Disclaimer: "Rompiendo las leyes físicas" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribo para divertirme y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.

Tipo: Booth/Brennan. Este capítulo es… no sé, ¿no recomendada para menores de 7 por ejemplo?

Nota de la autora: Gracias a los que me habéis agregado a favoritos o a alerts, gracias a quienes me habéis posteado y a los que la habéis leído aunque no hayáis escrito.

Capítulo 3: Revelaciones

-¿Te acuerdas de cuando tu abuelo salió de la residencia? ¿Cuándo lo conocí?

-Sí, claro, ¿por qué?

-Me contó algo cuando tú no estabas. Me pidió que te lo contara algún día.

-¿Qué? –Booth estaba serio y parecía preocupado.

Huesos respiró hondo y, tal como era ella, se lo contó de golpe.

-Tu padre se fue porque tu abuelo se lo pidió.

-¿Qué? ¿Cómo? –Booth jadeó en busca de aire- ¿Por qué?

-Tu… abuelo vio como tu padre te pegaba en una de sus borracheras cuando eras pequeño. No pudo con esa imagen. Le dijo que se largara, que no merecía ser padre. Tu abuelo sentía que si hubiera sido mejor persona habría encontrado la manera de que Jared y tú os hubierais criado con vuestro padre.

Booth se quedó callado, mirándola con los ojos como platos. Agachó la cabeza y tragó saliva, casi como si así pudiera digerir mejor la noticia.

-Entonces, ¿mi abuelo le dijo a mi padre que se largara porque le vio pegándome?

-Sí, y le dijo que no merecía ser padre.

-Vaya.

-Pero él no tenía la culpa, Booth, él lo hizo lo mejor que pudo. Él os crió, solo, a ti y a Jared.

-Lo sé, Huesos, solo que… no sé, es difícil hacerse a la idea, saber lo que ocurrió de verdad ahora. Yo… -se pasó la mano por el pelo con gesto de confusión.

Brennan se sentó junto a él en el sofá y lo abrazó. Él se aferró a ella como si fuera lo único tangible, lo único real que tuviera en este mundo. Lloraba, pero no sabía exactamente por qué. La voz de Huesos le llegaba desde muy lejos.

-Booth, era un buen hombre. Y lo más importante, te enseñó a ser un buen hombre, un buen padre, un buen compañero. Una buena persona -lo miró a los ojos y pensó hasta qué punto era verdad y hasta qué punto lo quería.

Brennan alzó la mano y le acarició el pelo. Aún abrazados, no pudo resistirse y acercó un dedo a la cara de él para enjugarle una lágrima. Y en ese momento supo que no quería que en los reveses de la vida fueran otros brazos los que lo consolaran. No quería que fuera otra voz la que lo tranquilizara. Quería ser ella.

Quería que los brazos de él la consolaran como tantas veces lo habían hecho, quería que fuera su voz la que la tranquilizara. No quería que fuera otro. Quería estar con él para siempre. Si es que la eternidad se puede medir…

-Booth… -susurró-. No estás solo.

Y aún con sus manos alrededor de su cuello, acercó sus labios a los de él y lo besó. No fue un beso apasionado, fue dulce y suave, apenas un roce continuado. Booth estaba sorprendido pero no pudo resistir el inmenso placer que le produjo aquella suave caricia que tantas veces había deseado y se abandonó a ella. Al aroma de su pelo, a la suavidad de su piel. Había disfrutado aquel beso bajo el muérdago hacía tres años. Aquel había sido un beso apasionado pero este era aún mejor. Este no era una apuesta, este decía mucho más. Era increíblemente dulce y no pudo evitar pensar que era un beso de consuelo. Fuera como fuera, él se sentía consolado.

Se separaron lentamente mirándose a los ojos. Booth fue el primero en reaccionar.

-Huesos… -dijo, sorprendido-. ¿Por qué… por qué lo has hecho?

-¿No te ha gustado? –Brennan se sintió de repente torpe y estúpida.

-Huesos, me ha encantado pero… -suspiró y respiró hondo antes de hablar-. No quiero que lo hagas porque creas que necesito consuelo. No quiero que lo hagas como una forma de… calmar mi tristeza.

-Booth, yo… -intentó encontrar las palabras adecuadas- Quiero consolarte, quiero que te sientas mejor, quiero que seas feliz. Pero no es por eso por lo que te he besado.

-Entonces, ¿por qué?

-Porque te necesito. Porque estoy harta de fingir una independencia que no quiero, porque estoy harta de sentir que me devoran los celos cada vez que tienes una cita.

-Huesos, tú siempre has tenido miedo de apostar por esta relación.

-Lo sé. Pero quiero intentarlo, quiero intentarlo de verdad. No soy jugadora, pero quiero intentarlo –estaba tan nerviosa que no reparó en todas las veces que había repetido el "quiero intentarlo". Tal vez porque lo había repetido muchas veces en su cabeza-. Quiero apostar por ti, Booth.

Booth se quedó quieto, con los ojos como platos, clavado en el sofá.

-Di algo… -dijo Brennan desesperada.


Vamos avanzando, vamos avanzando… ;)

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