La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 39: Caos y Masacre

Estábamos atónitos, Sebastian no entendía una existencia como esa, y para mi, para los shinigamis eso tenía que ser imposible, los muertos tenían que estar así, muertos, inmóviles, se suponía que era imposible resucitarlos. Pero lo que teníamos enfrente en este momento era un cadáver.

Ryan ordeno a sus hombres llevarse al cadáver, los cuales comenzaron a disparar contra él, pero ni así lograron derribarlo, aquella chica seguía andando, se dio la vuelta y los ataco a ellos, Ryan aprovecho la situación para huir.

- Ahora como se supone que la detendremos!- exclamo Ciel- Las balas no la dañan

- qué tal si la desmiembro?- sugirió Sebastian- así ya no podrá moverse más.

- Imposible- le dije- esas cosas solo se pueden eliminar...

- Si destruyes su cabeza- me vi interrumpida de pronto por Ronald que acababa de llegar de un salto, con su podadora de césped en dirección a la cabeza de aquella chica- De este modo- nos dijo destrozándola completamente - Acaso ya lo olvidaste?

- Ro.. Ronald!- Exclame

- Ya deberías de poner atención a las cosas importantes- me dijo- Un momento- agrego sacando su libreta- Este cuerpo de verdad estaba muerto!- exclamo cambiando las paginas incesantemente

- Y yo soy la que no presta atención?!- Le reclame

- En ese caso, es este de aquí- agrego pasando la cortadora sobre el cadáver de aquella anciana que fue atacada primero, De inmediato broto de ella el Cinematic record, Ronald hizo el juicio de rutina, y le puso el sello de completado.

- Acaso... Había otro shinigami abordo de este barco

- Recuerdas que te llegue a mencionar un compañero de habitación, es esa cosa que tienes enfrente, te presento a Ronald Knox, también de la asociación de recolectores del mundo shinigami- le dije con un tono de resignación

- Ara?!- exclamo mirando hacia nuestra dirección- Veo que aun eres persistente Jill- me dijo con una sonrisa burlona

- Persis...tente?- pregunte

- Aun estando en el trabajo, todavía estas coqueteando con el mayordomo, Que hay sebas-chan, creí que con lo de anoche quedarían satisfechos, pero parece que no les basto- agrego recargando sus manos en el mango de la cortadora.

- anoche?- pregunto Ciel

- Es... una historia muy larga y sin importancia- le dije a Ciel

- Como sea, que es lo que sabes de los cadáveres resucitados- le pregunto Ciel a Ronald

- Que son simples cuerpos muertos moviéndose, no tienen alma, y son solo son una cascara vacía, ella por ejemplo, Margaret Connor, recolecte su alma hace 2 semanas.

- Seguro que lo hiciste bien?- le pregunte con sarcasmo- tu cadáver aun se movía

- Está muerta ves- agrego pasándole la cortadora por encima de nuevo

- Bien ya entendí, deja de hacer eso

- entonces, todo lo que saben es que para pararlos hay que destruir la cabeza- murmuro Sebastian

- Ni siquiera nosotros sabemos a qué se deba esto- le dije avanzando a la habitación contigua

- Oye a dónde vas, aun hay trabajo- me llamo Ronald

- Ya lo sé!- le reclame regresando con la katana en mano

- Donde traías eso?- Exclamo sorprendido- Te moviste por toda la cubierta de primera clase con la katana

- La magia de los vestidos Ronald- le dije en tono triunfal.

- Parece que la única opción que tenemos es forzar a Ryan a que nos diga todo- dijo Ciel avanzando- Vamos Sebastian!- le ordeno

Ambos estaban por marcharse de ahí, Pero sin previo aviso Ronald ataco a Sebastian por la espalda. El cual de inmediato se dio media vuelta y detuvo la cortadora.

- Que rayos haces?!- le reclame

- Acaso no crees que por la existencia de un demonio abordo nos culparan de el numero faltante de almas?- me dijo

- Numero faltante?- le pregunte- tu mismo lo dijiste, esa cosa ya estaba muerta

- No quiero pasar días cumpliendo horas extraordinarias- me reclamo

- Iré por delante- dijo Ciel- Termina con esto y dame alcance.

Ciel se marcho, Ronald murmuro que los niños de hoy en día era muy desagradables. Sebastian comenzó a atacarlo, ayer por la noche ambos estaban bebiendo juntos en el bar de segunda clase, y hoy, los dos intentaban matarse el uno al otro, de verdad que no entendía a los hombres.

Continuaron arremetiéndose el uno al otro, Ronald le hizo una herida en la mejilla a Sebastian, el cual simplemente dijo que era de esperarse que un shinigami fuera sobrenaturalmente fuerte.

- Bueno no me gusta presumir mi fuerza- dijo Ronald con orgullo

- Me temo que debo decirle que Lady Sutcliff es mucho más fuerte que usted- se burlo Sebastian

- Jill es una niña demasiado violenta.. No sé qué pudiste encontrar en ella- se defendió Ronald

- Ahora si ya me cansaste- le dije atacándolo solo para detenerlo

- Opss!, ya casi es hora- dijo Ronald agachándose mientras esquivaba mi ataque- De ninguna manera pienso enviar una carta de disculpa por llegar tarde al trabajo- agrego marchándose- Deberías de hacer lo mismo Jill- me dijo- No es tiempo de andar coqueteando por ahí, que diría Sempai si te viera- me grito saliendo de la sala de fumadores.- Nos vemos luego Romeo y Julieta.

- Lo... LO VOY A MATAR!- exclame tratando de ir tras el

- Ahora no es tiempo my Lady, tenemos que encontrar a Bocchan.- me dijo Sebastian saliendo de ahí

No dije nada, me limite a aproximarme a los otros cuerpos que esa cosa había asesinado, y extraje de ellos el record haciendo la evaluación de rutina.

- Por donde empezamos?- le pregunte a Sebastian

- Ryan menciono algo de llevar el cuerpo abajo- se quedo pensando

- A la zona de carga?- murmure

Sebastian me miro seriamente, pero no se me ocurría otro lugar para que alguien de primera clase pudiera guardad algo tan.. Valioso como un cadáver para experimentos.

Nos dimos prisa, por lo menos el camino estaba despejado, aun. Solo era cuestión de tiempo para que esto se volviera un caos. Bajamos a la zona de carga que se encontraba en la popa, Cuando íbamos bajando, escuche los gritos de Lizzy, y después algunos disparos. Sebastian se apresuro aun mas, cuando llegamos abajo, Ciel estaba sobre unas enormes cajas de madera, con el estaba Snake y Lizzy.

Estaba rodeados y no tenían manera de escapar, Mire bien aquel cuarto de carga, estaba repleto de ataúdes con el símbolo de la sociedad de la aurora, Y , a juzgar por aquellos cuerpos que rodeaban a Ciel y los demás, era obvio que ya habían hecho experimentos con ellos.

- Ciel!- exclamo Lizzy asustada

- No te preocupes- la tranquilizo este- No sé cómo, pero prometo que voy a protegerte- agrego abrazándola

- Muy admirable de tu parte- le dije bajando la escalera completamente

- Así es como se supone debe ser un caballero, Bocchan- le dijo Sebastian lanzando cuchillos a la cabeza de esas cosas

- SEBASTIAN!... no te quedes ahí, límpialos de inmediato- Le ordeno Ciel

- Como desee- respondió este

De inmediato ambos nos lanzamos al ataque, Sebastian murmuro que no había otra manera de hacer las cosas, al mismo tiempo que aplastaba sus cabezas con las manos, por mi parte, podía atravesarlos fácilmente con la katana, Ambos atacábamos, ambos destrozábamos esas cosas, la sangre salpicaba por todos lados, Era como una danza, una danza sangrienta.

Terminamos en poco tiempo, En el suelo había un enorme estanque de sangre proveniente de esas cosas, Sebastian de ofreció en ayudar a Ciel a bajar de ahí, pero el se negó a sujetarse de el debido a que sus guantes blancos estaba manchados de sangre.

- No pudieron hacerlo más, elegantemente... en lugar de como bestias

- Al menos no estás atrapado ahí arriba- le dije- además, era una emergencia.

- Como sea, porque demonios habría tantos en este barco?- se pregunto Ciel

- Por que no le preguntamos...-dijo Sebastian sacando algunos cuchillos- A él.. Agrego lanzándolos a la derecha de donde estábamos- Ryan Stocker

Sebastian lo había tomado por sorpresa, al parecer nuestro amigo el médico estaba muy apresurado en ir a algún lugar, Sebastian lo detuvo, Ryan no dejaba de balbucear que esto no era lo que quería, pero que no había tiempo de dar explicaciones, poniendo de pretexto que el barco estaba dividido en dos seccione de carga, divididas por una caldera.

- Eso que tiene que ver?- le pregunto Ciel fríamente

- En el almacén de carga de proa, tenemos almacenados 10 veces más ejemplares de los que había en este lugar

Me quede helada, había dicho 10 veces más?, que era lo que estaba tramando realmente?, Ciel también estaba petrificado, Sebastian parecía tranquilo, simplemente dijo que era una situación desagradable.

- Piensas que desagradable lo cubre?- le dijo Ciel- Una de estas cosas es molesta estando sola, ahora.. 10 veces más que esto!- exclamo molesto

Los gritos no tardaron en hacerse escuchar, Había comenzado el ataque de esas cosas, Estaban suelto por ahí sin que nada las detuviera. Ciel estaba demasiado serio, lucia molesto, fastidiado, ninguno esperaba este ataque, y menos de muertos que caminan, Lizzy tenía los ojos llorosos, con lo delicada que era obvio que estaba afectada, además, de estar preocupada por su familia que estaba arriba.

- En estos momentos hay una horda de ellos allá arriba- murmure dándole un golpe a las cajas con el puño- Que demonios estabas pensando con esto!- le reclame al doctor tomándolo del cuello de su saco y estrellándolo contra las cajas, pude escuchar claramente como se astillaban bajo la fuerza del golpe.

- Yo solo quería la salvación...- balbuceo

- Salvación?! Llamas a esto salvación?- le reclame

- Es suficiente- dijo Ciel serenamente, simplemente lo mire con asombro- Sebastian, ve arriba, lleva a mi tía y a los otros a un lugar seguro

- que hará usted?- le pregunto

- solo seremos una carga si vamos- dijo tranquilamente- Tengo un arma, estaremos bien por un tiempo, Vuelve cuando estés seguro de que están a salvo

- Jill- me dijo Lizzy tomándome del vestido- Jill ve con él, Tú... Tú y Sebastian son buenos compañeros, pueden derrotar esas cosas si van juntos

- Elizabeth-san- susurre

- Ve con él, protege a mi hermano, y a mis padres, por favor- me suplico con los ojos llorosos

- Ok- le dije- Lo hare.. Quédate con Ciel en todo momento- le dije, no entendía por qué rayos actuaba como hermana mayor

Sebastian y yo nos marchamos a toda prisa de ahí. Había una terrible masacre a lo largo de los pasillos, conforme avanzaba iba cortando los cuerpos de aquellos que había sido asesinados, de este modo podía hacer brotar el Cinematic record para archivarlo.

- Parece que habrá mucho trabajo esta noche no es así- dijo Sebastian

- No puedo creer que no lo hayan dejado solo a nosotros- murmure mientras corríamos- no esperaba que fuera tanto, ni que fuera este tipo de trabajo al que se referían, Hay que ir más de prisa,

Ambos apresuramos el paso, estábamos por llegar a la sala de elevadores, Escuchaba gritos, y los gemidos de esas cosas. Después, escuche la voz de madame Frances, la cual se quejaba por qué no había manera de pararlos. Sebastian salto para aplastar la cabeza de esa cosa. Para así poder salvar a la marquesa.

- Mayordomo!- exclamo

- Esta herida?- le pregunto Sebastian

- En realidad no, pero que son esas cosas?- pregunto

- No lo sabemos- le respondí aproximándome- Pero solo hay una manera de pararlos- agregue justo cuando tres de ellos se acercaban para atacar- Hay que destrozar su cabeza!- le dije justo cuando esas cosas de lanzaron contra nosotros, al mismo tiempo cada uno ataco una de esas cosas, destrozando su cabeza.

- Aparentemente lo que dices es verdad- me dijo agradecida- Solo por eso perdonare ese vestido manchado de sangre, y desaliñado rostro y peinado del mayordomo- agrego- Además, de que fue sugerencia tuya que trajera conmigo mi espada

- Lady Sutcliff...?- exclamo Sebastian confuso, después de todo, había quebrantado una de las más importantes reglas de los shinigamis, no interponerme con la muerte

- Frances!- Escuche la voz del marqués que venia del otro lado de los elevadores- Estas bien?- agrego aproximándose acompañado de Edward

Ambos lucían agitados, el ataque los tomo por sorpresa como a todos, afortunadamente iban armados al igual que madame.

-Jill!- exclamo Edward aliviado- Donde te habías metido?, Donde está Lizzy?

- Lady Elizabeth esta en este momento con el Joven amo- le respondió Sebastian- Ambos están a Salvo

- Si ese chico esta con su prometida, hará hasta lo imposible por protegerla, como es su deber- dijo madame Frances

- Así es- respondió Sebastian- Bocchan me ha pedido que los lleve a un lugar seguro...

- Ni pensarlo- lo interrumpió madame Frances

- Somos caballeros ingleses- agrego el marques

- Y protegeremos al débil con nuestra fuerza- finalizo Edward

- Vuelve con ellos, y mantenlos a salvo- le ordeno madame Frances- O acaso no confías en nuestras habilidades de espadachines?

- Por favor estén a salvo - les dijo Sebastian haciendo una reverencia

- Asegúrate de decirle a Ciel que si algo le pasa a mi hermana jamás lo perdonare- le dijo Edward

- Con certeza- dijo Sebastian dándose la vuelta para marcharse, hizo lo mismo que él para seguirlo, pero Edward me sujeto del brazo para retenerme.

- Que pasa?- le pregunte volteándolo a ver, repentinamente sentí sus cálidos labios en mi frente.

- Asegúrate de volver- me dijo mirándome- Prométeme que lo harás- agrego de una manera seria pero preocupada al mismo tiempo

Sentí la sangre subir a mis mejillas, estaba completamente sonrojada, Madame Frances y el marqués nos miraban con una sonrisa en sus rostros, era un momento de verdad muy embarazoso, Mire a Edward fijamente y asentí con la cabeza.

- Lo hare- le respondí con determinación antes de marcharme.