QUINCE DIAS… SIN TI.

CAPITULO 5

El tiempo ha pasado veloz, y la ansiedad por tenerte de vuelta conmigo esta matando mi cordura.

Temari me dice que duerma, que mañana...mañana... Ya es el día. Al fin mañana iré por ti.

Todo está organizado, ya todos sabemos lo que debemos hacer. ¿En qué consiste? Pues Neji lo ha trabajado muy bien en estos años, se ha válido de influencias, y su novia creo una ONG, legal, reconocida. Sí, usaremos como camuflaje la ayuda que la ONG quiere ofrecer a los rehenes; servicios médicos, unas cuantas vitaminas y esas cosas. Mi papel es fingir ser un miembro del equipo médico voluntario que revisará a los prisioneros, y si te veo, Hinata, debo aparentar no conocerte. Debo hacerlo, por ti, por mi, por nosotros.

Dos helicópteros se encargarán de sacarlos de ahí, las tropas están ocultas en puntos estratégicos y tienen la orden de disparar a matar sólo si es necesario... Aunque yo... Yo si los destrozaría a todos. Lo sé, pensar así me convierte en un monstruo igual que ellos, pero es inevitable, los odio... Los odio por haberme alejado de ti por tanto tiempo, los odio por las lágrimas que nos hicieron derramar, por los segundos que nos hicieron perder, por las noches Frías y las navidades sin ti. Los odio.

Ya estamos en este maldito país, vestidos para la misión y con los nervios a mil, respiró hondo y con lo poco de fe que me ha quedado me atrevo a suplicar a Dios que se apiade de nuestro dolor, si es en verdad compasivo como tú me solías decir que era.

-Ya sabes lo que debes hacer verdad, y por nada del mundo olvides que no deben saber que tú conoces a alguno de los prisioneros-

-Lo sé- -Pero no está de más recalcarlo-

-¿En cuánto tiempo empieza la misión?-

-Ya está en marcha, Neji y las demás tropas ya están en su lugar, en media hora sale tu grupo-

-Estaré atento-

-Lo sé, sé que lo estarás-

Agacho la mirada, siento un poco de miedo... ¿Y Si todo sale mal? ¿Si todo el sacrificio resulta en vano? ¿Y Si me falla los nervios? ¿Si titubeo, si al verte me gana el deseo de abrazarte...? ¿Si...?

-Lo harás bien... Lo sé-

Enfoco la mirada hacia ella, Temari está sonriendo, me sonríe... Sé que esta igual de nerviosa y ansiosa, está igual que yo, pero me da ánimos, me alienta.

-Tres años les hemos esperado, sé que esta tortura acabará hoy-

Es verdad, no debo dudar, solo debo ir ahí y cumplir con mi parte de la misión. Sacarla de ese infierno, sacarme de este infierno… Porque solo cuando ella sea libre lo seré yo también. Recapitule la misión en mi mente, paso a paso, como si ya estuviera en el campo.

-Naruto ya es hora-

La voz de Temari me despertó de mi trance. Al fin... Después de la espera llego el momento de actuar. Salí de la tienda de campaña y me subí al avión, el viento arremetía violento contra el él y la ansiedad se agolpaba en mis nervios. Respiraba, sacando grandes bocanadas de aire caliente de mi boca, y frotando mis manos para apaciguarme. Mientras volaba por los cielos un recuerdo fugaz se cruzó por mi mente. Recordé tu sonrisa, y aquella vez que te conocí, fue tan divertido ver tú cara sonrojada cuando caíste sobre mí, como del cielo a mis bra... Bueno... Mis piernas, mi abdomen, mi pobre estómago. Pese al dolor, me sentí hechizado por esos hermosos ojos perla.

-Lo...lo...lo lamento yo... Yo... Yo... Me deslice por la escalera, no me fije... Lo siento... ¿Estás bien?-

-S...s...sí, pero pesas un poco- cof cof- podrías bajarte de mi cuerpo, por favor-

Tu expresión en ese instante fue tan divertida, un color carmesí cubrió hasta tus orejas y podía jurar que te desmayarías. Quien diría que nos volveríamos a encontrar en la facultad, y que tras varias charlas aceptarías tener una... Mmm… No le quisiste llamar cita, decías... "salida de amigos". Ya para esa salida quede pregnado de tu carácter tan apacible, tan infantil pero maduro a la vez; eras una tentadora mezcla de ternura y pasión, pues aunque tu cara parecía la de un ángel... Tu cuerpo... Oh ese cuerpo más tentador que había visto. Demasiado para este pobre hombre mortal, y no sabes la fuerza que tenía que emplear para no saltar sobre ti, como un león en celo.

Pero mi espera no fue tan grande, al parecer yo producía el mismo efecto en ti, no sabes cómo me enorgullece eso, saberme deseado por ti.

Y que te digo, al probar tu piel me hice adicto a ti, y supe que eras la indicada, la única... Que no existiría nadie más después de ti... Nadie más...

-Debe tratar de tranquilizarse licenciado-

La voz de esa joven me hizo salir de mis pensamientos, me veía algo asustada pues sin darme cuenta no dejaba de frotar mis manos y mover las piernas, los nervios me consumían. Ella me sonríe tiernamente, al parecer si es médico de Suna, pues claro, necesitábamos médicos de verdad. Me miraba con una sonrisa cálida. ¡Joder! incluso ella debe darme fuerzas, que patético soy.

El vehículo hace su aterrizaje y escucho el rugir de unos motores fuera del avión. Trago en seco, Me bajo lentamente y les veo, sus rostros están cubiertos por pasamontañas y unas enormes Ak-47 en sus espaldas. Uno de ellos se me acerca

-Más les vale que no sea una jugarreta, o todos ¡TODOS! morirán, ¡ENTENDIDO!- Mi sangre empieza a arder, quisiera que se tragara sus palabras de un maldito golpe. Pero me contento y le miro sereno, juro que no sé cómo logre hacer eso.

-Por supuesto, solo queremos brindarles atención médica, aunque sea una vez-

-Espero lo hagan rápidamente, pues no tenemos su tiempo-

Vi salir de un camión negro uno por uno los prisioneros... Ansioso esperaba verla ahí, pero nada. El último en bajar de ese móvil fue Shikamaru, lo reconocí por las fotos que Temari me mostró. El siguiente camión, salían uno a uno, empujados por esos inhumanos seres que les habían torturado por tanto tiempo, bajo el último rehén y... Nada ¿Qué demonios está pasando aquí?

Me desespere inmensamente, quería gritar, llorar, agarrar a golpes a esos bandidos. Mi mente era un caos total... Pero mi rostro seguía inerte. Justo cuando empezaba a perder la esperanza nuevamente un vehículo más arribo, de él bajaron dos bandidos más y con violencia le hablaban a alguien que venía en la parte trasera de la camioneta.

-¡APRESURENSE QUE NO TENEMOS MUCHO TIEMPO!-

De ahí salió una mujer de aspecto demacrado cubierta en una manta negra, y junto a ella un moreno, un moreno al que reconocí inmediatamente... Es el perro sarnoso que siempre estuvo tras las carnes de MI Hinata. Luego la vi, la mujer con la manta era... Si... Si... Es ella. Mi corazón se aceleró y mi rostro amenazó con dar a relucir mi emoción. No...No… No puedo echarlo a perder, no ahora. Me cubro el rostro evitando la mirada perlada de ella. Pero es demasiado lista y me reconoce de inmediato. Veo una sonrisa melancólica, pero no me habla... Esa es mi chica, siempre más lista que yo.

Todos los rehenes llevan esposas en sus manos y pies. Una ola de calor invadió mi cuerpo, quería correr y liberarla. ¡Joder! Como es que estoy parado aquí, como si no fuera nada. Temari... Temari es jodidamente una buena maestra. ¿Dónde está ella? Pues les toca la peor parte, las armas, estar ocultos empuñando sus armas, listos para cualquier cosa. Ubicados en puntos estratégicos. Disfrazados algunos de médicos, otros de socorristas... Otros a metros de distancia apuntando con sus armas, listos, todos listos... Todos alerta. Incluso yo, aunque no lo puedo creer.

Entran al helicóptero donde ya están atendiendo a los demás... Logramos contarlos, eran treinta y cinco personas, treinta y siete con Hinata y Kiba.

¿Qué demonios...? ¿Dónde están los demás?

Escucho el sonido del comunicador que llevo escondido en mi oído, la voz es de Kankuro.

-Necesito que verifiques que Shikamaru este con ello-

-Si, están todos-

Pronuncie con sumo cuidado, para evitar ser descubierto.

-A tu señal, cuando el último rehén suba... Ya sabes que hacer-

.

.

.

.

.

.

Notas finales.

les agradezco a todos los lectores que han seguido este fic, los nuevos favoritos y los reviews. Se les agradece el apoyo, de veras.