La historia de Jill Sutcliff: Epilogo

La llegada a tierra fue un alivio para todos los supervivientes, América, me era tan extraña esa tierra, ni siquiera en toda mi vida shinigami había pisado esa tierra antes. No le di mucha importancia, después de todo, solo había una cosa que en ese momento me interesaba, Sebastian bajo del barco por su propio pie, intentaba fingir que nada había pasado, pero esas terribles manchas de sangre no engañaban a nadie.

Bajando del barco, el busco un carruaje para Ciel, y le dio indicaciones de ir directamente al mejor hotel de la ciudad. Me asome por las ventanillas, los carruajes no eran muy diferentes a los de Londres, pero al mirar la ciudad me di cuenta que era diferente, los edificios eran poco más altos, hast pisos. Parecía ir en un rápido crecimiento.

- A este paso... muy pronto esas edificaciones no dejaran ver el cielo- murmure

- No digas tonterías Jill- me dijo Ciel- no puede haber edificios tan altos

- Pues a mí no me sorprendería- murmure después de todo, en el mundo shinigami los edificios alcanzaban hasta los 15 pisos de altura, quien sabe, tal vez algún día los humanos alcanzarían el cielo con sus construcciones

Llegamos al hotel, Era bastante amplio, y su interior estaba iluminado con luces claras, que hacían resaltar los colores dorados y los pisos y columnas de mármol. En el centro de la estancia había una mesa de cristal y caoba negra, sobre la cual estaba un arreglo floral con flores recién cortadas.

Estaba agotada, deseaba tirarme sobre una cama, incluso podría dormir en el piso, pero de verdad quería recostarme de inmediato. Sebastian arreglo todo lo referente a la suite de Ciel, incluso había conseguido que yo tuviera una habitación propia.

Estábamos por subir a descansar, pero escuche que alguien acababa de entrar, aquel grupo de voces me sonaron muy familiares por lo que voltee a mis espaldas al mismo tiempo que Ciel.

- Tía Frances!- exclamo

- Ciel!- exclamo esta a su vez corriendo hacia el- Gracias al cielo que estás vivo

- Me alegro de que ustedes también lo estén- respondió este

- Ciel estas muy pálido… te encuentras bien?

- Si.. solo… necesito descansar tía Frances… todos lo necesitamos

Madame Frances asintió solamente, ellos también se registraron en el hotel, prácticamente todo el piso de las suites de lujo estaba rentado ahora por Ciel y la familia Middleford, incluso Sebastian y las doncellas de madame Frances y Lizzy que eran las únicas que las habían acompañado en el viaje, tenían una habitación propia cada uno.

Una vez que entre, lo primero que vi fue la cama, estaba tan agotada y mi cuerpo estaba tan frio… que lo único que quería era tirarme a dormir. Alguien llamo a mi puerta. Le indique que pasara, sabía de antemano que seria Sebastian. Entro a la habitación con los ojos vendados.

- Vine a ayudarle con el vestido lady Sutcliff

- Deberías de preocuparte por ti Sebastian… sabes de antemano que una herida de una Death Scythe no cerrara en un par de días

- My lady un descanso y cuidados adecuados serán más que suficiente -me respondió aproximándose para soltar las cintas del corsee

- Cuidados adecuados he?- murmure

- Parece que lady Sutcliff piensa en algo

- Por.. por supuesto que no- le dije completamente roja, sentí que el vestido estaba suelto, así que lo sujete de la parte alta para que no cayera

Aun me encontraba pensativa, el sentir el roce de sus dedos aflojando las cintas del corsee me hizo sentir un escalofrío en la columna.

Sebastian se dio media vuelta para retirarse, sentí opresión en mi pecho y Subí las manos a mi garganta, percatándome que no tenía el collar, milagrosamente aun llevaba la gargantilla que madame Frances me había colocado, pero sentí desesperación al no tocar mi collar con la clave de Sol. Un recuerdo fugaz me vino a la memoria, mi collar estaba con Edward. Me sentía insegura sin él, un par de lágrimas resbalaron por mis mejillas.

- Lady Sutcliff, no es necesario llorar por un collar que lord Edward mantiene seguro

- Tonto- susurre con molestia sonrojándome levemente, acaso no entendía que mis lagrimas eran por su causa, me sentía insegura, y por ello había buscado inconscientemente mi collar, después de todo, solía juguetear con el símbolo cuando me sentía nerviosa o insegura.- Acaso no entiendes que no lloro por mi collar?- murmure con dolor

- Que causa sus lagrimas entonces My Fair Lady

- Acaso no entiendes que estaba preocupada por ti… como puedes tomar esas heridas a la ligera?-le reclame con lagrimas en los ojos aproximándome a él y retirándole la venda de los ojos- Creí…- solloce- Creí que Undertaker te mataría!- le dije abrazándome de su cuello llorando de alivio, había estado reprimiéndome en el barco, ahora tenía que liberarlo todo

- No hay de qué preocuparse lady Sutcliff- me dijo tranquilizadoramente- Todo estará bien después de esta noch…

No permití que Sebastian terminara su frase, lo silencie inmediatamente besándolo con desesperación. El correspondió momentáneamente a mi beso, pero, inmediatamente me aleje de él, estaba completamente sonrojada, lo había hecho por impulso no me había podido controlar.

- Es una verdadera lástima que no sea su primer beso no es así lady Sutcliff?

- Tu.. tú que sabes de eso!- le reclame toda roja por la pena

- espero algún día en ser el primero en tomar algo de usted en un futuro no muy lejano- me dijo al oído pícaramente, después se dio la vuelta y salió de la habitación.

Me quede ahí de pie, me lleve los dedos a los labios, saboreando aun el dulce sabor de Sebastian en mi boca. Me sonroje levemente.

- Espero que de verdad no sea un día tal lejano- susurre antes de despojarme del vestido y echarme sobre mi cama.