Disclaimer: "Rompiendo las leyes físicas" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribo para divertirme y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.

Tipo: Booth/Brennan. Este capítulo es para todos los públicos.

Nota de la autora: Gracias a los que me habéis agregado a favoritos o a alerts, gracias a quienes me habéis posteado y a los que la habéis leído aunque no hayáis escrito.

Capítulo 2: El entierro

-Hank Booth fue un buen hombre, un buen cristiano, un buen padre y abuelo. Él crió a sus nietos en los valores cristianos, él fue quien… -La voz del cura se iba perdiendo con el viento de aquella fría mañana de principios de noviembre.

En el camposanto se encontraban todos los amigos de Hank de la residencia y también su familia, Booth y Jared; el primero apoyado en el hombro de Huesos, el segundo de la mano de su esposa Padme, embarazada de 8 meses, que lo consolaba todo lo que podía. Un poco más atrás estaban todos los compañeros del laboratorio, Angela y Hodgins cogidos de la mano, Wendell, Cam con su novio, Sweets y Daisy.

Era desconsolador ver a Booth, un hombre hecho y derecho, un tipo duro, llorando como un niño.

Al acabar el entierro, Booth y Jared se abrazaron y Brennan y Padme se estrecharon la mano.

-Consuélale todo lo que puedas, ¿vale? –le pidió Padme.

-Lo haré.

Padme cogió de la mano a Jared y le dijo: "Vámonos a casa, ¿vale, cielo?" Jared se separó de Booth con un: "Nos vemos, Seeley" y se fue.

Todos los compañeros del laboratorio se fueron acercando a darle el pésame a Booth y Angela se acercó a Brennan:

-Él te necesita, cielo.

-Lo sé.

-Esta vez no tengas miedo.

-Si yo no tengo miedo de nada…

-Tú ya me entiendes.

Se fueron poco a poco. Brennan se quedó con él.

-¿Quieres decirle unas palabras antes de irte? –le preguntó Brennan.

-No, yo… hablaré con él más tarde. Ahora mismo no puedo.

-Lo entiendo. Ven, vámonos de aquí. Te acompaño a tu casa.

-Huesos, no te preocupes. Sobreviviré, ¿vale? Soy un tipo duro, ¿recuerdas?

-No, Booth, no irás a tu casa solo. Yo te acompaño. Me quedaré contigo.

Brennan se dio cuenta de lo raro que sonó aquello pero supo que, de alguna manera, Booth no podía pasar aquella noche solo.

-De acuerdo.

Se cogieron del brazo y abandonaron juntos el cementerio.


Al llegar a su casa, Booth pareció calmarse un poco. Seguía fatal pero estar con Brennan, de alguna manera, lo tranquilizaba. Esa frialdad, esa lógica que destilaba siempre lo habían calmado. Era como si, aunque él sintiera que el mundo se había caído, ella siempre estaría ahí, relacionando cada efecto con su causa, haciendo que todo volviese a cobrar sentido.

-¿Quieres una copa? –preguntó Brennan.

-Pues no me vendría mal emborracharme, no.

-Cuéntame cosas de tu abuelo. Si eso te ayuda, claro.

Él la miró con cariño: Sí que me ayuda, Huesos, sí que me ayudas –pensó.

-Me acuerdo… me acuerdo del día en que empezaba el instituto. Estaba aterrado, porque tenía un vecino mayor que me había contado horrores de las novatadas –sonrió con el recuerdo, Brennan también sonreía-. Y, cuando se lo conté a mi abuelo me dijo que, con la altura que tenía, nadie iba a pensar que era nuevo.

-¿Y nadie pensó que eras nuevo?

-Sí que lo pensaron, ¡pero nadie se atrevió a pensarlo! –se rió a carcajadas.

-¡Claro, a eso se refería Hank! ¡A que nadie se atrevería a enfrentarse contigo por ser nuevo! –rió a su vez Brennan.

-Sí, algo así, Huesos –suspiró y comentó-. Me ayudó tanto… Fue como un padre. Bueno, en realidad fue mi padre más que… mi padre.

-Sweets dice que las personas tendemos a repetir los moldes en los que nos hemos criado. Aunque tu padre no fue un buen padre tú sí que lo eres. Gracias a Hank.

-Huesos, tú no crees en la psicología.

-Ya, pero tengo razón.

Booth sonrió.

De repente Brennan se puso seria.

-¿Te acuerdas de cuando tu abuelo salió de la residencia? ¿Cuándo lo conocí?

-Sí, claro, ¿por qué?

-Me contó algo cuando tú no estabas. Me pidió que te lo contara algún día.


Sé que me odiáis por haberlo dejado aquí pero prometo actualizar muy pronto y en el siguiente capítulo la angustia comienza a desaparecer… ;)

Los reviews me hacen sentir que lo que escribo merece la pena y no estoy contando algo al aire...