Death Note y sus personajes no me pertencen.
III. La casa de Wammy
La vida en el orfanato no era nada que Misa disfrutara, todo era una rutina de murmullos y miradas furtivas cuando creían que ella no veía ni escuchaba, condolencia pero equitativa soledad y desprecio, lo odiaba. Odiaba cada segundo de ello. Tanto que se limitaba a hablar solo lo necesario, algo poco común en Misa, quien en el pasado obtuvo reprimendas de sus padres por ser tan cotilla. Sin prestar atención al tiempo o sus alrededores, un mes había pasado.
La pequeña joven no fue consciente del tiempo que paso hasta que un buen día, alguien finalmente solicito verla para una entrevista de adopción. Misa no estaba particularmente interesada, pero desde que entro, esta era la primera persona que se interesaba en ella, la desventaja de haber tenido su pequeño momento de fama en el pasado era que todos sabían que ella era "esa niña del asesinato". Los padres de familia no la encontraban especialmente mórbida, pero consideraban las circunstancias que la rodeaban como 'poco' adecuadas para su idea de adopción donde todos vivían con un velo color de rosa, Misa encontraba un desprecio especial por ese tipo de adultos.
La mañana era algo fresca, eso tenía bien claro, Misa tomo uno de los vestidos que pudo recoger de casa antes de venir aquí y se cambió, se puso decentemente presentable, más por cortesía que por deseo, y al descender las escaleras y entrar a esa habitación se encontró con una sorpresa menos que grata. Lejos estaba esta persona de lo que ella imagino que la habría solicitado, al parecer las adopciones no solo eran para padres que buscaban hijos, si no abuelos que buscaban nietos. Misa se sentó silenciosamente delante de la mesa y mantuvo una expresión medianamente rígida y distante, no creía que esto fuera a salir bien de todas formas.
—Buenas tardes Misa Amane. Mi nombre es Roger, es un gusto conocerte.
"…Muy bien, ¿Alguien tiene alguna otra pregunta?"
—¡Oh! Yo, yo tengo una. ¿L, hay algo que te de miedo?
—No seas tonta, ¡L no le teme a nada!
"De hecho, eso no es verdad… yo, como la mayoría de los humanos, le temo a algo. Si tuviese que decirlo, diría que le temo a los mounstros."
—¿Mounstros con colmillos y de apariencia peluda?
"Hay muchos tipos de mounstros en este mundo; Mounstros que no se muestran y causan problemas; mounstros que secuestran niños; mounstros que se alimentan de sueños ajenos; mounstros que se alimentan de la sangre de otros y mounstros que siempre mienten. Los mounstros mentirosos son un verdadero problema. Suelen ser mucho más inteligentes que otros mounstros. Pretenden ser humanos aun cuando no pueden entender el corazón humano. Comen aun cuando nunca han experimentado el hambre. Estudian aun cuando no tiene interés en el conocimiento. Buscan amistad y cercanía aun cuando no saben cómo amar a otras personas. Si yo me encontrara con un mounstros como ese, seguramente sería devorado por él, por qué... A decir verdad; yo soy ese mounstro."
La habitación se sumió en un silencio sepulcral después de dicho monologo. Nadie profería palabras, como si intentasen descifrar el significado oculto detrás de tan perturbador juego de versos, incluso aquellos que usualmente se mantenían ajenos a la presencia de L habían volteado de manera momentánea. El pequeño joven; Near parecía haber perdido interés después de algunos segundos, o más bien se perdió en sus pensamientos como siempre lo hacía, el otro; Mello, se mantenía en un punto entre la absortes y la atención absoluta, Matt, el tercer sucesor estaba más reclinado hacia la pantalla, junto al grupo de jóvenes que amaban de estas pláticas. Merui parpadeaba curiosa desde la primera fila.
Hacía ya un año que había venido a la casa de Wammy junto con Roger luego de que él le prometiera un lugar donde no habría más entrevistas de adopción, no más niños esperando una familia, solo entendimiento y conocimiento. Si bien el ultimo no era su alma matter, al menos los primeros tres figuraban en su lista de prioridades. Empaco todo al día siguiente, y viajo a Winchester, Inglaterra. Donde fue recibida cordialmente por todos los niños de su edad, y menores.
Todo era diferente en ese lugar, pero le servía a Merui para comenzar una nueva vida. Usar un alias como nombre desde el principio contaba una gran parte en ese proceso, era como parte de un registro de entrada a seguir, que si bien había sido raro en su momento, ahora parecía como un refugio, la hacía sentirse protegida, ya no era más Misa Amane, solo Merui, ya no era esa chica del asesinato, era una más, otra huérfana con una oportunidad.
Misa, o mejor dicho, Merui agradecía que a pesar de no ser como el resto de niños aquí, no era discriminada por la mayoría, siendo la minoría Mello y Mello. El chico parecía tener un especial desagrado a la entrada de alguien 'no-dotado' a la casa de Wammy, pero a Merui le traía sin cuidado lo que el pensara, ella se esforzaba por ser más y aprender mejor, en un año había aprendido más de lo que pudo en toda su vida. Merui sabía más, entendía más, sentía más. Y todas gracias a Roger, y al hombre que hizo esto posible, Watari.
Al principio se sintió sobre acogida por tanta carga, pero los demás no parecían tener problemas con su I.Q promedio, de hecho Merui sabía que eso les daba normalidad, y muchos lo agradecían. En su estancia aprendió que esta casa había alguna vez albergado al joven L, quien ahora era el mejor detective del mundo, Merui no podía creer semejante ruedo del destino, de un modo u otro, sus caminos se seguían cruzando independientemente. Ahora la casa de Wammy tenía tres nuevos próximos sucesores, Near, Mello y Matt, en el orden respectivo. Si Merui era honesta consigo misma, debía admitir que estaba celosa de que niños tan pequeños tuvieran conocimientos y habilidades tan bastas.
Merui no tenía muchos amigos aquí, generalmente se relacionaba con todos adecuadamente y les tenía en estima, pero su única amiga era Linda, y no era para menos, la población femenil de la casa estaba muy disminuida, por lo cual las chicas solían juntarse, pero Merui encontraba en Linda alguien con quien podía ser honesta y viceversa, era reconfortante recobrar, poco a poco, pequeñas fracciones de normalidad que había perdido con el accidente.
Si había algo que aun lograba hacer que Merui mantuviera a Misa dentro de su mente, eso era el asesino de sus padres. Merui tenía un acceso limitado a esa información por razones aparentes, no obstante sabía que el asesino seguía vivo, peor aún era, que fue absuelto por falta de evidencia. No podía creerlo, finalmente ni el gran L había sido capaz de traerle el fin merecido a ese gusano. Pero Misa no culpaba a L, o a Hideo (ese joven peculiar) si no a la justicia, a la mala suerte. Misa aun lo quería muerto, de ser posible lo habría matado ella misma.
Mounstros… Mounstros que se alimentan de sangre, Mounstros que matan a las familias de otras personas… L san, estas equivocado, tú no eres un mounstro. Merui no exteriorizo estos pensamientos, en lugar de eso, se paró de donde estaba y salió de la habitación, los presentes parecían algo sorprendidos, ya que ella nunca se perdía de las esporádicas, o más bien casi inexistentes platicas de L, pero esta vez seria así. Recapitular tantas cosas la hizo sentir la necesidad de tomar aire, así que así lo hizo.
Habrían pasado unos quince minutos desde que salió a caminar al laberinto de arbustos en la sala exterior, Merui podía decir con orgullo que había aprendido cinco o seis caminos de ida y vuelta entre sus pasillos y que ahora los podía recorrer con facilidad, no era algo extraordinario, ya que cualquier persona con memoria podría hacerlo, pero era mejor a lo que ella podía hacer hace un año, y eso era definitivamente mejor. Llego a una sección del jardín exterior donde se encontraba su columpio favorito, debajo de la sombra de un sauce llorón, se había vuelto el lugar de sus reflexiones, pero claro, esta vez estaba ocupado por alguien más, la sorpresa la dejo helada.
Esa cara… esa ropa gastada, idéntica a la anterior, la posición incómoda e imposible en el endeble columpio… tenía que ser el, no; solamente podía ser EL. Su cuerpo se movió por sí solo, y Merui corrió desde su posición actual hasta estar frente a el singular individuo que apenas parecía darse cuenta de su presencia, pero ella no hizo caso a esto, frunció el ceño con las mejillas imposiblemente rojas de indignación y bochorno por la corretiza que había pegado, y lo señalo groseramente mientras elevaba su voz usualmente tranquila (al menos desde que llego aquí)
—¡Tu…! ¿E-Eres real?
—Tu pregunta es algo decepcionante después de todos estos meses en una institución de alta enseñanza.
TUD.
Lo siguiente que Hideo supo era que yacía tirado en el suelo, producto de la impulsividad en la señorita frente a él, Merui no había podido evitarlo, había algo en Hideo que traía de vuelta a la vieja Misa Amane. Quizás era la conexión con el antiguo caso, o que fuera tan irritante, o que, o que la hiciera llorar… Espera…no, porque estoy
—¡Eres un idiota! ¡Mil veces idiota! ¡Dijiste que llamarías o visitarías y nunca lo hiciste! ¡¿Qué haces aquí?!— Él no tenía derecho, no después de un año entero, Merui espero alguna especie de reacción del joven, pero solo obtuvo lo irritantemente necesario.
—Vine a visitar. Deberías ser más amable con tus visitas.
—¡Tu no mereces amabilidad Hideo!
Reprocho Merui temblando en el sitio, tratando de tranquilizarse, quería golpearlo, golpearlo por haberse tardado tanto, por haber mentido, se contentó con sentarse en SU COLUMPIO, mientras el joven se sacudía las vestiduras y la acompañaba acuclillado al lado de ella a su estilo, Merui comprobó con algo de molestia que el también había crecido en el último año, se veía igual de joven, solo más alto, por lo cual la satisfacción de presumir su nueva altura estaba descartada. Merui no entendía que podría hacer el aquí, ¿Acaso habría un nuevo caso en el cual trabajar? Era una posibilidad, finalmente fue su voz lo que la distrajo y no la fragileza de sus propias elucubraciones.
—a L.— Finalizo en una pregunta, o quizás oración pronunciada, Merui no le escucho más que el final, así que tuvo que volver a preguntar, Hideo pareció momentáneamente fastidiado de tener que repetirse, pero lo hizo de todas formas, una parte interna de Merui se sintió complacida. ¡Se lo tiene bien merecido! — La plática con L, escuche que se estaba llevando a cabo hace unos momentos, ¿No asististe?
Merui lo observo momentáneamente curiosa, ella siempre asistía a las pláticas, nunca hablaba, o al menos no lo había hecho en las únicas dos efectuadas desde que ella llego a la casa de Wammy, en un principio no quería parecer estúpida, en segunda no tenía mucho de qué hablar con L, además, quizá de lo agradecida que estaba por haber ayudado a Hideo a encontrar al asesino de sus padres, aun si hubiese sido una ayuda virtualmente inútil. Merui negó con la cabeza y empezó a balancearse suavemente en el columpio mientras le contestaba al extraño investigador.
—Si lo hice… es solo que, generalmente no tengo nada que decirle, en comparación con los demás mis preguntas serian estúpidas, o innecesarias, prefiero mantenerme al margen de ellas.
—Ya veo.
—Aunque no creo que L siempre tenga razón en todo.— Merui percibió otra vez esa sensación de que podría haber irritado a alguien, en concreto al único ser que estaba junto a ella, la idea la hizo sentirse confundida, pero no le dio tiempo a pensar en esto, porque Hideo había retomado la palabra.
—¿Qué te hace pensar eso?
—Bueno… L san, dice que él es un mounstro, pero… yo no creo que sea así. —
Merui siguió en su lento vaivén, ajena a la expresión de comprensión y si acaso sorpresa que por un momento se vislumbró en su acompañante. — Veras, L san dice que los mounstros mienten, y buscan cosas que no necesitan, y dice que hacen cosas en las que no se interesan en realidad pero… yo no pienso que L san sea así, L san ayudo en el caso de mis padres, una niña que no era más significante que ninguno de los casos en los que alguna vez trabajo.— Ahora que vivía en Wammy lo sabía, la importancia de L, ¡Había sido tan ignorante en el pasado!— Sé que lo hizo por caridad no por interés, y eso fue más que suficiente para mí, L san si entiende la naturaleza del corazón humano, a su modo al menos lo hace, yo no creo que L san busque cosas que no necesite, el necesita casos y eso es lo que busca, y busca justicia, aun cuando la justicia es algo inútil, si yo… si hubiese tenido el valor para contradecirle, le habría dicho todas estas cosas.
Pero no lo tuvo, ¿Quién se atrevería a contradecir al gran L? Nadie, en condiciones normales. Merui suspiro y dejo de columpiarse, volteo a ver a Hideo, quien se mordía la uña del dedo pulgar con una expresión aparentemente ausente, Merui se preguntó si había hablado en vano, pero las palabras de su acompañante le demostraron lo contrario algunos segundos después.
—Tienes una forma interesante para ver las cosas.
—No en realidad, pero he visto mounstros reales… me quitaron a toda mi familia, y sé que L san no es como ellos.
—Naturalmente.
Un silencio que rayaba en la comodidad se posó sobre ellos, Merui no se dignó a romperlo de inmediato, en caso contrario, se conformó con su prolongación, podía ver que Hideo parecía estar pensando algunas cosas, la joven castaña recordó su inicial pregunta, y una vez más calmada la reformulo de manera adecuada.
—Hideo… ¿Puedo saber por qué estás aquí?
—No en realidad.— La evasividad de hace un año había vuelto, que injusticia.
— ¿Es por qué vas a trabajar en otro caso para L? ¿O trabajas aquí de vez en cuando como Roger san?— El mensaje era claro, Merui no creía que él hubiese venido solo de visita, y sabia, muy en su interior que si era así, el mentiría para decir lo contrario, era algo gracioso, pero al escuchar la reseña de L, nadie más que Hideo estuvo en la mente de Merui.
—Es una posibilidad, de un 40%.
—Nunca vas a ser claro, ¿No es cierto?
—Nope.— Eso le consiguió un jalón de sus ya de por si alborotados cabellos, Merui advirtió que no se quejó pero si se movió para que eso se detuviera, ella también se detuvo, estaba demasiado cansada para jugar a estas con él. En lugar de eso, Merui dio paso a algo que había querido desde que lo vio, pero había reprimido hasta ahora, se bajó del columpio y en un movimiento rápido lo abrazo, sintiendo como su palido cuerpo se tensaba.
—Misa, si pudieras solt-
—No vuelvas a desaparecer.— Le corto ella, ojos cerrados, brazos aferrados, podía sentir la evidente incomodidad abandonarlo parcialmente, pero no por ello dejarlo del todo, era la ley del más fuerte, debía adaptarse o morir, y la segunda sin duda estaba fuera de discusión.— Debes visitar más seguido.
—Me temo que eso es imposible. Soy una persona muy ocupada.
—Pero debes hacerlo, más seguido, o de lo contrario, un día ya no me encontraras.—
Explico ella finalmente separándose y sentándose a una distancia prudente, él la observo inquisitivamente, mordiendo su pulgar aun, visiblemente relajado por la falta de contacto humano.
—¿Es así? ¿Planeas dejar la casa de Wammy? Tengo entendido que los niños pueden quedarse aquí indefinidamente.
—Lo sé pero… no quiero abusar de la gentileza del señor Roger o el fundador de la casa, además… yo no soy como ellos, no soy inteligente, ni tengo habilidades deductivas, soy… solo yo. Tengo la intención de volverme una actriz, y quiero ir a Tokio para lograrlo, Roger san no parecía estar de acuerdo, pero dijo que una vez cumpla 15 podre irme. — Hideo apenas hizo un sonido de comprensión, como contemplando una posibilidad, finalmente la observo.
—Muchos van a la universidad después de finalizar sus estudios preparatorios aquí, no piensas que… ¿Es mejor a una carrera en el estrellato?— Merui frunció el ceño, era lo mismo que le dijo Mello, con palabras menos tácticas, claro está.
—¡No dije que fuera a quedarme sin estudios! Planeo tomar una carrera en relaciones públicas en la universidad de Tokio, era uno de los sueños de mis padres que me graduara ahí, y quiero respetarlo, al mismo tiempo puedo empezar mi carrera como actriz.
—Ya veo, eso es ambicioso.— Merui iba a replicar que si no le parecía, podía irse, pero se detuvo al encararlo y ver que sonreía, en esa forma extraña, quizás le agradaba la idea de ver gente trabajando en múltiples cosas a la vez.— Veo que la casa de Wammy ha tenido una influencia positiva en tu persona. Haz madurado.
Merui parpadeo, era verdad. Hace un año jamás habría considerado hacer una carrera universitaria, de hecho habría sido algo ridículo e impensable, pero al ver como todos estos niños lo deseaban, al escuchar los consejos de Roger, Merui sentía que eso era lo correcto, no le costaba nada, y la hacía tener una mejor preparación. Por fin Merui entendía lo que en el pasado sus padres quisieron hacer pasar a través de su caprichoso cráneo, la idea de que pareciera más madura ahora la hizo sonreír un poco.
—Hideo, ¿Tu asististe a la universidad también?
—No, me pareció una pérdida de tiempo.
Fue como si un tocadiscos rayado sonara en algún lugar del fondo, la sonrisa de Merui se esfumo, siendo cambiada por una mueca de fastidio, no podía creer que el fueran tan irresponsable. ¿Cómo pudo convertirse en detective sin preparación previa? No, conociendo a Hideo, probablemente mentía a los policías y mostraba papeles falsos, o simplemente no le importaba. El joven había ensanchado su sonrisa, quizás encontrado divertida su reacción, Merui afilo su mirada.
—No predicas con el ejemplo.
—No necesite de una carrera, mi intelecto es suficiente para hacer lo que se requiere de mí.
—Mi intelecto es suficiente para hacer lo que se requiere de mi.— Lo imito ella extraordinariamente, mordiendo su pulgar y encorvándose sobre ella misma, y aun así logro el efecto irritante deseado, Hideo había vuelto a su fría seriedad.
—Retiro lo dicho sobre tu madurez. — Misa le saco la lengua y procedió a soltar muchas risitas, se odiaba por admitirlo, pero había extrañado al curioso investigador.
Pasaron muchos meses desde la última visita de Hideo, cuatro para ser exactos, era Navidad. La casa de Wammy estaba particularmente blanca y fría, las luces eran acogedoras, las chimeneas humeaban y se mantenían encendidas de manera constante, la casa olía a carne asada, mantequilla, vainilla, café y chocolate, dependía todo de las preferencias de los niños. Merui entro a la sala común con una bandeja, era la chica más grande de la casa de Wammy, y siempre intentaba ayudar a Roger con lo que fuese posible. En unas cuantas semanas más podría irse, así que intentaba disfrutar al máximo de sus amigos en la casa.
Al verla entrar todos dejaron sus actividades y la vieron, Merui les aviso que ella iría a sus lugares y dejo las bebidas frente a todos ellos. Sonreía particularmente dulce a aquellos niños que le caían bien, o los que deseaba ver más involucrados con su progenie, tal lo era el caso de Near, era muy pequeño, pero sumamente brillante y distraído, Misa se acercó con la bandeja y dejo un té de Jazmín blanco al lado suyo cuidando no destruir su enorme edificación.
—¡Deberías tomar un poco Near san! Tus manos se congelaran si sigues jugando con esos bloques todo el día.— El chico no respondió, Merui ya se lo esperaba, se limitó a encogerse de hombros y caminar hacia donde estaba el chico de googles. Matt era por mucho el más accesible de los tres sucesores, Merui sentía la libertad de tratarlo más estrictamente.
—¡Matt traigo tu café con leche!— El seguía con sus ojos pegados al videojuego, Merui frunció el ceño y se lo quito de las manos.
—¡Hey-!
—¡Descansa tus ojos! Y toma tu café con leche.
—Lo que digas mama.— Merui frunció el ceño, Matt siempre recurría a decirle así cuando estaba siendo especialmente molesta, a Misa le molestaba un poco que la comparan con una mama, porque ella no lo era, PARA NADA.
—¡Oh, cállate y bebe!— Merui dejo el juego apagado sobre la Mesa junto a él y prosiguió con los demás niños, Mello tomo su chocolate caliente sin siquiera pedirlo mientras ella atendía a otros, había pasado fugazmente y lo jalo con la mano, Misa le miro con cierta parsimonia, nunca lograría congeniar con ese chico, Near al menos la ignoraba, pero Mello era muy agresivo.— De nada Mello.
El resto del día fue similar, una vez que acabo con sus deberes y tareas Merui subió a su habitación, tenía cosas que estudiar, uno de los requisitos para irse a los quince era lograr finalizar sus evaluaciones a nivel preparatorio, así que todas las noches antes de dormir Merui estudiaba un poco. Llego a su habitación y la cerro con seguro, suspirando algo cansada y quitándose su chaqueta, prendió la lámpara de noche, al voltear a su cama unos ojos de sapo saltón la encararon, Misa dejo salir un grito aterrorizado mientras trasbillaba y caía en su trasero, la caída, por suerte, detuvo sus gritos y no llamo la atención, Misa se encontraba en el suelo sobando su retaguardia.
—Deberías ser más cuidadosa.
—Que… debería ser más cuidadosa… tu… ¡Tu! ¡¿Qué haces en mi habitación?! ¡Mi reacción antes de ser poco cuidadosa fue natural, pareces un pervertido! ¿Y qué entiendes por 'visita pronto'?— Merui no podía evitarlo, cada vez que veía a Hideo sufría de vomito verbal, y sacaba todo lo que estaba pensado inmediatamente.
—Gritas mucho.
Se quejó el ladeando la cabeza, estaba sentado sobre su cama, SU CAMA. Eso la hizo enrojecer, ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? ¿Habría revisado sus cosas? ¿Su diario? Había cosas ahí sobre el que pertenecían a la privacidad de Misa y solo eso, si lo había hecho sí que lo mataba. Además había pensamientos oscuros sobre sus padres, Merui no deseaba que Hideo supiera eso, nadie más que ella sabía que no superaba aun lo del asesino de sus padres.
—¡Iba a cambiarme! ¿¡Cuando pensabas avisarme que estabas aquí?!— El no parecía si quiera sentir arrepentimiento por su intrusión, era como si no le importara, Merui estaba furiosa.
—Confiaba en que te darías cuenta de mi presencia antes de que eso pasara. Además no sabía que tenías esas intenciones.— Hideo observo a la jovencita sin mucha muestra de interés por el hecho de que ella fuese o no a cambiarse, Merui lo interpretaba como si el considerase tal hecho poca cosa y no sabía si eso la cabreaba más o no. ¡Como si el tuviese mucho que ofrecer!
—¡Como sea!— Soltó con impaciencia, se sentó en la silla de su escritorio, frente a la cama donde él se encontraba y lo vio a través de un ceño fruncido, gracias a dios, ya no estaba roja de ira como hace unos segundos. — Hideo san es un pervertido mentiroso, dijiste que visitarías pronto.
—No soy un pervertido, además… una reducción de un año a cuatro meses generalmente se considera una mejora.
—Sigue siendo demasiado tiempo, Hideo san solo viene aquí cuando tiene asuntos con Roger san o con L, a ti no te importa que yo esté aquí.
—Te equivocas, en unos minutos será 25.— Merui pestañeo, pero el entendimiento la hizo comprenderlo todo, era navidad, probablemente L daría una plática a los niños en la noche o la mañana siguiente, tenía razón, faltaban solo pocos minutos para el 25, suspiro y le miro aun fastidiada, ignorando lo que sea que rebuscase en su bolsillo trasero.
—Navidad, que alegría. No me imagine que Hideo fuese del tipo festivo.— El enarco una ceja finalmente encontrando el articulo solicitado.
—No es eso. ¿Alguien te ha comentado que eres muy prejuiciosa?— Hideo había fruncido el ceño solo un poco, Merui se mordió el labio inferior, era verdad, tenía que trabajar en eso, pero no le daría la satisfacción de saber que tenía razón, no señor.
— ¡Tu no eres diferente, siempre asumes cosas erróneas!— El reloj de péndulo del piso de abajo le hizo saber que las doce habían llegado, era 25. Siempre hacia un eco perfectamente audible en los pisos superiores e inferiores, Hideo pareció estar complacido con la sincronía del momento, lo siguiente que Merui supo fue que una pequeña caja rosa estaba extendida hacia ella. Tenía un listón pequeño, ¿Un regalo de navidad?
—Feliz cumpleaños número 15 Misa san.
Esto fue una doble sorpresa, no le extrañaba que Hideo supiera su nombre, o incluso su cumpleaños, después de todo el la había conocido como Misa Amane, no como Merui, solo él y Roger sabían su verdadero nombre, pero más allá de eso, le sorprendía que él lo hubiese recordado… y que se hubiese molestado en conseguir un regalo, era… aun cuando ella no quisiese admitirlo, conmovedor.
—Un regalo… ¿Para mí?
—No veo nadie más aquí.
—No arruines el momento.— Se lo arrebato de las manos, por el fastidio y la emoción, tenía un buen tiempo que no recibía regalos, en la casa de Wammy no se acostumbraba a celebrar cumpleaños, la discreción era la mejor aliada de todos sus estudiantes y eso incluía tanto nombres como fechas de nacimiento. No obstante en navidad se hacia la excepción, pero desde la muerte de sus padres, nadie la había echo un regalo de cumpleaños, Merui se sentía emocionada. Lo abrió y admiro el regalo.
Era una pluma de tinta negra, fuente inglesa con carcasa rosa y decoraciones plateadas, tenía una apariencia exquisita y elegante, con incrustaciones de cristales Swarovski en los costados, si Misa la hubiese visto a sus trece inocentes años, habría creído que era la pluma de una princesa. El regalo era sencillo, elegante, útil. En pocas palabras; agradable. No obstante se preguntaba cómo es que Ryuuga tuvo el tino de acertar en dicho regalo, Merui no creía que supieran mucho el uno del otro, tomando en cuenta que casi no hablaban, quizás decidió ir con algo que cualquier chico de Wammy's pudiese utilizar, Misa sonrió con una calidez ajena a su usual naturaleza para con Hideo.
— ¡Es muy bonita, gracias!— El impulso fue superior a la prudencia, Merui se había sentido junto a él cuándo recibió el regalo, y sin previo aviso se había inclinado a besarlo en la mejilla, era un gesto de cordialidad, de calidez y de aprecio, justo lo que sentía en este momento hacia el investigador, puede que Hideo fuese malo con ella el 70% del tiempo, pero el otro 30% lograba enmendar sus errores. Merui se separó observando la pluma sin prestar mucha importancia a su (seguramente) irritada reacción por tal contacto humano, no obstante nada de eso paso.
Hideo toco el lugar ofendido con una expresión de momentáneo asombro antes de observarla de reojo en silencio, por una vez ella tuvo la última palabra, y eso era definitivamente una ocurrencia extraña entre ambos. Merui soltó una risita para sí misma luego de admirarla por unos segundos más, y luego la guardo en la caja donde reposaba anteriormente, esto pareció sacar a Hideo de sus cavilaciones internas que le hablo en su usual parsimonia.
—¿No vas a usarla?
—Creo que una pluma así de bonita debe usarse en algo importante, ¿Sabes? Tal vez la firma de un contrato, o de un cheque, ¡No sé, pero imaginarlo es emocionante!— Hideo le observaba atentamente, como si no entendiese como un simple objeto material pudiese generarle tanta felicidad a alguien más, a Merui no le importaba, Hideo estaba algo oxidado en sus habilidades sociales después de todo, así que ella debía enseñarle.— Sabes, Misa está muy feliz, porque fue Hideo quien me la regalo.
— ¿Es así?
—Sí, los pecados de Hideo están perdonados.— Comento ella a modo de broma, fue una de las noches más bonitas de su vida, Hideo se había convertido en una imagen de seguridad para ella, de alguna forma, tenerlo cerca le brindaba calma, y por una vez él no se fue inmediatamente, hablo con ella de trivialidades (más bien respondió o evadió sus preguntas) hasta que Merui se había quedado dormida.
Cheque las fuentes de informacion, confirme que en efecto, en al anime L tiene 25 y Misa tiene 15 al inicio del mismo, la diferencia que yo marco es una combinacion anime-Manga, el tiene 25 pero ella conserva 16, osea una diferencia de 9 años. Ademas de eso es importante recalcar que la relacion de Misa con los chicos Wammy no fue muy profunda ni con Near ni con Mello, mas que nada con Matt, esto puede tomar relevancia en capitulos futuros, hasta este punto hemos explorado el PRE-DEATH NOTE ARC, ahora nos adentraremos en el POST-DEATH NOTE arc. que sigue los sucesos del anime con sus respectivas diferencias debido a los cambios en Misa.
