DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a bicyclesarecool. Yo solo me adjudico la traducción.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)


Simple as This

SEGUNDA PARTE

Capítulo 14

Mi compañera de cuarto, Angela, es una chica alta y bronceada de una pequeña ciudad de Ohio. Está estudiando Literatura Inglesa, así que entre las dos, la mitad de nuestro dormitorio se compone de montones y montones de libros.

Es por eso que estamos tratando de arrastrar un nuevo librero que conseguimos en IKEA por los tres pisos de escaleras hasta llegar al dormitorio y mis brazos ya se sienten como gelatina.

—Ang, creo que ésta es la peor idea que hemos tenido —gruño mientras tratamos de acomodar la caja por la esquina. Casi estamos en el tercer piso, casi terminamos.

—Al menos tú no estás caminando de espaldas —murmura ella en respuesta cuando la puerta de nuestro piso se abre. Miro hacia arriba y veo que Peter está sonriendo hacia nosotros.

—¿Puedo ayudar? —pregunta, su acento irlandés es sutil, pero sé que está ahí. Peter vive a dos dormitorios de nosotros y algunas veces se reúne con nosotros para cenar en alguna de las cafeterías o para una noche de películas. Su compañero de cuarto es el novio de Angela, Ben, así que ambos siempre están a nuestro alrededor.

Angela dice que le gusto a Peter pero yo siempre le hago una mueca y cambiamos de tema. Peter es lindo, incluso dulce, y su acento es demasiado atractivo. Tiene el cabello corto y oscuro y una complexión pálida con pecas. Lucen bien en él e irradia amabilidad y seguridad así que eso también es agradable.

Pero no me gusta de esa manera.

Él podrá ser todas esas cosas pero… no es lo mismo.

Han pasado cinco meses desde que vi a Edward Cullen y ya no siento ese dolor agudo, ahora es más como una añoranza y melancolía que nunca se va. No sé si algún día se irá.

Pero ahora, Peter nos está ayudado a subir las cajas y lo hace con facilidad, nos toma la mitad de tiempo que si solamente lo hubiéramos hecho Angela y yo.

—¿Necesitan ayuda para montarlo? —pregunta él, y estoy a punto de decirle que no, pero Angela habla primero.

—¡Eso sería fantástico! —dice animadamente y yo le lanzo una mirada. Ha estado jugando a la casamentera por meses y, más que nada, es irritante.

Así que Peter se sienta en la habitación, habla por los siguientes veinte minutos mientras yo trato de leer las instrucciones cuando de repente Angela recuerda que tiene "una reunión" y prácticamente corre de la habitación. Quiero golpearla pero Peter luce más que complacido.

—¿Cuántas veces fuiste hoy al museo, Bella? —se burla, sus ojos están enfocados en su trabajo.

—Ja, ja, muy chistoso. No voy tan seguido —le digo. Quiero decir, probablemente, voy al Instituto de Arte una vez por semana, pero no es tan excesivo. Solamente quiero obtener un sentimiento de los trabajos que se muestran ahí. Es increíble poder pasar el tiempo entre las pinturas y esculturas que tanto he estudiado. A Peter y Angela les gusta burlarse de mí por eso, ya que el viaje en autobús para llegar es muy largo.

—¿Cómo te va en las clases de estadística? —pregunto, queriendo cambiar de tema. Peter gime.

—Terrible, no tengo idea de lo que estoy haciendo. ¿Segura que no quieres ser mi tutora?

—Solamente si quieres reprobar —le digo, ignorando el doble sentido de sus palabras. Él se ríe ligeramente y sacude su cabeza. Nunca lo he visto de mal humor, no ha sido nada más que amable conmigo desde que nos conocimos en la semana de orientación.

Él es perfectamente agradable y lindo, y no es que esté asustada de salir lastimada si me acerco a él —he estado trabajando en ese problema con un terapeuta durante todo el verano, el cual papá me hizo ir una vez que descubrió que había ido a ver a Renée— pero creo que estoy asustada de lastimarlo a él. Porque sé que nunca me voy a sentir de esa forma con él.

No creo que nadie más pueda sentir o entender mi duda por estas cosas, a excepción de Alice pero ella está en Nueva York, increíblemente ocupada con las clases y Jasper. Hablamos por lo menos una vez por semana pero aun así, no es suficiente. Cuento los días para las vacaciones de invierno, pero solamente estamos en octubre.

Cuando Peter termina de montar el librero, me ayuda a poner todos los montones de libros que están esparcidos por la habitación en las nuevas y blancas repisas.

—Ahora ya puedo ver el suelo aquí —ríe él, y yo ruedo los ojos hacia él, pero estoy sonriendo.

—Gracias por toda tu ayuda —le digo—. No podría haber hecho todo esto yo sola, te debo una.

—Siempre puedes salir a cenar conmigo, quizá ir a ver una película —dice casualmente y yo me congelo, segura de que mi rostro es de un color rojo oscuro.

—Oh, Peter, yo no… —No termino mi oración porque no tengo idea de qué decir, mi corazón está latiendo tan fuerte pero no es ese sentimiento que tenía cuando estaba con Edward, esa sensación de mareo. Justo ahora, siento que estoy a punto de enfermarme.

—Me gustas —dice con simpleza y miro hacia el suelo—. Solo dame una oportunidad.

—No puedo hacer ninguna promesa —le digo, y él se encoge de hombros.

—No te estoy pidiendo que lo hagas.

Así que accedo a salir con él. Nuestra primera cita es dos días después, él me lleva a un lugar de hamburguesas y luego a ver una película, tal como había dicho y no trata de besarme cuando termina, y estoy agradecida por eso. Salimos de manera casual por el siguiente mes y le dejo robarse besos y tomar mi mano y sonrío en los momentos adecuados.

Pero él sabe que algo no está bien, que no estoy enteramente comprometida. Así que en una nevada noche de noviembre, terminamos, si es que lo puedo llamar así. Puedo notar que él está triste, pero se muestra amble al respecto. Aún salimos con Ben y Angela pero el ambiente se siente tenso.

Cuando le digo a Alice, puedo escuchar la decepción en su voz a través del teléfono. Angela está tratando de dormir así que estoy sentada en la escalera, susurrando en mi teléfono esperando que nadie me escuche.

—Es solo que no se sintió bien —digo suavemente.

—No es como si pudieras evitar eso —dice ella—, ¿qué no se sintió bien?

—No lo sé, él es dulce y no es como si no me gustara, es solo que… él no se sentía correcto.

—Quieres decir que no era Edward. —Mi corazón se rompe ante el sonido de su nombre. No lo había escuchado en voz alta en mucho tiempo.

—¿Algún día esto se irá? —le digo con voz rota.

—Oh, cariño —dice ella, y dejo que me calme como siempre lo hace, aunque el hecho de que aún esté usando su sudadera cancela todo lo que ella dice.


Chicago tiene más nieve que Forks, me doy cuenta mientras trato de abrirme paso a través de casi un metro de ella, intentado llegar a la parada de autobús. Aún no han limpiado la nieve de la entrada de los dormitorios, usualmente lo hacen antes de una gran tormenta pero esta última nos tomó a todos por sorpresa ya que apenas estamos a inicios de diciembre.

Me dirijo hacia las Galerías Sullivan, las cuales pertenecen a la escuela del Instituto de Arte de Chicago. El profesor de mi clase de Historia del Arte Contemporánea mencionó que los estudiantes de ahí están participando en un concurso que contará con jueces, así que mencionó que esta era una oportunidad para conocer a artistas nuevos que podrían llegar lejos en el mundo del arte contemporáneo, justo aquí, en nuestra ciudad. Él dijo que si asistíamos, deberíamos escribir una pequeña opinión acerca de la exhibición para obtener un crédito por ella. Tengo una A en esa clase pero aun así estoy interesada en ir.

Así que estoy tratando de cubrirme del frío, usando unos leggins gruesos con unas botas altas y una de las chaquetas viejas de papá debajo de un abrigo azul marino. No hay tanta gente en la parada de autobús, incluso aunque es sábado, pero supongo que el clima mantiene alejada a la gente. Para llegar a la galería, tengo que tomar el autobús en la estación L, así que el proceso es largo y cansador y debe tomar al menos una hora pero el clima es tan malo, que quizá tome el doble.

Para cuando llego al centro de la ciudad y al edificio, estoy sorprendida. Quiero decir, no es un edifico espectacular en ningún sentido pero toda esta ciudad me asombra. Estoy tan acostumbrada a las pequeñas casas y a los negocios de mi ciudad natal que estas estructuras tan altas son inspiradoras. Las galerías por sí mismas están en el séptimo piso del edificio.

Dejo mi abrigo en la entrada y tomo un folleto del evento pero no lo miro aún. Mi método cuando entro a una nueva galería del museo es solamente caminar por los alrededores y mirar los trabajos, sin tener ideas preconcebidas al respecto, solamente los veo como son. El espacio es muy amplio con demasiadas ventanas para que se pueda ver la ciudad alrededor. El arte por sí misma está montada en paneles por todo el espacio, con pedestales especiales para las esculturas. Hay una audiencia bastante concurrida, muchos estudiantes pero también hay mucha gente mayor.

Estoy maravillada por la diversidad de trabajos, especialmente estoy atraída por una serie de fotografías de una mujer en un largo vestido con su cabello cubierto de flores mientras está en el supermercado. Los colores son brillantes y no puedo evitar sonreír.

Amo caminar por las galerías sola, es demasiado calmante y me siento como este misterioso enigma, vagando por todas estas hermosas formas y estatuas en silencio.

Así es como he pasado mi tiempo en Chicago, yendo de galería en galería cuando necesito tiempo para ser. He hecho amigos, no solamente Angela, sino que ocasionalmente tomo una taza de café con algunas personas de mi carrera y he aprendido a ser más abierta con mis sentimientos, con la gente en general. Pero no son relaciones serias, falta esta sensación de intimidad y no sé si seré capaz de encontrarla de nuevo.

Voy a las galerías y museos cuando ese sentimiento se vuelve demasiado, voy con los artistas y sus trabajos para sentirme más como en casa y un poco más entendida.

Hay una fuerte risa que proviene de mi lado que me saca de mi actual estado, me hace saltar y miro a mi alrededor. La gente está hablando y sonriendo por todos lados, contemplando los trabajos, hablando con los artistas estudiantes que están por los alrededores de las piezas.

Me voy por una esquina, al lado de un pilar y me encuentro de frente con una larga pared negra, cubierta con cuadros de diferentes tamaños, materiales y colores. Están acomodados del lado izquierdo de la pared y me acerco más a las imágenes, porque desde la distancia solo puedo ver las definidas líneas negras y las acuarelas en el papel, las cuales crean esta sensación de profundidad que hacen que el aliento se atore en mi garganta. Veo una calle residencial, quizá aquí en la ciudad, no estoy segura, la tinta en los contornos es negra y con mano firme, mientras que las luminosas líneas grises y azules de la pintura le dan vida. Es tan sutil pero tan asombroso. Sigo mirando, hay árboles de color brillante, una playa, un grupo de gente luciendo aburrida y luego...

Jadeo.

Porque soy yo.

Veo el oscuro color café de mi cabello, el casi negro color de mis ojos. Mis mejillas y mis labios están rosas, sonrojadas y aunque no puedo ver más de mí porque la imagen está cortada, puedo ver que estoy usando una sudadera.

Su sudadera.

Hay más de mí en la pared, una imagen de mí en la nieve, comiendo pizza, una solamente de mis ojos pero puedo ver que están rojos e hinchados por llorar.

Estoy en colores vívidos, en claras y seguras líneas.

No puedo respirar, doy un paso atrás y ahí es cuando lo veo.

Edward.


Después de cinco meses se vuelven a encontrar... ¿qué creen que suceda? :O

¡Últimos capítulos!, no se los pierdan y no olviden dejar sus opiniones en sus reviews :D

¡Hasta la próxima!

xx