La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 31: Al regreso
Me marche de la escena después de asegurarme que el registro de Woodley estaba completo. No podía cometer ningún error antes de volver, de lo contrario Will me regresaría el resto del año al mundo humano. Avanzaba con calma bajo la brillante luz de la luna.
No tarde en llegar a las oficinas, Pero en lugar de entrar y quitarme de problemas cuanto antes, decidí marcharme a casa, volver con mi hermano era mucho mas importante para mi que entregar mis registros a recursos humanos para que fueran archivados en la gran biblioteca del mundo Shinigami.
Eche a correr sin darme cuenta de cuando había comenzado, no podía contener mi emoción, Después de casi 6 meses que estuve en Londres, al fin volvería a verlo. Llegue en un santiamén a la puerta de la casa. Entre en ella y me encontré con Grell saliendo de su habitación, mis ojos se llenaron de lagrimas al verlo de nuevo, el por su parte me miro con sorpresa de verme ahí, de pie en mitad de la sala.
- Ji...Jill- susurro
- Oniichan!- Exclame saltando sobre el y derribándolo al piso, comencé a llorar al sentir que me rodeaba con sus brazos, era todo lo que había deseado durante esos largos meses que estuve en la mansión Phantomhive, lo único que había necesitado durante ese tiempo era un abrazo de mi hermano.
- Ese olor- murmuro al acercarse a mi cabello.- Sebas-chan- susurro en un suspiro
- Llevo casi 6 meses fuera de casa cumpliendo un castigo y tu solo puedes pensar en ese demonio- le reclame abrazándome de su pecho.
Grell me tomo de la barbilla y beso mi mejilla mirándome con alivio, después me abrazo con más fuerza.
- Me alegro que estés bien después de la pelea que sostuviste con el- me susurro al oído
- Te enteraste de ello?
- Ronald me lo conto todo, después Will me volvió corroborar lo que ya me habían contado.
- Ronald!- murmure con desprecio
- Ha estado hablando mucho conmigo este tiempo que has estado ausente- me respondió sonriendo, cosa que hizo que me encelara aun mas.
- Lo matare cuando lo vea en la oficina- murmure
- Estas celosa pequeña hermanita?- dijo colocando su mano en mi cabeza antes de ponerse de pie, después me tendió su mano para ayudarme.
No respondí, tal solo tome su mano cubierta por uno de sus guantes negros, era una manía extraña, pero ni siquiera estando en casa se los quitaba mas que para tomar un baño o dormir. Además me percate de que aun usaba aquella gabardina roja que había tomado del cadáver de la tía de Ciel.
- Nee... Jill... - murmuro pegando su frente con la mía- No te acerques tanto a mi Sebas-chan- agrego guiñándome un ojo
Lo mire fijamente, una agradable sonrisilla se dibujaba en la comisura de sus labios, no podía saber si hablaba o no enserio, con el todo era posible. Infle los cachetes en señal de molestia, pero el solo comenzó a reírse de mi expresión.
Me separe de el a pesar de que deseaba no hacerlo, y me aproxime al refrigerador, para variar no había mas que algunas botellas de leche. Tome una y bebí directamente de ella, la atención que me habían brindado en la mansión comenzaba a hacer estragos en mi, ahora me estaba muriendo de hambre, y tendría que volver a mi dieta de comida enlatada y leche.
Volví al lado de Grell, el cual se encontraba sentado en el sofá, se había quitado los guantes para limarse las uñas, las cuales traía bastante crecidas. Me recosté en sus piernas, y lo mire con una dulce sonrisa dibujada en mis labios, el no me miro, parecía bastante concentrado en lo que hacia, pero aun así pude alcanzar a percibir como sonreía tiernamente, y esperaba que lo hiciera para mi.
Comencé a arrullarme con el sonido que Grell producía al frotar la lima con sus uñas, no demore en quedarme dormida con cierto temor de que esto fuera solo un sueño, y que al despertar me encontrara nuevamente en mi habitación de la mansión, con el maldito de Sebastian quitándome las cobijas de encima como cada mañana hacia para sacarme de la cama. El aroma de mi hermano invadió mis sentidos de pronto, entreabrí los ojos y vi la gabardina roja sobre mi, volví mi mirada nuevamente hacia Grell, el cual me miraba fijamente.
- Duerme...- me susurro- ... Apuesto a que necesitas descansar- agrego besando mi frente, y volviendo a concentrarse en sus uñas.
Me acurruque de nuevo en el, esa noche después de tantos meses, pude dormir con una sonrisa en mi labios, "que no sea un sueño" me dije antes de quedarme profundamente dormida.
Desperté por la mañana, justo cuando el sol comenzó a reflejarse en las paredes, Me senté sobre el colchón y observe bien donde me encontraba, era mi pequeña habitación de muros blancos, y mi pequeño escritorio, mis libros y un pequeño armario. Todo parecía tan reducido si lo comparaba con mi habitación en la mansión Phantom. La gabardina de mi hermano resbalo por mis hombros, había dormido con ella toda la noche, la tome en mi mano y acercándola a mi nariz, aspire el aroma de mi hermano.
Salí de la habitación, busque a mi hermano por toda la casa, pero estaba sola nuevamente, tuve miedo de que me hubiera abandonado nuevamente como lo había hecho la vez que permaneció en el mundo humano, me aproxime a la nevera y tome otra botella de leche, al estar bebiéndola vi una nota en la mesa, al lado de mi libreta de misiones; la tome apresuradamente, era de Grell, solté un suspiro de alivio, se había marchado temprano a la oficina, según el me vería allá.
Antes de marcharme decidí tomar un baño, para tratar de quitarme el olor a demonio que tenía impregnado de convivir tantos meses con Sebastian. Solté mi cabello y entre al baño, abrí las llaves para llenar la bañera. Escuche que alguien abría la puerta de la entrada, esperaba que fuera Grell que volvía por su gabardina, no tenia idea de cuan equivocada estaba.
Cerré las llaves cuando la bañera se lleno con suficiente agua, aun escuchaba ruido en la sala, pero no salí a ver que pasaba, comencé a desvestirme, justo cuando me había quitado el sostén abrieron la puerta del baño...
- Nee... Sempai- dijo Ronald asomando la cabeza- Ah... ya estas aquí?
Sentí que la sangre subía a mis mejillas de inmediato, tome mi camisa de vestir con una mano y me cubrí el pecho con ella, y con la otra trate de buscar algo para lanzarle, al no encontrarlo, patee la puerta golpeándolo en la cabeza, después la cerré empujándolo hacia afuera. Aun estaba en shock, y toda la sangre de mi cuerpo estaba en mis mejillas en ese momento.
- QUE RAYOS HACES AQUI?!- le grite a través de la puerta- Acaso no te enseñaron a llamar antes de entrar a alguna habitación
- Solo venia a avisarle a Sempai que tu regreso estaba contemplado para hoy... cuando volviste?
- Anoche para tu mala suerte- le respondí cortantemente
- Ahhh?.. Pero... Se supone que volverías hoy
- Pues no lo hice, anoche en cuanto termine la recolección, regrese, a pesar de que pensaban que me quedaría en la mansión Phantom.
- Rayos, yo que quería aprovechar mi ultimo rato libre con sempai sin que tu estuvieras en medio- murmuro en tono de queja.
- No me hagas salir a golpearte- le reclame mientras terminaba de desvestirme después entre a la bañera- Quédate donde estés y no te atrevas a entrar
- Creo que me golpeaste la nariz!- se quejo
- Pues merecido lo tenías por haber entrado sin avisar- le reclame, me hubiera gustado habértela quebrado con todo y los anteojos
- Ehh?... después de lo que pase para poder tenerlos esperas que te deje romperlos
Termine de bañarme, y salí envuelta en una toalla, mire a Ronald con ganas de matarlo, después entre a mi habitación y cerré la puerta por dentro para poder vestirme. Tome una blusa con cuello de vestir pero sin mangas, y un short de mezclilla. Me puse mis tenis, tome mi katana del escritorio y salí de la habitación.
- Will se molestara si te ve vestida así- dijo Ronald siguiéndome
- Will se molestara de cualquier manera, así que deje de tomarle importancia hace mucho tiempo.- le reclame tomando la libreta y colocándome mis gafas.
- No acabas de decir que no te importaba?
- No quiero otro castigo igual al que me dio- murmure con desagrado, tomando la gabardina de Grell y saliendo de la casa seguida para mi mala suerte, por Ronald.
No demore en llegar al enorme edificio de oficinas del mundo Shinigami. Hacia meses que no pasaba por las grandes puertas de cristal, por alguna extraña razón sentía nervios, como la primera vez que había cruzado por ahí acompañada de mi hermano que me había empujado para entrar.
- Te quedaras afuera?- me pregunto Ronald parándose a un lado de mi- O necesitas un empujón?- agrego colocando las manos en mi espalda y aventándome dentro del edificio.
Pase la puerta de cristal por la inercia de aquel empujón, me detuve repentinamente al chocar con algo mucho mas suave que un muro, pero era mas duro que un cuerpo. Al voltear a ver que había sido me arrepentí de levantar la mirada.
- Ustedes jamás dejaran de jugar no es así?- me pregunto Will acomodándose las gafas
- Pero... yo no tengo nada que ver- me defendí
- Aun así... llegas tarde Jill Sutcliff; espero que hayas hecho tu recolección completa
- Por supuesto que si- le respondí entregándole mi libreta
- Bien, solo resta revisarla- dijo Will dándose la vuelta- Acompáñenme los dos
Solté un bufido de desprecio, por que demonios Ronald tenia que venir con nosotros?. Avanzamos detrás de Will atravez del enorme edificio. Durante el trayecto nos topamos con Grell el cual estaba en las ventanillas encargadas de todo lo relacionado a las Death-scythe, al parecer estaba haciendo los tramites pertinentes para la autorización de su personalización a una moto sierra.
- William!- lo llamo mi hermano con entusiasmo lanzándose sobre el
- Oniichan!- lo llame yo haciendo lo mismo y abrazándolo en el aire antes de que llegara a caer sobre Will
- Deberé recordarles que estando tanto dentro como fuera de las oficinas deben de guardar compostura, o arruinaran el buen nombre de la empresa shinigami.
- Ahhh... amo cuando eres así de frio Will-chan!- gimió mi hermano autoabrazandose
- Mmm oniichan, hazme caso- le dije aferrándome mas a el.
- Dejen de perder el tiempo- nos reclamo Will- Síganme los tres en este momento- agrego avanzando.
- Avanzar de este modo me hace recordar el primer día que estuve en este sitio- dijo Ronald con entusiasmo- Recuerdo que Jill temblaba como un cachorro
- Claro que no!
- Yo recuerdo que tuve que cargar a Jill desde la casa por que no quería entrar a la capacitación. - se rio Grell colocando su mano sobre mi cabeza.
No pude protestar a eso, también yo recordaba la primera vez que había estado en ese lugar para el curso de capacitación, dirigí mi mirada hacia otro lado e infle una mejilla en señal de molestia por lo que Grell le había revelado a Ronald.
