No os dejéis engañar por el título de este capítulo, no es para nada oscuro. De hecho, es el que más he disfrutado escribiendo. Por fin estoy en mi casa pero me marcho el lunes así que os contestaré a todos los reviews (gracias, ¡me han alegrado la vida!) y gracias a los que me habéis agregado a alerts. Os dejo este capítulo que, al menos así lo espero, os sorprenderá. Os recomiendo leerlo escuchando Chosen One, de One Eskimo. Os juro que es como si Brennan se la cantara a Booth. Gracias a xoc13 por facilitarme la traducción (le envío la letra y la traducción a quien lo pida, no se me da bien hacer songfic).

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saharaes: Me encantaría ser guionista de Bones pero... al menos así me sorprenden a mí.

xoc13: ¿Ahora qué hará Brennan? Mmmm... Ya lo verás ;)

bonesfds: Rebeca, Rebeca... creo que aparece demasiado, pero bueno, me salió así y así se queda.

Summerbreeze2: ¡Bienvenida! Me alegra que te guste. Sé que este te encantará.

CookiesChocolateCandy: Booth quitando la tensión es... ¡buf! XD Ya lo verás... :P

Giny Scully: Me gustaría que hubiera Huesecitos pero... las cosas de palacio van despacio.

Diana: Tú tómatelo con calma, cuando tengas tiempo pásate por aquí.

bonesmaniatikas: Me alegra que os gustara. Este... es mi obra maestra, jajajaja.

Detective Emily Lockhart: Me encanta Orgullo y prejuicio y me bajé Lost in Austen segura de que me encantaría pero... no me gustó nada de nada. Sobre gustos no hay nada escrito, supongo. Me alegro de que te guste y a ti también te digo, ¡bienvenida!

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Disclaimer: "Rompiendo las leyes físicas" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribo para divertirme y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.

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Capítulo 19: Secuestros

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Siete días de normalidad pasaron. No había sido una semana fácil, puesto que habían tenido que capturar a un sádico asesino en serie. Pero lo habían logrado y el sentimiento de autosatisfacción los embargaba.

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Brennan estaba examinando unos restos de la Edad de Bronce cuando Booth entró a por ella.

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-Venga, Huesos –sonrió-. Nos vamos a cenar al Diner.

-Espera, Booth, tengo que identificar estos restos…

-¿Qué prisa tienen? –preguntó Booth, zalamero. Se pegó a su espalda y puso las manos en la cintura a la vez que le susurraba-. No me digas que no tienes ganas de relajarte conmigo.

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A Brennan se le erizó el vello del cuello al sentir el calor del aliento de él en su oreja, el cuerpo del agente tan pegado al suyo. Apenas susurró:

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-Eso no vale.

-Puedo ser muy persuasivo –sonrió Booth con orgullo.

-Yo también –dijo Brennan seductoramente. Booth arqueó las cejas y se vio obligada a añadir-. Pero no ahora. Vale, recojo y nos vamos.

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Más tarde, en el Diner

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-¿Sabes? Sigue pareciéndome increíble que haya gente así, gente capaz de hacer tanto daño –comentó Brennan.

-Sweets te diría que es por la infancia traumática que vivió, la madre excesivamente dominante y todo eso…

-Ah, no –replicó Brennan-. Yo he tenido una infancia traumática y no me dedico a asesinar a gente. De hecho, tú también has tenido una infancia traumática y no vas por ahí matando.

-Entonces, ¿cómo explicas la existencia de todos esos psicópatas? Casi todos han tenido infancias horribles.

-Son seres que rompen todas las leyes del contrato social por un desequilibrio en las sustancias químicas de su cerebro. Además –añadió Brennan-, como bien dijo Sweets una vez, que las ratas sean grises no implica que todas las cosas grises sean ratas.

-¿Sabes qué creo yo? –comentó Booth-. Creo que tener un hogar y una familia feliz hace mucho por la "estabilidad emocional" de una persona. Nuestra infancia fue traumática, pero tuvo partes muy buenas. Tú tuviste una vida feliz hasta los 15 años, ¿no?

-Sí –Brennan sonrió-, supongo que sí. Pero, aunque mi infancia hubiera sido completamente desgraciada… no sé, Booth, todo el mundo tiene opción. En el momento en el que te encuentras delante de una persona indefensa eres tú quien decide si matarla o no. Y da igual la infancia que hayas tenido, si tus padres te pegaban o robaban bancos… no importa. Eres tú y sólo tú quien elige su camino.

-Es cierto –sonrió Booth-. Me alegra que no seas una asesina en serie.

-¿Por qué?

-Porque no soportaría tener que encarcelarte –bromeó Booth.

-Eso suponiendo que pudieras pillarme –comentó Brennan con su mejor sonrisa angelical. Sacó su pie del zapato y empezó a rozar con él la pierna de Booth-. Y créeme que no te lo pondría nada fácil…

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Booth respiró entrecortadamente: Nnos, ¿nos vamos?

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-Primero habrá que pagar, ¿no?

-P-pagar, sí.

-¿Ves cómo no me podrías cazar?-sonrió maliciosamente Brennan-. Soy muuy persuasiva –alargó sensualmente la u del muy. Sonrió-. Un poco más y creerías cualquier cosa que te dijera.

-Sí, pero… -sonrió Booth-. Esta noche vas a saber lo que pasa cuando intentas engañar a un agente federal. Y créeme, estás más que cazada.

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Mientras decía esto llegó la camarera con la cuenta, Booth desvió un momento la atención de Brennan para pagar y, cuando volvió la mirada, ella ya no estaba.

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-¿Qué…?

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Salió corriendo del Diner. El aire frío golpeó su cara y de repente notó unas manos que tapaban sus ojos.

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-Creo que el cazado eres tú.

-Huesos –sonrió Booth, aliviado de saberla a salvo-. ¿Y te vas a aprovechar de mí?

-Sí y, ¿sabes qué? Conduzco yo.

-¿Por qué? Siempre conduzco yo, Huesos.

-Ya, pero hoy soy yo quien te secuestra a ti. Y te llevaré a mi guarida secreta.

-¿A seducirme?

-Sí –le lanzó una mirada juguetona que hizo que Booth maldijera no estar en un lugar más privado.

-Sabes que lo estoy deseando.

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Cuando cruzaron la puerta del apartamento de Brennan, la timidez los invadió.

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-¿Te apetece una copa de vino? –preguntó Brennan.

-Sí, gracias –Booth se quitó la chaqueta y la arrojó sobre el sofá-. ¿Te importa si pongo algo de música?

-No, pon lo que quieras, aunque no sé si te gustará lo que tengo por ahí.

-Tenías a Foreigner, ¿qué más sorpresas me guardas?

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Ambos sonrieron, "Hot Blooded" siempre sería su canción.

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-Mejor algo más tranquilo para hoy, ¿no crees?

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Booth siguió curioseando entre los discos.

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-¿Dmitry Shostakovich? ¿Qué cosas tienes por aquí?

-¿Pero qué dices, Booth? ¿Nunca has oído el vals número 2? ¡Es precioso! Un ta-ta, un ta-ta… -empezó a tararear Brennan.

-Ah, sí –comentó Booth.

-No tienes ni idea, ¿verdad? –sonrió Brennan.

-Verdad, voy a buscar otra –Booth siguió rebuscando-. ¡Eh, si tienes el disco de One Eskimo!

-Sí, la verdad es que me gusta mucho, es muy dulce, muy suave…

-¿Te parece si pongo "Chosen one"?

-Es mi preferida.

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Booth puso el disco en el equipo de sonido y al poco tiempo comenzaron a oírse los primeros acordes de Chosen one.

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Booth le tendió la mano caballerosamente a Brennan y le dijo:

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-¿Me concede este baile, lady Temperance?

-Será un placer, sir Seeley.

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Se fundieron en un abrazo. Ella decidió quitarse los tacones y subirse a los pies de él. "Lo vi en una película", dijo como excusa. Booth nunca se había alegrado tanto de que Brennan la hubiera visto, fuera cual fuera. La sentía pegada a él y se preguntaba cómo había podido vivir antes de ese mes de felicidad. Tenía tanto miedo de que aquello acabara…

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En ese momento Brennan lo miró con esa mirada azul que lo dejaba sin respiración, que le impedía pensar.

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-No me parece que esté haciendo mucho por seducirte –sonrió Brennan.

-Será porque ya estoy más que seducido –comentó Booth apretándola más contra él.

-Ah –sonrió Brennan-. No es la pistola, ¿verdad?

-Mmmm… me parece que me has salido muy pícara.

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Brennan se rió.

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-¿Y qué piensas hacer al respecto?

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Booth agarró la cara de ella con sus manos y simplemente la besó. Al principio fue algo suave, fruto del momento, pero se fue volviendo más apasionado. Mientras se dedicaban a explorar la boca del otro las manos de Brennan acariciaban la espalda del agente y las de Booth estaban más abajo de la cintura de la antropóloga.

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-Aún no hemos bebido el vino –comentó Brennan.

-¿Y es absolutamente indispensable? –murmuró Booth junto a su oído.

-No, supongo que no –dijo Brennan, estremecida por el aliento de su compañero en la oreja.

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La canción hacía tiempo que había terminado pero ninguno de los dos fue consciente de ello. Se dejaban llevar por la pasión que los consumía como si nunca fueran a poder separarse el uno del otro.

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-Vamos a mi cuarto –dijo Brennan con la respiración entrecortada por el deseo.

-Vale.

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Al llegar a la habitación de Brennan, la antropóloga lo empujó contra la cama y se puso encima de él sin darle opción de réplica.

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-Hoy soy yo la que decide –le dijo Brennan mientras cubría su cuello de besos.

-Mmmm, de acuerdo –dijo Booth en señal de sumisión. Sin embargo, sus manos le quitaron la camisa a su compañera y empezaron a luchar con su sujetador.

-¿No has oído que hoy soy yo la que decide?

-¿Quieres que pare? –preguntó Booth con su boca en el cuello de ella, seguro de la respuesta.

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Brennan suspiró: No.

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El calor iba haciéndose más y más intenso y era proporcional a la ropa que iba adornando el suelo de la habitación.

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-Booth, yo… no puedo más –jadeó Brennan.

-Menos mal, porque yo tampoco –sonrió él.

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Cuando sus cuerpos se fundieron, la sensación fue increíble. Cada encuentro que tenían era familiar y a la vez completamente distinto a todo lo que habían vivido anteriormente. El placer fue creciendo lentamente, como una ola que cada vez es mayor hasta que finalmente estalla contra la costa. Se derrumbaron sobre la cama, completamente exhaustos.

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Booth se sentía pletórico. Poder estar con ella, compartir ideas, pensamientos y además sentir su cuerpo junto al suyo le llenaba el alma. No sabía cómo había podido sobrevivir todo aquel tiempo sin ella, sólo sabía que quería un futuro juntos. Y, tal vez por eso, dijo lo que sabía que era lo último que debía decir:

-Cásate conmigo.

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¿Os lo esperábais? ;) Rompiendo las leyes físicas vuelve a principios de septiembre, ¡hasta entonces! Besos.

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Los reviews son extremadamente agradecidos y me hacen seguir escribiendo y actualizando con ilusión ;) Además de tener un efecto antidepresivo... en mí XD