Lo primero de todo es daros las gracias por los reviews y los alerts, saber que alguien me lee me llega al alma. Y si encima me escribís y me decís qué os gusta mejor que mejor.

CookiesChocolateCandy: Gracias por el review. Antes de publicarlo aquí se lo envié a mis amigos (el trozo que llevaba, aún no lo he terminado) y la parte de Cam les gustó mucho. Me alegro de que a ti también.

xoc13: Entiendo que te cueste leer en español, yo daría lo que fuera por poder ver Bones en versión original y leer todos los fics que hay en inglés. Pero en español hay muchísimos y muy buenos así que te animo a que los leas. Gracias por pasarte por el mío y más si te cuesta ;)

Disclaimer: "Rompiendo las leyes físicas" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribo para divertirme y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.

Y, sin más, ahí va el capítulo.

Capítulo 6: La mañana siguiente

A la mañana siguiente él se despertó con la espalda dolorida y una sensación de alegría por todo su ser. No recordaba por qué. Para completar la sensación onírica, había soñado con su abuelo, que le sonreía y le decía: "Me alegro de que por fin haya pasado. Me alegro de que por fin sepas la verdad y no estés solo." Sonrió con el recuerdo del sueño. Su abuelo siempre estaría ahí, aunque ya no estuviera.

Miró a su lado y vio a Huesos, completamente dormida y completamente desnuda a su lado en el sofá. Y lo recordó todo. Había sido tan hermoso que estaba convencido de que era un sueño. Uno de tantos que había tenido con ella.

Pero aquello era real, tan real como el frío de noviembre. Con el frío que hacía y ella tan… desabrigada. Se levantó, se puso los bóxers y una bata, cogió una manta y la tapó con ella, con ternura, como si fuera una preciosa muñeca de porcelana que tuviera miedo de romper.

Pensó en preparar el desayuno para ambos pero no se pudo resistir y se quedó mirándola mientras dormía. Aún tenía el pelo desordenado y las mejillas sonrosadas por el "acaloramiento" de la noche y parecía tan delicada y vulnerable que deseó protegerla aún más de lo normal. Huesos parecía tan fuerte despierta… y sin embargo él sabía lo frágil que era por dentro.

Pensar en su fragilidad le produjo una ternura inmensa. Huesos no era una mujer más, era excepcional. Muy hermosa, extremadamente inteligente, con muchísimo corazón y con una falta de don de gentes impresionante. Con ella se reía más que con nadie. Y con ella había disfrutado más que con nadie.

Y ahora estaba ahí, en su sofá, dormida con la expresión más relajada que le había visto jamás. No pudo resistirse a acariciarle la mejilla. Vio como un mechón de pelo caía sobre su cara y se lo apartó con cuidado. Aún así, ella despertó.

Abrió los ojos y se preguntó, desconcertada, dónde estaba y por qué le dolía tanto la espalda. Y lo que no era la espalda… De repente lo recordó todo y sonrió. De oreja a oreja. Se giró en el sofá y no vio a Booth a su lado.

Se medio incorporó y lo buscó con la mirada, preocupada.

-Aquí –le dijo él, feliz-. Estoy aquí.

Ella sonrió y volvió a tumbarse, medio adormilada.

-¿Qué tal has dormido?

-Bien. Aunque no ha sido el sueño lo que mejor me ha hecho sentir –sonrió Brennan con cara angelical.

¡Oh Dios! –pensó Booth. Se moría de ganas de besarla otra vez. De volver a acariciar su cuerpo, de sentirlo bajo el suyo. Quería volver a alcanzar el éxtasis con ella otra vez. Pero se contuvo.

-Huesos, no me hagas eso si no quieres que rompamos las leyes físicas otra vez.

-Hummm… -sonrió-. No me tientes…

Él se acercó a ella y volvieron a besarse, al principio con suavidad, pero poco a poco el beso fue cobrando más pasión. Sus bocas jugueteaban como si la noche anterior apenas hubieran llegado a conocerse. Seis años de anhelo no podían saciarse con una sola noche.

Brennan se separó de él.

-Si seguimos así volveremos a romper las leyes físicas –sonrió de oreja a oreja, como si fuera lo que más le apeteciera en el mundo-. Pero creo que primero deberíamos desayunar.

-Siempre tan pragmática –coincidió Booth.

-Por eso me quieres –sonrió ella.

-Sí –susurró Booth, al que no se le había escapado la sombra de inseguridad que los ojos de su compañera habían mostrado.

-¡Vamos a desayunar! –dijo Brennan alegremente, disimulando el alivio que había sentido al oír su afirmación.

Hubo un momento crítico mientras Brennan se vestía, con sólo una bata de él sobre la ropa interior. Booth pensó que sería incapaz de llegar al desayuno. Pero, recordando que la espera aumenta la gratificación, se controló.

Entre los dos prepararon el desayuno, hicieron tostadas, zumo…

Prácticamente ya habían desayunado cuando Booth se acordó y sacó los cruasanes que reservaba para las visitas de Brennan (sabía que eran sus favoritos y siempre compraba una bolsa para ella).

-Los cruasanes… -dijo él.

Ella cogió uno y lo estaba mordiendo con evidente placer, cuando se dio cuenta de que él la miraba fijamente.

-¿Quieres? –dijo ella, sonrojada, acercando su cruasán a los labios de él. Booth sólo lo mordió, sin romper en ningún momento el contacto visual y ella se dio cuenta de lo erótico que era el momento. Sintió una sacudida eléctrica al notar como los labios de él se cerraban alrededor de sus dedos.

-No puedo pensar –dijo Brennan.

-¿Y eso es malo? –dijo él, acercándose más a ella, haciendo que sus pensamientos se dispersaran aún más.

-No lo sé, normalmente sí pero… -él la cortó con un beso. Dulce, suave, lento… increíblemente sexy… ¡Dios, ese hombre la volvía loca! No podía pensar con claridad y se dio cuenta de que tampoco lo necesitaba. Aún así, tenía que hacer un análisis de la situación.

-Booth, ya hemos desayunado, ¿no?

-Sí. Y es sábado por la mañana –dijo Booth, que ya se iba oliendo a dónde quería ir a parar ella.

-Así que tenemos unas 48 horas, ¿no?

-Sí… y no sabes lo cómoda que es mi cama.

-¿Ah, sí? Pues si hay algo que no soporto es el desconocimiento –sonrió Brennan.

Booth la agarró de la mano y juntos fueron a su dormitorio.


Los reviews son extremadamente agradecidos y me hacen seguir escribiendo y actualizando con ilusión ;)