**CAPÍTULO UNO**

Los días en el Puente parecían ser iguales desde los últimos seis meses, los oficiales que trabajaban ahí parecían haber caído en una monotonía que los mantenía ocupados y siempre concentrados en lo que su deber les exigía. Solo una persona en todo el Puente ya no parecía encajar en esa descripción, era una mujer callada, reservada, entregada a su deber, temida por muchos, puntual en las órdenes y tremendamente obsesionada con la perfección, pero para ella, la última semana le había cambiado la vida, su vida personal se convirtió en un remolino de sentimientos y emociones, su siempre añorado sueño parecía haber resucitado del fondo de sus recuerdos, y ahora cuando todo apuntaba a que ella debería ser feliz el regreso de su primera amor, no podía dejar de pensar en el piloto del Skull que poco a poco se había convertido en un singular protagonista en su vida.

Así que cuando esa mañana Lisa Hayes al entrar al Puente se encontró con un arreglo de flores enviando por el piloto en cuestión, sintió una sensación extraña, no podía definir con exactitud lo que ella sentía.

- Son de Rick – la comandante tomo la tarjeta del arreglo y examino la caligrafía, podía reconocerla a leguas de distancia. Su mejor amiga tan alegre y perspicaz como siempre le había arrebatado el pedazo de papel para leerlo y terminar igual de sorprendida que la joven comandante que se acercaba a las flores para poder olerlas - ¿Por que está haciendo esto? Pensé que el solo me veía como una amiga – al ver el rostro de su mejor amiga, pude ver cierto aire de frustración

- Por el amor de Dios, a quien quieres engañar Lisa? Sabes que cuando aceptaste salir con él, no era para una salida de amigos. Sabías en lo que te metías, Rick Hunter para ti no representa un simple amigo. Tienes que aceptar que Hunter se ha convertido en una parte muy importante en tu vida – Lisa, soltó un gruñido lleno de frustración, las cosas que siempre deseo estaban sucediendo en el peor momento – No porque Karl este de regreso significa que todos tus sentimientos por Rick desparecerán mágicamente – la afirmación de su mejor amiga la hizo perder la poca paciencia que le quedaba, y como siempre hacia cada que deseaba huir de algún tema en especifico, se dirigió a su consola para iniciar con los procedimientos rutinarios – No puedes ignorarme todo el día – Claudia la presiono un poco más, ella estaba segura que su amiga ya estaba demasiado enamorada del piloto del Skull

- ¡No estoy ignorándote! – Respiró profundamente y trato de encontrar las palabras adecuadas para explicar lo que ella sentía - No puedo negar que Rick ocupa una parte muy importante en mi corazón, pero él siempre fue muy claro al decirme más de una vez que no estaba interesado en mí. Y justo ahora que Karl está de regreso se le ocurre decidir que siempre si desea algo conmigo. Lo siento, pero yo no puedo abandonar a Karl, no después de todo lo que ha pasado – Claudia podía ver el predicamento en el que estaba su amiga, podía entender la posición en la que se encontraba, se acerco hasta ella y le dio un abrazo, ese gesto a Lisa le dio todo el apoyo que ella necesitaba -

- Decidas lo que decidas, sabes que puedes contar conmigo -

El día se paso rápido, fuera de los vuelos de reconocimiento y algunos ataques menores el turno paso sin mayores contratiempos. Agradeció que siempre tuvo su mente ocupada, ya que gracias a eso no se daba el tiempo para pensar en su situación actual. Termino con sus últimos pendientes y se decidió a salir del Puente, era ya la última. Iba mirando el reloj de su muñeca y pensando que aun tenía tiempo para pasar al supermercado y comprar algunos víveres, así que no se percato que alguien la esperaba hasta que alzo su mirada y se encontró con esos ojos color chocolate que siempre deseo volver a ver, eran iguales a como los recordaba, llenos de melancolía y serenidad.

- ¡Pensé que no saldrías nunca! – Karl en cuanto la vio, la tomo entre sus brazos para poder sentir su cálido cuerpo - ¿siempre eres la última en salir? – el gesto a Lisa la tomo desprevenida, pero no podía afirmar que sentir el cuerpo de Karl le desagradaba, todo lo contrario, para ella sentir sus brazos alrededor suyo le hicieron sentir ese amor que ella siempre le guardo.

- Casi siempre ¿Qué haces aquí? – se separo un poco de su agarra para poder mirarlo a los ojos

- Me sentía muy solo en tu casa, así que decidí venir por ti, espero no te moleste – él le quito un pequeño mechón de cabello que caía sobre su frente

- Claro que no Karl, no me molesta en lo más mínimo, de hecho pensaba en pasar a comprar algo para la cena -

Lisa ya no pudo seguir hablando, poco a poco observó como Karl se acercaba a ella, la tomaba por las cintura sin dejar de verla a los ojos, ella se sentía hipnotizada y antes de poder reaccionar un poco ante el contacto, sintió los labios de Karl posarse sobre los suyos. No se separó ni un milímetro, dejo que él la besará con más fuerza e intensidad y la verdad es que una parte de ella deseaba responder a ese beso con la misma intensidad, por fin estaban juntos de nuevo y eso para ambos era como un sueño hecho realidad.

- Lizzie te amo tanto..Te adoro, nunca pensé que viviría para besarte de nuevo, para abrazarte – ella pudo ver como los ojos se él se cristalizaban, los sentimientos que se generaban mutuamente eran abrumadores - Se que te deje, que fui un cobarde y créeme he pagado muy duro esa decisión, pero si tú me das otra oportunidad no te dejaré ir nunca más

- Yo también te quiero, secretamente siempre esperé por ti, aun no me cuesta trabajo creer que estés aquí – Lisa llevo su mano al rostro de Karl, y acaricio su mejilla, era un acto que ella necesitaba hacer para comprobar su presencia

- Aquí estoy y jamás me iré de tu lado a menos que tú me lo pidas – Lisa enterró su cabeza en el pecho de Karl para después respirar profundamente y recordar por unos minutos como había sido su regreso y reencuentro con el.

***Flashback ***

Lisa Hayes había sido solicitada en la oficina del Capitán Gloval, no le extrañaba mucho la petición, lo extraño fue que al entrar Claudia estuviera dentro también.

- Comandante Hayes por favor tome asiento – Lisa tomó asiento a lado de Claudia – tengo algo importante de que hablar con usted – miró de reojo a su amiga y noto un matiz de preocupación en sus ojos
- ¿Pasa algo? -
- Necesito que tomes las cosas con calma – dijo Claudia mientras tomaba su mano
- Como usted sabe hace unos días recibí una comunicación con uno de los comandates zentraedi, solicito una tregua y en prueba de la veracidad de su oferta nos ofreció entregarnos un prisionero que llevaba cautivo en la flota enemiga – la veía intrigada, miro fugazmente a Claudia y decidio no dar más rodeos – Se trata de Karl Riber -

La mente de Lisa pareció desconectarse, entendio perfectamente las palabras del Capitán Gloval pero no logró razonarlas, a lado de ella sintió como la mano de su mejor amiga apretaba la suya fuertemente, incluso vio como el Capitán se acercaba mas hacia ella y apretaba su rodilla en señal de apoyo

- Perdón Capitán – habló al fin – pero creo que no entendí correctamente

- Lisa te apoyaremos en todo lo que necesites – dijo Claudia.

Entonces Lisa sintió que estaba hablando de una locura, se levantó del sillón un tanto molesta - ¿qué clase de juego es este? – dijo molesta

- Lisa se que esto será difícil que lo asimiles – Gloval se acercó hasta ella y la intentó tomar por los hombros pero ella ya no parecía estar conectada con su mente – Lisa míreme – habló el sacudiéndola un poco, entonces ella llevó sus ojos húmedos al rostro del Capitán – Yo jamás le mentiría en algo como esto y usted lo sabe – hizo una pausa – jamás la lastimaría, pero tiene que entender que Karl Riber esta vivo y esta dentro del Sdf-1 – Claudia se levantó y fue hasta donde ellos dos estaban parados y la tomo por los hombros para llevarla a sentarse de nuevo cosa que Lisa hizo casi de forma mecánica, su cuerpo le pesaba y sentía mucho frío

- Pero…¿Cómo es posible? – dijo de forma débil – él…eso fue hace casi diez años –
- No sabemos mucho, el aun esta asimilando todo, pero lo importante es que esta bien y esta a salvo – Lisa tuvo que dejarse abrazar por Claudia para controlar un poco los sentimientos que empezaron a invadirla, no podía definir ni mínimamente como se sentía, lo único que podía recordar en su cabeza era la forma en que él la llamaba en el pasado.

La puerta en frente de ella parecía ser muy grande, se mantenía parada en posición de firmes mirando el frio metal, sus manos temblaban y sentía su cuerpo frío. En los últimos minutos intentaba llenarse de valor para poder enfrentarse con lo que había del otro lado de la puerta – dio un paso al frente - Respiro una vez mas y llevo una de sus manos a la puerta y dio un golpe suave, como intentando no ser escuchada, pero el Capitán contesto a su anuncio y le dio autorización para pasar, cerró los ojos por unos segundos y dio vuelta a la manija para entrar a la habitación.

Lo primero que ella vio fue al Capitán Gloval, se encontró con la mirada de él y dio gracias a Dios que el otro sujeto estuviera de espaldas, porque ya a esas alturas se sentía demasiado descompuesta, dudo unos momentos en seguir avanzando, pero el Capitán le hizo un gesto para continuar y acercarse a ellos.

- Buenos días Señor – su voz la escucho pastosa, y un poco dubitativa, llevo su mano a la altura de su frente para hacer la venia y espero a que el Capitán le dijera algo.

Gloval conocía perfectamente a su personal, pero conocía especialmente a su primer oficial, a la joven mujer que se estaba cuadrando frente a él y que podía notar pálida y nerviosa, la voz de ella le había confirmado su estado de ánimo, y es que lo que las dos personas que estaban con él estaban viviendo era en verdad un milagro. Vio de reojo al hombre que tenía en frente, se veía demasiado conmocionado.

- Adelante Comandante – se puso de pie para poder acercarse a Lisa algo le decía que tendría que darle apoyo, la veía aterrada – Lisa, acérquese – extendió su mano y ella desesperadamente la tomo, se colgó del brazo de Gloval y camino para poder colocarse en frente del hombre que estaba sentado.

Aun no lo podía ver bien, su cabeza estaba clavada en el piso, y estaba encorvado, apoyando sus codos sobre sus rodillas, lo más que podía verle era la espalda y el cabello, que ya no era completamente café, ahora estaba salpicado por algunas canas. Su respiración comenzó acelerarse, sus manos empezaron a temblar más, y la mano del Capitán fue el mejor apoyo cuando el hombre en frente de ella alzo el rostro para poder verla.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, y el Capitán tuvo que sostener el peso de su cuerpo para que ella no terminara tirada en el suelo, se sintió más fría, si es que eso era posible, y como reflejo llevo su mano libre a la altura de su boca para intentar callar el gemido que parecía querer escaparse de su garganta. La imagen que veía del hombre, era ya muy distinta a lo que ella conservaba entre sus recuerdos, su piel era pálida, su rostro representaba a un hombre adulto, sus ojos parecían cansados, dolidos, desesperados, se enmarcaban con unas profundas ojeras que demostraban la falta de sueño y sus facciones ya no eran tan suaves como en el pasado, y ¿Cómo podrían ser las mismas? si el tiempo era lo único que no se había detenido.

Para él, ese encuentro era la culminación de una lucha constante en los últimos diez años de vida, al fin estaba de regreso. Y verla fue como tener una catarsis en todo el cuerpo, la primera vista de ella no fue nada similar a la imagen que el guardaba celosamente en el fondo de sus recuerdos, la persona que tenía frente a él, era ya una mujer, ya no era la pequeña adolescente que el enamoro años atrás. Estaba más alta, igual de esbelta, pero con formas de mujer, su cabello era largo, caía sobre sus hombros con la misma gracia de antaño, y su rostro era más delicado, más fino, más hermoso de lo que él recordaba. Se puso de pie casi por reflejo y comprobó que aun pese al crecimiento de ella, él seguía siendo mucho más alto. Lo único que para él seguía intacto era su mirada, sus ojos verdes eran iguales, como esmeraldas brillando en la oscuridad de la noche, tenía miedo de la reacción de ella, tenía terror de que ella le guardara rencor y que no desear siquiera verlo, después de todo si ella lo rechazaba era algo que tenía bien merecido, entonces, el pronuncio esa palabra que siempre decía antes de dormir, esa palabra que había sido la inspiración para mantenerse vivo durante sus años de captura en la nave zentraedi.

- Lizzie….- creyó haber hablado muy bajo, pero supo que ella lo escuchó cuando sus lágrimas desbordaron de sus ojos, y se arrojo a sus brazos para poder abrazarlo.

Cuando sintió su cuerpo se sintió listo para morir, eso era lo único que él había esperado, tener la oportunidad de volver a sentirla, su cuerpo pequeño, delicado y muy cálido, cerró sus brazos alrededor de su cintura y se dejo envolver por el aroma que todo su cuerpo desprendía.

Lisa no supo cómo es que paso de estar al lado del Capitán a estar entre los brazos de Karl, en el momento en que lo escuchó pronunciar su nombre, todo se materializó y se hizo realidad. Su Karl Riber estaba vivo, ahí con ella, apretándola contra su cuerpo, sollozando con la misma intensidad que ella, compartiendo el significado de las lágrimas que recorrían sus rostros.

- Los dejaré solos – Gloval salió de forma silenciosa de la oficina, cerró la puerta tras él, y dejo que las personas que estaban dentro recobraran la tranquilidad que ambos perdieron tantos años atrás.

Karl estuvo en observación por dos semanas más y luego de que el grupo médico verificara que su estado de salud era óptimo dejarón que se integrara de nuevo a la ciudad. Le habían ofrecido una barraca, pero luego de que Lisa le dijera una y otra vez que no permitiría que estuviera solo terminó por mudarse provisionalmente a la barraca de ella.

*** Fin de Flashback ***

- Vamos a casa Karl, ya tendremos tiempo para hablar – él la beso una vez mas y la tomo por la mano, no quería dejarla ir, no deseaba soltarla jamás.

Rick esa noche término su patrullaje sin ningún contratiempo, había invitado a Minmey a cenar, pero ella como siempre cancelo a último momento. Caminaba con sus manos dentro de los pantalones de sus bolsillos, estaba ya saliendo de la base cuando a lo lejos vio a Lisa con un hombre, se quedo quieto observándola, se abrazaba a él, y repentinamente el sujeto la había tomado por el rostro para poder besarla. Inconscientemente esperaba a que ella se alejara, siendo como era la Comandante estaba seguro que le daría su merecido al sujeto, pero eso no sucedió, todo lo contrario, ella lejos de apartar al hombre lo atrajo más. Sin saber por que sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo, decenas de preguntas le llegaron a la cabeza al mismo tiempo ¿Quién era ese hombre?¿Qué relación tenía con Lisa? Y peor aun ¿Por qué ella lo besaba? Sus puños se apretaron y sintió celos, celos por verla en los brazos de otro, respondiendo a caricias, respondiendo a los labios de la persona que la tenia abrazada. Observó como ambos caminaban en dirección a la ciudad tomados de la mano. Se quedo ahí parado, sintiendo una sensación extraña, recordando la cita que el había tenido con ella unos días antes y temiendo por que ella ya lo hubiera olvidado.

Cuando Lisa y Karl llegaron a la barraca, dejaron las compras del supermercado sobre la barra de la cocina, ella se quito los zapatos y preparo algo rápido para que ambos pudieran cenar, mientras que el la observaba con demasiada adoración, como si ella se tratara de una diosa. Lisa estaba consciente de la forma en que Karl la miraba, no podía evitar sonrojarse, era una mirada que ella le conocía y que en sus años de juventud la enamoro completamente. Luego de cenar casi en silencio, ambos terminaron sentados en el sofá, se veían fijamente, de ratos alguno de los dos acariciaba el rostro del otro, era algo que no podían dejar de hacer. Sentir la piel, la caricia, el amor, era hacerles ver que ellos estaban juntos de nuevo. Estaban consientes de que tenían mucho que contarse, ponerse al corriente luego de diez años no sería la tarea de una noche, pero empezarían poco a poco, haciéndose preguntas simples, sonriéndose mutuamente, disfrutando de ese momento. En algún momento, dejaron de hablar, sus miradas se encontraron de Nuevo, y Karl poco a poco se acercó al rostro de Lisa para besarla, cada vez que lo hacía se sentía más vivo, más feliz, el beso que empezó siendo una inocente caricia se tornó en un contacto más apasionado, lleno de caricias cargadas de deseo y necesidad.

Lisa no oponía resistencia, sentía los labios de Karl presionarse con los suyos, sentía como el exploraba su boca sin ningún tipo de rechazo, ella también estaba necesitaba de esas caricias, en algún instante Karl abandono la boca de Lisa para empezar a recorrer su cuello, primero tímidamente pero al paso de los segundos el contacto era más profundo, las manos de él se posaron sobre su cintura, para intentar encontrar un poco de apoyo y hacer que las caricias se hicieran más intensas. Ella se aferraba a su cuello, pasaba sus manos por la base de su nuca para atraerlo más, su mente pareció desconectarse, solo lograba hacer caso a las sensaciones producidas por la boca de Karl sobre su cuerpo.

Durante años había soñado con estar con Karl, durante la época en que estuvieron juntos el jamás se atrevió a ponerle un dedo encima, Lisa era muy joven en aquel entonces, pero ahora ella ya era una mujer, y podía sentir la necesidad de él crecer en cada segundo que pasaba. Karl al no recibir una respuesta negativa a sus caricias se aventuro a mover su mano para encontrar la blusa de Lisa y desabotonarla lentamente, luego de unos minutos lo logro, y cuando el logro sentir la piel de ella un sonoro gemido salió de sus labios, ella por su parte sintió un tirón de miedo, sintió como si un balde de agua fría se le hubiera echado encima, aun era muy pronto, apenas se estaba acostumbrando a la idea de tenerlo ahí con ella, así que cuando el intento subir su mano hacia su pecho, la mano de ella lo detuvo de tajo y se aparto de él.

- Karl…lo siento…pero aun no me siento lista – el tardo un poco en procesar sus palabras, estaba demasiado deseoso, pero luego de ver los ojos aterrados de ella, entendió lo que ella le decía – no quiero que nos precipitemos -

- Perdóname Lizzie, no quise ser imprudente – el intento alejarse, pero ella lo detuvo

- No dije que no quisiera, dije que no ahora – ella se acerco a él y se acurruco entre sus brazos

- Pase noches enteras soñando con estar contigo –

- Yo también, pero tú y yo aun debemos poner muchas cosas en claro. Tú aun no sabes que harás de tu vida de ahora en adelante, tienes que pensarlo muy bien y con calma. Y yo, bueno…yo tengo que estar muy concentrada en mi deber, soy la primera oficial de esta nave, soy la mano derecha del Capitán Gloval, y tienes que considerar que a mi lado estarás involucrado con la Guerra, y sé que la detestas, que desearías estar en otro lugar, pero yo no puedo hacer eso, mi deber esta aquí – la sonrisa que salió de los labios de Karl fue extraña para Lisa

- No soy el mismo muchacho que te abandono hace diez años – la mirada de el pareció ensombrecerse - de eso debes estar segura, no soy el mismo. Estoy dispuesto a cambiar mi vida radicalmente, es cierto que la guerra nunca ha sido de mi agrado, pero todo este tiempo en el espacio me hizo darme cuenta que la guerra no es cuestión de gusto sino de sobrevivencia. Si yo hubiera sido más maduro en el pasado yo jamás me hubiera ido a Marte buscado un refugio sin sentido y nosotros nunca nos hubiéramos separado. El culpable de la situación en la que estamos soy yo, y hare frente a mis consecuencias, pero ahora soy un hombre diferente Lisa, esta vez pienso luchar por defender a la gente que amo, a mi planeta, te defenderé a ti al precio que sea – le determinación que salió de los ojos de Karl, fue extraña para Lisa, era algo que jamás vio en el

- ¿A qué te refieres? – Lisa se separo de su abrazo para poder verlo de frente

- Voy a ingresar al ejercito y me convertiré en piloto – en cuanto termino de hablar, Lisa sintió una especie de punzada en el medio de su pecho

- ¿Qué? Debes de estar bromeando – intento buscar un rastro de mentira en su mirada, pero no encontró nada - Karl tú no tienes que hacer eso, no tienes que probar nada. Ya has tenido suficiente – ella pudo sentir como él le tomaba la mano, pero Lisa ya estaba demasiado enojada, se soltó de su agarre de inmediato y se separo completamente de él.

- Lo sé, pero no me quedare sentado viendo como tú y otros cientos de personas arriesgan su vida para mantenernos a salvo, no pienso cometer los mismos errores del pasado – Lisa se puso de pie y trato de caminar para intentar controlar la molestia que las palabras de Karl le estaba produciendo

- ¡No tienes que hacer esto!¡es estúpido! – Karl se puso de pie y trato de acercarse a ella, pero Lisa se alejo, el bien sabia que hablar con una Lisa enojada era todo un reto – Además ¿piloto? ¡¿Te has puesto a pensar que serás el primero en la línea de fuego? Ser piloto no es algo fácil – las palabras de Lisa fueron una especie de sentencia para Karl

- ¿no crees que sea capaz de ser piloto? – Las palabras de Karl ya sonaban heridas, Lisa tuvo que respirar profundo para no llevar aquello a una pelea sin sentido

- No quise decir eso…pero…- ya no pudo terminar de hablar, Karl ya la había tomado de Nuevo para abrazarla fuertemente

- Déjame corregir un poco el pasado, déjame protegerte -

- Karl ¿estás seguro? -

- Completamente seguro – Lisa tuvo que tratar de entender lo que Karl, sentía, intento ser comprensiva y termino por entender que la decisión era únicamente de él. Cerro sus brazos alrededor de su cintura y se dejo abrazar por el
- Gracias -

Se quedaron abrazados en medio de la sala, procesando la información, comprendiendo el cambio de vida que ambos tendrían, asimilando que ya no estaba juntos. Y eso para Karl era algo renovador, era sentirse vivo de nuevo y para Lisa tendrían que haber sido igual, pero el rostro y el nombre de una persona no dejaba de repetirse en el fondo de su corazón.

Antes de retirarse a descansar, Karl formulo una pregunta que Lisa no esperaba escuchar, por que ni ella misma sabia la respuesta exacta

- Lisa ¿tienes alguna relación con alguien?- sintió como si le hubieran descubierto su mayor secreto, en cuestión de instantes el rostro de Rick apareció en su cabeza, recordó su ¨relación¨ indescriptible con Rick Hunter y estuvo tentada a contarle todo a Karl, pero luego de analizarlo unos segundos llegó a la conclusión de que no tenía caso, entre ella y Rick realmente nunca hubo nada. Solo negó suavemente con la cabeza, y con solo ese gesto, a Karl se le ilumino el rostro entero. Durante toda la noche, Lisa no dejo de pensar en la pregunta de él, sentía que debía decirle muchísimas cosas, pero simplemente no tenía idea de por dónde empezar, eso y la decisión de Karl para entrar al ejercito la hizo sentirse preocupada y ansiosa.


Salió de su barraca muy temprano, ni siquiera pudo despedirse de Karl, solo le dejo una nota en la mesa. Al llegar al Puente todo le pareció diferente, y ella misma se sentía diferente, ya no era la mujer solitaria que todos los días se presentaba para cumplir su deber, es mañana ella había dejado a alguien que la quería y que la deseaba a su lado. No pudo dejar de pensar que quizá todo estaba cayendo en su lugar.

Lisa inicio con los protocolos para empezar el primer patrullaje, que estaría a cargo del escuadrón Skull, tuvo un retortijón en el estomago, no lo había visto desde su cita, y tampoco había dado las gracias por las flores que el envió el día anterior. Respiro un par de veces y abrió comunicación

- Aquí líder Skull, solicito autorización para despegar, espero coordenadas de vuelo – el mismo Rick sentía nervios de verla en la pantalla, toda la noche no dejo de pensar en ella con el sujeto misterioso. Pensó que en cuanto pudiera verla se olvidaría de la noche
anterior, pero no fue así. En cuanto vio su rostro sintió los celos recorrerle todo el cuerpo

- Aquí Delta uno, autorización lista, envió coordenadas de vuelo. Si encuentra alguna anomalía, favor de reportarla de inmediato. Skull uno ¿podría pasar a un canal privado? – ella lo único que deseaba hacer era agradecer las flores, pero en cuanto lo vio, se dio cuenta de la molestia y apatía que su rostro mostraba

- Lo siento Comandante, pero lo que deba decirme lo puede hacer por el canal abierto, no tengo nada que discutir con usted en privado – no esperaba esa respuesta, levanto sus cejas y decidió no dar pie a una nueva discusión – Muy bien, Delta Uno fuera – cerro la comunicación con la misma sensación de enojo que Rick siempre le producía, y este malestar creció exponencialmente cuando Rick abrió de nuevo el canal y dejo salir toda su frustración

- ¿Crees que cuando tú quieras, podemos hablar? – Lisa escucho la clara acidez en las palabras de el

- No pienso discutir, solo quería agradecerte el detalle de las flores – intento cerrar el canal

- ¿Agradecerme? percibo mas una burla que un agradecimiento -

- ¿Que te pasa? –

- ¿Sabes? Podrías haberme dicho que ya salías con alguien, así me hubiera ahorrado el costo de las flores – hasta ahí llego la paciencia de Lisa, claramente sintió como su rostro se calentaba y como todos detrás de ella murmuraban por la nueva pelea Hayes – Hunter

- Cierra la boca, si no quieres que te mande arrestar. Mi vida privada no es de tu incumbencia –

- Me importa un demonio si me mandas arrestar, anoche te vi. Pensé que eras diferente, jamás creí que fueras del tipo de personas que engañan, eres igual que todas -

- No tengo por que darte más explicaciones – Lisa sentía como el enojo le subía por todo el cuerpo, estaba ya tan molesta que ni siquiera se había dado cuenta de que la pelea que estaba teniendo con Rick la estaba escuchando todo el puente y los pilotos en turno, se percato de ellos hasta que escucho la voz del Capitán Gloval

- ¡Basta Comandante! le recuerdo que es su deber guardar la compostura, y usted teniente Hunter no creo que esté de más recordarle que debe respetar a cualquier oficial superior. Cuando terminen sus turnos los quiero en mi oficina - Lisa sintió una rabia que pocas veces había sentido en toda su vida, nunca le habían llamado la atención de esa manera y mucho menos en horas de trabajo, respiro profundamente y le dirigió a Rick la Mirada más fría y molesta que podía realizar…

- ¡Delta Uno fuera! - Rick sostuvo la mirada de Lisa sin ningún tipo de intimidación, estaba también molesto, odiaba pensar que ella estuviera con alguien más, odiaba haberla visto besándose con otro, y odiaba mas haberla visto sonriendo, tomándole la mano y acercándose de la forma en que el siempre había deseado que ella lo tratara. Cerro el canal de golpe y trato de concentrarse en su turno, pero todo fue un intento inútil, lo único que podía sentir eran los celos producidos por el sujeto que había besado a Lisa.


Luego de terminar su turno Lisa se dirigió a la oficina del Capitán Gloval, todo el día intento controlar el enojo que le había provocado su pelea con Rick en la red táctica, se preguntaba una y mil veces como era posible que el pudiera sacarla de sus casillas tan rápidamente, regularmente era ella la que siempre estaba calmada y controlada, con todos los demás pilotos era tan fácil, pero con Rick simplemente perdía el control. Al llegar a la oficina toco la puerta, entró y sintió ese ardor de nuevo y al ver a Rick ahí dentro, camino de largo y lo ignoro por completo.

- Comandante Hayes reportándose Señor

- Descanse Comandante – el Capitán encendió su pipa y se quedo callado por unos segundos, observando al par que tenía enfrente de el - realmente no sé como dejarles claro lo que quiero decirles a los dos, por que pretendo que esta sea la única vez que yo tenga que mandarlos llamar para resolver el problema que se suscito en el Puente

- Señor le aseguro que no volverá a repetir

- No tiene permiso para hablar Comandante

Lisa de nuevo sintió que la sangre le hervía cuando vio la sonrisa de Rick en el momento en que el Capitán la reprendió, y por más que lo intento no logro contenerse y despotrico contra el causante de todos sus problemas

- ¿De que diablos te ríes?¿te alegra la cantidad de problemas que me ocasionas en mi trabajo?

- ¡Yo no provoque nada! tu eres la que siempre quiere controlar todo, pretendes que yo me comporte como todos los demás pilotos que dejan que el miedo que te tienen los controle, pero déjame te aviso que yo no soy así

- ¡Eso está claro puesto que siempre desobedeces! No eres capaz de seguir una orden al pie de la letra -

- ¡Basta! Esto es a lo que me refiero, ¿creen que es propio que mi primer oficial y el mejor piloto estén siempre como perros y gatos? los dos tienen un deber que cumplir que va más allá de sus vidas personales. Ustedes deben de dar el ejemplo a otros oficiales que están tratando de aprender de ustedes, Lisa me extraña tu actitud, siempre has sido prudente, pero esa virtud tuya parece haber desaparecido en los últimos meses, tu como oficial superior del Teniente Hunter debes poner el ejemplo – el Capitán vio la misma sonrisa que Lisa había visto en el rostro de Hunter y que le había sacado de sus casillas -Y usted Teniente Hunter debe obedecer lo que su Comandante le ordene le guste o no, ella está totalmente capacitada para tomar cualquier decisión, así que lo que ella diga indiscutible ¿le quedo claro? –

- Si, Señor -

- La próxima vez que suceda lo que hoy, seré yo el que los mande arrestar. ¿Esta claro?

- Si Señor, está claro – Lisa podía sentir como las palabras le quemaban la garganta, sentía su sangre tan caliente que creyó terminaría haciendo combustión espontanea

- Muy bien ahora retírense – ambos estaban por salir de la oficina, pero Gloval les hizo ver algo que ellos ya sabían - arreglen lo que tengan que arreglar, su relación está afectando su trabajo


Lisa salió de la oficina con el rostro rojo, le costaba respirar y le faltaba muy poco para dar de gritos y mandar al demonio a todo el que se le cruzara en su camino, no quería ni voltear su vista hacia Rick por que no sabía de lo que podría ser capaz, solo se dedico a caminar derecho sin rumbo alguno e ignorar al piloto que la seguía por todos lados

- Sabes no puedes caminar por toda la base ignorándome. Me debes una disculpa – ese fue el acabose para Lisa, se detuvo de golpe y dio gracias a que no tuviera un arma en las manos, porque de haberla tenido habría disparado al piloto que tenía en frente

- ¿Disculpa?¿Pedirte una disculpa yo?¡Debes de estar loco!¡Eres un cínico!¡un caso perdido! Jamás en toda mi vida me habían hecho pasar por una humillación como esta ¡Jamás! Y aun así te atreves a pedirme que me disculpe contigo? Que agallas tienes Hunter

Rick no sabía si reírse o alejarse lo más lejos posible de Lisa, estaba totalmente descontrolada, gritaba y respiraba como animal, y aun con todo no podía evitar verla con esa adoración que le salía cada vez que ella se enojaba

- ¡Esta bien, está bien!¡cálmate! Ambos tuvimos la culpa de lo que paso -

- ¡Yo no tuve la culpa de nada! ¡Lo único que trataba de hacer era agradecerte por las malditas flores que me mandaste!¡Pero no!¡tu siempre tienes que hacer todo tan complicado! -

- ¿Y cómo crees que yo me sentí cuando te vi besuqueándote con ese sujeto fuera de la base? ¡Me engañaste!

- ¡Yo no te engañe! Acepte salir contigo como amigos – balbuceo un poco cuando dijo la palabra "amigos" lo que ocasiono que ella se molestara más

- ¡Por dios Lisa!¡No trates de engañarte!¡Sabes perfectamente que esa no fue una salida de amigos!

- ¡No tengo idea de lo que hablas!¡Estas imaginando cosas! Yo jamás….

Lisa se calló de golpe, Rick se acerco a ella tanto que podía sentir su respiración, podía percibir su aroma, y podía ver de cerca esos ojos azules que le hacían perderse. Intento alejarse colocando sus manos sobre el pecho de Rick, pero fue contraproducente, con ese gesto solo logro sentir la fuerza de su cuerpo y el fuerte palpitar del corazón de él. Rick se acercó más hacia ella tanto como para poder besarla

- Ambos sabemos que hay algo entre nosotros que nos hace ser de esta manera, hay algo que nos hace buscarnos…

- Claro que no…yo no…- ella ya no podía hablar, de pronto su cuerpo se había paralizado gracias los nervios que la cercanía de Rick le provocaba

Rick estaba a milímetros de sus labios y sentía tanta necesidad, quería besarla como lo había soñado tantas veces, pero el encanto se rompió cuando el celular de Lisa sonó de manera insistente y ella respingo por el sonido, se separo de golpe y se apresuró a contestar.

- Si estoy aquí en la base, ya voy en camino… pasaré por algo para cenar…no no te preocupes yo puedo llegar sola…cuídate adiós… -

Lisa colgó y se sintió aliviada por la llamada tan oportuna, de no ser por el sonido del teléfono Rick y ella se hubieran besado, guardo el móvil y respiro profundamente, alzo la vista para encontrarse con los ojos de Rick mirándola profundamente.

- ¿Quién es ese hombre?- pronuncio esas palabras de una manera tan sincera y llena de confusión que ella se dio cuenta de que tuvieran algo o no ella tenía que hablarle de Karl

- Su nombre es Karl, esta quedándose en mi barraca mientras le asignan una propia

- ¿Por que no me dijiste que estabas con alguien? yo hubiera entendido y no me hubiera hecho tantas ideas con esa cita, porque aunque lo niegues, esa cita significo muchas cosas para los dos

- Es que cuando salimos tú y yo, yo no tenía idea de que Karl estuviera vivo –Lisa bajo la mirada tratando de encontrar la manera más fácil de explicarle a Rick toda la historia de Karl

- Como que no aparecía –

- El llegó luego de que uno de los comandantes de la flota enemiga decidiera liberarlo -

- Lisa confía en mí, necesito saber que pasa. Hoy toda la pelea por la red táctica para mí fue producida por celos descontrolados que me llenaron la cabeza de ideas, yo te vi anoche besándote con él afuera de la base – escuchar esa declaración para Lisa fue algo revelador

- ¿sentiste celos de mi? - susurro esas palabras

- Me costó admitirlo…- el celular sonó de nuevo y esta vez Rick soltó una maldición

- Si ya voy…no te preocupes estoy comprando unas cosas – colgó el teléfono y suspiro, no le alcanzaría toda la noche para explicarle a Rick la situación - Rick tengo que irme ¿te parece si mañana almorzamos en la base y platicamos con más calma?

- Lisa necesito saber que pasa, por lo menos dime quien es el – Rick la tomo por la cintura, no la dejaría ir hasta que supiera quién era el – ella bajo la mirada y hablo muy suave, como si le costara trabajo revelar la identidad de Karl

- Karl fue mi prometido - se soltó de su agarre y escapo de la presencia de Rick, no podía definir, explicar que le estaba sucediendo y eso le dio miedo.

Sintió como le falto la respiración cuando ella le confesó quien era él, y sintió el cuerpo frío, de todo lo que esperaba que ella le dijera jamás pensó que ese hombre fuera su prometido, sintió una sensación extraña, como si algo le agobiara y le preocupara, de pronto cayó en la cuenta de que quizá la había perdido.


Hola a todos, ¿Cómo están?
Estoy haciendo una reedición rápida de esta historia, no podía dormir tranquila sabiendo que tenía tantos detalles. Hace unos meses una lectora me hizo ver que había un problema de continuidad, en algún momento confundí los archivos y me salte 2 capítulos que jamás publique, así que me he dado a la tarea para editar todo, y subirla mas decente. Este fic fue mi primer intento y me gusta, pero ustedes se merecen leerla de la mejor de la mejor forma posible. Agradezco a todos las que la leyeron con todas las horrografías y detalles, ahora que reviso los documentos siento una pena enorme, es por que eso ahora deseo darles algo decente que leer. Mil gracias y nos estaremos viendo aquí con la reedición y en Memorias con la continuación de la historia...

Les quiere
Renee