Death Note y sus personajes no me pertencen.
II.- Hideo Ryuuga
Fue difícil sobrellevar el golpe de estado en la televisora de Sakura, para empezar no solo perdió su carrera, sino también sus oportunidades, el director de la entrevista había estado tan furioso que juro por su nombre jamás la dejaría posar los pies en una televisora, Misa no lo entendía, ella solo estaba desesperada, solo quería que los detectives atraparan al hombre malo y lo mataran, solo eso… ¿Era difícil de entender? Misa suspiro con la cabeza baja, habían pasado dos días desde eso, pero le parecía una eternidad, y cuando regreso a la escena del crimen para más cuestionamientos, vio a un considerable monto de oficiales que se fueron, era obvio que nos les pareció haber sido llamado estúpidos. No importa. Ellos no hacían nada de todos modos…
Inadvertidamente, sus ojos se habían nublado, Misa… estaba llorando. Por primera vez desde el asesinato de sus padres estaba llorando, aunque fuera de manera silenciosa y acompasada, lloraba por el enojo de haber sido abandonada, de ser incomprendida, ningún investigador entendía por lo que ella pasaba. Odiaba su vida, odiaba el albergue infantil donde se quedaba, y las miradas de pena que le daba todo el mundo, restregó sus ojos con ira, intentado hacer que pararan de llorar.
—Si yo fuera tú, no haría eso.
Misa se sobresaltó, en qué momento se acercó alguien sin que ella no notara, y más aún, ¿Por qué dejaban a un vagabundo adolecente entrar a la escena del crimen? Misa frunció sus ojos al extraño espécimen parado al lado de ella, ¿Había salido en pijamas? No podía evitar el recelo que tenía hacia este chico, era demasiado… diferente. Además actuaba muy raro, estaba encorvado, tenía piel pálida y ligeras marcas debajo de sus ojos, si Misa tuviese que describirlo en una palabra esa seria; zombi.
— ¿Quién eres tú?
—Soy un investigador enviado por L para atrapar al asesino de tus padres. Mi nombre es Hideo Ryuuga.
—Mientes.
La palabra salió de su boca antes de que Misa pudiese pensarlo mejor, se maldijo pero no se retractó, porque esa era la verdad. Él le envió una mirada tan curiosa como intrigada, mientras mezclaba su humeante café con lo que solo podía ser azúcar, previamente añadida, Misa no sabía cuanta era, pero por el olor podría decir que demasiada, después de tener esa mirada espeluznante sobre su persona por un momento el joven se dignó a hablar.
— ¿Y qué te ha llevado a esa conclusión?
Que no la llevaría a esa conclusión, era una pregunta mejor. Misa le miro con recelo, preguntándose qué tan peligroso era expresarse libremente en cuanto a sus sospechas, y se aseguró de que hubiese al menos un oficial cerca en caso de que este extraño quisiese hacerle daño de algún tipo. Su nariz se respingo en desagrado antes de enumerar sus 'factum' en contra.
—Te vez muy raro y sucio, L es el mejor detective del mundo, los detectives son limpios, pulcros y usan trajes bonitos, tú te vez muy diferente, no luces lo suficientemente 'cool' para estar asociado con L.— Sus argumentos infantiles parecieron hacerle gracia, Misa se encontró haciendo un mohín y fulminándolo con la mirada, nada de esta situación le parecía gracioso.
—Creo que tu interpretación es errónea, el ser el mejor de una categoría no te hace precisamente una persona, como tú dices, 'cool', ¿Pensarías que el mejor bibliotecario del mundo es 'cool'? Además yo solo soy alguien que viene en su representación." Pregunto el viéndola con interés, Misa frunció el ceño sintiendo sus mejillas apunto de enrojecer de ira, viendo su argumento derrotado, debatió.
— ¡Los detectives son viejos! Tú no puedes ser un detective porque eres muy joven, Misa se atreve a apostar que no eres mucho mayor que ella.— Aun cuando tenía una ojeras ligeramente marcadas bajo sus ojos, sus facciones eran finas y respingadas, era alto pero no demasiado aun, no parecía alguien mayor a los 16 o 17 en la opinión de Misa, esta vez le observo triunfante, el chico volvió a sonreír de esa manera tan propia y perturbadora, a Misa no le agradaba ni cinco.
—Debes saber que de hecho tengo 21 años, cercanos a ser 22. Suelo verme más joven de lo que en realidad soy.
— ¡¿Qué?! ¡Eso no es posible, estas mintiendo!
— ¿Alguna otra cosa?— El chico bebió un sorbo de su café desinteresadamente, Misa aún seguía en shock por la noticia (parte de ella aun no creía que este sujeto casi le doblara la edad) Inadvertidamente, Misa recurrió al argumento que más odiaba.
—¡L solo trabaja en casos importantes! ¡A L no le importa la gente común como Misa o los padres de Misa! Por eso, tú no puedes venir de su parte.
Misa estaba llorando de nuevo, aunque amargamente. Ella había esperado alguna respuesta de L, pero ninguna llego, y ahora este chico pretendía engañarla, no había derecho. Por primera vez la sonrisa se borró del rostro del joven, y pareció reflexionar por un momento antes de acuclillarse muy a su manera, quedando a la altura de Misa, que era por lo menos, un medio de su altura.
—Es verdad… L es una persona muy ocupada, por eso envía gente en su representación cuando no puede asistir un caso de manera más personal… pero L sabe que ser un detective también significa brindar justicia a quienes más lo necesitan, y después de ver tu video, algo sugiere que L te encontró muy necesitada.
— … Misa no sabe si debe creerte, nadie ha podido ayudarla, y tú, no eres L.
—No, pero tengo su ayuda para resolver el caso, y eso es suficiente por ahora.
Le tomo un tiempo a Misa acostumbrarse a la idea de que Hideo era, de hecho, un detective y que venía en representación de L. Hideo podía ser muy extraño, pero al parecer era extremadamente inteligente, en unos pocos días había logrado arrinconar tres sospechosos en toda el área y deducir su modus operandi, los rumores decían que al término de la semana el caso estaría resuelto. Gracias a él se pudo limpiar la escena del crimen, y su trabajo se llevaba a cabo en solitario de hotel en hotel, o eso le comento a Misa
Misa había insistido en que él le llamara ante cualquier avance del caso, ella tenía un celular que su padre le había regalado, y estaba prendido las 24 horas del día, como si no fuera poco, Misa también le proporcionó información que no le había dicho a los otros detectives idiotas. No era un trato especial hacia Hideo (aun le desagradaba) pero al menos el hacia los interrogatorios más 'amenos'. Solían ir a un parque, en compañía de su cuidadora temporal, y discutían mientras degustaban un café o un helado.
—Misa piensa que fue el casero, porque siempre se quejaba de papi.
—Esa es una teoría improbable.
—Misa aún cree que deberías arrestarlo, Misa siempre lo odio.
—Enfoquémonos en los hechos reales.
Hideo era cortante en muchos sentidos, y aun así, entre su frialdad había algo de gentileza, o quizás era… ¿Lastima? Misa no sabía definirlo, pero sabía algo; él la entendía. En cierto nivel, Hideo la entendía, ¿Seria huérfano también? ¿Habría perdido a sus padres a manos de alguien más? Misa tenía mucha curiosidad, pero Hideo casi siempre evadía sus preguntas y contestaba con otras de su cosecha, la tercera vez que la interrogo, preguntándole si reconocía a ciertas personas. Misa pudo confirmar esta teoría.
—Misa se pregunta si Hideo es huérfano…
—Hideo se pregunta si Misa se podría enfocar en el caso. — Si la pregunta le afecto de algún modo no lo demostró, era difícil de decir, el chico no había hecho más que continuar su consumo de café. Misa frunció el ceño antes de suspirar.
—Misa no recuerda haber visto a ninguno de esos hombres antes. — Finalmente se dignó a contestar, Hideo parecía hacer elucubraciones con esa respuesta, finalmente pareció tomar una decisión.
—Bien, gracias por la ayuda, esto definitivamente ayudara al caso.
—Misa no entiende.
Admitió ella con algo de pena, estar con alguien tan inteligente te hacía sentir… estúpido, pero si Hideo lo pensaba no lo estaba demostrando, Misa decidió ignorar el hecho de que no le hizo caso, parecía apresurarse a terminar su postre. Misa quería hablar, pero no sabía de qué, su cuidadora temporal estaba esperando en una mesa conjunta a ellos, Misa no quería ir con ella, no la entendía. En cuento esto terminara la dejaría en el primer orfanato y después quien sabe que sería de ella. Misa no lo deseaba. Decidió enfocarse en Hideo por un momento, y recordando algo que quizás le interesaría, hablo.
—Misa descubrió algo muy cómico ayer, resulta que el joven que gano el segundo lugar para la línea de ropa que Misa iba a modelar se llamaba Hideki Ryuuga, Misa piensa que es gracioso porque Hideo y Hideki no se parecen en nada.
—Eso es interesante, pero difícilmente gracioso si tomas en cuenta que todos los individuos son diferentes.
—Hideo no es divertido, siempre habla de forma extraña y arruina la diversión de Misa.
—Lo lamento.
Era una mentira, y muy mal dicha, Misa suspiro y bajo la mirada, moviendo su helado a medio comer fuera de alcance, no tenía apetito. Aun cuando Hideo era alguien que la entendiese, también era muy frio y técnico, Misa se sentía incomoda si no lograban hablar de nada. Por un momento se preguntó dónde vivía el, ¿Seria aquí en Japón? ¿Sería con su novia o esposa? Aunque era difícil imaginarlo con alguien más, ¿Viviría solo? ¿La dejaría vivir con él? Misa no estorbaría, ella era pequeña y ocupaba poco espacio, solamente no quería ir a un orfanato. Los atosigantes pensamientos se manifestaron en palabras sin su consentimiento.
—Misa quiere vivir con Hideo…
Hubo dos reacciones muy diferentes ante tal propuesta. Una, la más emocional, fue una cuidadora sentada en la mesa conjunta a ellos que empezó a toser de manera descontrolada, otra fue la del detective que había dejado de tomar café y habría fruncido el ceño momentáneamente, Misa se preguntó si lo que dijo sonó así de descabellado, o inapropiado, no sabía que pensar, pero lo que sabía es que era una niña y que quería un tutor que la comprendiese, no padres falsos que fueran condescendientes con ella.
—Me temo que eso es imposible.— Hideo ni siquiera titubeo mientras contestaba y tomaba unas cuantas cucharadas de el helado que Misa había dejado, Misa frunció el ceño.
— ¿Por qué? ¡Misa no estorbaría! Misa no quiere ir a un orfanato, Misa quiere vivir con alguien que la entienda. — Tal vez si se explicaba, esto lo apremiaría a considerarlo, la respuesta, no obstante resurgió con la misma seguridad.
—No podemos obtener todo lo que queremos en este mundo, Misa san. Además soy una persona muy ocupada. Terminamos aquí. Si se requiere tu asistencia con algo más, te buscare.
—¡Pero-!— Era en vano, él se había ido.
Hideo nunca volvió a llamarla para tratar más cosas del caso, Misa se enteró por otros oficiales que el culpable había sido un acosador, cuyo objetivo había sido ella y que había ido a su casa a poner cámaras y micrófonos en el cuarto de Misa, cuando se dio cuenta que los Amanes si estaban en casa perdió el control y los asesino antes de escapar, eso no la hacía sentir mejor, lo hecho, hecho estaba, eso le quedaba claro, pero le habría gustado que fuese Hideo quien se lo expresara, había pasado una semana exacta desde que lo conoció, y como la gente lo predijo, el caso estaba resuelto, era algo impresionante, pero eso significaba que todo había terminado, el volvería a donde fuera que perteneciese y ella se iría a un orfanato, así sin más.
El día que se anunció el cierre del caso, Misa se escabullo de él albergue infantil donde se estaba quedando y fue hacia el parque, se sentó en un banco solitario a observar su sombra desinteresada de su alrededor, fue consciente de que algunas lágrimas caían de sus ojos en el momento en que estas hicieron una marca en el piso, Misa las seco. Sentía que eso era como un fin agridulce, estaba feliz porque el asesino de sus padres fue atrapado y seguramente sería asesinado, pero no quería ir a un orfanato. ¿Qué haría ella ahí? Era demasiado grande para ser adoptada y demasiado pequeña para estar sola. Además ella no quería una nueva familia, ella quería su antigua familia. Ojala los demás entendieran.
—No es común de las victimas llorar cuando el caso se ha resuelto a su favor.
Misa parpadeo y volteo hacia su derecha, Hideo se hallaba sentado junto a ella, en la banca del parque. Misa admiraba como envidiaba sus dotes de escabullimiento, frotando sus ojos le volteo a ver más seriamente.
—Misa aún no ha escuchado que haya muerto.
—La ley no funciona así, ahora que está atrapado debe pasar por un proceso, no obstante es tardado. Mi trabajo está hecho, lo encontré y lo atrape, ahora depende de la corte.
— ¡Misa quisiera que estuviera muerto ahora!— Hideo no se sorprendió por el grito, al contrario, lo esperaba. Era algo natural, no quería decir que fuese lo correcto.
—No deberías pensar así, aun si merece la muerte, no es nuestra decisión, la ley se rige de esta forma por una razón.
—La ley es estúpida, y Hideo es un idiota.— Comento amargamente, viendo para otro lado. Aun no perdonaba que le hubiese quitado su pase de salida del orfanato, ni siquiera tenían que vivir juntos, si la dejase estar en una habitación con eso bastaría.
—Es una lástima que pienses de esa forma, pero no soy quien para decirte como pensar… ahora debo irme. — Había algo diferente en la forma que lo dijo esta vez, sonaba como… como un cierre, a Misa no le gustaba. Misa lo encaro y en su infantil necesidad lo abrazo para evitar que se fuera, o en todo caso, prolongar su partida.
—¡No!
—Misa san, suéltame por favor.
—¡No!
El joven detective suspiro, podía entender este tipo de desesperación infantil, y el miedo que ella sentía, pero no podía quedarse, y ciertamente no podía conceder su petición. Este caso tomado por caridad era solo eso; un caso. Pensó en una solución alternativa, sin encontrar muchas respuestas, la única residía en su tutor, y dudaba que el diera su brazo a torcer, aun cuando se había doblado el corazón ante la situación de la chiquilla. El joven suspiro, y la separo suavemente de su cuerpo, no le gustaba mucho el contacto corporal, de hecho lo evitaba de ser posible, y esta no era una excepción.
—No estarás sola, si algún día se da la oportunidad, llamare o te visitare, ¿De acuerdo?
Misa lo vio, sus ojos estaban nublados de lágrimas, pero acepto que debía resignarse, no tenía otra opción, decidió admitir la derrota y aceptar sus términos, y se compuso lo suficiente para agradecerle por lo que hizo y sonreír mientras lo veía alejarse, una vez segura de que no estaba en su campo visual o auditivo dejo salir una dura verdad en un susurro frágil.
—Hideo san siempre miente.
Tuve que revisar la diferencia de edad de estos dos y note que de hecho se llevan entre 8 1/2 y 9 1/2 años (depende si es manga o anime) asi que se imaginaran mi reaccion al saber que mi OTP era algo bear-O-filica, si saben a lo que me refiero
