La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 40: Emergencia Total

Me di la vuelta y comencé a marcharme, aun sentía los tibios labios de Edward sobre mi frente, de pronto se escucho un fuerte golpe, el barco completo se sacudió fuertemente, todo a nuestro alrededor vibraba, las sillas , las plantas, las rejas de los elevadores, absolutamente todo se movía.

- Que está sucediendo?!- exclamo madame Frances

- Jill!- me llamo Edward aproximándose a mi- Estas bien?- me pregunto abrazándome con preocupación

- S...Si- balbucee- Que fue ese golpe?

- Imposible!- Exclamo Sebastian corriendo hacia el exterior

- Mayordomo!- lo llamo Edward siguiéndolo, después de el salimos todos

Lo que vi no me era muy grato, desde donde estábamos se podía ver que la barandilla de protección estaba completamente destrozada, además había trozos enormes de hielo regados por la cubierta. Edward se aproximo a la orilla y miro hacia tras, el camino que había recorrido el barco, hice lo mismo que él, y alcance a visualizar completamente un enorme Iceberg, incluso más grande que el Campania, ahora estaba todo claro, el Campania había pegado de costado con aquel enorme trozo de hielo.

Sebastian no perdió tiempo observando, de inmediato se dirigió al panel de control y cerro las compuertas de las bodegas.

- Que estás haciendo?- le pregunte entrando

- Esto detendrá las inundaciones por un corto tiempo- me dijo, después tiro una patada a un costado al ver que una de esas cosas se aproximaba.- Aun así, deberé revisar los daños que ha sufrido el barco

- Cerraste las puertas!- le reclame, sentí una de esas cosas aproximarse por detrás, me di la vuelta y la ataque rápidamente- Como piensas revisar los daños?- le pregunte volteando a verlo nuevamente.

El se había quitado el saco, y el chaleco, y estaba sacándose la corbata. Desvié inmediatamente la mirada hacia otra dirección. No entendía por que estaba tan nerviosa, la sangre me subía a las mejillas, me temblaban las manos, no podía controlarme. Mire hacia el piso, y lo vi aproximarse a mí.

- Me haría el favor de cuidar esto my Lady- me dijo entregándome sus cosas perfectamente dobladas- Seria un problema dejarlas por ahí no cree?- agrego aproximando su rosto al mío

- Aaa... aléjate de mi- le reclame nerviosa, era obvio que estaba completamente sonrojada

Sebastian no dijo nada, simplemente me sonrió con picardía y salto por la borda. Me parecía una locura, el agua estaba completamente helada, además, como esperaba subir de regreso, no iba a arrojarle una escalera si eso pensaba. Volví a donde estaban Edward y los demás con la ropa de Sebastian en mano.

- Donde está el mayordomo?- me pregunto Edward

- Dijo que revisaría los daños que sufrió el casco

Edward me miro seriamente, al parecer no me creía, después de todo, le llevaría bastante tiempo a un humano hacer eso. Estaba a punto de preguntarme sobre la ropa que traía en manos, pero escuchamos gritos provenientes del salón principal.

- Llegaron hasta ahí!- Exclamo madame Frances- Tenemos que darnos prisa

- Iré con ustedes dije regresando a la cabina de mandos, y dejando la ropa sobre el timón, no podía perder el tiempo, podía hacer mi recolección en este momento, los humanos no pueden ver el Cinematic record , podía aniquilar esas cosas, y recolectar, era simple.

Regrese con ellos, y entramos al salón, Había gente corriendo y gritando por todos lados, de inmediato nos atacaron varios de ellos, pero entre los 4 pudimos controlarlos de inmediato.

- Hay demasiados- dijo Edward

- Tenemos que evacuar el barco, es la única forma de mantener a los sobrevivientes seguros- dijo el marqués.

Se aproximaban mas de ellos, nos estaba rodeando, la única manera de salir de ahí era bajando las escaleras. El marques y Edward atacaron a los más próximos, mientras la marquesa y yo bajábamos seguidas de ellos. Edward salto los últimos escalones y ataco a los que estaban cerca.

Los que estaba en la parte arriba venían bajando lenta y torpemente, intente alejarme de la escalera para poder atacar, pero sentí un tirón que me impedía moverme. Caí al piso, y volví la mirada para ver que sucedía, tenía un costado del vestido atorado en el pasamanos que estaba roto, no podía zafarme. Mire a esas cosas, varios de ellos estaban muy próximos a mí.

- JILL!- me llamo Edward saltando para atacarlos. En un momento acabo con ellos, después se aproximo a mí y miro el vestido atorado. Tomo la tela y lo desgarro hasta la altura de mi cadera- Con esto podrás moverte mejor- me dijo ofreciéndome su mano para ayudarme a levantarme.

- Tu..Madre me matara por eso- le dije desviando la mirada hacia el piso, me estaba sonrojando nuevamente. Edward me miraba seriamente.

- EDWARD, JILL!- nos llamo el marqués- Detrás de ustedes!- Exclamo

Nos dimos la vuelta blandiendo nuestras armas, acabaos con 6 de ellos de un solo tajo. Sentía mis piernas libres, ahora podía moverme a voluntad. Avance varios pasos mientras atacaba esas cosas, derribaba por lo meno cada que blandía la katana. Además rozaba levemente los cadáveres que estaban ahí para provocar la salida del Cinematic Record de ellos sin necesidad de destrozarlos como hacia Ronald, con un pequeño corte bastaba.

Recolecte cerca de 15 almas en ese momento, saque la libreta y le coloque el sello. Edward me miraba con impresión, Se aproximo a mí una vez que guarde la libreta dentro los pliegues del vestido.

- Que era eso?- me pregunto

- Pudiste verlo?!- Exclame con nervios, se suponía que los humanos no son capaces de percibir el record

- Que si pude verlo?, eso fue impresionante!

- Edward.. Veras.. Yo

- No había conocido otra mujer tan talentosa con la katana, esos movimientos fueron tan elegantes y poderosos! - me alago

Respire aliviada, el hablaba solo de mis ataques. Sin querer mire a la escalera, en la parte de arriba estaba Sebastian, bien vestido como siempre. Bajo a reunirse con nosotros. Una vez ahí, estando con el marqués le explico la situación, y los daños del barco. Los cuales eran bastante graves, teníamos cuando mucho una hora para evacuar el barco antes de que este se hundiera en las profundidades del océano atlántico. Una hora para recolectar cerca de 1034 records, como esperaban que lo hiciera?

- Nos haremos cargo de eso- le dijo el marqués- Mayordomo, ve a donde se encuentran mi hija y mi yerno.

Sebastian se marcho de inmediato, el marqués tomo las riendas de la situación, y trato de comunicarse con la gente, varios le preguntaron que quien era él, a lo que el respondió que simplemente era un caballero ingles.

- Soy el marqués Alexis León Middleford- dijo a todos con autoridad- Ahora- los que no están heridos ayuden a la gente a salir a la cubierta, y a preparar los botes salvavidas.

Las personas se movilizaron, con ayuda de madame Frances pudieron salir a la cubierta. Escuche un crujido proveniente de las puertas centrales de la parte baja. De inmediato se abrió de golpe a mi espalda, por ella entro una horda de esas cosas, pero además, algo mucho más aterrador, por ella paso un carruaje, un carruaje conducido por esas cosas, tirado por caballos negros de la misma naturaleza.

- Jill cuidado!- me advirtió Edward

No fue suficiente, uno de los caballos me había golpeado casi de frente y me había arrojado al corredor contiguo. Fue un duro golpe, casi habría matado a un ser humano. Estaba aturdida en mitad del pasillo. Intentado incorporarme sin éxito alguno.

- Jill!- me llamo Edward aproximándose a mi- Estas bien?- agrego tomándome en brazos- Reacciona por favor!- agrego alterado, su voz me sonaba como si fuera un lejano eco

- Descuida- le susurre mirándolo para tratar de tranquilizarlo- Solo estoy algo aturdida

- Después de un golpe así... estas segura?

- Me duele la cabeza- susurre tratando de levantarme

- Tienes un chichón bastante feo ahí- me dijo tocando mi ceja izquierda levemente- Ha comenzado a sangrar

- Te juro que hare pedazos a esa cosa que me golpeo!- le dije en broma

No bien termine de decirlo, escuche el ruido de una motosierra, parecía que rebanaba algo suave, como un cuerpo, o una de esas cosas. Me incorpore por la sorpresa, y mire en la dirección que había tomado el carruaje. Mi visión aun no se recuperaba, pero percibí una sombra negra, a lado de una más alta, de color rojo, vi el brillo de la moto sierra.

-O.. Oniichan- susurre sin dejar de ver en su dirección

Mi vista se estaba recobrando, Ahora lo veía más nítidamente, de verdad era él, había llegado, estaba ahí de pie delante de mí sosteniendo su moto sierra, a su lado estaba Ronald, ese maldito fastidioso tratando de aprovechar la situación nuevamente.

- Oye... quien eres tú y que haces con mi hermana?- le pregunto a Edward desafiantemente

- Acaso tú eres...

- Te lo repetiré una vez mas... que haces con mi hermana?

- Oniichan...- lo llame poniéndome de pie apoyándome en Edward

- Acaso es causa tuya que este en ese estado?- le pregunto a Edward

- Fui golpeada por un caballo Baka!- le dije para evitar que tratara de enfrentarse a Edward

- Te refieres a esa cosa que acabo de destruir?- me pregunto- Es raro viniendo de ti hermanita- se burlo

- Salió de la nada está bien- me defendí- estaba concentrada en otras cosas

- Nee Jill... y el Mayord...-me pregunto Ronald antes de que lo callara con un trozo de madera que había quedado de las puertas.

- Edward- le dije volteando a verlo- Iré a buscar a tu hermana, pero por favor... quédate aquí, apoya a tu padre para evacuar este barco- le pedí

- Pero...yo debería...

- Te necesitan mas aquí- le dije besando su mejilla- Volveré pronto- agregue avanzando había Grell y Ronald- Vamos-les dije en voz baja.

Edward se quedo se pie en el pasillo, estaba congelado por la sorpresa, Grell lo miro un momento pero después me siguió.

- Nee nee Imouto... quien ese chico?- me pregunto

- Un humano- respondí tranquilamente

- Para ser humano es muy atractivo- me dijo aproximándose a mi- Sera acaso que mi querida hermana me ha cambiado por un humano?- me dijo al oído, después mordió mi oreja

- ahhhhhh... qué crees que estás haciendo... tonto!- exclame sonrojada

- Acaso te molesta.. O deseas que sea ese humano quien lo haga?- me pregunto tranquilo

- Yo digo que prefiere al may...-comenzó a decir Ronald, pero esta vez lo callé con un pisotón

- Vamos.. Aun queda mucho por hacer- les dije

- No hay cuerpos en aquel salón?- me pregunto Grell mirando hacia atrás

- Ya los recolecte, no eran tantos como creí, cerca de 20 o 40... Tal vez mas- le respondí mirándolo, me percate de que seguía viendo hacia atrás- Pero tal parece que tu lo que quieres es que nos siga- le dije algo irritada

- Pues parece que esta prendado de ti, vaya que eres una rompecorazones hermanita, tan solo llevas tres días en este barco

No respondí a eso, estaba completamente sonrojada. Avance a lo largo del corredor, no escuchaba nada del exterior, solo simples murmullos, estaba tan absorta en mis pensamientos, tantas cosas en mi cabeza, tantas presiones, y tantos sentimientos. Eran una tortura para mí.