Disclaimer: "Rompiendo las leyes físicas" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribo para divertirme y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.
Tipo: Booth/Brennan. Este capítulo es la razón de ser del rating, no recomendado para menores de 16.
Nota de la autora: Gracias a los que me habéis agregado a favoritos o a alerts (bonesByB, JessicaHofmann, MIkiaome Malfoy Felton Cullen, Pandora Lover, Honeynesa, Lunnare, Tami762 y EmilyD-07), gracias a quienes me habéis posteado (Honeynesa, Pandora Lover, Giny Scully, CookiesChocolateCandy, saharaes, Fan (sé perfectamente quién eres, ¡gracias!) y bonesByB) y a los que la habéis leído aunque no hayáis escrito. No subí ayer porque pensé que en un sábado noche tendríais cosas mejores que hacer que leerme.
Capítulo 5: Rompiendo las leyes físicas
-Empiezo a no sentir los brazos, Huesos –dijo Booth con una sonrisa.
-Pero aún sientes los labios, ¿no? –sonrió Brennan, y él supo que estaba perdido.
Él se acercó a ella y la besó, suave, dulcemente. Esta vez lo hicieron bien. Esta vez no hubo apuestas ni barquitos, esta vez no hubo malentendidos sobre el significado del beso. Ella le correspondió casi sin darse cuenta de lo que hacía, desconectando por completo su cuerpo de su mente. Así, por instinto, puso sus manos en la nuca de Booth y acarició su pelo mientras las manos de él vagaban por su espalda.
Los labios de Booth se separaron de su boca y bajaron por su cuello, mientras ella echaba la cabeza atrás para disfrutar más del contacto. Su compañera llevaba un vestido negro, que él no pudo evitar comparar con aquel que lo dejó sin aliento en Las Vegas y se preguntó si ella lo habría hecho a propósito.
Se separó una vez más y la volvió a mirar:
-¿Quieres que ocurra?
-Quiero romper las leyes físicas. Contigo.
Él recordó aquella conversación:
"-Al hacer el amor dos personas se funden en una.
-Es… científicamente imposible que dos personas ocupen el mismo espacio.
-Sí, pero lo importante es intentarlo. Y, cuando lo hacemos bien, nos acercamos.
-¿A qué? ¿A romper las leyes físicas?
-Sí, Huesos. Un milagro."
-¿Un milagro? –preguntó.
-Sí, un milagro.
Él sonrió y aspiró la fragancia de su pelo, ese aroma que le hacía reconocerla en cualquier parte, que lo enloquecía, que le hacía desearla incluso en los momentos más inadecuados; y se dejó arrastrar por la suavidad de su piel de terciopelo, estremeciéndose bajo sus manos. Empezó a bajarle la cremallera del vestido con suavidad, acariciando cada parte de la espalda de ella que quedaba al descubierto. No sabía dónde había quedado la habilidad del gran Booth, el amante de leyenda, porque se daba cuenta de cómo le temblaban las manos.
Brennan no era consciente de eso. Sólo sentía sus manos cálidas recorriendo su espalda, desnudándola suavemente, transportándola más allá de este mundo.
"No hay vida demostrada más allá del planeta Tierra" –pensó-. "Sí que la hay, ahí estamos Booth y yo, porque esto que me hace sentir no puede ser de este mundo".
Las manos de ella tampoco se quedaron quietas y le quitó la corbata con suavidad. Fue desabrochando su camisa botón a botón mientras lo miraba fijamente. No podía evitar recordar la última vez que lo hizo, para poder separar el tejido humano de la ropa de él, y en lo incómodo y erótico que había sido. Los pensamientos de Booth tampoco eran diferentes.
Si Cam no hubiera aparecido en ese momento…
Pero esta vez no va a aparecer, pensaron ambos a la vez.
Sus labios se volvieron a encontrar mientras se desnudaban mutuamente. Tantos años de espera, tanto deseo acumulado… El secreto de ambos, tan mal guardado que todos los desconocidos al verlos creían que eran pareja.
La mano de Brennan se paró en el punto crítico por debajo de la hebilla de "Gallito" de Booth.
-¿Me quieres? –le preguntó.
-Sí.
-¿Lo dices porque te estoy acariciando? –le dijo con picardía-. Porque no creo que en estos momentos puedas pensar con mucha claridad…
La boca de Booth atrapó la suya y la enmudeció. Ahora ella tampoco podía pensar con coherencia porque sentía las manos de él jugueteando con su sujetador, acariciando sus pezones… Gimió de placer.
Booth acercó la boca a su oído y le susurró: "Para decirte que te quiero no necesito pensar. Sólo sentir".
Brennan se sintió morir de felicidad con aquellas palabras y dejó salir todo lo que llevaba dentro. Como si fuera otra persona, vio como sus manos soltaban la hebilla de Booth y la tiraban a la otra punta de la habitación, donde cayó con un ruido metálico.
Booth ya no pudo más y la cogió en brazos, dispuesto a llevársela a la habitación a terminar lo que habían empezado.
Brennan protestó: ¡No!
-¿No? –preguntó él, preocupado. Respetaría su decisión, por supuesto, pero tal y como estaba…
-Quiero romper las leyes físicas en el sofá.
Booth sonrió, aliviado. La colocó en el sofá mientras él se colocaba encima de ella, ya sin ropa que les estorbara en medio. Booth se dedicó a besar y lamer cada centímetro de la piel de ella, sintiendo sus reacciones con cada uno de sus sentidos, consagrado a todo el placer que pudiera provocar a esa mujer excepcional. Cuando estaba a punto de entrar en ella, Huesos le habló con voz débil:
-Tienes una estructura perfecta.
-No es la primera vez que me lo dices.
-Es la primera vez que lo constato sin dudas –Booth sonrió, esa mujer iba a volverle loco. Y no le importaba. Compartiría la locura con ella.
-Eres preciosa.
Entonces sucedió. Se fundieron en uno, al principio lentamente, luego con mayor velocidad y fuerza, a la vez que se iban compenetrando. Y descubrieron lo que ya se habían imaginado, que dentro de la cama se compenetraban tan bien como fuera de ella. Que eran tal para cual.
Cuando Brennan llegó al orgasmo le clavó las uñas en la espalda y lo acercó más hacia ella para susurrarle, simplemente: "Te quiero". Booth sintió morir de emoción ante aquellas dos palabras, tan deseadas, por tanto tiempo anheladas.
Y entonces ocurrió el milagro. Durante unos segundos, apenas un par, rompieron las leyes físicas, dos personas ocuparon el mismo espacio, físico y espiritual. Ambos fueron uno.
He intentado que fuera dulce y picante. Era su primera vez juntos, tenía que ser perfecto. Espero que os haya gustado.
Los reviews me animan a seguir escribiendo y actualizando a menudo... ;)
