La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 35: Días de descanso a bordo del Campania
Fue un almuerzo tranquilo, después de terminar Lizzy llevo a Ciel a recorrer el barco y Edward no pudo hacer nada para impedirlo. Me cubrí la boca con una mano para no soltar la risa, pero me era muy gracioso ver lo mucho que Edward se encelaba del pequeño Ciel.
Después del almuerzo, Lizzy llevo a Ciel a la cubierta, como era natural a Edward no le pareció, pero después me miro seriamente.
- Le gustaría acompañarme a observar el océano desde la cubierta de primera clase... Lady Sutcliff?- me pregunto tendiéndome su mano amablemente con una sonrisa levemente dibujada en sus labios.
Me quede mirándolo fijamente, la verdad me había tomado por sorpresa, aun así acepte su proposición tomando su mano con delicadeza y dirigiéndole una cálida sonrisa.
Salimos a la cubierta, Lizzy y Ciel estaban cerca de las barandas observando el oleaje que golpeaba con el casco del barco. Lizzy lucia muy emocionada de poder compartir este viaje con Ciel, sin saber que tanto él como yo solo estábamos aquí por asuntos relacionados al trabajo. Por su parte Edward no dejaba de observarlos, desde donde estábamos. Apoyo sus brazos en la barandilla y recargo su mentón en ellos.
- Luces fastidiado- le dije amablemente, el solo volteo a mirarme con cierto aire de sorpresa- Es que acaso no te agrada mi compañía? O será que no quieres a Ciel cerca de tu hermana?
- Disfruto de tu compañía- me respondió levantándose y poniéndose de frente a mi- Y sobre Ciel...- murmuro mirándolos nuevamente
- Eres un hermano bastante celoso y protector- le dije, el simplemente me miro sin decir palabra alguna- Lo sé porque mi hermano es exactamente igual de celoso que tu- agregue mirando en dirección a Ciel y Lizzy.
- Tal vez tengas razón- susurro- Mi hermana me comento que eras muy habil con la espada
- Aun quieres una demostración?- le pregunte seriamente
- De verdad podrías?
- Tu solo di en qué lugar y a qué hora, estaré lista cuando sea
Eso era un desafío, tanto para el como para mi, Edward fijo el encuentro para dentro de dos horas, en el salón de esgrima de primera clase, me sorprendió que en ese barco tuvieran algo así, además de los múltiples salones para reuniones y fiestas y de los grandes y lujoso comedores. Nada que ver con los comedores y salones de fiestas de segunda y tercera clase.
Me dirigí hacia el dormitorio de madame Frances, esperando encontrarla y que me devolviera mis "andrajosas" ropas.
No me costó demasiado convencerla, basto con explicarle lo de mi duelo de demostración con Edward para que inmediatamente me las devolviera. Aunque... alcance a percibir que tramaba algo más.
Me marche a mi habitación en la cubierta de segunda clase, para poder preparar la katana y cambiarme de ropa, además de que amarre mi cabello en una coleta alta como normalmente la uso para tener una mejor movilidad.
Antes de regresar a la cubierta de primera clase, fui a buscar a Ronald, no me fue difícil encontrarlo, basto solamente con encontrar el bar de segunda clase. A pesar de ser cerca de medio día, había demasiados humanos en ese lugar, hombres y mujeres por igual.
Ronald estaba sentado en una mesa, rodeado de varias chicas jóvenes, estaba compitiendo con un chico para ver quien se bebía más rápido la cerveza de su tarro. El olor a alcohol del lugar me estaba mareando, era verdaderamente detestable para mi delicado olfato, la verdad no sé cómo Ronald aguantaba todo esto, ni que le pudiera encontrar de divertido a embriagarse con los humanos.
Me aproxime a la mesa y tome a Ronald del cuello de la camisa para hacer que volteara hacia mí
- Por fin te aburriste de los de primera clase?- me dijo dándole un trago a un nuevo tarro
- No solo vine a cerciorarme que no estuvieras ebrio
- Pues... aun no lo estoy... tu sabes lo difícil que es que eso pase
- Cúbrete la boca cuando hablas, tu olor a cerveza me está causando nauseas
- Deberías de divertirte un poco mas- dijo pasando su brazo por mi hombro
- Hey Ronald... Quien ella?- le pregunto una de las chicas con las que estaba
- Si Ronny... Acaso es tu novia?
La pregunta tomo por sorpresa a los dos, inmediatamente arroje a Ronald a un lado para separarlo de mi, nunca nadie había hecho una pregunta así referente a Ronald y a mí, no sabía si estaba molesta o sorprendida.
- No- respondió el con una sonrisa nerviosa- Viajamos juntos, trabajamos juntos, y compartimos el mismo dormitorio
- Duermen en el mismo camarote?!- exclamaron- Y aun así dicen que no son pareja?
- Ni de chiste- respondí fastidiada- Prefiero saltar del barco que salir con este vago
- Ven por qué no saldría con ella ni aunque me lo pidiera- respondió Ronald tranquilamente
- Ni aunque te lo pidiera?... debes de estar completamente fuera de tus cabales para siquiera pensar eso- le reclame- Mas te vale que no impregnes la habitación con ese detestable aroma, o te mandare a dormir a la cubierta.- lo amenace antes de darme media vuelta
- A dónde vas ahora?- me grito
- A la cubierta de primera clase- le respondí sin mirarlo
Entre al camarote y tome la katana para subir nuevamente a cubierta, mis mejillas estaban enrojecidas, a causa de aquella estúpida pregunta y del coraje que la simple irresponsabilidad de Ronald me causaba. Me colgué la katana al hombro, y me quede observando el mar pasar debajo del barco, al tiempo que apoyaba mi barbilla sobre la barandilla.
- Luce molesta my Lady- escuche a Sebastian decirme a mis espaldas
- Que haces aquí?- le pregunte fríamente
- Estaba por bajar a la cubierta de segunda clase para buscarla
- Sabes que en ese lugar no pasaras desapercibido verdad?
- pero my Lady, solo soy un simple mayordomo
- Para que ibas a buscarme
- Madame Middleford me lo encargo, están haciendo los preparativos en el salón de esgrima, si me lo permite la escoltare hacia el lugar.
Seguí a Sebastian hacia el otro extremo del barco, un ligero entusiasmo comenzó a invadirme rápidamente. Entramos a un gimnasio equipado pero vacio, justo dentro de esta gran habitación había otra, separada por lujosas paredes adornadas y unos grandes ventanales, era un amplio espacio con pisos de fina madera, muchos aristócratas se habían reunido al escuchar rumores de la demostración, alcanzaba a escuchar cotilleos sobre que la familia Middleford se caracterizaba por ser unos expertos en el manejo de las espadas.
Tome las cosas con calma, a pesar de la presencia de todas aquellas personas, no me puse nerviosa, aunque iba a ser la primera vez que combatiría con un humano solo por demostración, tendría que medir mi brutal fuerza con Edward de lo contrario podría herirlo de gravedad incluso matarlo.
- Por favor póngase esto- me indico Sebastian entregándome una especie de traje de una sola pieza, de manga larga de color blanco
- Para que usaría esto?- le pregunte
- Es la ropa indicada para una demostración con espadas en este lugar My Lady
Lo mire con algo de desagrado, después de todo... esto no era una demostración de esgrima, ni un combate formal, simplemente una demostración de mis habilidades contra las de Edward, eso era todo, si las personas que estaban aquí reunidas esperaban algo mas, eso no era mi asunto.
Sebastian continuo mirándome con una sonrisa en su rostro, no sabía si se burlaba de mi, o solo sonreía por ser amable. Me resigne y tome el traje, me dirigí a cambiarme a uno de los cuartos de baño que había en ese gimnasio.
Para cuando regrese Edward estaba esperándome, estaba vestido con un traje similar al que Sebastian me había entregado, y tenía un delgado sable en la mano derecha.
- Espero que no me guardes rencor- me dijo amablemente
- Rencor?, por que lo haría?
- El que seas una mujer no significa que contendré mis fuerzas contigo
- No esperaba que lo hicieras- le dije, después de todo, era yo la que tendría que contenerse
Desenfunde la katana y me aproxime a él para darle la mano, que era lo que se supone acostumbraban antes de cada duelo.
- Que gane el mejor- me dijo Edward sonriendo amablemente.
Sebastian se aproximo a nosotros, al parecer el seria el juez en esta demostración, y detendría el enfrentamiento en caso de que alguno saliera herido de gravedad, después de todo, ambas espadas estaban afiladas, y eran muy distintas a los floretes usados en la esgrima.
Tomamos posición de ataque, Sebastian indico que comenzáramos, Edward arremetió primero, me tome la libertad de solo esquivarlo, al menos mientras analizaba sus movimientos, tenían razón, Edward Middleford era muy bueno en arte de la espada, pero no lo suficiente como para derrotarme, Parecía que el llevaba ventaja sobre mí, pero eso cambio drásticamente cuando comencé a arremeter en su contra, a pesar de que media mis fuerzas y velocidad, estas superaban por mucho a las de Edward.
El eco del choque de ambas espadas se escuchaba en toda la habitación, la fuerza con las que estas se unían provocaban que de de vez en cuando salieran algunas chispas. La situación no duro demasiado tiempo, el estaba sudando demasiado, así que decidí dar por terminado este encuentro, y con un ágil movimiento de mi parte logre hacer que Edward soltara su sable.
Sebastian detuvo de inmediato el encuentro. Edward me miraba con sorpresa, y las personas ahi reunidas no dejaban de hablar entre ellas, no me importo demasiado, me aproxime a Edward y le tendí la mano, de verdad esperaba que esta derrota no hubiera lastimado su orgullo de ser miembro de la familia Middleford.
El aun estaba en shock, después volteo a verme con algo de sorpresa, y tomo mi mano, al menos estaba aceptando que perdió ante mí.
- Fue un buen duelo- le dije enfundando la katana- Ahora me gustaría quitarme este extraño traje- agregue dándome media vuelta para ir a cambiarme
- NO TAN RAPIDO!- escuche que alguien decía desde detrás del publico
Volví de inmediato la mirada en dirección a donde provenía esa voz, no me podía imaginar quien era quien me llamaba, vi como la gente comenzaba a hacerse hacia los lados para dejar pasar a madame Frances, la cual venia vestida con un traje similar al que estaba usando yo en ese momento.
- Madame Frances?!- Exclame al verla
- Este duelo aun no ha terminado señorita Sutcliff!- me dijo en tono autoritario
- No se estará refiriendo a qué...?- le pregunte, pero me vi interrumpida por un ágil movimiento del sable que ella sostenía en la mano derecha- Si lo estaba haciendo- murmure con resignación.
Madame Frances continuo atacándome, tenía una agilidad muy por encima de la de Edward, me dedique a esquivarla, desenfunde rápidamente la katana, justo a tiempo para detener uno de sus feroces ataques.
No había modo alguno de detenerla, suspire con algo de fastidio, de verdad quería quitarme ese maldito traje, me era demasiado incomodo, y sentía limitados todos mis movimientos. Fue una pelea más larga que la que sostuve con Edward, estaba sorprendida de la increíble agilidad y fuerza que madame tenia, superaba con mucho a algunos humanos con los que había combatido con anterioridad.
Tuve que hacer uso de un poco mas de mi fuerza sobrehumana, ambas nos atacábamos mutuamente como si se tratara de un duelo a muerte, Escuchaba los murmullos de los asistentes, ninguno sabia quien de las dos ganaría este encuentro. Con un ágil movimiento logre rasgar la manga izquierda del traje de madame Frances, y hacer una pequeña y superficial herida en su brazo, por su parte y al mismo tiempo ella logro herir mi mejilla derecha.
Sebastian estaba a punto de intervenir, pero fue el marqués Middleford quien detuvo el combate.
- Tal vez debamos detener esto de una vez, y declarar un empate, antes de que cualquiera de ustedes salga verdaderamente herida.- nos dijo tranquilamente
- No podría soportar tal condena!- replico madame Frances
- Un empate es peor que una derrota- murmure desviando la mirada hacia un lado.
- ya casi es la hora del té- dijo el marqués- Podríamos posponer la batalla y retomarla otro día.
Madame Frances y yo nos miramos seriamente, a ninguna de las dos le agradaba la idea del empate, y eso estaba más que claro, por otra parte, estaba verdaderamente incomoda con este traje, ya no podía soportarlo más.
- De acuerdo- murmure con resignación- Pospondremos este duelo para otro día- agregue tendiéndole la mano a la marquesa
- Me parece buena idea- respondió apretando mi mano.
Las personas ahí reunidas comenzaron a aproximarse a nosotros, era demasiado molesto, asi que trate de escapar de ellos. pero los espacios eran demasiado cerrados, así que no pude hacer mucho, simplemente esperar a que nos dejaran tranquilas.
- como alguien de segunda clase puede tener un manejo tan perfecto de la espada?- escuche que me preguntaban
- Es una Katana- respondí fastidiada-
- Ahora si nos disculpan, me parece que es hora del té, y nos están esperando- los interrumpió Madame Frances- Mayordomo, puedes hacernos el favor de escoltarnos?- le dijo a Sebastian
- Por supuesto madame, por aquí por favor- respondió este abriéndonos espacio entre las personas
Finalmente logramos salir de ahí, no sé que tanto murmuraban, pero la verdad era lo que menos me importaba, lo único que tenía en mente en ese momento era deshacerme de ese maldito traje, era mucho más molesto que los zapatos de tacos altos, o que un corseé demasiado ajustado.
-Parece que ya no soportas estar vestida así- Escuche a Ciel diciendo eso en un tono marcado de burla
- Prefiero usar un vestido y un corseé ajustado que esto- respondí
- Menos mal que lo mencionas- dijo madame Frances parándose detrás de mi- Para la hora del té no te dejare usar esas fachas.. y mucho menos tus desaliñadas ropas- agrego sujetándome del cuello del traje y llevándome a rastras hacia su camarote... lo que estaba por pasar sería muy aterrador.
Madame Frances ordeno a una de sus criadas personales preparar el baño y asearme... una vez que entre a la tina, sentí el agua muy fría, posiblemente porque era muy sensible a las temperaturas, o simplemente porque estaba acostumbrada a la temperatura del agua que preparaba Sebastian, sea como sea, en ese momento tenia frio.
- Permítame lavar su cabello my lady- me dijo la criada amablemente, simplemente me sonroje, jamás me habían pedido eso en mi vida, y no sabía cómo diablos reaccionar.
Una vez que la criada termino de asearme, se dirigió de nueva cuenta a preparar el baño para madame
Frances, por su parte, ella me esperaba en el vestidor, con un vestido azul marino sobre la cama, y maquillaje en el tocador.
- Si me hace esto para la hora del te solamente... no me imagino que me hará cuando haya una fiesta- me dije con algo de resignación.- Etto... no debería de usar el mismo vestido que use durante el almuerzo?- le pregunte nerviosa
- EH?!- Exclamo- Por supuesto que no!, acaso estás loca?.. jamás te dejaría usar un vestido que ya han visto durante la hora del almuerzo
- Debí suponer que diría eso- susurre para mí misma
Una vez que termino de torturarme, salí del camarote, justo antes de cruzar la puerta la marquesa me detuvo.
- Pasa algo?- le pregunte
- Lleva la katana a tu camarote- me sugirió- es por tu seguridad no llevarla después de un encuentro, los guardias les barco querrán asegurarse que no la lleves encima
- En ese caso la llevare enseguida- respondí dándome la vuelta
- Deberías de llevar a Edward o a Sebastian... o a ese nuevo sirviente de Ciel
Salí del camarote, Snake llamaba mucho la atención, por lo que no me apetecía que bajara a segunda clase conmigo, Edward... sería demasiado pedirle que siquiera pensara en acompañarme... y no me apetecía llevar a Sebastian, no con Ronald ahí abajo
- Tendré que bajar sola- susurre resignándome
- A donde tendrá que bajar my Lady?- escuche que me decía Sebastian a mi espalda
- Whaaa!- Exclame asustada- Deja de hacer eso maldito demonio- le reclame toda roja
- No era mi intención asustarla my lady, pero escuche que debía bajar a algún sitio
- Bajare a la cubierta de segunda clase- le dije avanzando- Llevare mi katana al camarote
- En ese caso debería de acompañarla, es muy arriesgado bajar escaleras con ese vestido que porta.
- Estas loco... llamarías demasiado la atención!- le dije dejándolo atrás, cuando llegue a las escaleras me di cuenta de que Sebastian posiblemente tenia razón, no conocía esos escalones como los de la mansión, además el vestido era algo largo; no le di importancia y comencé a bajar.
A mitad de las escaleras me tropecé con el vestido, pero jamás sentí ningún golpe, esperaba sentir al menos algo de dolor, cuando abrí los ojos me encontré en los brazos de Sebastian.
- Le advertí que sería peligroso my lady- me susurro al oído
- Guarda silencio! -le reclame toda roja- ahora ponme de regreso en el piso
- Está segura de ya estar bien?
- No me paso nada!- le reclame
-Whoa!- escuche que dijo alguien más, recé por qué no fuera él, pero al voltear a ver, ahí estaba el, con un tarro de cerveza en la mano
- Ro..Ronald!- Exclame
- Naahh.. parece que Jill-chan intenta olvidar a Sempai en brazos de un demonio- Dijo con una sonrisa picara y molesta- No te culparía por tratar de matar este tiempo de descanso, después de todo, perece que aparte de Sempai no tienes tan malos gustos... pero no podrían irse a un lugar menos publico, están en plenas escaleras
- Un caballero jamás haría eso a menos que la dama lo permita.. no es así Lady Sutcliff?- dijo Sebastian
- Que?!- exclame...- Te matare maldito demonio- Lo amenace toda roja
Sebastian solo se quedo mirando tranquilamente mis expresiones , por mi parte, estaba a punto de estrangularlo, así que lo aparte de mi, e iba a atacar a ese idiota, pero Sebastian me sujeto del hombro
- My lady, es hora del té, no debemos demorar más tiempo
- Muy bien- susurre avanzando por el pasillo- Te asesinare más tarde - le dije a Ronald en voz baja cuando pase a su lado
Deje la katana en el camarote, Ronald venia siguiéndonos con una mirada picara, algo estaba tramando, pero no podía adivinarlo.
- Espero que mañana por la noche nos acompañen tu y el demonio- me dijo dándole un sorbo a la cerveza
- Acompañarte?- le pregunte
- Secreto- me dijo llevando su dedo índice a los labios
Salí de la habitación, aun tenía que reunirme con Ciel y la marquesa. El resto del día fue muy tranquilo, me la pase todo el tiempo pensando, el maldito de Ronald me había dejado con la intriga, para que nos querría a mí y a Sebastian mañana por la noche, además, me encontraba confusa, más que nada, deseaba ver a mi hermano en esos momentos.
Esa noche que regrese al camarote, Ronald no estaba ahí, al menos la habitación no olía a alcohol, y lo más probable es que siguiera en el bar. Me quede dormida en mi cama después de haberme zafado del vestido, al menos mis ropas estaban en la habitación, así que no era necesario usar el vestido mañana. "y pensar que aún me quedan tres días a bordo de este barco" suspire abrazando una almohada.
