Disclaimer: Ninguno de los personajes de Twilight me pertenece, pero el sexy doctor en que está convertido Eddie y la historia sí son míos. Si vienes a copiar, devuélvete y ves a imaginar tus propias historias. XD

Ahora si… Disfruten!

XII

Stealing Cinderella

Estaba nervioso.

No tanto como para transpirar, pero lo suficiente para no estar seguro de saber elegir las palabras correctas en el momento adecuado.

Mi turno en el hospital había acabado oficialmente a las 7 de la mañana, pero no tenía ninguna prisa por llegar al solitario apartamento que compartíamos los hermanos Swan y yo.

Emmett había pedido el fin de semana libre y se había ido de viaje con Rosalie a California, y Alice había secuestrado a mi novia por novena vez en el mes.

Del que, por cierto, sólo han corrido dos semanas. Típico de mi hermana y su compulsión por las compras.

Con tanto tiempo libre por delante, me quedé un par de horas más dando vueltas por la sección de pediatría hasta acabar caminando por el mismo pasillo que había transitado una y otra vez por los pasados seis años.

No importaba cuanto tiempo había pasado desde que Bella había despertado, seguía teniendo un nudo en la garganta mientras giraba el pomo y miraba la cama en el centro de la habitación.

Fui entonces, realmente consciente que estuve a muy poco de perderla.

Sonreí.

La había tenido a mi lado por seis fantásticos meses y no había hecho más que agradecer a aquel ser superior que se había apiadado de mí y me la había regalado.

Bella era mi vida, mi felicidad, mi razón de estar donde estaba en ese momento…

Y la razón por la que estaba tan nervioso en aquel instante.

En realidad, debo aclarar, que nada de esto había sido planeado por más de unas cuantas horas. Y es que, cuando la idea llegó, no hubo ni un segundo de duda y supe que era lo correcto.

Toqué el timbre y, después de unos segundos, Reneé abrió la puerta.

"Hola Edward". Sonrió y me dejó pasar. "Charlie está en la sala".

"Gracias".

Avancé hasta la sala donde estaba el jefe Swan recostado en un sofá con un programa deportivo en el televisor. Apenas me vio, lo apagó, se levantó y me dio la mano.

"Edward".

"Hola Charlie".

Me señaló el sillón y yo me senté. Reneé debió imaginarse de qué iba todo esto pero no dijo una sola palabra ni apareció después de ofrecernos un par de cervezas.

"Charlie…" empecé.

"Sé por qué estás aquí" me interrumpió.

"¿Lo sabes?".

Me asombré. ¿No se suponía que había decidido esto hace unas horas? ¿No hacía media hora que había llamado a la casa de los Swan?

Fruncí el entrecejo y Charlie rió. Eso era bastante raro.

"¿Cómo lo sabes?" pregunté.

"Lo he sabido los últimos seis meses, Edward… Y todos los demás, debo suponer… Sólo estaba esperando el momento en que atravesaras esa puerta".

Tomé un sorbo de cerveza y tragué.

"¿Debo suponer que mis padres saben de esto?".

El jefe Swan me miró fijamente y volvió a sonreír. Sus ojos cafés chispearon de la misma forma en que lo hacían los de Bella.

"Muchacho, a estas alturas, deberías sorprenderte si Esme, Reneé y tu hermana no tienen planeado algo ya…".

Fui consciente entonces de las muchas veces que mi madre y Alice habían pasado por la casa de los Swan sin motivo alguno aparente.

"Quiero que sepa, que Bella es lo más importante para mi".

Charlie asintió y me miró fijamente durante unos segundos antes de responder "Lo sé".

Dejó su cerveza a medio terminar en la mesa del centro, se levantó y salió unos momentos antes de regresar con un pesado álbum de fotos.

"Quiero que veas algo".

Charlie me hizo espacio en el sofá y colocó el álbum frente a nosotros, en la mesa.

Lo abrió, pasó un par de páginas como buscando alguna foto en particular hasta encontrarla.

Era una que nunca antes había visto.

La foto no estaba tomada tan cerca, pero claramente podía identificar a Bella de unos cinco años, riendo encantadoramente con sus coletas deshechas balanceándose en un columpio y… El chico que está detrás, impulsándola ¿soy yo?

"¿Ése soy yo?" pregunté aún si creérmelo del todo.

Charlie asintió.

"Emmett y tú habían ido al parque a jugar fútbol con unos compañeros de la escuela. Reneé los llevo en el auto y Bella fue también. Por un momento, ella sólo se quedó mirándolos. Cuando regresaron a descansar, Bella dijo que quería columpiarse y Emmett se tiró en el pasto" Charlie puso los ojos en blanco, yo sonreí. "Y entonces, tu la llevaste de la mano y la columpiaste hasta que su peinado se deshizo, no importó cuanto te llamara mi hijo para regresar al juego, tú simplemente te quedaste con ella hasta que ella lo quiso y, sobretodo, te veías realmente feliz… Todo porque ella lo era. Reneé me lo contó cuando regresaron".

Estaba bastante sorprendido por la historia, sobretodo porque no la recordaba.

"¿Ya se lo pediste?".

"No… Aún" respondí. "En realidad, simplemente la idea de convertirla en mi esposa apareció hace unas horas cuando visité la habitación que ocupó cuando estaba en coma".

"Bueno, no podía dejar ir a mi Bella con alguien que no fueras tú. Entre ese día cuando tenías once años y el día que te hiciste cargo de su tratamiento has demostrado quererla lo suficiente para hacerla feliz por el resto de su vida".

"Gracias, Charlie".

Me levanté del sofá y él me imitó.

"No, gracias a ti, Edward… Bienvenido a la familia… Oficialmente porque has pertenecido a ella desde hace mucho".

Charlie me abrazó con fuerza y supe que esto era lo más duro que alguien tendría que hacer… Dejar ir a su hija para que ella misma encuentre la felicidad.

"¿Edward?". Volteé y la confusión se enmarcó en los ojos de Bella. "¿Qué haces aquí?".

"Oh, nada Bella… Recordando viejos tiempos ¿Quieres ver?".

Bella pronto olvidó todo mientras los dos mirábamos las fotos del álbum, Charlie no esperó mucho para salir de la sala.

"¿Quieres parar de hacer eso? Me estás poniendo nervioso".

La iglesia estaba decorada sencillamente y la mayoría de las bancas estaban ya llenas.

Miré mi reloj por onceava vez en 5 minutos.

"Se suponía que estuvieran aquí ya" refunfuñé.

"Edward, tranquilízate… Las mujeres siempre se tardan. Paciencia".

No podía creer que Emmett Swan estuviera diciendo algo verdaderamente inteligente.

De improviso, todo el mundo se calló, el cuarteto de cuerdas que Alice había contratado empezó a tocar la marcha nupcial, las puertas se abrieron y yo contuve el aliento.

Mi hermana entró primero en un lindo vestido de seda violeta viéndose realmente hermosa y ubicándose frente a mí.

Y luego apareció mi preciosa novia bastante sonrojada. Sabía que debía estar un poco nerviosa por estar caminando con tacones y, sobretodo, por la atención de más de cien personas reunidas en ella.

Hizo el largo camino sin incidentes hasta ubicarse frente a mí, sonriéndome. Yo le sonreí de vuelta.

Y, de pronto, Emmett me codeó en las costillas, haciéndome perder la concentración en su hermana.

Rosalie entraba majestuosamente del brazo de Jasper, luciendo más hermosa que cualquiera de las novias que hubiera visto antes.

Su vestido era bastante sencillo de un blanco perla con cristales que se pegaba a sus curvas y sin tirantes. Su cabello estaba medio recogido y un sin fin de tirabuzones rubios cubrían su espalda. Una diadema sencilla sostenía su velo y de su mano izquierda colgaba un arreglo floral.

Aún no podía creer lo que había sucedido y, que el tiempo hubiera pasado tan rápido.

Un momento, estábamos defendiendo a Bella de la lengua viperina de Rosalie y, al siguiente, su hermano la estaba llevando al altar para casarla con Emmett.

Sonreí.

Hace mucho tiempo que Rosalie había dejado de ser esa persona no grata en mi vida, pero había aprendido que las situaciones pueden cambiar a las personas y, sobretodo, ellos se merecían el uno al otro, eran perfectos juntos y no podía estar más feliz por mi mejor amigo.

No se dejaron de mirar a los ojos y fui el que más aplaudió cuando los declararon marido y mujer.

"Sigo sin perdonártelo, Emmett Swan".

"No espero que me perdones, sólo espero que se lo digas pronto, Eddie".

La celebración ya llevaba unas horas, y era el primer momento en el que mi mejor amigo había podido respirar.

El vals y las fotos habían acabado. Ahora las mujeres solteras estaban arremolinadas en la pista y esperaban que Rosalie tirara el ramo.

Desesperadas, pensé.

Hasta que vi a Bella entre ellas. Entonces deseé que, de verdad, lo atrapara.

No sé como lo hizo, pero Alice lo agarró a pesar de su estatura. Bastante gracioso, debo decir.

Emmett apuró su whisky y me palmeó la espalda.

"Es mi turno".

Y diciendo esto, me arrastró con él hasta la pista, dónde las solteras ya desaparecían y los hombres aparecían a su vez.

Rosalie subió a la tarima y llamó a mi amigo por el micrófono.

Los chicos empezaron a silbar obscenamente cuando Rosalie descubrió su pierna derecha hasta el muslo donde reposaba una liga color rojo.

Emmett subió con entusiasmo hasta quedar a su lado y luego, arrodillándose, tiró de la liga con los dientes hasta sacarla completamente.

No fui consciente de nada hasta que la liga me golpeó el pecho suavemente y yo reí.

No sé si fue a propósito o no, pero definitivamente iba a ser el próximo soltero en ser amarrado.

Una semana había pasado del matrimonio y seguía sin decirle una palabra a Bella sobre la palabra con "M". Más por lo aterrado que estaba por no sentirla lista que por otra cosa.

Bella no tardaría mucho en regresar de sus clases particulares con mi madre y yo sólo podía estarle dando vueltas y vueltas al asunto, sentado en el sofá mirando por la ventana.

Mi móvil sonó sacándome del letargo y lo descolgué sin apenas mirar quien era.

"Hola, Eddie".

"Emmett" gruñí.

"¿Por qué estás tan de mal humor, Eddie? ¿Mi hermana te dijo que no?".

Rió y yo traté de ignorarlo.

"¿No tendrías que estar haciendo cualquier cosa con Rosalie en vez de andar llamándome?".

"Nah… Rosalie está en el baño hace 15 minutos poniéndose un modelito que…".

"Emmett" le interrumpí. "Ahórrate los detalles".

"En fin, Eddie, creo que te estás demorando".

"Deja de llamarme Eddie, y bueno, yo le podría haber dicho antes si no hubiera vuelto Rosalie con una piedra del tamaño de una uña en su dedo".

"No me habría importado tener una boda doble".

"A mi tampoco, pero ese no es el caso… No sé si Bella esté lista para dar ese paso" me sinceré.

"Nunca lo sabrás si no lo preguntas".

Emmett siendo inteligente daba miedo, pero era completamente cierto.

"Lo haré, Emmett".

"Cuento con eso, Edward".

Y colgó.

El sonido de llaves al otro lado de la puerta me alertó.

Bella apareció luciendo exhausta y terminó tirándose descuidadamente a mi lado en el sofá.

"Hola, Eddie".

"Hola".

"¿Cómo te fue?".

Bella suspiró y se recostó en mi hombro.

"Las matemáticas se me dan horrible… Nunca lograré graduarme".

"Cariño, siempre se te dieron terribles…" reí y ella me golpeó en el pecho suavemente.

"Estoy muy cansada".

"¿Cansada para contarme que fue lo que te pasó hoy?".

Bella se revolvió con un gruñendo, para después responder: "Nop, para eso no… Pero necesito un momento antes de hacerlo".

"Te espero en la sala de música, entonces".

Sonriendo, se levantó y fue hasta su habitación mientras yo iba a la mía.

Cerré la puerta tras de mi y fui hasta el velador donde, bajo muchos papeles, estaba la caja donde guardaba celosamente el solitario con el que pretendía que bella aceptara ser mi esposa.

Sin mayor dilación lo metí en el bolsillo izquierdo de mi pantalón y fui hasta la sala de música donde estaba el piano.

Me senté en el banco y levanté la tapa del teclado, toqué algunos acordes revisando la afinación antes de sentir un suave toque en la puerta.

Me volví y ahí estaba ella, totalmente sonrojada.

"No sabía si debía interrumpirte mientras tocabas…".

"No estaba tocando nada… Sólo teclas al azar". Respondí mientras le hacía espacio en el banco, junto a mí. "Ven, siéntate aquí".

Bella se acercó lentamente y se sentó.

Yo me volví al piano y empecé a tocar cualquier cosa que pasara por mi cabeza.

"Ahora sí, cuéntame que sucedió hoy".

"Pero estás tocando" farfulló.

"No importa, quiero escucharte mientras lo hago".

/

"…Espero no tener que ver más núme… Eddie, ¿me estás escuchando?".

"¿Qué?" respondí desorientado.

"¡Estás elevado!".

Bella rió mientras me empujaba suavemente el hombro, haciendo que dejara de tocar.

"Lo siento, cariño".

Volví al piano y, sin saberlo, empecé a tocar la nana que le había compuesto hacía años y que ella no conocía.

Ella simplemente cerró los ojos y su sonrisa me dejó mudo.

Terminé de tocar y me volví a mirarla.

"Es hermosa" dijo al cabo de un momento.

"Es como tú… Hermosa, suave y llena de amor. Sobretodo llena de amor… Está llena de mi amor por ti".

Bella abrió los ojos y me miró fijamente "¿Tú la compusiste?".

Asentí.

"Oh, Edward es preciosa".

Sonreí.

"Casi tanto como la chica que la inspiró".

Se ruborizó. Adorable.

Al cabo de unos instantes, volvió a cerrar los ojos y yo volví a tocarla para ella, después de unas cuantas repeticiones más, en las que sólo se escucharon las notas. Dije: "Una moneda por tus pensamientos…".

"No necesitas una moneda para saberlos… En ti. Siempre pienso en ti".

Sus ojos chispearon y, acercando su cara ruborizada a la mía, me besó.

Fue dulce, tierno y lleno de amor, exactamente como era ella.

Algunos segundos después nuestras bocas se separaron, pero ella pegó su frente a la mía aún sin abrir los ojos.

"Bella…".

Ahora o nunca.

"Mmm…"

"Tengo algo que enseñarte".

Se enderezó en el asiento y fijó su mirada café directamente en mí.

Los nervios de aquella tarde en la casa de los Swan volvieron con igual, o mayor, fuerza y no pude evitar pasar saliva.

Bella soltó una carcajada y yo me quedé de piedra.

"¿Qué te pasa, Edward?" consiguió medio decir. "Parece que te fueran a fusilar…".

"Pues es algo como eso…" mascullé.

"¿Qué dijiste?".

"Nada" me apresure a responder.

Bella se mordió los labios tratando de mantenerse seria, aunque se le escapaban risitas de vez en cuando.

"Eddie, la curiosidad me va a matar…".

"Ok…" tomé aire y la miré a los ojos. "Bella, sabes que te amo, ¿verdad?" Ella asintió sin entender.

"Y yo a ti, pero creo que eso no es lo que te preocupa, ¿cierto?".

"No me interrumpas…" sonreí y ella hizo como que cerraba su boca con sus dedos. "Bella, sabes que te amo… Y también creo que sabes que eres lo más importante en mi vida y espero que lo seas por mucho tiempo más…".

Sonreímos al mismo tiempo.

"Pero quiero que sepas también que estoy dispuesto a hacer cada cosa que esté a mi alcance para hacerte feliz, para que logres todo lo que quieres, para alegrarme cuando este feliz y apoyarte cuando estés triste… Quiero ser el que tu amigo, tu novio…" me hinqué en el piso frente a ella sacando la cajita donde guardaba el anillo del bolsillo. "… Y tu esposo".

Por un momento Bella se quedó sin aliento y sus ojos se empañaron. "Isabella Marie Swan, ¿Me harías el honor de ser mi esposa por lo que queda de mi vida?".

Se llevó la mano derecha a su corazón y me miró llena de amor.

Mi corazón se hinchó de felicidad cuando Bella se echó a mis brazos y empezaba a reír en mi oído.

"No sé por qué has tardado tanto, Eddie".

Reí.

Yo tampoco lo sabía.

TACHÁN!

No me peguen!

Sé que he tardado, no tanto como la otra vez, pero sigo sin tener perdón!

En fin, en parte ha sido flojera (sí, lo admito XD) y en parte porque comparto el pc con mis hermanas…

Espero que les haya gustado! Al final, estuve tentada de poner la boda aquí mismo o no, pero ya me salió todo lindo y no pienso cambiarlo.

Este es el fin, y voy a ponerle complete porque este es el final que se merece, sin embargo, estoy escribiendo en este instante lo de la boda… que no será muy largo, pero será algo que querrán leer, se lo juro! XD

Además creo que pondré algunas cosas que omití en toda la historia y eso jejejejejee…

Por cierto, voy a hacer algo de publicidad aquí… El título del capi (y el del anterior) son canciones del muy HOT cantante de country Chuck Wicks, y que recomiendo con todo mi corazón… Aclaro que, este adonis, me pertenece y nadie me lo roba!

Jejejejjee

Besos a todass!

Andre