Éste capítulo se lo dedico a Tamynna Por ayudarme cuando el fanfiction se volvió loco jajajaja… y a Vivian Bella Cullen por ser la primera en comentar!

Querida, esto te va a a encantar….

Y a todas también!!

Que lo disfruten!!

III

Y, ¿Todo vuelve a empezar?

Alice me miró y sonrió.

No era esa típica sonrisa de confianza que irradia cuando está 150% segura que todo está bien.

Era la que lanzaba para decirte que no había nada malo ocurriendo pero que se podía avecinar una tormenta sino se le ocurría algo para remediarlo.

No era la respuesta que buscaba y algo no cuadraba en todo aquello, pero de momento me bastaría con saber que estaba bien.

"Y, ¿entonces nos quedamos todos aquí en silencio porque he preguntado por Edward?" susurré con mi mano asiendo el vaso de agua que había rellenado unas veinte veces. "Creo que ahora necesito jugo de naranja".

Estaba segura que lo había pensado, pero varias personas se lanzaron contra la puerta, arqueé una ceja ante lo cómico del asunto, y estuve segura que mi boca no se controló, es decir, no era un secreto para mí –ni para nadie- que todos querían evitar a toda costa responder a mi pregunta.

Suspiré y esperé que todos abandonaran la habitación.

Para cuando me percaté que había quedado alguien allí, no pude evitar estremecerme.

Rosalie.

Ella ocupaba el lugar en el que, anteriormente, había estado mi hermano. Y el verla tan cerca y no sentir las oleadas de odio que irradiaba siempre que estábamos cerca, me hizo confiar en ella.

No pensé que fuera a hablarme. Pero lo hizo.

"Antes de hablar de cualquier otra cosa, estoy en la obligación de decirte que no huyeron para no responder… Sólo que, bueno, estábamos tan emocionados con tenerte despierta que… Es decir, posiblemente… ¿Olvidamos llamar a Edward para decírselo?".

Parecía apenada, quiero decir, realmente apenada. Lo cual era bastante extraño, porque siempre tenía esa cara despectiva mirando por encima del hombro a todos los que consideraba inferior a ella y, ahora, no había nada de eso. Y había dicho que estaba emocionada con tenerme despierta, lo cual era toda una sorpresa.

Rara, pero agradable.

Ahora sólo afloraba incomodidad.

Sabía que debía pensar que le iba a reclamar algo pero no tenía ninguna intención de hacerlo. Si ella no lo traía a colación, yo tampoco lo haría y me ahorraría alguna reacción malsana en mi hígado ahora que estaba consciente.

"Entonces… ¿Edward estará enfadado?" pregunté sintiéndome un poco estúpida. ¿Quién no lo estaría si, de pronto, despierta tu mejor amigo, no estás presente y nadie tiene la decencia de llamarte para decírtelo?

"Bueno, eso, según creo, es poco… Han pasado seis años y bueno, sabes de primera mano que tu y yo no nos llevábamos exactamente bien, no? Pues… Él todavía no se acostumbra a la idea que esté saliendo con su mejor amigo que, curiosamente, es el hermano de la que suponía era mi peor enemiga".

Me sonrió y yo le sonreí de vuelta. No era la sonrisa del tipo 'estoy-siendo-amable-porque-te-estoy-robando-a-tu-hermano' sino una que me decía que de verdad lo sentía.

"Bueno, han pasado dos horas desde que desperté después de seis años y te diré que, en lo último que estaría ocupado mi cerebro es en la forma como nos odiábamos… Estoy aprendiendo que debo aprovechar cada segundo de mi vida y, créeme, en lo último que voy a poner mis energías es en odiarte. No serviría de nada. No eres la misma que conocí, ahora te ves, bueno… Diferente. En buen sentido, debo admitir".

Y entonces me di cuenta que tenía seis años sin verme al espejo y, así como había crecido mi busto, probablemente no tendría la misma cara redonda y aniñada que recordaba.

Toqué mi rostro. Y, al segundo Rosalie rió y me tendió un espejo diciendo "Creo que quieres ver esto".

Y Santo Dios. Era preciosa.

No en la forma de modelo de portada de revista como Rosalie, pero aún así era exactamente como algún día quise lucir. Mi cara se había alargado y, a pesar que todavía tenía bastante carne en mis pómulos, era algo perfectamente femenino. Quizá sin el coma no me habría percatado del cambio, pero ahora sí que lo hacía. Y no me iba a ser difícil acostumbrarme a mi "nuevo" rostro.

"No voy a preguntarlo porque sabía que te ibas a asombrar… Pero Alice me matará cuando sepa lo que he hecho".

Reímos porque yo estaba segura que iba a ser un duro golpe para mi mejor amiga. Intentamos adivinar cuál sería la represalia del duende y tuvimos unas ideas un tanto descabelladas por las que reímos hasta que nos dolió el estómago, pero ninguna parecía lo suficientemente maquiavélica como para salir de ella.

La atmósfera se relajó y empezamos a charlar como lo harían un par de viejas amigas. Justo estaba Rosalie en medio de una imitación de Emmett cuando aterrorizó a los incautos que abollaron su 'hermoso' e 'intocable' jeep a la salida de un partido de béisbol al que habían asistido la semana anterior.

"… Es decir, Em puede ser todo lo terrorífico que sus 1.90 le dejen ser, pero no deja de ser gracioso cómo tú sabes que no mata ni las moscas y la gente está soñando que quedará inconsciente si le llegara a golpear".

Rompimos a reír y fue cuando todos entraron de golpe y mi hermano se quedó atónito y abrió los ojos a todo lo que le dieron los párpados. Luego de algunos instantes frunció el entrecejo como intentando analizar algo que iba demasiado rápido para su entendimiento.

Rosalie y yo intercambiamos una mirada sonriendo, la misma sonrisa que tenía Jasper en la cara mientras Alice, con la mano tapando su boca intentaba –en vano- ocultar la risa que le entraba y fue cuando lo oímos.

"Demonios, Jasper… ¿La conociste por cuánto? ¿Dos minutos?".

Alice dejó de taparse la boca y la risa inundó el lugar completamente. Rosalie y yo seguíamos sin entender nada, pero todo se aclaró cuando Emmett le tendió dos billetes de cincuenta dólares al rubio, que sonreía sin disimulo.

Mi hermano abandonó la estancia bastante amargado y Rosalie fue tras él.

"Él pensó que la estarías ahorcando en éste instante… E hicieron una apuesta sobre eso". Sonrió y añadió "Empieza a acostumbrarte… Éstos dos hacen apuestas hasta para decidir si el tráfico estará pesado o no ".

Y entonces lo comprendí todo. Obviamente, ella sabía de qué iba todo y por eso estaba tan divertida y yo no pude evitar reírme. Estar ahorcándola era una de las cosas que, infaliblemente, haría la Bella de trece años, pero, las personas cambian, no? Y ella es una persona completamente diferente a la que conocí durante 5 años antes del coma.

"¿El doctor que me atendió volverá pronto?"pregunté impaciente.

Alice negó con una sonrisa.

"No, él estaba reemplazando al que lleva tu caso… Lo conocerás pronto. Tenía todas las esperanzas puestas en tu recuperación y nunca dudó que despertarías… Es la mejor persona que conozco, ya lo verás" me respondió.

Me relajé. Ella conocía a las personas, es decir, tenía la habilidad para saber si alguien era de confiar o no y si ella lo decía, era por algo.

Mientras esperamos que la pareja ausente hiciera su glorioso regreso, Alice, con su inagotable energía totalmente enfocada en parlotear acerca de todo lo que había cambiado y/o perdido –según sus propias palabras-, me hizo enterar que Jessica había terminado teniendo un hijo de Mike Newton a los seis meses de terminar la secundaria, Ángela estaba en Nueva Cork disfrutando de su éxito como periodista con Ben que, finalmente se le había declarado el día anterior a la fiesta de graduación después de estar enamorado hasta las trancas desde, prácticamente, el jardín de niños, ella iba a su último año de secundaria y después, tenía la plaza asegurada para estudiar Diseño de Modas en la muy conocida Parsons de Nueva York.

Emmett, contra todo pronóstico había pasado la escuela de medicina con honores y justo estaba de interno en éste mismo hospital y, curiosamente, era su día libre.

Rosalie tenía su propia empresa de organización de eventos y Jasper era psicólogo con un consultorio justo en la cuadra frente al hospital.

"¿Y Tu hermano, a qué se dedica?" pregunté con curiosidad.

"Oh, bueno, justo ahora está…".

Pero la duende no alcanzó a terminar la frase cuando la puerta se abrió de improviso.

Una mirada y supe exactamente de quién se trataba.

Sus ojos verde crayola centellearon con una fuerza pasmosa, iluminando toda la estancia haciéndome sonreír que hacía doler todos los músculos de mi cara.

Sin perder tiempo, se acercó a mí y me apretó tan fuerte entre sus brazos haciéndome sentir que me encontraba en el lugar correcto.

Se separó de mí y. Allí estaba.

Con su rebelde cabello cobrizo, mostrándome una hilera de perfectos y blancos dientes que me dejaron sin habla. Y vestía una bata.

En su pecho resplandecía una placa que rezaba 'Dr. Edward Cullen. Neurología".

Y entonces supe que esa era la maravillosa persona que había cuidado de mi por seis años y que nunca dudó que me recuperaría y despertaría.

***

Bueno, como sabía que no me iban a prestar mucha atención arriba, dejé el súper comentario de la autora para el final ajajajjaj…. XD

A QUE NO SE LO ESPERABAN!!!!

Muchísimas gracias a todas las personas que con su review me hicieron saber lo mucho que les gustó… Hice un esfuerzo sobrehumano para traérselos hoy porque mañana tengo que entregar dos trabajos y ayer pasé de largo y fui a la universidad en la mañana sin dormir nada de nada por la entrega kilométrica que tenía.

Entonces…. Despejando dudas, sí, las enfermeras la ayudaban con los "problemas femeninos" jajajajja y Alice, of course! Jajaajajaja

Espero que me digan todo lo que les gustó =D y lo que no =(…

Esto lo hago para ustedes, así que… a que me merezco un review por hacer aparecer al siempre lindo-deseado-irresistiblemente-sexy Edward Cullen???

Besosss!!