Jasper.
Estaba comenzando a amanecer. Son exactamente las seis de la mañana, y todos están preparando las cosas, puesto que hoy llegan Edward, Renesmee y mi Jazz. Ya volvió ese olor a perro tan desagradable. No tengo nada en contra de Jacob, pero su olorsito me desagrada totalmente. Rosalie está de un humor, como era de esperar. Bella está tan ansiosa que ya olvido lo de mi secretito. Pero yo estoy asustada...¿cómo se lo diré a Jasper?, ¿cómo se lo tomará?.
-Alice, rápido su vuelo llega a las siete- me apremió Bella la impaciente- Dime que hiciste el pudín de chocolate para Renesmee.
Oh, oh. Olvidé hacer el pudín.
-Bella...yo...bueno es que....nosotros...yo...ella- no sabía ni que decir
-El pudín ya está hecho, a Alice le quedo delicioso segun Jacob- Esme siempre tan buena.
Bella no se lo tragó, pero decidió que era mejor no discutir y solo asintió. Sonrió y corrio a su Ferrari, Jacob subió al asiento trasero y yo al delantero junto a Bella.
Rose, Emm. Esme y Carlisle viajaron en el M3 de Rose y claro, en poco tiempo llegamos al aeropuerto. Bajamos y fuimos a esperar.
A las siete en punto llegó el avión y todos esperabamos más ansiosos que nunca. De pronto ví una larga y rizada melena cobriza; me encontré con unos ojos chocolate que brillaban intensamente. Renesmee tenía el aspecto de una niña de cinco años y bastantes meses.
Mi hermosa sobrinita corrió a los brazos de su madre, quien la cargo y mientras la mesia en sus brazos tarareo una cancion que no reconocí. Al poco tiempo vi a Edward corriendo hacia Bella con demasiada impaciencia.
Pero no era lo que yo esperaba, mire al frente buscando impacientemente pero no encontré lo que buscaba. ¿En dónde estaba?; me puse frenética, mi Jasper no aparecía. A mi lado Esme se movió impaciente buscando frenéticamente a Jasper con la mirada, estaba asustada. Esme se pone asi cuando se le desaparece un hijo...al borde del llanto...si pudiera.
-Jasper...hijo...¿en dónde te metiste?- murmuro con un hilo de voz.
Revisé el futuro de Jasper, pero nada no veía nada solo manchas borrosas y se iban tan rápido como venían. Me alarmé nunca me había sentido tan vulnerable...solo Jasper y su desaparición lograban esa sensación en mi.
-¿Se le perdió algo hermosa señorita?- reconocí su voz de inmediato- Por que tal vez pueda ayudarla con eso.
Me giré y ahí estaba. Parado con una sonrisa elegante, formal. Pero su mirada era pícara y tal vez de algún modo sínica. Lo miré con desaprobación por un segundo y luego sinreí de oreja a oreja y lo abrazé lo más fuerte que pude.
-Tonto, me asustaste- le dije mientras le propinaba un golpecito en la espalda- y a Esme también.
-Las recompensaré- dijo abrazando a Esme- Hola mamá...lo siento.
-Oh, Jasper no hagas eso por favor, si mi corazón latiera me habría dado un infarto.- le dijo aun que dulce como siempre.
-No lo volveré a hacer, te lo prometo mamá.
-Hola gemelo- saludo una muy animada Rosalie- ¿qué tal tu viaje?
-No me quejo, Renesmee hizo un amiguito y Aro parece estar satisfecho con los progresos de la niña, y su autocontrol- respondió mirando a Bella.
-Parecen buenas noticias- comenzó Emmett- Hay que festejar, Nessy pasó la prueba.
-Lo sabíamos con antisipasion Emmett- le dijo Bella riendo.
-¿Qué amiguito?- preguntó un enfurruñado Jacob
-Uno que no eres tu perro- respondió una irritada Rosalie
-Un humano, como de unos cinco o seis años- respondió Edward- se llevaron muy bien.
Jacob gruño e hizo un mohín de desagrado. Renesmee comenzó a reir y las personas que de por si ya nos miraban se encandilaron aun más con eso.
-Vamonos de aqui, llaman mucho la atención- dijo Jacob todavía enfadado
Llegamos a la enorme casa blanca y todos nos acomodamos en la mesa para hablar del viaje. Carlisle se sento a la cabeza con Esme a su lado. Bella al lado de Rosalie que estaba al otro lado de Carlisle y con Nessy en su regazo. Junto a Bella Edward que jugaba con su hija. Emmett estaba al lado de Esme y yo al lado de Emm. Jasper se sentó a mi lado y Jacob parado detrás de Bella.
Hablaban de no se que tantas cosas y Jacob protestaba. Pero yo estaba nerviosa no sabía que decirle a Jasper.
De repente Jasper apretó mi hombro y extendió un nucleo de calma a nuestro alrededor. Me miró y me susurro muy bajo.
-Dime lo que me tengas que decir- me miró fijamente- sabes que te apoyaré.
-Debe ser a solas Jazz- le dije.
-ejem, ejem- carraspeó y todos se volvieron hacia el- Debo hablar con Alice de algo muy importante. Lo sentimos pero nos retiramos.
Todos asintieron y yo comencé a pensar en joyería antigua, el regalo de Esme, los ojos achocolatados de Renesmee. Edward bufó y me puso mala cara.
No te metas Edward, esto es cosa de pareja. Pensé y eso lo calmo.
Salimos y nos dirigimos al lugar donde jugamos Beisbol. Nos detuvimos y Jasper esperó pacientemente a que estuviera lista para hablar.
-En tu ausencia conseguí mi dirección anterior, de la casa donde vivía cuando era humana- espere a su respuesta, pero no hubo ninguna asi que proseguí- Es en Biloxi y también una casa muy bonita, pero lo importante no es la casa, si no lo que encontré en ella...
-¿Qué encontraste Alice?- me miró- ¿puedo saberlo?
-Encontre...un...diario- lo miré y el estaba tranquilo- Mi diario a los diesisiete, narra todo lo que ocurrió en vida de humana, talvez asi vuelvan los recuerdos.
-¿Estás segura de que esto esta bien?- estaba serio- ¿está bien para ti? Por que si es asi estará bien para mi.
-Esta bien Jazz.
-De acuerdo, en ese caso creo que lo mejor será que te de tu espacio y...
-¡NO!- grité y el me miró alarmado- quiero decir que... me gustaría que lo leas conmigo, si quieres claro.
-¿Eso te haría feliz?
-Si.
-Leamos juntos entonces- me sonrió cálidamente- estoy ansioso por conocer a la Alice humana.
Me abracé a su brazo0 y comencé a contarle todo lo que ya había leído. sonreía en los lindos momentos y arrugaba la frente y apretaba los puños en los malos.
Fuimos a nuestra habitación y le mostré el diario. Releimos juntos las páginas que llevaba y nos dispusimos a continuar con la lectura.
Ahora todo era mejor. Tenía a mi Jasper a mi lado.
-Sabes que puedes contar conmigo para todo amor- me dijo Jasper mientras nos acpomodabamos para leer.
-Lo sé- respondí y nos sumimos en el mundo humano de Mary Alice Brandon.
