La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 25: La persona que no debería de existir.

La reunión continuo, Arthur reunió toda la información que tenia disponible, poniendo como prioridad el encontrar la llave que Sebastian guardaba, ya que era lo único que lo hacia sospechoso de ser el asesino de Phelps, pero existía la posibilidad de que el le hubiera dado la llave a alguien mas, y que ese alguien lo haya asesinado después.

- Primero hay que cerciorarnos que el mayordomo no lleva la llave con el- dijo Charles- Si aun la lleva con el, entonces volveríamos al principio

- En ese caso deberíamos de revisar el cadáver- dije tomando otro pastelillo

- También de ahora en adelante me gustaría que a donde nos movamos lo hiciéramos en grupo- dijo Arthur- Además de eso, no sería propio pedirle a las damas que nos acompañen a ese lugar, me gustaría que la señorita Irene se quedara aquí con el Señor Grimby, además me gustaría que el señor Woodley se quedara aquí también.

El pobre no reprocho nada, aun tenía adolorido el cuello después de ataque brutal de Tanaka.

- Yo me quedare a disfrutar el té con Ranmao- Dijo Lau

- Yo no tengo nada que hacer- dijo Charles- Iré con ustedes

- bien, solo me falta pedirle a Lady Sutcliff que por favor también...-comenzó a decir Arthur

- ...Ni lo sueñe Señor Conocedor de las palabras!- lo interrumpí

-...se quede aquí- término de decir mecánicamente

- No me quedare aquí, está bien

- Pero bajar a ese lugar sería demasiado pedirle a una dama...

- Seria más horrible para mi quedarme aquí sin hacer nada- dije quitándome la camisa manchada de té, quedando solo en una blusa ceñida de tirantes de color negro

Todos se me quedaron viendo, es especial Woodley, estaba punto de decir algo, pero una mirada mía basto para que se tragara sus palabras, además, era causa suya que mi camisa estuviera manchada de té. Ciel sonrió con algo de malicia al ver a Woodley tragarse sus palabras.

- Tanaka- lo llamo- Prepara otra camisa para la señorita Jill a nuestro regreso- le ordeno- y apoya a Mei Rin para cuidar de nuestros invitados

- Conde le importaría guiarnos por la mansión?- le pregunto Arthur

- No hay problema en absoluto, pero me temo que los sirvientes están mas familiarizados con la planta baja, así que dejemos que ellos nos guíen.

- Si amo- respondieron Finny y Bard.

- Entonces vámonos.

Ambos nos condujeron hacia la bodega a la que había bajado en la madrugada. Caminamos a través le las húmedas escaleras de piedra que bajaban en forma circular hacia la bodega formando una fila, delante de nosotros iban Finny y Bard, seguidos por Arthur, detrás de el estaban Ciel y Charles y por ultimo yo, se sentía una atmosfera un tanto tétrica si tomábamos en cuenta por lo que estaba pasando la mansión.

- Este lugar parece como aquellos en los que podría salir un fantasma- murmuro Arthur

- Eso es imposible, si apareciera lo cortaría con mi espada inmediatamente

- Si ese es el caso por que no caminas por tu cuenta- le dije al ver que se apoyaba en Ciel para ocultarse de un posible atacante.

- Me es difícil caminar de este modo- se quejo Ciel

- Solo estaba siendo amable por si tenias miedo pequeño conde- se defendió nervioso.

Llegamos a la base de la escalera, Charles permaneció oculto detrás de la pequeña figura de Ciel, Bard abrió la puerta de la bodega, al hacerlo dejo a la vista las mismas estanterías que había visto durante la madrugada, solo que esta vez había tres sabanas blancas en el piso cubriendo los tres cadáveres.

Me quede recargada en la puerta mientras Arthur se colocaba unos guantes y levantaba la sabana que cubría a Sebastian, todos en la habitación se llevaron la sorpresa de que el cuerpo estaba empapado, posiblemente por alguna gotera, tenían que mover el cuerpo de ahí o la humedad comenzaría a acelerar el proceso de putrefacción. Finny pareció alterarse por un momento, pero Ciel le ordeno mantener la calma, y revisar el cuerpo en busca de la llave. Revisaron todo el cadáver, incluso lo desvistieron completamente, para lo cual tuve que hacer acopio de todas mis fuerzas para no regresar al salón principal, pero ver a ese demonio de esa manera era más de lo que podía soportar, pero aun así, después de todo lo que hicieron, la llave jamás aprecio.

- No podría estar en su dormitorio?- sugirió Arthur

- Vayamos a ver- dijo Ciel levantándose del suelo.

Subimos nuevamente, y nos dirigimos a la habitación de Sebastian, era un cuarto cuadrado, mucho menos espacioso que la habitación en la que yo dormía, pero para un sirviente, aquella era una habitación enorme. Todos se distribuyeron por toda la habitación, moviendo las cosas, abriendo cajones, levantando los colchones, buscando la llave perdida. Solamente quedaba un lugar mas por revisar, y ese era el armario. Ciel se paro frente a el, me coloque a su lado, ambos sabíamos que Sebastian era un demonio, y que podía guardar cualquier cosa en ese pequeño armario de madera. Ciel volteo a verme, yo solo asentí levemente, tomamos los picaportes y abrimos el mueble.

Nos fuimos hacia taras por la sorpresa, de aquel armario saltaron varios gatos que de inmediato se esparcieron por la habitación cerrada.

- Ese maldito los oculto de mi!- Exclamo Ciel molesto

- No deberías de molestarte tanto mocoso- Dije abrazando uno- Son muy lindos- agregue restregado mi mejilla en la cabeza del felino- Sabes, te hace falta una mascota- le dije acercándome a el

- No te acerques a mi con una de esas cosas!- me reclamo- Y no dejen que caminen fuera de esta habitación!- Dijo seriamente, después de eso comenzó a estornudar

- Te encuentras bien mocoso?- le pregunte agachándome a su altura

- Aleja ese gato de...A...Aaa...atchooo!- Estornudo nuevamente- Mí… mi alergia esta...atchoooooo!

- Como sea, este mayordomo realmente no tiene ninguna pertenencia- dijo Charles vaciando un cajón- Ni un solo objeto, nada que nos indique de donde era antes de llegar aquí

- Ninguno de los sirvientes sabe de donde es el- respondió Bard- Solo sabemos que él era ridículamente bueno en su trabajo, era el mayordomo perfecto... tal vez el joven amo sepa de donde

- Tampoco yo sé nada, ni de donde proviene, ni a que amo sirvió antes o que era lo que hacía en el pasado, nunca tuve ningún interés en eso, por mi estaba bien siempre y cuando se dedicara a mí y cumpliera mis deseos.

- Si no podemos encontrar la llave en este lugar, lo más probable es que no esté aquí

- En ese caso hay que revisar el equipaje de todos- dijo Charles tranquilamente

- Ellos se negaran a eso- le reclamo Arthur

- Tengo más autoridad que la policía, si ellos se niegan estaría bien si los obligo- respondió Charles sonriendo.

- Volvamos al salón entonces- dije saliendo de ahí, el olor a demonio estaba comenzando a marearme

Al volver Arthur les explico la situación, y les comunico que las habitaciones y pertenencias de cada uno seria revisados, en el caso de las mujeres, sus pertenencias serian revisadas por otra mujer, en este caso Mei Rin. Ninguno de los presentes se negó a la revisión.

Aun así no hubo ningún resultado positivo, la última opción que teníamos era que la hubieran arrojado por la ventana, y que la tormenta la hubiera arrastrado o sepultado, Mei Rin y Finny se ofrecieron a salir a buscarla de inmediato.

- Ciertamente encontrar la llave nos ayudaría resolver este caso- murmuro Ciel- Pero no por ello tienen que arriesgarse a salir al jardín bajo esta terrible tormenta.

- Yo quiero resolver este caso!- exclamo Finny- Porque soy torpe no puedo encontrar al asesino pensando como el joven amo, pero puedo ser capaz de encontrar una llave si está sepultada en algún lugar!- Agrego antes de salir corriendo seguido de Mei Rin

- Lo lamento amo, iré tras ellos- le dijo Bard a Ciel antes de salir también.

Ciel no pudo detenerlos, me sorprendía su determinación, me quede sentada en uno de los sofás de terciopelo, a esperar y observar a los demás, tenía que planear la manera de conseguir los registros faltantes en mi misión, y esta vez Sebastian no me ayudaría a bajar a la bodega. Además, de eso, necesitaba subir por mi katana a la habitación, ya que podría ocuparla en cualquier momento.

Tanaka entro al salón y se aproximo a mí, traía con el mi camisa blanca perfectamente limpia y doblada.

- Disculpe la demora lady Sutcliff- me dijo entregándomela

- Gracias- Dije tomándola y extendiéndola para volvérmela a poner- Comenzaba a sentir escalofríos- murmure

- Oigan no creen que es cansado esperar de esta manera?- pregunto Grimby- Por qué no jugamos cartas? traje un mazo conmigo, está en mi habitación, iré por el- agrego poniéndose de pie

- No es seguro que vaya solo- Dijo Arthur poniéndose de pie también- Es más seguro moverse en grupos con el fin de evitar más víctimas.

- Esa sería la mejor opción solamente si el asesino es uno de nosotros- dijo el señor Lau fumando una pipa

- Solamente si es uno de notros?- le pregunte

- No se preocupen tanto, fue solo mi opinión

- Aun así es improbable que el sea capaz de vagar alrededor de la mansión y en una habitación cerrada con llave sin dejar huellas si ha estado afuera en lluvia no crees?- Murmuro Ciel fríamente

- Y no cree el conde que su "improbable" se pueda transformar en Posible con la existencia de una 14ta persona- dijo lau con un timbre enigmático- El podría no estar lejos... la 14ta persona que no debería existir