disclaimer: los personajes pertenecen a la Meyer, yo soy responsable del resto =D!

VII

Rutina

Los 2 días que siguieron al incidente de mi impulsivo-no-consumado beso, fueron algo borrosos para mí porque, entre las terapias en el hospital y las visitas continuas al centro comercial con Alice y Rosalie locas por renovar un guardarropa que –dicho sea de paso- no había que renovar porque no existía, hacía que estuvieran todavía más emocionadas y, al ver la más mínima posibilidad de reproche de mi parte hacia cualquier prenda, me cortaban con "ya no eres una niña" y "sé de alguien que se pondrá muy feliz si te ve con esto puesto". Así que, bueno, terminé con ¾ de un armario repleto de prendas que pensaría un par de veces antes de ponerme.

Hoy la tortura –me había avisado Alice la noche anterior- eran zapatos y llevaba, desde que me había despertado –la duende, por supuesto-, bufando por el presentimiento de que no saldría indemne de un par de tacones de los que Edward se quejaría al ser un potencial riesgo de regreso al hospital.

Así me encontró.

Refunfuñándole a un omelet que nada tenía culpa del súper espíritu comercial del que eran presas mis amigas y que yo tan poco compartía y, mientras me volteaba, le vi sentarse con elegancia en una de las cuatro sillas de la mesa isla de la cocina.

Bufé de nuevo.

Ésta vez por el hecho de que, estaba segura, era la única persona que podía verse elegante al sentarse en la silla de una cocina cualquiera, pero era él así que, todo podía ser, no?.

Me recosté a la encimera vigilando el sartén por el rabillo del ojo pero enfocando mis cinco sentidos en él. Mis fosas nasales se inundaron con su característico perfume de canela y me permití disfrutarlo inhalando profundamente mientras mis ojos lo detallaban. Su cabello lucía tan desordenado como de costumbre, vestía una camisa manga larga verde oliva recogida en los antebrazos y, supuse, unos jeans porque sería el primer día libre que no pasaríamos juntos y, me había comentado, que saldría con mi hermano y Jasper a hacer algo de chicos que no tenía ni la más remota idea de qué sería.

Tenía un brazo extendido por la mesa y el otro, apoyaba el codo en ella, cuya mano sostenía su cabeza mostrándome una sonrisa ladeada y sus ojos resplandecientes.

"Buenos días, Bella".

"Ni tan buenos, Eddie" respondí volviéndome al sartén.

"Bella, no creo que sea tan malo salir de compras con Alice" alegó.

"¿Hace cuánto no sales de compras con ella, Edward?".

Volví mi cabeza y noté un leve sonrojo que me dio la razón.

"Buen punto…" respondió "Pero tiene una buena razón…".

"Para tu hermana, cualquier razón es válida para dar una vuelta por un centro comercial" rezongué.

Serví el omelet en un plato y se lo puse en frente con un tenedor. Él, tomó la sal del centro de la mesa mientras yo tomaba un plato hondo y me servía cereal y leche.

Cuatro cucharadas mías y medio omelet de él después, Edward dijo "Pues tu cumpleaños me resulta una razón completamente válida para ir a hacer compras".

Me atraganté. No pude evitarlo, lo siento.

Que me recordara de repente que mi cumpleaños se acercaba era un golpe bajo. Desvié mis ojos del cereal y lo miré.

Sonreía y supe entonces que lo hizo a propósito.

El muy… Sabía el desagrado que me causaba el revuelo que tenían todos con mi cumpleaños y se había guardado el tema 4 días para sacarlo a relucir en el peor momento. Me volví a concentrar en mi desayuno y lo ignoré por completo los siguientes 25 segundos.

Él, obviamente rompió el silencio.

"Bella, ¿estás enojada?".

"No voy a responder a una pregunta tan tonta, Cullen" respondí.

Sabía que estaba realmente enojada porque yo jamás usaba su apellido para dirigirme a él directamente, sin embargo, el chirrido de la silla me desconcentró y, un segundo más tarde me encontré atrapada entre sus brazos. Mi cabeza empezó a dar vueltas y no por falta de aire, precisamente, la alta concentración de su perfume olor a canela en su cuello fue el culpable, olvidando la razón por la cual me estaba abrazando, así que, por inercia rodeé su cintura con los míos.

Levanté la cara encontrándome la suya a centímetros y recordé por qué rayos me lanzaba la mirada de 'perdóname', por costumbre mis ojos cayeron a su boca y volvieron esas locas ansias de saber como sería besarlo.

Sentí tensarse de pronto los brazos a mí alrededor y de nuevo le miré a los ojos, tenían un brillo extraño, parecido al del día que desperté.

Claro que, toda conexión entre nosotros se vio rota cuando Emmett gritó "Bella" desde el pasillo que llevaba a la cocina. Los brazos de Edward abandonaron en un parpadeo mi cuerpo al igual que los míos el suyo y, de pronto, miramos en direcciones contrarias visiblemente incómodos con la situación.

¿Por qué me estaba sintiendo así de tímida con un abrazo cuando mi amistad con Edward siempre había tenido un alto grado de contacto físico si hablábamos de abrazos?

La pregunta quedó en el aire porque la estancia se vio inundada de la presencia -aún somnolienta- de mi hermano, que se tiró sobre la silla sin ningún cuidado y bostezó con ganas mientras Edward volvía a su silla, a la izquierda de Emmett, y evitaba mi mirada adrede.

Tomé un par de huevos y los eché directamente sobre el sartén, puse un par de rebanadas de pan en la tostadora y dejé la mermelada y la mantequilla sobre la mesa frente a mi hermano. Serví todo en un plato y lo puse frente a Em, abandonando la cocina segundos después.

Fui hasta mi habitación y terminé de meter mis cosas en uno de los 34 bolsos que me había hecho comprar Alice y la llamé al móvil mientras me dirigía al baño a cepillarme los dientes.

"Hola Belly-Bells… ¿Lista para otro día de emocionantes compras?" contestó muy emocionada.

Eso no auguraba nada bueno, pero sólo respondí un escueto "No" para agregar después "Pero dará igual, porque tu y Rose lo estarán doblemente por mi".

La musical risa de mi amiga me hizo olvidar por un instante el motivo por el que estaba llamándola y sonreí.

"Allie…".

"Sí, Bella…"

"¿Podrías venir por mí ahora?".

Miré al espejo y una Bella, con el entrecejo fruncido, visiblemente preocupada me devolvió la mirada.

"¡Claro! Estaré allí en 15 minutos" me respondió mientras oía al fondo el tintineo de las llaves de su auto.

"Nos vemos, Alice".

Colgué sin esperar respuesta, y me apuré a lavarme los dientes.

Minutos después, tomé el bolso y me fui hacia la puerta de la cocina, sólo dije "nos vemos luego" y salí corriendo del apartamento sin esperar respuesta de los dos chicos que se encontraban allí.

Estaba claro que el que Edward me ignorara me afectaba más de lo que creía.

*****

Media hora más tarde no estaba tan segura que llamar a Alice dos horas antes de lo previsto fuera una buena idea. Ya habíamos pasado por cuatro tiendas y llevaba ya tres zapatos con tacones de más de 5 centímetros y dos zapatillas de deporte que había insistido con uñas y dientes para tener.

Estábamos en una parada de "reposición de energías" en la zona de comidas del centro comercial en la que, a mi izquierda, Alice devoraba una hamburguesa y Rosalie, a mi derecha, bebía una Pepsi después de haber acabado con dos trozos de pizza de vegetales. Aún no sabía cómo, pero pronto averiguaría como no conseguían engordar ni un gramo si ingerían tal cantidad de comida.

De pronto, un tema que me había estado dando vueltas en la cabeza los últimos días, apareció y la curiosidad me ganó.

"Rose…" la miré "¿Cómo fue que…?"

"¿Cómo fue que dejé de ser una bruja plástica insoportable?" me interrumpió completando la pregunta a lo que yo asentí.

Alice nos miró y, sin decir nada, siguió con su hamburguesa.

"Bueno… Después de tu accidente me sentí realmente mal en parte porque Alice parecía un zombie caminando por toda la escuela y Jessica y Lauren no dejaban de decir que era gracioso, cosa que, bueno… A mi no me lo parecía realmente…" suspiró un par de veces y luego continuó. "Te vine a ver un par de veces dos semanas después de tu accidente hasta que me encontré con Edward en una de esas, tuvimos una de esas grandes discusiones y no volví más porque me hizo sentir realmente culpable por todo lo insoportable que fui durante tantos años…".

"Y un día cualquiera, en un pasillo lleno de estudiantes de la escuela sólo gritó '¿Podrían dejar de decir que es gracioso? ¡No es gracioso en lo absoluto! Está en coma, no en detención por una estupidez. Y ustedes son tan estúpidas de no ver que en el mundo no gira en torno a ustedes' y se fue de allí, dejando a todo el mundo boquiabierto, incluida yo, por supuesto" interrumpió Alice.

Rose se sonrojó y sólo continuó "Poco después, conseguí trabajo en una tienda de artículos deportivos" puso los ojos en blanco dando a entender que no le gustaba mucho y yo me reí. "Durante mi primera semana me encontré con Emmett allí y simplemente le pregunté cómo seguías… Obviamente, aquí, la duende le había contado todo lo que había sucedido en la escuela y me respondió bastante tranquilo. Después de eso, le invité a un café y seguimos viéndonos para hablar de ti… En todo ese tiempo no volví al hospital por miedo a un enfrentamiento con Edward hasta que, un día, simplemente me obligó y fui a pedirte perdón. Demás está decir que Edward se enojó muchísimo con él y no le habló por dos semanas enteras, luego lo aceptó, pero cuando tu hermano y yo empezamos a salir dos años más tarde, se volvió todavía más hosco conmigo y lo entiendo, de verás, te traté mal por mucho tiempo, es lógico que piense que estaba tratando de ganarme a Emmett a costa de su dolor por tu accidente, pero no fue así, sólo… Las cosas se dieron y ya".

"Pues no deberías entender a ése cabezota" rezongó Alice desde el otro extremo de la mesa "Rose, después de tanto tiempo, y de que hayas cambiado tanto en tu forma de ser, está totalmente fuera de lugar ese odio tan intenso hacia ti".

"Pues yo pienso lo mismo" respondí.

"Gracias Bella y, en serio, lo aprecio mucho" susurró Rose con una sonrisa mirándome y apretando mi mano derecha que reposaba sobre la mesa.

"Entonces tenemos que buscar la forma de hacer cambiar de opinión a Edward respecto a ti" dije emocionada.

"No, no, no! Lo que tenemos es que buscar que éste sea tu mejor cumpleaños Belly-Bells! ¡No creas que lo hemos olvidado!" cantó Alice con una risita.

Supe que estaba perdida.

Y supe también que no habría poder humano que hiciera a Alice Cullen no invitar a la mitad de la población de Seattle a un cumpleaños que no quería.

Suspiré con cansancio al verme de nuevo arrastrada a las tiendas.

Ésta noche tendría pesadillas con cajas de zapatos que me tragaban y zapatos tras un lector de códigos de barras. Estaba completamente segura.


Sé que he tardado muchisisisisisisimo pero he tenido un montón de inconvenientes... empezando porque tuve entrega de parciales hasta la semana pasada y además de eso, de miércoles a viernes estuve en un congreso así que, pues eso... y una de esas entregas fue el viernes, cuando apenas dormí de las 6 am hasta las 8 am y enseguida tuve que irme de la universidad al congreso y cuando llegué a mi casa, lo único que quise fue tocar cama y bueno, eso es lo que he estado haciendo esta semana, descansar, y visitar a algunas amigas para que sepan que estoy viva jaajaajajaja.... Recuerden que tengo vida también fuera del trasto, así que... jejeejjee

bueno, aparte de eso... pues nada, espero que hayan disfrutado el cap... Me encanta Rose jajajajaaj odio que siempre la pongan como una amargada ¬¬ jaajaaja y bueno belly-bells ha tenido de nuevo problemas con sus hormonas enloquecidas...

Son las 5:17 am, fue un esfuerzo bastante grande traerles el capi hoy porque mañana iré al cumple de una amiga y estaré todo el finde por fuera... espero que tengan compasión de esta pobre chica y le dejen unos cuantos reviews, eh!!!

bueno, espero sus reviews!!

byeeee!!!

Andre!