Hola! alguien por ahi? no? pues por si las dudas dejo esto por aqui ewe
A LEER
ESA NOCHE.
Se había alejado de todo para tener su propio momento a solas, ya sea leyendo y durmiendo. Que buena manera de empezar el semestre, pensó. Pues como a Bakagami le dio por irse en lugar de jugar con él no le quedo de otra mas que resignarse e irse a dormir. Y aquí nos encontramos con Aomine dormido -escondido- en una azotea de un salón de no mas de tres metros del suelo, pensando o mejor dicho dejar que el río de pensamientos fluya.
Era prodigiosos así que no le importaban los entrenamientos: Nada que perder, nada que temer.
En esos momentos todos se despedían de los capitanes y entrenadores, excepto uno.
—Sempai.—La voz se hizo presente.—¿Puede quedarme un poco mas?—Pregunto, se escuchaba cansado.
—¿Seguro? pronto se pondrá oscuro.—Le hizo pensarlo bien.
—Seguro.—Contesto. Esto llamo la atención cierto moreno.
—Bueno, si tu dices, pero trata de no quedarte hasta tarde.—Le sentencio.—Ten, cierra bien cuando termines.—Le entrego la llave y se retiro sin mas.
Aomine se enderezo para ver quien seria tan estirado como para quedarse hasta tarde, grande fue su sorpresa al encontrase con una cabeza y ojos castaños, era el chihuahua, lo recordaba muy bien.
¿Pero que ese afán de quedarse hasta tarde? eso lo averiguaría. No tenia nada mejor que hacer de todos modos. Espero a que se metiera al gimnasio para poder acercarse y así lo hizo.
—¿Hu?—Al mirar por la ventana, distinguió su figura en posición y con balón en mano, listo para lanzar.
—¡Diablos!.—Maldijo su suerte, fallo el tiro y lo volvería a intentar.—¡No! ¿por que?—Otra vez, tiene que esforzarse para ser un titular, quiere ser un titular. Seguiría intentado.
El moreno no se perdió de nada, no sabe siquiera cuantos minutos o hasta horas pasaron, pero no podía dejar de mirarlo. Esa determinación y obstinación al jugar, fallaba pero se votiva levantar y tratar otra vez, no era aburrido como otros mediocres que ha visto, este tenia chispa, tenia espíritu.
—…—Jadeante, se limpio el sudor de la frente.—Una mas…—Susurro para si mismo al tomar el balón.
—¡Oi!.—Antes ver la cara de quien le llamo con tan gruesa voz una botella voló hacia él, la logro atrapar.—Deberías de descansar.—Miro a la botella y luego al extraño, quien reconoció al instante.
—Gracias. Pero no.—El mayor encarno una ceja ante la contestación. El castaño dio un breve sorbo al termo de agua -que por cierto de era del moreno-.
—Bueno…—Aflojo sus rodilla y se dejo caer en media cancha. Furi lo vio extrañado.
—¿Te vas a quedar toda la noche?—
—No es como que tenga algo mejor que hacer.—Se encogió de hombro. Furi también.
Al decir verdad, no quiera irse, quería ver cual era el limite del chihuahua y si lograba superarlo. Eso y también que vio un brillo especial y sin igual en sus ojos al momento de encestar después de varios intentos fallidos, por alguna razón el moreno también se sintió feliz.
—Bien hecho.—Felicito desinteresado y con toque de sarcasmo. El castaño no lo escucho, seguía embelesado por el triunfo lo cual le molesto.—Oi—
—¡Oh perdón!.—Se excuso nervioso, tomo el balón que cayo a sus pies poniéndolo en la cesta con los demás valones, de paso su maleta también.—Creo que ya deberíamos irnos.—Sugirió al dar un bostezo. El contrario no dijo nada, solo se levanto directo a la salida.—Aomine san—
—¿Mmm?—Gruño al voltear y encontrarse ocn una sonrisa de gratitud.
—Gracias por quedarse.—Agradeció de manera jovial que provocó que voltease la mirada azulina.
—Em si lo que digas.—Carraspeo yéndose de una buena vez.
Al momento de cerrar el gimnasio recordó ese sentimiento cálido en el pecho cuando hizo el tiro de tres y creyó que tal vez fue por la presencia del moreno que de alguna forma le propino esa confianza. Tal vez después de todo no era tan mala persona como dicen.
Por otro lado, Aomine trataba de baja la temperatura de su rostro ¿por que demonios se sonrojo por una sonrisa? ¿y por que le pareció adorable? debía se debe estar volviendo loco. Tal vez un rato con su Mai-chan lo alivie de esos pensamientos.
EN LA SEMANA
—Y luego Shin chan y yo…—Relataba Takao con devoción y romanticismo a sus amigos.
—¡Por Dios Kazu! ¡me dijiste que no era un sueño húmedo!.—Le reclamo uno de los castaños con un leve sonrojo.
—Solo fue la pun—Lo callaron lanzándole una cuchara que logro esquivar.
—Kazunari kun estamos a punto de comer.—Explico un sonrojado Ryo, riendo al ver el puchero en la cara del azabache.
—Esta bien pues.—Se resigno, mejor así, así puede guardar los detalle mas sucios para el solito.
Cuando estuviera a punto de ingerir sus sagrados alimentos -después de oracion- interrumpió un pelirrojo acompañado de un peliazul.
—Sup' Taiga—Saludo su roommate.
—Hey Furi.—Correspondió con un choque de puños y entonces miro al que a su lado estaba.—Hola Sakurai.—A diferencia del saludo anterior este era mas suave y amable.
—Ho-Hola Kagami san.—Se encogió un poco en su lugar al recibir ese "lindo" saludo.—Aomine san.—
—Ryo, Kou.—Se dirijo a ambos, entonces comprendieron.
—El es Takao Kazunari, nuestro amigo y miembro de nuestro crew.—Señalo Kouki al susodicho quien saludo con el gesto de "Paz".
—¿Podemos acompañarlos?—Pregunto de improvisto el pelirrojo -hablando por los dos-.
—Claro no hay problema. ¿Verdad?—Volteo hacia sus amigo quienes asintieron.
Así compartieron mesa contando unas cuantas cosas y comentarios relevantes a la escuela o trivialidades etc. Esta acción se repitió por unos cuantos días mas, Takao son su gran percepción pudo percibir algo oculto entorno a ellos, como una telaraña pues todo tienen cierta relación.
¡Eureka! lo había descubierto como todo un detective era hora de decírselos que mejor momento que durante su practica.
EN LA PRACTICA.
—¿Pero que dices?—Se burlo el chico de cabellos marrones en sus estiramientos.
—Lo siento Kazunari kun pero me es difícil de creer.—Concordó con su amigo en la negación ante tal hipótesis -por no decir barbarie- que les dijo el halcón.
—¡Oh vamos, tiene que estar ciegos!.—Exclamo exasperado tumbando en el suelo de madera.—¿No lo ven? ¡es obvio que esos dos!.—Señalo a un par de cabelleras que jugaban one-one en un espectáculo único y extremo.—¡Los están abordando! ¡A ti Ryo chan!.—El nombrado pego un respingo ante el grito.—¿No has visto como Kagami chan sonríe cada vez que te saluda? y siempre se sienta contigo y te toca de compañero en la clase de cocina ¡y se sienta a tu lado!.—Enumero cada cosa haciendo a Sakurai marearse al tratar de procesarlo.
—Pero eso es por que—Interrupción.
—¡Pero nada!.—Como era de esperarse de Takao.—Y tu Kou chan, ese Ao—
—¡No puede ser Kazu! ¿sabes por que?—Lo interrumpió, esta vez tenia arma con que defenderse.—A Aomine le gustan las pechugonas.—Se cruzo de brazos, victorioso por que por una vez en la vida logro dejar al bocón de Takao sin habla.
—Eso ya se sabe.—Solo por cinco segundos permaneció callado.—¡Ademas el amor lo puede todo!.—Alzo sus abrazos en triunfo.
—¡Me rindo! no se puede contigo y tus cursilerías.—Blandió sus manos derrotado. Trato de buscar consuelo en la voz de la razón -Sakurai-.—Ryo.—Lo llamo pero no hubo respuesta.—Genial ahora tu también!—Suspiro.
Para él no había problema en que un chico gustase de su persona -lo ansiaba- pero que al chico mas prodigioso en el deporte y amante de los pechos grandes ¿tuviera un crush sobre él? ¡es lo mas absurdo que ha escuchado en su vida! es como decir que el cielo no es azul y que Takao esta destinado a casarse con el tal Midorima solo por que el horóscopo lo dijo.
Si, ya quiere ver el día en que se empareje con ese peliverde, o mejor dicho el día en Furihata Kouki -véase él- sea la pareja de ese moreno, entonces le besara los pies al pelinegro por que tuvo razón. Si, ya quiere verlo.
En el caso de Sakurai -mientras Kouki estaba en su mantea de negacion- miraba a cierto tigre que se enfrentaba con su compañero de cuarto, y se preguntaba: ¿será cierto? en parte no podía y no quería creerlo, Kagami era alguien que en su vida solo existía el bascket, comida y nada mas. Ademas dudaba mucho que se fijara en alguien como Ryo.
Pero se valia soñar.
Es pensamiento lo hostigo hasta el siguiente día en donde le tocaba la clase de cocina y por ende, se vería con Kagami.
—Yo~ Sakurai.—Lo saludo como siempre, pero esta solo saludo con un asentimiento, incapaz de verlo directo.—Ah me muero de hambre, vamos a ver que tenemos para hoy.—Froto sus manos ansiosos y con carisma hacia el castaño del cual no recibió respuesta.—Saku—
—Buenas tardes chicos—Entro el maestro antes de que pudiese decirle algo mas y empezaron la clase.
Cada pareja hacia lo que le correspondiese, el castaño rebanaría los vegetales y el pelirrojo sazonaría la carne. Kagami estaba algo preocupado por la miraba perdida de Sakurai, temía que le hayan hecho algo o le hayan dicho algo. Quería preguntarle pero no encontraba el momento oportuno hasta que…
—Sakurai.—Le intento llamar de su nube, sin respuesta. Miro todavía alarmado.—¡Ryo!—Grito agitando el hombro por fin logrando una reacción.
—¿Eh?—Parecía como si hubiese despertado de la mañana. Tan perdido estaba como para no darse cuenta…
—Tu mano…—Dijo en un susurro con tono…¿asustado?
Y al mirar el punto, solo miro rojo.
Espero les haya gustado y espero tambien puedan dejarme su review de su opinio o amor uamenza ^^ bueno los leo cuando los lea ;)
See you nex time!
