Obviamente esto es el fin. Como no puedo escribiros en el siguiente capítulo (dado que este es el último) agradecería que quienes tenéis cuenta me dejéis un comentario a través de ella. ¡Ah! Y pasaos por mis oneshots si tenéis tiempo y ganas.

No volveré hasta el 25 pero cuando vuelva os contestaré a todos los comentarios. Gracias a todos por haberme animado y haber hecho que mereciera la pena escribir.

Todos los escritores tiran de lo que han vivido, yo soy la hermana mayor así que he utilizado la perspectiva de Parker.

xoc13: Todos sabemos que es la que Booth quiere. Pero Brennan tiene que demostrar que también. ¡Por fin un B&B baby! ;)

Detective Emily Lockhart: Me encanta lo de "embarazados". Es responsabilidad de los dos así que es lógico que lo digas así. A mí también se me hace raro que estén casados pero también me encanta, jaja.

Dianythaa12: No creo que suba otro largo. Esto fue un arrebato de inspiración que aún no me creo. Eso sí, si se me ocurre otro lo subiré. Espero que te guste el final.

CookiesChocolateCandy: Pues bueno, jajaja. Yo también digo mucho esa palabra. Costumbres. Todo lo bueno se acaba, espero que te guste.

bonesfds: Nada es imposible, si los fans presionamos lo suficiente terminarán juntos. Vamos, eso espero.

kateloverByB: Es que a mi me gustaría que aunque estuvieran juntos la serie no terminara. Pero claro, eso es muy difícil. Estaría genial que tuvieran un bebé pero no como en la temporada 4 sino uno fruto de lo que sienten el uno por el otro.

Summerbreeze2: Aquí vienen los niños. O más bien la niña ;)

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Disclaimer: "Rompiendo las leyes físicas" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribo para divertirme y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.

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Epílogo: Christine

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Era sábado. Parker se sentía mal. Inquieto, asustado. Y eso era raro, porque él adoraba los sábados. El sábado era el día en que se quedaba con su padre y Huesos y jugaban o veían películas. Y, si se quedaba con su madre y Brent, también buscaban algún plan especial. Pero algo en él le decía que este iba a ser un sábado diferente.

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Al principio todo iba bien, estaba desayunando sus supercereales cuando su padre llamó a su madre. Al parecer, Huesos se había puesto de parto la noche anterior y los médicos calculaban que la niña nacería en un par de horas. A Parker se le atragantaron los cereales cuando su madre le dio la noticia.

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Rebeca dejó a su hijo pequeño en manos de Brent, cogió a Parker y se dirigió al hospital. Parker subió al coche de su madre y no abrió la boca en todo el trayecto.

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-Parker, vas muy callado. ¿Ocurre algo?

-¿Eh? No, nada –mintió el pequeño.

-¡Alégrate, cariño! Tú querías tener una hermanita, ¿no?

-Sí. Sí, claro –dijo Parker en voz baja. Pero desde que había nacido John su madre no era sólo para él. ¿Y si su padre lo dejaba de lado cuando naciera la niña? Aún no la conocía y ya le caía mal.

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Llegaron al hospital.

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-Buenos días, ¿podría indicarme en qué habitación se encuentra Temperance Booth?

-Es Brennan, mamá –replicó Parker.

-Pero si se ha casado con tu padre.

-Mamá, es Huesos, ella es así –aclaró el pequeño.

La recepcionista sonrió:

-La paciente Temperance Brennan está en la habitación 420, área de maternidad. Sigan recto por ese pasillo y a la derecha.

-Gracias.

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La sensación de desasosiego crecía en el pecho de Parker según caminaban hacia la habitación.

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-420. Aquí es –dijo Rebeca-. Entra, cielo. Yo estaré en la cafetería, ya la veré más tarde.

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Con el corazón latiéndole aceleradamente, sintiendo un nudo en la garganta, el niño empujó la puerta. Y cuando vio la escena al otro lado supo que nada volvería a ser como antes.

Huesos estaba sentada en la cama, pálida, ojerosa y con aspecto cansado. Sin embargo, Parker nunca la había visto tan feliz. Tenía en sus brazos una criatura pequeña, arrugada, fea en opinión del niño. Su padre pasaba una mano por los hombros de Huesos y ambos miraban embelesados a aquel ser. Parker sintió que sobraba.

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Se giró para marcharse y entonces lo vieron.

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-Parker –dijo Brennan.

Booth lo vio y sonrió.

-Parker, ven aquí.

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El niño fue consciente de la calidez con la que ambos lo miraban. Lo miraban igual que al bebé, porque a él también lo querían.

Se acercó a su padre, que le pasó el otro brazo por los hombros.

-Esta es tu hermanita, Parker –El niño miró al bebé.

-Es muy pequeña.

-Ya crecerá.

Parker volvió a mirar a la niña con desconfianza.

-Parker… -comenzó Brennan con un hilo de voz-. ¿Por qué no has querido entrar antes?

Booth se maravilló de la perspicacia de su esposa.

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El niño no contestó. Booth miró a su hijo y se dio cuenta de que tenía los ojos anegados en lágrimas.

-Es que… -sollozó el pequeño- os vi a los tres juntos y, parecíais tan felices, parecíais… parecíais una familia –completó.

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Booth lo abrazó. Lo separó de él, lo agarró de los brazos y, mirándole a los ojos, le dijo:

-Parker, hay mucha gente desafortunada que no tiene familia. La mayoría tiene la suerte de tener una. Tú tienes la inmensa fortuna de tener dos. Tu madre, Brent, John y tú formáis una familia.

-Y tu padre, la niña, tú y yo formamos otra –completó Brennan-. Te queremos tanto como antes de que ella naciera. Y tú debes querer a esta niña porque ella también te querrá a ti. No somos una familia si tú no estás –aclaró.

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Parker se secó las lágrimas y pareció más calmado. Miró al bebé.

-¿Cómo se llama?

-Christine –contestó Booth.

-¡Hola Christine! –saludó Parker. La niña pareció sonreír.

-Le gustas –dijo Brennan.

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Parker acercó el dedo a la manita de Christine y sintió cómo los deditos aferraban su índice.

Booth los abrazó y los tres miraron a la niña. Así, los cuatro juntos, formaban un solo ser.

Por fin eran una familia de verdad.

FIN

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Gracias a todos los que habéis estado ahí y habéis hecho esto posible.