DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a bicyclesarecool. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Simple as This
Capítulo 3
—Isabella Marie Swan, no te atrevas a tocar ese grano —dice Alice desde la otra habitación. Frunzo el ceño, ¿cómo es que siempre lo sabe?
—Pero, Alice, es demasiado grande y blanco —me quejo. El grano ha ido creciendo desde que la escuela empezó hace una semana, primero como un pequeño bulto rojo en mi frente hasta convertirse en esta gigante montaña irritada de terror adolescente.
—Déjalo ir, solamente lo empeorarás. —Suspiro porque sé que tiene razón, pero es demasiado tentador. Pongo mi cabello castaño sobre mi rostro, contemplando mi flequillo en completa desesperación. No había tenido un flequillo desde… bueno, desde que mi mamá aún estaba cerca. Pero no quiero pensar en eso ahora. Recojo mi cabello rápidamente y aplico más crema en el monstruo de mi frente, mirándome por mucho tiempo en el espejo. Mi cara es redonda, mis mejillas siempre tienen un tono rosado, mi nariz es algo respingona. Tengo los inicios de unos círculos oscuros bajo mis ojos por no tener suficiente sueño esta semana. Necesito ser menos perezosa con mi maquillaje.
Y normalmente, no me importaría.
Pero Edward Cullen me está volviendo loca.
Es su sonrisa, sus dientes son tan lindos y derechos, y durante la semana pasada, he visto muchas versiones de ellas. Está esta gran sonrisa que tiene cuando la señora Cope lo halaga por su trabajo (aún no he visto nada de eso, para mi desgracia). Ilumina su rostro por completo. Juro que el brillo de sus ojos aumenta. Está la pequeña sonrisa que me dedica, la torcida en la que el lado derecho de su boca se eleva, dejándome ver algunos de sus dientes, así como el hoyuelo en su mejilla. Está la sonrisa que veo en el almuerzo cuando trato de no mirarlo a través de la sala. Cuando alguien en su mesa dice algo y rompe nuestro contacto, la sonrisa no alcanza sus ojos como las otras.
Me pregunto si él en verdad es feliz de estar ahí.
Me pregunto si yo lo haría más feliz.
Y es entonces cuando comienzo a avergonzarme de la imagen en el espejo, mi rostro todo rojo y con manchas, mi camiseta tan holgada sobre mí, dándome cuenta de lo grandes que parecen mis caderas en estos pantalones.
—¿Ya has caído? —grita Alice y yo gimo fuertemente en respuesta.
No sé por qué está pasando esto. No es como si habláramos tanto en clases, él aún se sienta en otra mesa, dibujando o lo que sea que haga y yo trato de concentrarme en investigar para mi tema pero, honestamente, él me distrae. De vez en cuando él suspira o murmura algo para sí bajo su aliento, yo lo miro y él está pasándose una mano por ese cabello bronce tan rebelde y yo estoy preocupándome por mi apariencia en mi baño un lunes por la noche mientras Alice pasea por mi habitación.
Porque se supone que Jasper va a llamarla esta noche.
Y probablemente la invitará a salir.
Finalmente salgo del baño y encuentro a Alice prácticamente haciendo un agujero en mi piso con su pie, retorciendo sus manos. Me siento en la cama junto a su teléfono y saco el libro de Van Gogh de mi mochila, aventándolo a la pila de libros al lado de mi cama, todos los libros que había leído en el verano. Alice hace una mueca ante el ruido que hace el libro al caer.
—Siempre puedes hablar se eso si quieres —me dice, finalmente deteniendo su movimiento del pie. Frunzo el ceño hacia ella—. Quiero decir, han pasado seis años, difícilmente dices una palabra sobre ella —empiezo a detenerla, a interrumpirla, pero ella sigue hablando—: nunca has llorado, para nada. Nunca hiciste algo, nunca reaccionaste.
—No soy una persona emocional, eso es todo —le digo, encogiéndome de hombros. Alice rueda los ojos.
—Eso es una mierda y tú lo sabes, Bella. Ella es tu madre y estos libros, son… —Esta vez no tengo que detenerla porque su teléfono comienza a sonar y vibrar y sus ojos se abren por completo.
—¡Contesta! —le grito, prácticamente arrojándole el teléfono. La expresión en su rostro es de emoción y terror absoluto.
—¡Alice! —digo y ella finalmente contesta con un "¿hola?" tranquilo pero la veo pasarse la mano por su rostro.
La veo sonrojarse y sonreír mientras le murmura algo a Jasper. Vuelvo a mi tarea y Alice se va una hora después, aún en el teléfono. Promete llamarme después. Cuando ella se va, dejo mis notas a un lado y agarro un libro sobre las pinturas de las mujeres en la Grecia antigua.
Alice llama después. Saldrá con Jasper el viernes.
La escuela pasa demasiado lenta. Alice está ansiosa por su cita, cada vez que pasamos a Jasper en el pasillo, su rostro se torna de un color púrpura y su sonrisa es tan grande que me sorprende que su rostro no se parta a la mitad. Ella dice que él habla con ella en clase, pero no puedo imaginarme cómo va eso.
El viernes, nos pasamos el almuerzo imaginando diferentes escenarios para su cita. Jasper no le ha dicho nada acerca del lugar al que irán, pero le aseguro que no será nada extravagante o salvaje. Jasper es demasiado calmado para hacer algo como eso. Estoy comiendo mi sándwich —el pavo es más gris de lo que debería— y tratando de prestar atención a lo que Alice está diciendo, pero Edward acaba de sentarse en su mesa habitual y usa esta playera de mezclilla que está casi abrochada y no puedo quitar mis ojos de él. Y por supuesto, él nota mi mirada y cuando se encuentra con mis ojos, me da una sonrisa torcida tan rápida que casi parece que no puede evitarla. Le sonrío de vuelta y escucho a Alice aclararse la garganta y la encuentro mirándome expectante.
—Así que, querida Bella, ¿acaso veo citas dobles en nuestro futuro? —Frunzo el ceño ante su tono.
—Eres tan molesta —me quejo, recargando mi frente en la mesa.
—Él se está riendo de ti. —Se ríe y yo alzo la cabeza inmediatamente y ella se ríe aún más fuerte cuando hago contacto visual con Edward. Su boca está abierta y no deja de mirarme de inmediato. Su sonrisa es suave pero tiene el ceño fruncido. Desvío la vista primero.
Edward se sienta frente a mí durante el periodo de estudio independiente hoy. Quiero decir, en la misma mesa frente a mí. Veo mis notas de mi libro de arte griega cuando escucho la silla enfrente de mí rechinar en el suelo. Alzo la vista y Edward está acomodándose en la mesa, sacando su libro de dibujos, plumas y otros papeles. Lo miro hasta que me devuelve la mirada. Me sonríe.
—No le veía sentido a sentarme lejos de ti. Somos prácticamente compañeros —dice y aunque se encoge de hombros, sus ojos brillan. Sigo mirándolo.
—A menos que quieras que me vaya para allá —dice lentamente y yo pestañeo.
—¡No! —digo, probablemente demasiado alto y rápido—. Quiero decir, sí, tienes razón. —Se ríe suavemente.
—Okay, así que, ¿en qué estás trabajando? —me pregunta y parece genuinamente interesado.
—Uh, trato de comparar los retratos de las mujeres en la Grecia antigua y el siglo XIX en París. Es fascinante en verdad porque cualquiera pensaría que por la diferencia de tiempo, no debería haber similitud alguna entre ambos pero hay suficientes evidencias para demostrar que el tiempo no cambia los trabajos. —Y me detengo porque siento que estoy hablando demasiado. Alice suele cortarme antes de llegar tan lejos y mi papá suele dejar de prestarme atención.
—¿Has revisado los trabajos de Renoir? —me pregunta y siento mis ojos abrirse al máximo ante la mención del artista.
—Y-Yo no —murmuro y Edward pasa el resto del periodo hablándome de Pierre-Auguste Renoir y cómo era algo sexista. No abre su cuaderno de dibujos y la señora Cope no le dice que se ponga a trabajar. En lugar de eso, se sienta en su escritorio sonriendo y resolviendo crucigramas.
Seguimos hablando después de que la campana suena. Edward me espera mientras recojo mis cosas, diciéndome de esta exhibición sobre Renoir que vio en Chicago algunos años atrás.
—El Instituto de Arte estaba bastante cerca de donde vivía, mi mamá y yo solíamos ir todo el tiempo —dice Edward mientras se cuelga la mochila. Tiene algunos pines encima, bandas que nunca había escuchado.
—¿Vivías en Chicago? —pregunto mientras salimos al pasillo. La gente se amontona a nuestro alrededor, apurándose a los casilleros, pero nosotros caminamos con lentitud. Estoy insegura acerca de mi próximo movimiento: ¿debo seguirlo? ¿Ir a mi casillero? ¿Esa chica nos está mirando? Decido caminar a mi casillero y ver lo que pasa.
—Sí, toda mi vida —dice con una sonrisa triste—. Hasta que mi papá consiguió un trabajo en el hospital del pueblo. Él es de aquí, mamá es de Chicago. Aunque creo que le gusta aquí. —Empiezo a descubrir que Edward es una persona muy abierta. Me da más información de la que había preguntado pero me alegro. Todo lo que dice es interesante y siento que no he dejado de sonreír desde que se sentó frente a mí.
Cuando llegamos a mi casillero, me detengo y Edward luce confundido.
—Mi casillero —digo, poniendo la combinación. Él sonríe.
—Te veo el lunes —me dice y se va en la dirección por la que venimos hasta girar en una esquina.
Escondo mi sonrisa con la puerta de mi casillero.
—¿Hubo lengua involucrada? —le preguntó a Alice esa noche por teléfono. Es casi la una de la mañana y estoy terriblemente cansada, pero la voz emocionada de Alice me mantiene despierta.
—Una dama no anda divulgando esas cosas —me dice y hago una pausa porque sé lo que va a decir—. PERO SÍ HUBO LENGUA Y MANOS INVOLUCRADAS Y, BELLA, ES TAN BUENO BESANDO.
Alice me ha contado todos los detalles de su cita con Jasper desde hace una hora, empezando por cómo la recogió ("me abrió la puerta del auto, es todo un caballero") hasta su cena de hamburguesas en Port Angeles. No es para nada el estilo de Alice pero había sido al atardecer y romántico. Caminaron por la ciudad mientras Alice hablaba y Jasper escuchaba y la besó bajo un poste de luz. Luego en el carro. Luego en su puerta principal.
—Así que, ¿están juntos ahora? —pregunto y la escucho suspirar.
—Solo hemos salido una vez, Bella. No puedo ponerle una etiqueta aún. —Prácticamente puedo escucharla rodar los ojos. Me río y ella también.
—Te dejo dormir —me dice—. Te veo mañana. ¡Buenas noches, Bell!
—Buenas noches, Al —le digo pero cuando cuelga, no me voy a la cama. Difícilmente lo hago. En su lugar, tomo un libro y leo hasta que mis ojos se cierran.
Despierto en mi libro la siguiente mañana, con un dolor horrible en el cuello.
¡Buena noche a todos!
¿Como ven las pequeñas interacciones entre Edward y Bella? ¿Y la relación entre Alice y Jasper? Dejen sus opiniones en sus reviews :)
Muchas gracias por leer y a Yanina por el beteo :D
¡Hasta la próxima!
