebastian se aparto de mi, y volvió al marco de la puerta

- Con su permiso me retiro my Lady- dijo apagando las velas

Me puse mis ropas, y espere cerca de una hora para poder poner manos a la obra, al abrí la puerta revise muy bien el pasillo, después salí cuidadosamente sin hacer ruido, y avance por el largo pasillo hasta la cocina. Baje hasta la bodega después de cerciorarme que no me observaban.

El lugar era frio, y solo tenía cuatro enormes estanterías donde se guardaban las botellas de vino en añejamiento, el cadáver de Siemens estaba en medio de la habitación, cubierto con una sábana blanca, tome mis gafas y las coloque en su lugar, después clave la katana en el pecho de Siemens para hacer brotar el Cinematic Record y hacer el juicio de rutina. Posteriormente regrese a mi habitación del mismo modo que había salido de ella.

Por la mañana desperté a causa de un extraño alboroto que provenía del salón, mire un reloj que estaba sobre la mesita de noche, me pareció extraño que Sebastian aun no fuera a sacarme de la cama.

Me levante por mi cuenta, y me dirigí al salón, conforme me acercaba comenzó a llegarme un penetrante olor como a sangre, solo que no olía como la sangre humana. Entre al salón rápidamente para comprobar mis sospechas, todos estaban sin palabras por la consternación, pero por más que quisieran negarlo la realidad era otra, en mitad del salón, frente a la chimenea, estaba en cuerpo de Sebastian, tenía los ojos abiertos sin vida, además de un atizador clavado al pecho, la sangre a su alrededor había coagulado hacia varias horas aparentemente.

Ciel estaba en shock, se acerco al cuerpo de Sebastian y saco el atizador de su pecho, después comenzó a gritarle, le ordeno ponerse de pie, pero el cuerpo no respondió en absoluto, me aproxime a el, no era nada bueno que siguiera tan cerca del cadáver.

- Bocchan- le dijo Bard- Es imposible, el ya... esta muerto

- Ciel- le dije inclinándome para cerrar los ojos de Sebastian- Ciel fue suficiente...- dije intentando separarlo del cuerpo con ayuda de Mei Rin

Continuo llamando a Sebastian, ordenándole ponerse de pie, tuve que emplear algo de mi sobrenatural fuerza para apartarlo completamente, a pesar de que estuviera consternado, Ciel jamás derramo una sola lagrima.