DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a bicyclesarecool. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)


Simple as This

Capítulo 13

En la tercera semana de mayo hay demasiadas cosas por hacer; mi examen de Historia del Arte para obtener créditos para la universidad es este lunes así que estoy planeando pasar el fin de semana del baile de graduación estudiando, solo como una excusa para poder faltar al baile, a lo que Alice aún se opone. Ella aún está triste porque no iré, pero iré a su casa para ayudarla a preparase. El clima está lo suficientemente agradable para salir en mi bicicleta y es refrescante, este sentimiento de salir. Me pregunto si ir a Chicago se sentirá igual y me da un poco de esperanza, de que quizá exista una luz al final del túnel.

Alice ha dejado que su cabello crezca, así que la observo mientras ella se peina al estilo de Louise Brooks y se pone su vestido dorado, cubierto en un complicado trabajo de cuentas y en verdad luce como una princesa de los años 20. Suspiro al ver lo lindos que ella y Jasper se ven con la mamá de Alice mientras ella les toma fotos en la sala de estar y le digo a Alice que quiero escuchar todos los detalles acerca de esta noche. Ella se sonroja porque sabe que no estoy hablando del baile. Aparentemente Jasper ha planeado una velada muy romántica.

Beso su mejilla y Jasper me abraza con su brazo libre mientras abre la puerta del auto para ella.

—Haznos saber si necesitas algo, Bella —dice Jasper amablemente. Ha sido realmente lindo conmigo en estos meses y yo lo aprecio porque esperaba que me odiara después de que Edward y yo terminamos. Quizá solamente se siente mal por mí.

—Diviértanse —les digo, subiéndome en mi bicicleta. Jasper toca el claxon mientras el auto avanza. Estoy feliz de camino a casa, agradecida de pasar tiempo con mis amigos y fuera de la casa, en la cual había estado encerrada desde febrero.

Cuando llego a mi entrada, veo un familiar auto plateado estacionado frente a la casa de Emmett y mi corazón se hunde porque la puerta de la casa se abre y Edward baja con rapidez los escalones, sus manos revolviendo su cabello, exasperado. Está usando un traje oscuro y una corbata de moño y no sabía que era posible que se viera aún más atractivo de lo que normalmente se ve.

Estoy tan distraída por ese sentimiento de deseo que me consume, que olvido que aún estoy montada en la bicicleta, mirándolo. Él sube la mirada y sus ojos se encuentran con los míos y es casi como si no estuviera sorprendido de verme. Solamente nos miramos, soy incapaz de formar palabra alguna y se siente como si la hubiera dejado de girar.

Edward da un paso hacia mí, pero de repente se escucha una risa chillona salir por la puerta de Emmett y ambos volteamos en esa dirección. Jessica Stanley camina hacia él en una nube de chifón púrpura y rizos tiesos. Cuando me ve, su sonrisa se convierte en una mueca pero envuelve su mano alrededor del codo de Edward, su expresión está gritando «Es mío». Emmett y Rosalie la siguen, ambos luciendo tan lindos como siempre. Rosalie es una maravilla en su vestido rojo oscuro y sus ojos me miran con sospecha detrás de su mirada de hielo.

—¡Oye, Bella!, ¿no irás al baile? —pregunta Emmett, su sonrisa es genuina.

—No —digo con inquietud—. Espero que se la pasen bien.

Jessica empuja a Edward hacia el auto, sus ojos siguen fijos en mí hasta que ella demanda su atención, con su aguda voz demasiado alta. Me despido de Emmett y meto mi bicicleta en el garaje, sintiéndome mareada.

Alice me llama al día siguiente, ella y Jasper finalmente lo hicieron y hubo un montón de velas y flores involucradas. Ella dice que al principio dolió mucho pero está segura de que será mejor la siguiente vez que suceda. Jasper la seguirá a Nueva York en el otoño pero incluso aunque no lo hiciera, creo que lograrían seguir juntos, son perfectos el uno para el otro.

—Así que Edward y Jessica —digo en tono que espero sea casual. Alice ríe.

Ella es terrible, él se veía tan miserable durante toda la noche. —Trato de no sentirme satisfecha, pero lo hago de todas maneras—. ¿Por qué traes ese tema a la conversación? —pregunta.

—Los vi, en casa de Emmett.

Oh —es todo lo que dice. Sé que se muere por preguntar más pero Alice no me ha presionado por obtener detalles acerca de ese fin de semana.

Lo dejamos ahí, aunque puedo sentir la incomodidad en nuestro silencio, como la calma antes de la tormenta.


La noche antes de la graduación, Alice me pinta las uñas de los pies, como siempre lo hace. La emoción me invade porque ya no vamos a estar tan cerca la una de la otra. Ella ha estado para mí por tantas cosas y quizá la ceremonia de mañana está pegándome con fuerza, pero me siento sentimental.

—¿Estás llorando? —me pregunta y me limpio con rapidez las mejillas, negando con la cabeza. Ella entrecierra los ojos.

—Es solo que te voy a extrañar, ¿bien?, eres mi mejor amiga. Haces tantas cosas por mí y yo no lo merezco —lloro y las lágrimas comienzan a juntarse en sus ojos grises.

—Bella, por supuesto que lo mereces, mereces amor y apoyo, ¿por qué crees que no lo haces?, esto es solo lo que los amigos hacen, ¡te quiero!

—Porque soy un desastre todo el tiempo, soy distante y triste y ni siquiera mi propia madre pudo quererme, ¿cómo puedo esperar que alguien más lo haga?

—¿Así que esto se trata de Renée?

—¡Por supuesto que sí! De algún modo, toda mi vida se trata sobre ella. No puedo tener una relación normal con nadie excepto contigo porque tengo miedo de que en algún momento se vayan y el arte, ¡el arte ni siquiera es mío! Todo es de ella, no puedo mirarlo más porque se siente incorrecto, todo era para entenderla, para estar cerca de ella pero ya no quiero pensar más en ella. La odio, o al menos eso creo. Y Edward, Dios, Edward es, fue lo mejor que me pudo haber pasado y joder, yo lo dejé ir, pero eso no fue egoísta, ¿o sí?, espera, sí lo fue, estaba asustada de enamorarme de él y él se iba a ir porque, por supuesto que iba a hacerlo, sin importar lo que pasara, él se iría en el otoño y yo no lo merecía de todas maneras, nunca lo hice porque Edward es la luz, él lo es todo y yo no tengo nada que ofrecerle. Yo no soy nada.

Nunca le había dicho esto a nadie, ni siquiera a Alice y ahora ella está llorando más fuerte y enredando sus brazos a mi alrededor y estamos en el suelo de mi habitación, sollozando la una contra la otra.

—No tenía idea —llora ella—. Pero, Bella, tú has estado sin Renée por tanto tiempo, ya no eres esa chica, ya no eres su chica. Quizá el arte empezó con ella pero, Bella, ahora está en tu alma, ¿cómo puedes desperdiciar eso? ¿Y por qué pensarías que no mereces a Edward?, eres la persona más maravillosa que conozco, has pasado por tanto y aun así te mantienes como la mejor, eres fuerte y buena y Dios, él te amaba, Bella, lo hacía y ¿quién no merece eso? Tu madre es la egoísta, todo se trataba sobre ella, es cierto. Así que eso significa que tienes que olvidarte de esa idea de que tú eres la raíz del problema. No eras tú, tú eras solo una niña, y Charlie te quiere demasiado. Yo te quiero demasiado.

Estoy llorando y llorando y llorando porque ella está hablando con tanta convicción que duele, como si estuviera exhalando demasiado humo y me estuviera quemando, como si me estuviera deshaciendo de estos malos sentimientos por primera vez en tanto tiempo.

—Oh Dios, he sido una completa idiota —gimo después de que nos calmamos, mi brazo descansa sobre mis ojos hinchados y Alice se ríe, toda nasal y congestionada.

—Realmente lo has sido, pero te quiero de todas maneras.

—Aún no entiendo por qué —gruño y ella se burla. Escucho como se sienta y muevo mi brazo, ella está sentada frente a mí, sus ojos rojos mirando los míos.

—Porque tú eres tú. Eso es lo único que importa para mí, eso es lo único que importa, nada más. No te lo voy a explicar de nuevo, Bella Swan.

—Extraño mis libros, no esconderme detrás de ellos pero la compañía, supongo.

—Entonces lee tus libros, ¿por qué estás complicando todo?, estás sobre analizando todo esto, como si estuvieras convencida de que tienes todos estos motivos ocultos detrás de todo lo que haces y de lo que los demás hacen. Si amas el arte, ama el arte. Eso es todo. No hay necesidad de alejarte de las cosas que amas. Eso es destructivo para ti y molesto.

—Dime cómo te sientes en realidad —bromeo, pero siento la verdad de lo que está diciendo golpearme como un tren—. Me alejé de Edward.

—Sí, eso fue estúpido. No sé por qué lo hiciste. Fuiste muy cruel con él.

—Lo sé —suspiro, mi respiración es agitada—. Estaba asustada. No sabía cómo dejarlo entrar… no quería perderlo.

—Pero lo perdiste de todas maneras —dice y siento mi pecho arder.

—Ahora sé eso. Lo arruiné.

—Probablemente pero estará bien. Todo estará bien.

—Lo sé —digo, y aunque estoy insegura, siento está esperanza en mí ahora, de que todo estará bien, por primera vez en mi vida.


Cuando dicen el nombre de Edward en la graduación, él camina feliz por la tarima que pusieron en medio del campo de futbol. El sol está brillando, afortunadamente, y esto hace que el rojo en su cabello sea más prominente debajo de su birrete de graduación. Escucho a sus padres aplaudir y dejo que mi corazón se hunda al verlo tomar su diploma.

Alice dijo que él me amaba.

No me quedé lo suficiente como para averiguarlo y el arrepentimiento me golpea como un ladrillo.

Todo este asunto de empezar de nuevo me está convirtiendo en un desastre aun mayor de lo que ya era. Pero un buen desastre. Un esperanzador desastre.

Porque lo veo sonreír de manera tan grande, con esa sonrisa torcida, y recuerdo el tiempo en el que todo eso era por mí.

Cuando la ceremonia termina, encuentro a la señora Cope en medio de toda la multitud de familias y estudiantes, todos abrazándose y tomándose fotos. Ella me envuelve en un gran abrazo.

—Gracias —le digo—. Por todo. Usted ha hecho demasiado por mí y nunca podré agradecerle lo suficiente. Lamento tanto haber sido una idiota. Usted no lo merecía.

Levanto mi toga y saco unos papeles que tenía en el elástico de mi falda. Después que Alice se marchara anoche, después de las dos de la mañana no había manera en la que pudiera dormir, así que comencé a escribir ese ensayo de mil palabras que ella me había asignado tiempo atrás. La señora Cope comenzó a leerlo, todas mis palabras hablan acerca de la conexión que puedes hacer con el arte, sobre cómo puede hacer tantas cosas para quienes lo ven, cómo puede ser de todos, pero también cómo puede ser tuyo. Puede ser todo, puede hacer cualquier cosa para cualquiera. Escribí que el arte había sido mi manera de crecer, de superar los problemas con mi madre y de cómo se ha convertido en una parte especial de mí, de cómo va abrir muchas puertas para mí, de cómo ya lo ha hecho.

No pude evitar pensar en Edward cuando escribí eso, porque si no fuera por Renoir o Manet o los Paint-by-Numbers, ¿siquiera lo hubiera conocido?

Una vez que la señora Cope termina de leerlo, me dice lo orgullosa que está de mí y que puedo llamarla si alguna vez necesito algo.

—Tú lograrás grandes cosas, Bella. Solamente no te des por vencida nunca.

—No lo haré. Gracias —le digo y me abraza de nuevo. Me voy a buscar a Charlie y él también me abraza, diciéndome lo orgulloso que esta de mí y nunca antes lo había visto tan emocional, pero está pasando ahora. Me rio de él y él me hace callar. Miro alrededor, viendo a mis compañeros abrazarse y riendo y llorando pero luego la multitud se dispersa y ahí está Edward Cullen, hablando con sus padres y una pareja de ancianos animadamente, moviendo las manos salvajemente.

—Iré por el auto —dice Charlie, y yo asiento, distraída por el chico al otro lado del campo, la luz prácticamente irradia de él, y oh Dios, lo extraño.

—Te arrepientes, ¿no es así? —Rosalie está junto a mí, con los brazos cruzados y los ojos en Edward.

—Sí —susurro.

—Qué bien. —La miro pero ella no me devuelve la mirada—. ¿Irás hacia allá?

—Quizá

—Él se irá mañana, tiene algún programa en la escuela. Apresúrate. —Ella se va tan rápido como llegó y yo considero sus palabras. Edward pasa una mano por su cabello y me descubre mirándolo, como ese último día del verano en el Spartan, él frunce los labios y se gira, luciendo perturbado. Es en ese momento cuando sé que no puedo molestarlo más, no puedo seguir haciéndole esto.

Él está a punto de irse, va a comenzar un nuevo capítulo y no necesita que yo lo lastime más, toma toda la fuerza que hay en mí caminar hacia el auto de papá, alejarme de él para siempre.

Más tarde, Charlie me dice que saldremos a cenar con la familia de Alice para celebrar, pero eso será dentro de unas horas. Estoy en mi habitación, mirando el sobre en mi escritorio.

Escribí más que mi ensayo anoche, había escrito una carta para Renée, diciéndole lo mucho que me ha lastimado y que por favor me dejara sola. Le dije que quizá algún día eso cambiaría pero que por ahora, necesitaba enfocarme en mi propia vida, en mi nuevo comienzo.

Tomo el sobre y me monto en mi bicicleta, dirigiéndome hacia la oficina de correos en el centro del pueblo. Quiero sacarlo de aquí, llevarlo lo más lejos posible de mí. El sol brilla sobre mí y siento las lágrimas en mis mejillas pero no son de tristeza, simplemente están ahí. Lo dejo en el buzón y siento este alivio en mí, hay aire en mis pulmones de nuevo.

Está la sensación de dejarlo ir.


Estamos en la recta final de esta historia, le faltan solamente cuatro capítulos así que esperen actualización pronto.

Las cosas nada más no mejoran :( y sé que muchas odian a Bella, por ahora, pero espero que pronto cambien de opinión :)

Espero sus reviews y nos leeremos pronto

xx