DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a bicyclesarecool. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Simple as This
Capítulo 12
Cuando la carta de aceptación de la Universidad de Northwestern llega una semana después, papá nos lleva a mí y a Alice a cenar a Port Angeles. Es un lindo restaurante italiano con paredes rojas y Charlie está tan emocionado, felicitándonos por nuestros logros, porque Alice recibió su carta de aceptación de Nueva York dos días atrás. Ordeno ravioles y trato de ignorar la cuarta silla vacía porque sé que estaba destinada a Edward, su ausencia me golpea con fuerza una y otra vez. Charlie estaba confundido cuando le dije que él no vendría y Alice lo llevó a un lado para decirle que habíamos terminado mientras yo iba hacia el pasillo para ponerme mi abrigo. Podía escuchar el tono despectivo de su voz, aunque no exactamente lo que había dicho, pero ella llevaba diciéndome por una semana que estaba siendo ridícula, a pesar de que lo hacía de la manera más amable posible. Vuelve a tratarme como si fuera de cristal pero sé que solo es temporal, ella nunca me tendría lástima.
Y estoy agradecida por eso, usualmente. Justo ahora, no estoy de humor para escuchar sermones acerca de dejar ir las cosas y arreglar todo con Edward porque ella no entiende el dolor que se instala en mi pecho cada vez que pienso en él. Lo quiero, lo hago pero estoy aterrada de ese sentimiento, esa necesidad por otra persona y no puedo obligarme a olvidarme de eso. Mis miedos probablemente son irracionales pero los sentimientos son tan reales para mí, el pánico y el dolor son cosas que no puedo evitar y siento que invaden cada pensamiento que tengo.
Él había ido a mi casa el lunes después de todo lo que pasó, porque no había ido a la escuela (le dije a papá que no me sentía bien, él aún no sabe que fui a verla) y estaba preocupado, al menos eso fue lo que Alice me dijo. No contesté; puse mi almohada sobre mi cabeza y pretendí no escuchar su persistencia con cada golpe en la puerta.
El martes, lo vi en la cafetería mientras llevaba mi almuerzo a mi mesa habitual cuando lo vi sentarse frente a Alice. Hicimos contacto visual y sentí como el aliento se atoraba en mi garganta porque él se veía como un desastre, su cabello estaba todo revuelto, tenía ojeras y quería llorar porque sabía que todo era mi culpa. Sus ojos encontraron los míos y no había ninguna sonrisa, sus labios se abrieron como si hubiera soltado una bocanada de aire y tiré mi bandeja en el bote de basura más cercano a mí y me escondí en la biblioteca hasta que el periodo terminó, tratando de calmar mi respiración.
Llegué a Estudio Independiente temprano ese día, sentándome en una mesa lejana, nada cerca de mi usual asiento. Él llego y me miró como si lo hubiera golpeado. Sentí como me encogía, dejando caer mi cabello en mi rostro como una cortina. Escuché como aventaba su mochila en la mesa frente a mí y él estaba ahí, como un huracán del que necesitaba alejarme porque oh Dios, mirarlo me dolía. Incluso aunque quisiera arrojarme hacia él, dejar que sus brazos se enredaran a mi alrededor, había mucho dolor ahora, no había vuelta atrás.
—No voy a cambiar de opinión, Edward —dije en voz baja y sus ojos lucían tan tristes en su determinación—. Mereces a alguien mejor que yo, alguien que ni siquiera pensaría en hacerte esto.
—No quiero a nadie más —dijo y su voz era dura y sentí como vibraba en mis huesos.
—Solo déjame sola, ¿por favor? —le dije, la desesperación filtrándose en mi voz—. No puedo hacerlo más, no quiero hacerlo más, ¿acaso no lo ves?, es demasiado, tú y yo somos demasiado, es tan complicado. —Estaba balbuceando y quizá estaba siendo demasiado cruel pero parecía la única opción.
La señora Cope entró en ese momento, y él tomó sus cosas y se fue del salón.
No volvió a clase en toda la semana, la señora Cope dijo que había salido con anticipación de la clase y me preguntó cuál sería mi próximo proyecto, con el ceño fruncido. Le dije que no lo sabía, y honestamente no lo hacía, había sido incapaz de pensar en arte durante los últimos días, los libros en mi repisa me hacían sentir enferma.
Pero la señora Cope podía ver que estaba triste, así que me dejó sola por el resto de la semana, dibujé flores en un pedazo de papel y traté de no sentir nada.
Eso era imposible, por supuesto, porque había visto a Edward al otro lado de la cafetería, luciendo miserable, había vuelto a su vieja mesa, para la alegría de Jessica. Ella había pasado los últimos meses lanzándome frías miradas y tratando de iniciar rumores acerca de mí, los que Rosalie había destruido de inmediato pero ahora, Rose ni siquiera me miraba. Había vuelto a ignorar mi existencia.
Siento los ojos de Edward en mí durante todo el almuerzo, como si no pudiera evitarlo y yo trato de no pensar constantemente acerca de Renée y su nueva vida, la cual de repente siento muy cerca de mí, demasiado cerca.
Es casi como si el pensamiento de estar cerca de ella es sofocante, necesito irme, salir de aquí.
Así que después de la cena con Alice y papá, vamos a casa y Charlie paga el depósito por mí.
Para fines de agosto, estaré en Chicago.
La señora Cope está gritándome. Bueno, no gritándome en verdad, pero está hablando con severidad lo cual es básicamente gritar bajo sus estándares.
—Ha pasado un mes, Bella, y tú no has entregado nada. Ni siquiera estás trabajando en algo, ¿qué caso tiene?, ¿siquiera deseas este crédito? Te ayudará demasiado en la universidad, tendrías un inicio tan fuerte.
—No sé si todavía quiero hacer algo acerca del arte —digo suavemente, porque es cierto. Ya no encuentro consuelo en ellos, pensar en esos libros y esos artistas son mucho para mí, se siente como si todo hubiera sido una mentira, como si nunca hubiera sido mío y solo lo hubiera estado sosteniendo por mi mamá. Me siento engañada, como si Monet se hubiera estado burlando de mí con sus pinturas de lirios.
Pero lo extraño, en verdad, porque esos artistas fueron como mi familia por mucho tiempo. Estuvieron despiertos hasta tarde conmigo, calmaron mis miedos y me enseñaron lecciones y cosas importantes acerca del mundo y sus habitantes.
—Quiero un ensayo acerca de la importancia del arte, mil palabras como mínimo, para dentro de dos semanas.
Solo asiento; la energía para pelear con ella es algo que ya no tengo. He estado tan apática y cansada últimamente, Alice es la única persona con la que soporto estar, aunque ella esté harta de mi desánimo.
No escribo el ensayo, le digo a la señora Cope que estoy enfocada en memorizar fechas y movimientos porque las logísticas no son tan difíciles.
Ella me dice que si quiero pasar la clase, el ensayo necesita hacerse para cuando me gradúe.
Yo la ignoro.
En un miércoles de abril, me formo en la fila del almuerzo junto a Edward. Es un accidente; no estoy prestando atención porque Alice está hablando acerca del baile de graduación. No iré, por supuesto, pero eso no la detiene de tratar de convencerme de ir en cada oportunidad que encuentra.
Edward me mira rápidamente y luego deja de hacerlo, girando su cuerpo para que no tenga que notarme. No siento sus ojos en mí tan frecuentemente como antes, él me está olvidando, justamente como pensé que lo haría pero aun así es incómodo para él estar cerca de mí.
Solamente hace que mi corazón lata más fuerte, como siempre lo ha hecho cuando estoy junto a él. Me pregunto si eso alguna vez cambiará, si alguna parte de mí siempre lo querrá. Espero que no.
Me gustaría decir que se ha vuelto más fácil estar sin él, pero no es así. Cuando trato de dormir por la noche, recuerdos y pensamientos de él me llegan de golpe, y me hundo en ellos, con mi pecho doliendo y me siento tan cansada, pero no puedo dormir más. No tengo mis libros para mantenerme ocupada como lo hacía antes, no puedo soportarlos más. Así que estoy sola en mi habitación, aún usando la sudadera de Edward y tratando de convencerme de que él ya no está aquí.
Alice lo saluda y él se voltea, sonriendo cálidamente hacia ella. Sus ojos se encuentran con los míos por un segundo y mis mejillas se sonrojan. Por supuesto, él y Alice aún son amigos; no sé por qué eso me sorprende tanto.
No me saluda, pero yo alterno entre mirarlo y mirar al suelo mientras Alice habla con él acerca de algo en lo que no pongo atención porque Edward luce tan bien, no desaliñado ni desesperado ni triste. Sus ojos brillan más, sus manos están manchadas de pintura y tinta y me lamento por el hecho de que nunca vi nada de su trabajo. Probablemente nunca lo haga.
Una vez que tiene su comida, camina fácilmente en la dirección de su mesa y me pregunto si alguna vez sintió esta pérdida cuando le dije que me dejara sola, si en realidad sintió algo tan fuerte por mí porque con la mayor distancia que pone entre nosotros, puedo respirar menos y desearía no sentirme más de esa manera.
Aquí tienen el siguiente capítulo, como ven, las cosas no mejoran entre estos muchachos :(
Dejen sus opiniones en sus reviews :)
¡Hasta la próxima!
