La llegada de Esme.

Oola...hoy también habrá diario pero mezclado un poco con cosas que le pasan a la Alice del presente. Gracias a todos aquellos que han comentado y también a los lectores (aunque no comenten)....y aqui les dejo la siguiente parte.

La llegada de Esme.

Que aburrido. Todos corren de un lado para otro tratando de arreglar un poco el desastre que hicimos entre Rosalie, Emmett, Bella- para variar-, Carlisle y...yo no. Se escuchó un chasquido y me giré para averiguar que había pasado o que había roto Bella esta vez.

-Oh Bella...¡caramba!- la regañó Rosalie- era el sillón favorito de Esme. Ay neófita, y eso que te controlas bastante bien.

-¡JA!- comenzó el idiota de Emmett- ¡ja, ja, ja, ja!...Vamos Bella, deja que lo haga un profesional.

-Lo...s...siento, de verdad. ¡Oh, pobre Esme!- dijo Bella muy apenada.

-Bella contrólate- le dije- Esme ya es tu madre...y seguro entenderá- comencé, pero me la pensé mejor- aunque le gustaba mucho, pero creo que tiene arreglo...yo me encargo- tomé el sillón y salí directito al garage, que estaba vacío, con Bella pisandomé los talones.

Comencé a reparar el sillón, lo cual fue tremendamente fácil.

-Alice, ¿sabes qué día es?- me preguntó Bella. La miré a los ojos que comenzaban a ser dorados dejando casi sin evidencia de la existencia del carmesí.

-Mmm...no, no he visto el calendario- respondí.

-Jueves, Edward vuelve el proximo sabado y podré estar con el y con mi hija- de verdad esta chica está loca.

-Oh si, ya falta poco y Jasper llegará en cualquier momento- obvio la idea me entusiasmaba, pero como le ocultaría lo del diario...si me dejaba llevar por mis emociones el me arrebataría el diario y lo quemaría, ¿no?. No, claro que no, Jazz no es así. Cuando el sabe que necesito algo me apoya y permanece a mi lado cuidandome. Pero entonces eso quería decir que ¿debo decirle, no?.

-¡Alice!, ¿en qué piensas?- Bella me miraba con una media sonrisa.

-Oh...creo que deberíamos ir de comprás, tener algo lindo para cuando lleguen- las compras casi se me olvidan- ¡Y hoy llega Esme!...vamos Bella, el sillón ya está- le dije tirando de su brazo para levantarla- ¡Rosalie!

-¡Las comprás, ya voy!- y al segundo siguiente, Rosalie nos esperaba afuera del garage en su hermoso convertible. Sin dejar tiempo para que Bella protestara.

Nos subimos en el y manejó directo a Seattle. Llegamos a la mejor tienda de ropa del lugar y comencé a examinar cada prenda. Despues de comprar varios vestidos- que a Bella la hicieron poner cara de susto- , faldas- mima reacción-, jeans, zapatos y botas, nos dimos por bien servidas...bueno yo.

-Alice...esto es demasiado para dos días ¿no crees?- Bella siempre igual. Puse los ojos en blanco.

-Claro que no Bella, o ¿es qué acaso no te bañas?- le pregunté con una sonrisa traviesa- Mientras seas mi hemana deberás tomarle cariño a las compras o por lo menos resignarte y finjir que te hacen feliz.

-Eres incorregible- me dijo Bella con cara de pocos amigos- ya sabes que haré todo lo te haga feliz.

-Si, lo sé...por eso lo hago- le contesté en tono burlón.

-Vamos Bella, no es tan malo- me apoyó Rosalie- tomando en cuenta que tenemos toda la eternidad, tenemos que ocupar el tiempo en algo ¿no?

Bella solo bufó y nos puso mala cara, lo que quería decir que se había resignado... yo siempre gano.

Entramos a la casa y rápidamentes nos bañamos y nos cambiamos. Luego de eso Rosalie y yo peinamos a Bella, pues la muy sinvergüenza solo se había puesto una diadema.

-Ay Bella, por lo menos cepilla tu cabello- la regañaba Rosalie, de nuevo- Mira nada más que greñas.

-Pero así se ven lindas- decía Bella aburrida- además a Esme no le molesta que y...

-Nada, nada- era mi turno de reprenderla- Esme es tan buena madre y se merece que por lo menos la resivamos arregladitas y con toda la casa limpia y un...- había olvidado comprarle un obsequio.

-De acuerdo, ¿qué nos falto?- me preguntó Bella aunque sin muchas ganas de saberlo.

-¡El obsequio de Esme!- grité realmente alarmada.

-Calma Alice, yo voy por el obsequio- se ofreció Rosalie.

-No, no, yo lo compró, mi gusto es más...

-¿Tratas de decirme que no tengo buen gusto?- oh no, Rosalie estaba enfadada- ¡Conozco muy bien a Esme, también es mi madre!

-Vayamos las tres- dijo Bella- Ya está todo listo y no tardaremos mucho en el regalo de Esme...tengo algo en mente- concluyó sonriendo de oreja a oreja.

Entonces, me llegó una vison.

Nosotras, en una joyería antigua, había un hermoso collar del siglo XVII...hecho a mano y perteneciente a la realeza de ese tiempo...en venta...en Seattle.

Compramos el collar, lo envolvimos y fuimos de regreso a casa, en Forks. Entramos y llegó otra vision.

Esme dando la vuelta por el camino...divisando la enorme casa blanca...nuestra casa.

-Oh, ya llegó- anuncié.

Todos se pusieron en fila, con el obsequio en manos de Carlisle. Se habrió la puerta y Esme entró por ella.

-¡Bienvenida a casa Esme!- gritamos todos. Esme sonrió y corrió a abrazarnos...primero a Emmett, luego a Bella, después Rosalie, luego yo y al final Carlisle, quien le entregó el obsequio.

-Esto lo compraron tus niñas...para ti- le dijo al tiempo que la abrazaba cariñosamente.

Esme tomó el regalo y nos miró evidentemente feliz.

-Oh...gracias amores- nos dijo abrazandonos de nuevo.

-Vamos abrelo Mamá- la apuré.

Esme abrió el regalo. Sacó el collar y nos miro con mucho cariño.

-De la realeza de Inglaterra, siglo XVII- recitó- perteneciente a una princesa.

-Asi es- respondió Bella- es tuyo ahora...mamá.

Era la primera vez que Bella le decía mamá, por lo mismo de que su mamá biológica seguía viva. Esme la miró sorprendida y radiante de alegría.

-Oh, mis hijas...gracias- nos abrazó de nuevo.

-Ay, mamá...que bueno que te gusta- le dijo Rosalie.

-Claro que me gusta Rose- Esme abrazó ahora a Carlisle.

-¡Guau!...que momento señores, ¡que momento!- Emmett...como siempre riendo- pero...¿en dónde estabas mamá? , solo nos diste la fecha de tu regreso y te marchaste.

-Bueno, tenía unos cuantos asuntitos pendientes en un pueblecito de Inglaterra, compré todo un pueblo que iba a ser demolido para construir fabricas. El lugar donde vivió Carlisle de niño- concluyó mirando a su amado...osea a nuestro padre.

Carlisle la miró también y le sonrió.

-Gracias- fue lo único que pudo decir.

Disfrutamos de lo lindo el resto del día en familia, pero cuando llegó la noche cada quien se fue a su habitación. Entre a la mía y recordé mi lectura pendiente, la lectura de mi vida. Saqué el diario de mi cajón y antes de comenzar a leer me cercioré que nadie fuera a interrumpirme.

Otra vision.

Bella en su cama escribiendo una carta para Renesmee...Rosalie y Emmett jugando, correteandose por toda su habitación...Carlisle y Esme platicando.

Genial, nadie me interrumpirá, comencé mi lectura sentada en mi escritorio.

Querido diario:

Hoy es el día en el que me internan. Mamá a estado muy sencible, papá muy dulce, y Cynthia, llorando todo el día. Pero yo estoy emocionada, por fin normal. Aunque hay algo que me inquieta, mi vision. Casi siempre son reales, o creo que siempre. Aun guardo esperanza de que esta vez no lo sea.

Papá llegaría a las siete de la noche, asi que dos horas antes hice un inventario para ver que no me faltara nada. Una vez terminado el inventario Cynthia entró a mi habitación.

-¿Te asusta?, a mi si y además... se que tuviste una vision, no fue buena- me dijo, tenía los ojos inchados de tanto llorar.

-No, y a ti tampoco-le dijé- asi que ya no llores que yo voy a estar bien.

-Claro, lo siento pero no puedes pedirme que no me preocupe

-Ay, Cynthia cabezota, calmate- le sonreí- vamos, ayudame a bajar las maletas.

Mi hermanita me ayudó y una vez abajo mamá se acercó a nosotras.

-Alice, mi niña- me abrazó- te quiero hija, no olvides.

-Yo también te quiero mamá- le contesté.

De pronto, la puerta se abrió y papá entró por ella.

-Hay un auto del hospital que nos espera abajo, Alice, pequeña...siempre te querré, pase lo que pase- me dijo y me dió un besito en la frente.

-Igual te quiero papi-respondí

Subimos al transporte del hospital y este nos llevó a nuestro tetrico destino.

Recordé mi vison.

Ahí estaba, el edificio blanco. Salió el doctor Stevenson y sonrió de forma macabra, lo que me hizo pensar que era el villano de la historia. Me hizó despedirme fugazmente de mis padres y unos enfermeros me dijeron que debía caminar. Comencé a hacerlo, pero escuché lo gritos deseperados de mi hermanita, su llanto. Corrí hacia donde estaba, pero los enfermeros me sujetaron. Mamá y papá jalaron a Cynthia hasta separanos completamente. Me quede sola, gritando que me trajeran a mi hermanita.

Me encerraron en una cuarto con un catre por cama, bueno por lo menos no era el de la vison. Me recosté y lloré como nunca lo había hecho.