La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 34: A bordo
Mi siguiente misión estaba planificada para el 17 de abril, en un lujoso barco de nombre Campania el cual saldría del puerto de Southampton, en Inglaterra, y su destino seria la ciudad de Nueva York en E.U.A. Ronald y yo tendríamos que mezclarnos con los pasajeros y abordar el barco por la puerta de segunda clase para evitar llamar la atención de las personas, tanto de primera clase, como de las que estuvieran en el puerto.
La idea de tener que marcharme con Ronald no me era muy agradable, pero no tenía más opción que resignarme, además, oniichan me dijo que si todo salía como el planeaba, pronto nos daría alcance a bordo del barco.
El día llego mas pronto de lo que esperaba, me encontraba en el puerto, tratando se pasar desapercibida mientras esperaba la llegada de Ronald, el cual para variar se había retrasado como siempre lo hacía. Había demasiada gente en el puerto, además, el barco no tardaría en zarpar, y si a Ronald no se le ocurría llegar pronto me embarcaría sin el. Las chimeneas comenzaron a emitir sus ya característicos ruidos, por lo que me decidí a darme prisa en abordar, ya seria problema de Ronald encontrarme a bordo, si lograba llegar a tiempo.
Llevaba conmigo una maleta delgada y alargada, al menos lo suficiente para que la katana pudiera guardarse, ya que de portarla en el exterior jamás me dejarían abordar, y a menos que los guardias del barco revisaran mi equipaje, nadie se daría cuenta de que llevaba un arma conmigo. Me aproxime al puente de segunda clase, no pude evitar mirar hacia arriba conforme abordaba, el Campania era un barco enorme, y había escuchado decir que era el mas lujoso de toda Inglaterra, y posiblemente del mundo, incluso para los de segunda y tercera clase.
Una vez que aborde, me dirigí a la cubierta de popa, esperando que hubiera mucha menos gente que en la proa, pero no fue así, había muchas personas despidiéndose de las que estaban en el puerto, me recargue en un mástil que estaba libre, repentinamente sentí la presencia de Ronald en el puerto, me acerque a la baranda del barco, y lo busque rápidamente con la mirada, escuche a uno de los oficiales del barco decir que estábamos a punto de zarpar, finalmente lo vi corriendo por el puente de segunda clase, me costo reconocerlo por un instante, ya que llevaba una enorme gabardina de color negro, y un sombrero cubriéndole la cabeza, traía consigo una maleta cuadrada. Me apresure para bajar a la cubierta de segunda clase para poder encontrarme con el, pero al ir rumbo a la proa choque accidentalmente con un hombre alto, vestido con una gabardina de fina lana negra, de seguro era uno de los pasajeros de primera clase que había salido a ver el barco alejarse del puerto.
- Disculpe mi torpeza, no vi por donde iba- dije educadamente agachando la cabeza para disculparme, repentinamente un olor muy familiar llego a mi. Al alzar la cabeza vi fijamente el rostro sonriente y burlón del endemoniado mayordomo Sebastian.
- Parece que Lady Sutcliff sigue siendo muy distraída- me dijo burlonamente
- Jill?, Que haces aquí?- me pregunto Ciel el cual estaba siendo oculto por la enorme silueta de Sebastian
- Que rayos hacen ustedes aquí?!- exclame sorprendida
- Estoy aquí haciendo una investigación muy importante. Y ahora que me detengo a pensarlo un poco, tu presencia en este lugar no me es bastante extraña si analizo toda la información que poseo.
Decidí no preguntarle mas, era casi seguro que estábamos aquí por la misma razón, solo que jamás me había detenido a pensar que este trabajo se podría relacionar con el del pequeño mocoso.
- CIEEL!- escuche que lo llamaban a mis espaldas, era una voz muy aguda, la cual solo podía pertenecer a una personita que conocía bastante- Aun cuando dijiste que no podías venir a este viaje, estoy tan feliz!- Agrego abrazándolo, no estaba en un error, era la voz de Lady Elizabeth.
Me alegraba saber que había estado bien estos días, después de todo, había pasado poco mas de un mes desde que yo había dejado la mansión Phantomhive, el 13 de marzo. Repentinamente caí en cuenta de algo escalofriante, aun así ya era demasiado tarde para salir huyendo de ahí...
- Elizabeth!- escuche a madame Frances llamarla con autoridad- Por favor no demuestres tal comportamiento indecente en publico!- agrego.
Permanecí oculta detrás de la silueta de Sebastian, La marquesa venia acompañada de dos personas mas, Un hombre maduro y un chico joven, mayor que Ciel. El cual le reclamo al mocoso que aun no lo reconocía como cuñado, y que se alejara de su hermanita. A su vez, el hombre maduro miraba severamente a Ciel, o al menos eso parecía.
- Marques Middleford, hace...tiempo que no lo veía. Murmuro Ciel un poco nervioso al sentir su mirada
Repentinamente el maques se lanzo a abrazar a Ciel con entusiasmo, el verlo me hizo entender de donde lo había heredado Lizzy.
- Tanto tiempo sin verte mi futuro hijo!- exclamo empalagosamente
- Padre no es justo yo también quiero abrazarlo!- exclamo Lizzy con celos
- Ya deténganse ustedes dos!- les ordeno Madame Frances, cosa que ambos obedecieron de inmediato- Habrá que ver semejante comportamiento de ustedes dos!- se quejo, después miro en dirección al desaliñado de Sebastian, estaba apunto de reclamarle algo, pero se percato de mi presencia- Acaso...?
- Whaaa!- exclamó Lizzy llena de felicidad- Jill... Jill también estas aquí!- agrego abrazándome
- Hola Lizzy- la salude algo nerviosa
- Esto si que es una sorpresa!- exclamo madame Frances aproximándose a mi
- Un gusto verla de nuevo y con tanta vitalidad marquesa Middleford- la salude haciendo una reverencia
- Es ella la chica que estaba hospedándose en la mansión del pequeño Ciel?- pregunto el chico
- Hermano, déjame presentártela, ella es Jill Sutcliff- le dijo Lizzy- Jill ellos son mi hermano y mi padre
- Soy el marqués Alexis León Middleford- se presento el hombre de edad madura llevando mi mano a sus labios
- Y yo soy Edward Middleford, hijo mayor del marqués, y hermano mayor de Elizabeth.- dijo en joven sonriéndome y besando mi mano también- Gusto en conocerla Lady Sutcliff, mi hermana nos ha contado mucho de usted.
- El placer es todo mío- respondí con una sonrisa no muy fingida.
- Es verdad que es una experta en el manejo de la espada?- me pregunto Edward con los ojos brillantes por la emoción
- En realidad, es en el manejo de la katana, que sería el equivalente a un espada en Japón- le respondí amablemente
- Podrías demostrármelo?- me pregunto con emoción- Por favor ten un duelo conmigo- agrego tomando mis manos juntas
Lo mire con algo de nerviosismo, aun tenía que bajar a la cubierta de segunda clase para reunirme con Ronald, y ya había perdido bastante tiempo en este lugar, pero no se me ocurría como poder deshacerme de el hermano de Lizzy.
- Bueno, dejemos esas cosas para mas tarde- murmuro el marques con una amplia sonrisa en su rostro- Por ahora hay que ir al comedor a almorzar, gustaría acompañarnos Lady Sutcliff?
- Lamento tener que rechazar su invitación- le dije amablemente pero con cierto nerviosismo- En este momento tengo que bajar a la cubierta de segunda clase
- Segunda clase?- me pregunto Lizzy
Me puse aun mas nerviosa, trague saliva mientras pensaba que mas decir, había olvidado torpemente que me encontraba rodeada de personas de primera clase, afortunadamente para mi... mi estomago rugió de hambre, por causa de estar esperando a Ronald, no había comido nada esa mañana, y mi estomago comenzaba a quejarse de la ausencia de alimento.
- Tal parece que tu estomago esta diciendo otra cosa Jill- me dijo Ciel burlonamente, no pude hacer otra mas que sonrojarme- Deberías de bajar y dejar tus cosas en el camarote, y después darnos alcance en el comedor- agrego tranquilamente
- Pero no sin antes ir a nuestro camarote para quitarte esa pinta tan desaliñada que tienes- agrego madame Frances
- Vendrás a almorzar con nosotros verdad?- me pregunto Lizzy con los ojos llorosos
- Esta bien- respondí soltando un suspiro resignado- Llevare mis cosas a mi camarote, y subiré para acompañarlos a almorzar.
- Iré con usted My Lady- me dijo Sebastian- Así podre escoltarla hacia el camarote de la marquesa sin que se pierda- Agrego con su rostro sonriente
Me quede mirándolo con cara de pocos amigos, pero al final no dije nada para evitarlo y me di la vuelta para bajar a mi camarote.
- Oye demonio... espérame aquí- le dije al bajar a segunda clase
- Acaso no quiere que la acompañe my Lady?
- Que haya un mayordomo en esta cubierta llama demasiado la atención, y yo estoy intentando pasar desapercibida en este barco, solo espera aquí, no desapareceré, no tengo a donde huir en medio del mar.
- Como desee- me dijo colocando una mano en su pecho
Avance por el largo pasillo, había mucha gente buscando sus camarotes, al menos tenia una idea de donde se encontraba el mío, además, la presencia de Ronald me guiaba hacia él. Cuando entre lo vi recostado en una de las dos camas que ahí había, se había despojado tanto de la gabardina como del sombrero.
- Comenzaba a pensar que te habías perdido- me dijo en tono burlón
- Yo no fui la que abordo el barco al último minuto sabes?- le reclame arrojando mi pequeña maleta sobre la cama libre - Además, me encontré con... unos conocidos en este barco, e iré a almorzar con ellos
- Genial no he comido nada!- exclamo emocionado
- Pues busca que comer, pero aléjate de mi entendido?... estaré en la cubierta de primera clase, Tratare de conseguir información sobre nuestro trabajo.
- Entonces yo iré a investigar en la cubierta de segunda y tercera clase
No le dije nada más, sabia a que se refería con investigar, pero la verdad no me importaba, salí de nueva cuenta al pasillo, y me dirigí con Sebastian rumbo al camarote de madame Frances. Ella me esperaba con un vestido verde extendido sobre la cama, además de maquillaje sobre el tocador. Un escalofrío me recorrió la columna, el simple hecho de ver el vestido era el significado de algo mucho más aterrador, un corsé!
No demoro demasiado en arreglarme, tenía demasiada practica quitándole la pinta de desaliñado a las personas, Después de salir del camarote, miro fijamente a Sebastian y saco un peine de su bolso, obligándolo a peinar su flequillo hacia atrás.
Llegamos al comedor de primera clase, donde me di cuenta que Snake estaba también ahí, venia acompañando a Ciel como su mensajero, aunque su peinado tampoco le agrado mucho a la marquesa, ya que al igual que había hecho con Sebastian momentos antes, le peino el flequillo hacia atrás, dejándole la frente libre.
Por su parte, Edward se sorprendió del cambio que su madre había efectuado en mi, y no pudo ocultar su expresión de sorpresa, de inmediato se puso de pie y me ofreció una silla a su lado.
Durante el almuerzo Lizzy se mostro emocionada de poder compartir esas tres semanas que duraría el viaje con Ciel, además le pidió que la acompañara a la velada de esa tarde, a lo que Edward se mostro muy celoso, me dio un poco de risa ver que sentía celos de Ciel, pero muy en el fondo de verdad lo estimaba.
Ciel pareció dudar un poco acerca de la oferta de Lizzy, pero logre escuchar que la siguiente reunión de la sociedad de la Aurora seria el día 19, por un momento no entendí muy bien, pero después supuse que aquello tendría que ver con mi trabajo. "Así que después de todo tendré algunos días para disfrutar este lujoso barco" me dije tomando un bocado de un delicioso pastelillo que habían servido como postre.
