DISCLAIMER: Nada de esto me pertenece. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a bicyclesarecool. Yo solo me adjudico la traducción.
Capítulo beteado por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
Simple as This
Capítulo 16
Viajamos por la estación en silencio y cuando llegamos a mi parada, Edward me sigue. Mientras caminamos hacia la estación de autobús, trato de regresarle su abrigo pero él no lo toma, así que me aferro más a él, dejando que la calidez del material y el olor de su suavizante me sofoquen.
—Tenemos que tomar el autobús por el resto del camino —le digo suavemente y sé que probablemente se esté congelando en su camisa. Me siento terrible al respecto, así que me quito el abrigo y lo estiro hacia él—. Por favor, tómalo. Estaré bien —le pido.
—No, consérvalo —murmura y pongo los ojos en blanco.
—No voy a usarlo —le digo, levantando mi barbilla desafiantemente. Su expresión se vuelve molesta.
—Tampoco yo.
—Bien.
—Bien.
Así que sostengo el abrigo frente a mí, ninguno de los dos lo usa y ambos estamos congelándonos mientras comienza a nevar. Estamos mirándonos, pero estoy parpadeando miserablemente cuando la nieve golpea mi rostro y la piel de mi cuello. Si no lo conociera mejor, podría jurar que Edward luce divertido conmigo.
Afortunadamente, el autobús llega rápidamente y estamos sentados de inmediato, tratando de volver a sentir nuestras manos y agradeciendo en secreto por la calefacción en el transporte público. Como nuestro viaje por la estación L, no nos decimos ni una palabra hasta que volvemos a Evanston, la parada más cercana a mi dormitorio. Edward camina detrás de mí y mi pánico crece con cada paso.
No sé por qué vino tras de mí, o lo que vaya a pasar después, su silencio es una mala señal para mí, no puedo recordar un momento en el que él estuviera tan callado conmigo. Es muy probable que me siguiera para poder gritarme sin ninguna audiencia. Pero una pequeña parte de mí espera que quizá él trate de perdonarme, que quizá pueda arreglar esto.
Una muy, muy pequeña parte de mí.
Saco mis llaves de un lado de mis botas y nos dejo entrar al dormitorio, quitándome nieve de mis zapatos mientras avanzo. Caminamos hasta el tercer piso, nuestros zapatos hacen ruido en las escaleras, creando un eco en las vacías escaleras.
Mientras nos acercamos a mi puerta, espero con toda mi alma que Angela se quede con Ben esta noche, para que no tenga que explicarle esto. También deseo no tener ropa sucia tirada en el suelo.
Trato de abrir la puerta pero se encuentra cerrada con llave, lo que significa que la habitación está vacía o que estamos a punto de presenciar algo que no quiero volver a ver (solamente ha pasado una vez pero no pude mirar a Ben a los ojos durante una semana).
Gracias a Dios, está oscuro cuando finalmente entramos y enciendo las luces para descubrir que no hay nadie y que toda mi ropa está acomodada en su lugar.
Edward sigue parado en la puerta, mirando la habitación con curiosidad. Mi lado es muy diferente del de Angela, sus paredes están vacías excepto por algunas listas de cosas por hacer que tiene pegadas por su escritorio y un pizarrón de corcho cubierto con fotografías y boletos de eventos. Mi lado, por otra parte, tiene folletos de museos, postales de pinturas y montones de fotografías al lado de mi cama. Había colgado unas pequeñas y tenues lámparas para leer cuando Angela se duerme mucho antes que yo y unas cuantas fotos mías con Alice en mi escritorio. Nuestro librero está completamente lleno, tenemos que acomodar los libros verticalmente para que entren más.
—Puedes sentarte —le digo, señalando mi cama y veo que él traga con fuerza. Camino hacia mi closet, desesperada por entrar en calor. Me quito las botas y busco mis calcetines de lana. Cuando los encuentro, me giro para poder sentarme en la silla del escritorio y veo a Edward parado frente a mi cama, sosteniendo una sudadera. Su sudadera.
Él me mira, realmente me mira, por la que se siente como la primera vez en toda la noche. Siento como si estuviera esperando por una explicación.
—Duermo en ella todas las noches. No lo sé, me hace sentir… ¿segura?, no lo sé —murmuro, sintiéndome estúpida.
—¿Lo decías en serio? —pregunta con voz baja.
—¿Qué?
—¿Que me amabas? —Sus ojos están brillando, se ceño está fruncido.
—No te mentí, Edward —le digo. Sus manos aprietan la sudadera con más fuerza—. ¿Por qué viniste tras de mí?
—Supongo que después de todo este tiempo… solo quería estar seguro. Necesitaba una respuesta. Por tanto tiempo no estaba seguro si me dejaste porque realmente creías todas las cosas que dijiste o si fue un resultado del viaje a Vancouver. No sabía si debí haberme esforzado más por recuperarte.
—No tendrías por qué haber hecho eso. No quería terminar contigo; es solo que no sabía qué otra cosa hacer. Sé que eso no tiene sentido pero… fue lo que pasó, supongo.
—Estabas pasando por un momento difícil, yo solo me fui —dice, su voz está ronca. Finalmente obtengo el valor suficiente para caminar hacia él, tentativamente, pongo mi mano en su antebrazo, sus ojos se mueven hacia ese lugar y se quedan ahí por mucho tiempo.
—Esto no fue tu culpa, Edward. Yo no te dejé entrar. Necesitaba trabajar en muchas cosas. Lo estoy haciendo. Realmente estoy tratando de… simplificar mi vida.
—Supongo que las cosas eran más complicadas de lo que pensé —dice, mirándome finalmente y hay tanta tristeza en sus ojos.
—No debería de ser. Tú y yo, nunca fuimos… nunca fue de esa manera con nosotros. Solamente éramos nosotros y eso era todo.
Edward se gira y me atrae hacia él, sus brazos se enredan con fuerza en mi cintura y entierra el rostro en mi cabello. Me aferro a él, inhalando profundamente y sintiéndome tan, tan cálida en sus brazos.
—Yo aún… las cosas no han cambiado para mí —murmura, sus labios presionan el tope de mi cabeza antes de que se incline para encontrar mis labios con los suyos. Es un beso dulce, suave. Nada comparado con el de la galería, es suave en sus movimientos, sus manos acarician mi mejilla con suavidad y mis dedos se entrelazan detrás de su cuello.
—Te extrañé —le digo una vez que nos separamos y él me responde con otro beso, aunque éste es más urgente que el anterior y de repente estamos en mi cama, aferrándonos el uno al otro y hay lágrimas de nuevo y ya ni siquiera nos estamos besando, solamente nos abrazamos tan fuerte como podemos sin dejarnos ir. Siento como si las piezas rotas dentro de mí, lentamente, se juntaran de nuevo cada vez que sus manos tocan mi piel.
Caemos de nuevo en el silencio, pero esta vez es más cómodo, casi como si tratáramos de respirar con normalidad de nuevo después de meses sin hacerlo. Estamos enredados en mi cama y estoy tratando de usar mis pies para quitarme los calcetines pero tengo problemas con eso. Edward se ríe suavemente y siento sus pies hacer el trabajo por mí, le sonrío, enredándome más en las cobijas y sus brazos me abrazan más fuerte.
Es lindo, la luz que está sobre nosotros después de tanto tiempo de estar en una pesada oscuridad. No siento nada más que Edward cerca de mí y sé que esto está lejos de ser perfecto, que aún tenemos que trabajar en muchas cosas pero por ahora, estoy escuchando la respiración calmada de Edward y estoy contenta, finalmente siendo capaz de dormir.
—Oh, esto es incómodo —escucho decir a alguien y me enderezo, desorientada. Angela está en la puerta, con los brazos cruzados y aún en pijama pero su sonrisa es divertida.
—No es lo que parece —le digo, y Edward ni siquiera se mueve junto a mí, aún está dormido, roncando suavemente. Angela pone los ojos en blanco y toma su neceser de baño.
—Iré a darme una ducha y luego volveré con Ben. Háblame cuando pueda volver. Él es lindo, por cierto. —Le hago una mueca y estoy segura de que mi rostro está totalmente rojo pero no puedo sentirme avergonzada por mucho tiempo porque de nuevo me acomodo al lado de Edward, checando el reloj en su muñeca. Son pasadas las diez de la mañana y mi estómago está rugiendo. Pero trato de ignorarlo porque quiero mirarlo un poco más, se ve tan en paz y su cabello está todo revuelto.
—¿Por qué estás mirándome? —murmura, sin abrir los ojos. Me río.
—Porque eres tan lindo —le digo y sonríe, enterrando su rostro en la almohada—. ¿Quieres ir a desayunar? —pregunto—. Hay un lugar muy bueno en la esquina.
Él no responde y estoy casi segura de que está volviéndose a dormir, así que pico su estómago hasta que finalmente se sienta, riendo y tratando de alejarse de mis manos.
Finalmente salimos de la cama y nos arreglamos hasta estar decentes para salir en público y mientras nos vamos, le envío un mensaje a Ang antes de que sus manos encuentren las mías, apretándolas ligeramente.
—Te amo —dice, entrelazando nuestros dedos y me besa, sus ojos brillan y su sonrisa es torcida, tal y como solía ser.
Hay tanta esperanza en mí y puedo verla en él también, y aunque quizá nunca volvamos a donde estábamos, hemos crecido, no somos los mismos y quizá eso no es terrible.
Así que comemos hotcakes y nos ponemos el día, encontrándonos de nuevo, finalmente.
Tristemente, éste es el último capítulo... Aunque aún nos queda un pequeño epílogo, yay!
En verdad espero que ya no odien a Bella, o al menos ya no tanto, jajaja. Como ven estos muchachos por fin hablaron sinceramente y quieren arreglar las cosas entre ellos.
Muchas, muchas gracias por sus reviews y espero sus opiniones sobre éste último capítulo.
¡Hasta la próxima!
xx
