Como veis me he conseguido acercar a un ordenador así que aquí va el capítulo 17.
Yo alucino. De veras que alucino. Escribí esta historia con toda la ilusión del mundo de que la gente se animara a leerla. Poco a poco os habéis ido animando y cada nuevo lector es una nueva alegría. Total, que un día depre escribo un drabble Angela/Brennan y todo Dios me escribe. No lo entiendo. Quiero aclarar que se agradecen y mucho los comentarios. En principio no tengo intención de continuar "No me importa", pero tal vez me anime después de terminar esta historia (no me gusta dejar las cosas a medias).
Aquí van las respuestas a los reviews:
CookiesChocolateCandy: Rebeca es como Brennan, un ser libre. Pero yo soy de las que piensan que si a Brennan le das tiempo dirá que sí.
xoc13: Me alegra que te gustaran, espero que este también. Psicología no es muy popular por aquí aunque lo hace bastante gente. La verdad es que si lo que querías era vida al aire libre has escogido la carrera adecuada.
phoebe22: Me alegro de que te hayan gustado pero no seguiré (al menos por el momento) "No me importa". Era un drabble y no tengo ningún tipo de inspiración sobre cómo continuarlo.
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Disclaimer: "Rompiendo las leyes físicas" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribo para divertirme y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.
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Capítulo 17: Una velada familiar
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Fue el timbre del teléfono lo que despertó a la doctora Brennan. Después de hablar con Angela fue a su casa, se tumbó en la cama y… aquello era lo último que recordaba. "¡Mierda, me he quedado dormida!" –pensó. Miró la hora en el despertador, pasaban algunos minutos de las 6. ¡El teléfono! Corrió a cogerlo pero ya había dejado de sonar y había saltado el contestador:
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"Hola Huesos, soy Booth. A Rebeca le ha salido un plan con Brent y yo me quedo con Parker así que tus dos chicos favoritos estaremos en mi casa. ¿Te quieres venir? Espera, que te pongo a Parker: ¿Vienes a jugar con nosotros, Huesos? –se oyó la vocecita del niño, Brennan no pudo evitar sonreír enternecida, adoraba a ese crío- Ya lo has oído. Pues eso, que estamos en mi casa. Besos –la voz de Booth vaciló antes de decir-. Te quiero".
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A Brennan no se le escapó la vacilación en el te quiero. Booth nunca vacilaba. Y ella últimamente tampoco.
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"¿Tanto lo he asustado?" -pensó. Fue al baño, se arregló y llamó al tailandés, la obsesión que tenían los tres por ese tipo de comida no era sana. ¡Hasta tenían plato favorito! Pero, ¡qué demonios!, estaban juntos.
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A los 10 minutos ya estaba el repartidor en casa de Brennan.
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-¡Qué rapidez! –exclamó la doctora, admirada.
-Bueno, lo cierto es que tenemos su dirección y la del agente Booth en clientes preferentes –sonrió el repartidor. Le caía bien la doctora Brennan, le había curado una contractura que apenas se le notaba en la postura. Y dejaba buenas propinas.
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Tan pronto como se fue el repartidor llamó a Booth. Estaba preocupada por todo lo que habían hablado con Sweets pero intuía que aquella noche habría tregua.
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-Hola Booth, soy yo, he oído tu mensaje.
-Entonces… ¿vienes? –en la voz de Booth había vacilación y también el deseo de que ella aceptara.
-Claro, ¡he pedido comida tailandesa!
-¿Tailandesa? ¿Has oído eso, Parker? "¡Tailandesa!" se oyó de fondo.
-Vale, entonces en 10 minutos estoy ahí –hubo una pausa incómoda-. Te quiero. Lo sabes, ¿verdad?
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Booth sonrió al otro lado de la línea.
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-Lo sé. Yo también te quiero. Te esperamos.
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Brennan llegó a la casa de los dos chicos con la comida en sus manos. Después de echar un parchís que Parker ganó (no es que le dejaran ganar, es que ese niño estaba tocado por la buena suerte), cenaron viendo Ice Age. La doctora Brennan reía como una niña con la película.
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-A pesar de lo inexacta que es en cuanto a la evolución de las especies está bien esta peli.
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Booth era feliz viendo a las dos personas que más quería en el mundo riendo a carcajada limpia. Finalmente la película terminó y Booth llevó a Parker al dormitorio que el niño tenía en su casa, mientras Brennan recogía las sobras de la cena.
-Buenas noches, Parker.
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Parker, como todos los niños, se volvía preguntón cuando había que ir a la cama.
-Papá, ¿entonces me vas a dar una hermanita?
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Justo en ese momento apareció Brennan en el umbral de la puerta, pero ninguno de los dos la vio.
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Booth suspiró: No depende sólo de mí, campeón.
-Pero, ¿tú quieres tener una niña?
-Sí.
-¿Y Huesos no? –Booth asintió- ¿Por qué? No lo entiendo –vio a Brennan en la puerta y le preguntó-. Huesos, ¿tú por qué no quieres tener una niña?
-Eh… -Booth y Brennan se miraron y en ese momento supieron que tenían que hablar.
Se sentaron en el sofá y Booth puso la tele. Emitían una película, Orgullo y prejuicio, con Keira Knightley. Era la primera vez que rehuían una conversación importante.
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Brennan estaba apoyada en el pecho de Booth, los brazos de él la rodeaban. Cerró los ojos y se dejó llevar por esa sensación tan placentera, tratando de que le fuera ajena aquella conversación que sabía que tarde o temprano tendrían.
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Estaban en la escena de la película en la que el señor Darcy confiesa su sufrimiento a Elizabeth y le pide su mano.
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-Esta película refleja la triste realidad de las mujeres de clase media-alta en la Inglaterra rural de finales del XVIII… -dijo Brennan- Obligadas a casarse para sobrevivir, condenadas a ser un simple apéndice del hombre…
-¿Sabes? –dijo Booth, demostrando su distinta manera de ver la misma película-. Puedo entender el sufrimiento de él, el hecho de que la quiera a pesar de todos los inconvenientes –tomó aire y abrió la veda-. ¿Por qué no quieres tener hijos conmigo?
-No me has preguntado si quiero tenerlos, sólo has dado por hecho que no.
-¿Y quieres tenerlos?
-Esa no es la cuestión –soltó Brennan-. Tú no quieres sólo tener hijos conmigo, ¿verdad? Tú quieres el paquete completo –Brennan lo miró con la angustia reflejada en sus ojos claros-. Quieres casarte conmigo.
-No te lo he pedido –dijo Booth. Por alguna razón que no acababa de entender, la doctora Brennan se sintió herida con aquella respuesta -. Yo quiero de ti lo que tú quieras darme –la tenía tan cerca que no pudo evitar besar su pelo suavemente-. Me encantaría tener dos o tres Huesecitos correteando por aquí… Pero no si tú no quieres.
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Brennan lo miró a los ojos.
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-No sé lo que quiero… Sólo sé que no quiero hacerte sufrir –respiró hondo-. Nunca había pensado en una relación a largo plazo… hasta ahora. Necesito pensar. Necesito tiempo.
-Lo sé. Y tendrás todo el tiempo que necesites –la miró a los ojos, el hecho de que ella no se hubiera negado en redondo a la idea de formar una familia con él lo llenó de esperanza. Su compañera era imprevisible. Tal vez Sweets tuviera razón, tal vez la paciencia fuera la clave-. Pero hay una cosa que debes saber. Si nos casáramos tú nunca serías un apéndice mío, tú seguirías siendo libre. Amo lo que eres y nunca te ataré para que seas otra cosa. Y si tú algún día dejaras de quererme… -la voz casi se le quebró- yo te dejaría marchar.
-Te quiero –le dijo Brennan, emocionada.
-Yo a ti también.
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¿Os ha gustado?
Posdata: Adoro Ice Age y Orgullo y prejuicio.
Los reviews son extremadamente agradecidos y me hacen seguir escribiendo y actualizando con ilusión ;) Además de tener un efecto antidepresivo... en mí XD
