La historia de Jill Sutcliff: Capitulo 42: Undertaker
Sebastian reviso el tobillo de Ciel, no parecía con algún problema grave, exceptuando claro que estaba un poco inflamado y le dolía moverlo. Lizzy se ofreció a llevarlo en la espalda, Causando el total sonrojo de Ciel. Me reí por lo bajo, no había visto al mocoso sonrojarse de esa manera. Sebastian interrumpió, y se ofreció hacerse cargo de Ciel. Lizzy se puso nerviosa, después, nos miro con ojos llorosos.
- No irá a...-murmure temiéndome que llorara
- BUAAA! Soy el tipo de chica aterradora que Ciel odia!- comenzó a llorar
- Si lo hizo- termine de decir con fastidio- Nee Lizzy, por qué crees que Ciel te odiaría?
- Por que el dijo que le aterraba tener una esposa fuerte!- continuo llorando
- Es...espera... eso.. Eso fue en el ... Además... en este momento, soy yo quien necesita disculparse
- Entonces no me odias?- le pregunto entusiasmada- Me tomaras como esposa?
- Yo jamás...comenzó a decir Ciel
Sebastian se llevo la mano a la boca, al igual que yo, Ciel estaba todo rojo, y era demasiado tratar de contener la risa,
- No..Nosotros no podemos perder el tiempo- dijo Ciel
- Después de todo Bocchan no tiene remedio frente a una dama- Se burlo Sebastian tomándolo en brazos
- Cállate!- le reclamo nervioso- Bastardo deja de reírte
Avanzamos unos metros por el corredor, Me percate de que Lizzy me miraba de reojo de vez en cuando. Pero cuando sentía mi mirada inmediatamente la desviaba.
- Ocurre algo Elizabeth Ojousan?- le pregunte
- Ahh... esto.. Veras... quería preguntarte algo...El sujeto de antes...
- Pasa algo con Grell?- le pregunte
- Es verdad lo que dijiste al momento de escudarlo?
- Así es, el es mi hermano mayor- le respondí levantando la mirada al frente
- Pero...- estaba segura de que mencionaría algo del ataque, o que dé un salto había subido un piso; pero nos vimos interrumpidas por Snake.
Ciel le pregunto por Ryan, a lo que él se disculpo ya que había escapado. Ese humano de verdad era muy escurridizo. Ciel se quedo meditando las cosas un momento.
- No importa, ya lo encontraremos- dijo. Por ahora, reunámonos con el marqués.
Nos dimos prisa, por el camino encontré demasiados cuerpos, les cause leves arañones con la katana para obtener el record. Afortunadamente ni Lizzy ni Snake lo notaron.
Cuando llegamos a la cubierta, me percate de que ya habían preparado los botes salvavidas. Estaban comenzando a llenarlos, El marqués y Edward mantenían el orden de la situación, pero resultaba demasiado complicado, toda la gente quería escapar, salvar su vida sin importar a costa de algunas más. Eran egoístas, queriendo subir a un bote sin importarte los vulnerables, querer que no se mezclaran las clases. Esa clase de humanos eran los que me daban asco.
- Hermano!- exclamo Lizzy llamando a Edward
- Lizzy!- Exclamo este abrazándola- Estoy tan feliz de que estés bien- Agrego, después miro la espada en mano de su hermana- Debió ser difícil para ti
- Lo siento he sido completamente un inútil- se disculpo Ciel
- De eso puedo...- comenzó a decir Edward
-...Al igual que yo- me disculpe- tuve problemas nuevamente, y no pude hacer nada
Edward me miro seriamente, se percato de que había rasgado el vestido nuevamente en la parte baja. No dijo nada, agacho la mirada pensando en algo para decir.
- Dejaremos esta charla para después- fue lo único que pudo decir- Ustedes tres necesitan subir a un bote
- Edward tengo que pedirte un favor- le dijo Ciel tranquilamente- En mi lugar, deja subir a este chico por favor- agrego señalando a Snake, Lizzy quedo sorprendida al igual que Snake- Yo..No puedo subir a un bote todavía
- Ya veo- suspiro Edward- En ese caso me lo llevare
- No!- Exclamo Lizzy- Si.. Si se queda Ciel entonces yo también...- Lizzy dejo de hablar de pronto, Sebastian le había atestado un ligero golpe en la nuca que la había dejado inconsciente
- Mayordomo!- Exclamo Edward sorprendido
- Lo siento mucho- se disculpo- Tomaría demasiado tiempo convencer a Lady Elizabeth, Tomare mi castigo por esta impertinencia después
- Yo..Yo debería de estar agradecido- murmuro Edward- Yo.. Jamás hubiera podido hacer ese movimiento con ella
- Por favor póngase a salvo y aleje del barco, este ya se ha inclinado demasiado y no demorara en hundirse.
- Dejare a Lizzy y a Snake a tu cuidado- dijo Ciel
- Jill- me dijo Edward- Ven conmigo
Me quede sin palabras, yo no podía escapar de este barco, mi hermano estaba aun ahí, además, tenía una misión que cumplir, de ninguna manera huiría de ahí.
- Tenemos que escapar, te lo pido ven conmigo!- me suplico – dejando a Lizzy al cuidado de Snake
- No puedo hacerlo- dije retrocediendo unos pasos
- No puedo marcharme y dejarte aquí!- Exclamo Tomando mi mano para impedir mi huida- No me puedo marchar sin ti!- Agrego besando mis labios desesperadamente.
Me quede impactada, lo labios de Edward estaban fríos en un principio, pero comenzaron a recuperar algo de calor al unirse a los míos. Sentí un mar de sentimientos en mi interior, estaba muy confusa, no quería destrozarle el corazón a Edward. Entendí de inmediato que madame Frances no mentía al haberme dicho que el sentía un interés especial en mi. En mi interior suplicaba porque solo fuera admiración hacia la chica que lo derroto. Pero esto, esto estaba fuera de mi imaginación, y no sabía cómo actuar.
Cuando separo su rostro de mí, me miraba suplicantemente, no podía decir palabra, si no me marchaba el jamás lo haría. No sabía como decírselo, no sabía cómo explicarle que nosotros dos no podíamos, jamás podríamos estar juntos, que mis sentimientos iban en otra dirección.
-Por favor!- me suplico pegando su frente a la mía- Ven conmigo!
- Ed..ward- susurre a duras penas- Yo..Yo..Yo no- balbucee
- Partirá usted, Lady Sutcliff?- me pregunto Sebastian aproximándose
Agache la mirada al escucharlo, tal vez me ruborice un poco, no lo sabía con certeza, Mire a Edward de un modo suplicante, el solo me respondió con una expresión de sorpresa.
- Iremos por delante en lo que decides, no tenemos mucho tiempo para encontrar a Ryan- dijo Ciel- Vámonos Sebastian
Sebastian se dio vuelta para marcharse, Pero en lugar de alejarse a prisa lo hizo con calma, me parecía que iba más lento de lo normal, todo a mi alrededor parecía haber disminuido su velocidad repentinamente. Mire de reojo como Sebastian se alejaba, sentía una terrible opresión en mi pecho, mi marea de sentimientos estaba a punto de ahogarme. Edward me miraba con una expresión derrotada. Se aproximo a abrazarme con fuerza.
- Es por el no es así?- me pregunto al oído sin soltarme, sus palabras me sonaron como una terrible puñalada en lo más profundo de mi alma- El mayordomo es la razón de que quieras permanecer aquí
- Edward...yo...-intente decir algo, pero no sabía qué.. Que podría decirle en este momento
- No hay manera de que tu y yo pudiéramos...-me imploro, se veía desesperación en sus ojos
Me sentía culpable, me sentía culpable por no poder amarlo a él cómo amaba a mi hermano, como comenzaba a amar al demonio. Negué con la cabeza, de mis ojos brotaron un par de lágrimas de arrepentimiento.
- Ya veo- murmuro soltándome lentamente con resignación- te deseo buena suerte con aquel que ha robado tu corazón antes que yo- agrego besando dulcemente mi frente con lagrimas en sus ojos, antes de darse la vuelta para tomar de nuevo a Lizzy
- Edward- lo llame sin pensarlo, el se volvió para poder verme, me lance a abrazarlo, estaba llorando cuando lo hice Sentí como el acariciaba mi cabeza para poder calmarme- Lo siento tanto!- le dije antes de besarlo en los labios.
Cuando me aleje de él, me miraba con sorpresa, me retire un par de pasos de el, y lleve mi mano a mi muñeca derecha, y desate de ella aquel collar que tanto amaba.
- Este es mi más grande tesoro- le dije colgándoselo al cuello y ocultándolo dentro de su camisa- Te aseguro que sobreviviré y volveré por él, cuídalo hasta entonces- le dije besando su mejilla y dándome la vuelta para alcanzar a Sebastian y Ciel.
- Jill- me llamo- Si ese mayordomo te hace llorar algún día.. Te juro que lo matare- me dijo en un tono tranquilo, pero intentando ocultar su dolor.
Me perdí por entre la gente, avanzaba rápida y decididamente, pasando entre los humanos como si fuera un fantasma. No se percataron de mí. Tenía que volver adentro, buscar a Sebastian, o buscar a Grell, tal vez si encontraba a Ryan encontraría ambos sin ningún problema.
Las paredes del barco estaban manchadas de sangre, a decir verdad, lo sucedido esta noche parecía sacado de una novela de terror clásica, muertos que caminan, barcos hundiéndose. De pronto me fui de lado, por un momento pensé que estaba mareada debido a los hechos que habían ocurrido esa noche, pero al levantar la mirada al pasillo, me percate de que este estaba inclinado. El barco estaba comenzando a sumergirse más rápidamente.
Llegue al salón tratando de mantener el equilibrio. Escuche murmullos poco antes de entrar, una vez que entre, vi a mi hermano en el pasillo de enfrente, y a Sebastian y Ciel en la parte media de la escalera del salón. Undertaker y Druitt estaban con Ciel y Sebastian, mientras que el dichoso doctorcito Ryan estaba con Grell y Ronald.
Druitt y Ryan discutían por una extraña maquina que tenia Druitt en su poder en este momento, Druitt dijo que el imperio de Ryan colapsaría igual que Pompeya y en su lugar renacería su imperio, no tenía idea de que rayos hablaba. Ryan intento protestar y recuperar la maquina
- Mi imperio debería ser llamado el imperio de la aurora- dijo pedantemente
- Lo teñiré de rojo en este momento!- Exclamo Grell preparando su moto sierra, pero el vizconde amenazo con verter una copa de vino sobre el artefacto.
- Espera Sempai- lo detuvo Ronald
- Me está comenzando a irritar- murmuro Sebastian desde el otro lado del salón, inclusive con mi fino oído me costó mucho escucharlo claramente- Lo puedo matar ahora
- Espera, puede que aun nos sea útil- lo tranquilizo Ciel- Aunque entiendo cómo te sientes
Los cristales saltaron hechos añicos de repente, y esas cosas comenzaron a entrar, eran demasiadas para controlarlas. De inmediato me cerraron el paso, no tenía a donde ir, a menos que saltara hacia la parte baja del salón, afortunadamente, del otro lado Grell no se vio rodeado como yo. Tome la resolución y salte cayendo justamente frente a Druitt.
- Ahh mi pequeño colibrí, nuevamente te reúnes conmigo para ser la merecedora de mi imperio!- Exclamo
- Definitivamente voy a asesinarlo- dije en voz baja llevando la mano a la empuñadura de la katana, fue Sebastian quien me lo impidió con solo mirarme.
- Vizconde por favor active ese aparato- le dije dulcemente
- No sabía que Jill podía ser así de dulce- dijo Ronald impresionado
- Tampoco yo sabía que podía ser tan femenina si se lo proponía- dijo Grell
Los mire amenazándolos de esta manera, ambos pasaron saliva, y se tragaron sus palabras.
- Son demasiados, vizconde actívelo- le dijo Ciel
- Ya no soy más un vizconde- dijo vanagloriándose a el mismo- de ahora en adelante seré el Cesar del imperio de la Aurora- agrego vanidosamente- "Cesar", solo si tu pequeño petirrojo y mi hermoso y pequeño colibrí me llaman de esa manera activare el dispositivo- nos dijo a Ciel y a mi guiñándonos el ojo.
- Vamos a asesinarlo ahora- murmuro Ciel
- Espere joven amo... puede que aun nos sea útil- le dijo Sebastian- aunque entiendo sus sentimientos- agrego repitiendo lo mismo que Ciel le había dicho
Escuche la moto sierra de Grell, mire al pasillo superior, él y Ronald combatían esas cosas, no teníamos tiempo de juegos con Druitt.
- Vamos a matarlo ya!- dijo Ronald desesperado
- Tu Acabas de Detenerme hace un Rato!- le reclamo Grell cortando uno de esos cadáveres animados- Oye tú has funcionar eso de una buena vez!- le reclamo a Druitt
- Es hora de fundar mi nuevo imperio- murmuro Druitt- Ahora todos, muestrenme la danza del fénix para mostrar lealtad a su emperador.
- LO VAMOS A ASESINAR!- murmuramos todos en voz baja y apenas audible
Me puse completamente roja, Druitt comenzó a recitar el lema que había escuchado en la sociedad de la Aurora, Tenía que ser una broma, no iba a hacer esa ridícula, pose no enfrente de todos, sería una completa humillación.
-...Porque nosotros somos la nueva encarnación de...-termino de decir Druitt
- El fénix! Respondimos todos en esa sala imitando la pose de Druitt, que si bien era diferente a la original, no por esto dejaba de ser humillante. Estaba completamente roja por la vergüenza, me escondí detrás de un pilar tratando de contenerme. Jamás en mi vida había pasado tal humillación, ni siquiera me había sentido así cuando el idiota de Ronald había abierto sin avisar la puerta del baño justo cuando yo terminaba de desvestirme.
- Muy bien hecho Mi pequeño y dulce colibrí- Dijo Druitt, yo solo lo mire con ganas de asesinarlo en ese momento- Bien caballeros, observen como hasta este ejercito de muertos vivientes se postra ante mí!- Exclamo Apretando el botón
-UH?!- exclamamos todos a unísono, los muertos seguían andando, no había pasado absolutamente nada con ellos
- Ryan el dispositivo que construiste no está funcionando!- le reclamo Druitt, podía escuchar que Undertaker estaba riéndose hasta la muerte.
- Así que no fuiste tú quien lo construyo?!- le reclamo Ciel a Druitt
- Como podría construir algo así?- se defendió- Yo solo lo tome prestado
Estaba tan concentrada en la discusión acerca de ese aparato que no me percate que había montones de esas cosas a mí alrededor, hasta que sentí la mano de una de ellas cerca de mi brazo. Ataque con la katana para alejarme de ellos, Grite de la impresión, me habían rodeado sin que me diera cuenta, y todo por culpa de Druitt.
- JILL?!- exclamo Ciel
- Oniichan!- volví a gritar, no podía con todos ellos, el miedo me estaba invadiendo, cada vez se acercaban mas a mí, me estaba paralizando, me sentía vulnerable al estar rodeada, el pánico se estaba apropiando completamente de mi sentidos- Hermano ayúdame!- Grite con lagrimas en los ojos por el terror que sentía, no podía mirarme en esa situación, cerré los ojos esperando que me atacaran en cualquier momento
Lo único que escuche fue el llamado de mi hermano, y el ruido de su moto sierra, partes de cuerpos caer regadas en el piso, y sentí algunos salpicones de sangre. Abrí los ojos, ahí estaba el, tenía la mejilla y las manos manchadas de sangre. Me miraba con tranquilidad fingida, en sus ojos se reflejaba que obviamente estaba preocupado por mí.
- Estas demasiado distraída Jill- me dijo dándome un golpecito leve en la frente- Deja de pensar en el humano por ahora- se burlo
- Oniichan!- susurre con lagrimas en los ojos, Grell se dirigió a la mitad del salón
- Estoy cansado de esta inútil farsa!- Exclamo lanzándose contra Druitt
- Espera Sempai!- Exclamo Ronald- Nosotros no debemos asesinar a personas...!- se callo de pronto
Todos quedamos sorprendidos por lo que había pasado, de verdad era una escena difícil de creer a pesar de estar frente a nosotros- Justo antes de que el ataque de Grell tocara siquiera a Druitt, Undertaker había interferido, y no solo eso, sino que había parado en ataque de la moto sierra.
- Había pasado tanto tiempo desde que me había reído tanto- le dijo casi sin aliento por la risa que lo había atacado momentos antes- Perder a un hombre tan divertido seria como perder el mundo entero... no lo crees así Shi-ni-ga-mi hee hee hee- agrego en tono de burla
- Por que la hoja de la guadaña no puede cortarlo?- se quejo Grell viendo como una especie de bastón le impedía continuar con su ataque.
Undertaker saco varios más de esos bastones y los lanzo contra Grell, El salió expedido por el aire, dando con la espalda en el enorme ventanal del techo el cual salto hecho añicos, Los cristales llovieron sobre nosotros, y era obvio que Grell no saldría ileso de ese golpe.
- Oniichan!- exclame cubriéndome los ojos para evitar que los cristales cayeran sobre mi rostro
- qué triste seria- balbuceo Undertaker- Que triste seria si la risa debiera desaparecer- termino de decir haciendo su flequillo hacia atrás dejando, por primera vez desde que lo conocía, sus ojos a la vista de todos.
